Miguel
de Cervantes Saavedra, Obras completas
Edición de Florencio Sevilla y Antonio Rey
Alcalá de Henares, Centro de Estudios Cervantinos/Micronet, 1997
CD-ROM para PC. 46 megas |
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Hace años, yo estaba
preparando un trabajo sobre la metáfora textil en los Siglos de Oro (los usos de palabras
como tramar y urdir cuando no tienen que ver con tejidos). Para
localizarlas, lo único que podía hacer era leerme obra tras obra, e ir anotando en
fichas los hallazgos. Por fortuna, en el caso de Cervantes alguien había hecho ese
trabajo por mí: la Real Academia Española había editado en 1962 un Vocabulario de
Cervantes en el que su autor, Carlos Fernández, habia recogido todas las
palabras que usó este autor en sus obras, y las había ordenado alfabéticamente. Así,
se podía ver que cinta aparece en el capítulo IV de La ilustre fregona; cintas
en el II de la primera parte del Quijote, etc. Hay este tipo de obras, llamadas Concordancias,
desde hace siglos. Pero cuando éstas no
existen (y es el caso más frecuente), las ediciones electrónicas suponen una gran ayuda
para los investigadores, que pueden ahorrarse el trabajo de leerse todo el texto cada vez
que buscan una referencia (aunque con frecuencia es útil releer), o que tenían que
desarrollar una gran memoria (lo cual, bien pensado, tampoco está mal...)
La edición que nos ocupa tiene la virtud de agrupar
toda la obra cervantina, pero padece las numerosas deficiencias de una obra impresa que se
ha volcado sin cuidado a formato electrónico. Por ejemplo: no hay modo de que la
búsqueda discrimine entre el texto de Cervantes y el de sus editores y anotadores. Los
numerosos artificios tipográficos para llamar de una parte a otra del texto (por ejemplo,
las indicaciones víd., o sea, "véase") se han mantenido tal cual, sin
ni siquiera convertirlas en un salto hipertextual, agravado por el hecho de que con
frecuencia remiten a paginación presente en la edición en papel, pero ausente de este
CD-ROM. Por no mencionar los simples errores (las sesenta notas a los Preliminares de la
Segunda Parte del Quijote tienen el mismo --e inapropiado-- texto). Las
ilustraciones son escasas y arbitrarias.
Una edición, en resumen, que puede sustituir a unas
simples Concordancias, pero que se queda a gran distancia de lo que el medio electrónico
(un medio flexible y poderoso), permite y debería haber proporcionado. |