El azufaifo, sentenciado

26 septiembre 2011 13:13

Para quien no conozca los hechos, aquí está la Historia del Azufaifo de la calle Arimón, que incluso dio lugar a un bonito libro.

Aparentemente, el árbol estaba salvado, pero no: la construcción de un edificio en el espacio inmediato comprometerá irreversiblemente las raíces, esa cosa extensa que tienen los árboles y que hace que no puedan vivir en macetas…

Naturalmente, la campaña de información del ayuntamiento transforma su intervención en la forma ya conocida por los regímenes totalitarios, a través de la mentira. Por suerte, una mano anónima está poniendo las cosas en su sitio…

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Tala en la plaza

11 abril 2010 19:19

La plaza de Joaquim Folguera ha sufrido una destrucción provocada por la misma línea de metro que arrasó un jardín en Mandri/Bonanova. De ser un lugar arbolado (arriba), crecido durante ochenta años, ahora es un erial:

Algunos de los árboles han sido trasplantados a una placita próxima, donde previamente habían talado unos grandes pinos (recuerda un recientemente creado y bienvenido Observatorio de la destrucción del paisaje urbano de Barcelona). Pero otros han sido talados sin compasión:

Lo hemos dicho muchas veces, pero insistiremos: los árboles no son sólo una fuente de sombra y alivio en los tórridos días barceloneses: sobre todo crean un clima humano (que se superpone al microclima atmosférico) en el que florecen las relaciones entre las personas. ¿Suena poético? Bueno: es una forma de decirlo. Yo nunca besaría a una chica en la plaza de Lesseps, por ejemplo…
Nos quieren hacer creer que no había otra solución: pero eso es mentira. Podían haber reducido carriles en esa calle Balmes que es una autopista de bajada por la que se transita sistemáticamente transgrediendo el código, podían haber cavado tras el mercado… No entiendo muy bien por qué, pero a estea ayuntamiento (y a otros varios) le gusta cortar árboles.

 

Ver La destrucción de Barcelona en un mapa más grande

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Destrucción de un jardín

11 octubre 2009 17:17

Un jardín no sirve sólo de solaz para los habitantes de la casa que rodea. Cualquier persona que pase por la calle se beneficia de la amplitud que genera, de la contemplación de los árboles, de la temperatura agradable que propician y de los aromas de las plantas. Por eso es muy triste ver hoy el destino del jardín de la esquina del paseo de la Bonanova y la calle Mandri.

Las fotos de la esquina con árboles son instantáneas del pasado, conseguidas gracias a Google Street View, que actúa así de involuntario notario de lo que se ha ido. La foto superior es mía, de ayer.

El magnífico jardín correspondía al edificio de las Misioneras de la Inmaculada Concepción, congregación creada en 1850, y fue donde al parecer tuvieron noviciado y colegio. En los últimos tiempos han compartido el edificio el Conservatori Superior de Música del Liceu y la Clínica Bonanova. No se a cuál de estas entidades corresponde la responsabilidad de esta pérdida, o si tal vez al trazado de la nueva línea de metro, que tantos desaguisados va dejando a su paso. Pero es una pena. Una pena irreparable.
La conversión del paseo de la Bonanova en una adocenada sucesión de feos edificios comienza con la alcadía de Porcioles y culmina brillantemente (por el momento) con esta intervención digna de Hereuville.

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