Parentescos modernos

09 enero 2008 21:21


Un amigo me habla del padre y de la madastra de su mujer. ¿Murió su madre y se casó el padre en segundas nupcias?, inquirí. No: se divorciaron y se volvieron ambos a casar. “H. tiene un padre y una madastra y una madre y un padrastro”.

Para la Academia, un padrastro es (aparte de “Pedazo pequeño de pellejo que se levanta de la carne inmediata a las uñas de las manos, y causa dolor y estorbo“) el “Marido de la madre, respecto de los hijos habidos antes por ella”, lo que englobaría tanto las segundas nupcias tras muerte como tras divorcio. Pero, ¿no debería la lengua diferenciar ambas realidades, igual que existe padre adoptivo (el que cría a un niño en ausencia de su padre biológico)?

Por no hablar de las parejas homosexuales: un conocido mío llama padrastro a la pareja de su padre, separado de su madre, a su vez casada con otro, que también es su padrastro.

¿Y qué decir de los hermanos? ¿Qué son entre sí los hijos de las sucesivas parejas de una persona? ¿Hermanastros, medio hermanos?

¿Y los divorcios? Se resuelven con ex-: Fulanita es mi ex-mujer, pero ¿su hermano es mi ex-cuñado? ¿Y su madre mi ex-suegra?

La sociedad cambia, pero el vocabulario es mucho más conservador: las palabras se estiran y se estiran para acoger nuevas realidades, hasta que se rompen: se añaden especificaciones, sufijos, prefijos…

Me encantará oír qué soluciones de terminología del parentesco están en uso por ahí, para reflejar las nuevas relaciones familiares.

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9 comentarios

Bertoldo dijo...

Mi padre llama a la hija de la pareja de su hijo “nietrastra”.

10 enero 2008 08:22
Gorki dijo...

En mi caso, el hermano de mi mujer (mi cuñado) se esparo, que no divorció, de su mujer y a ella la llamo mi “excuñada”, mientras que ahora que se murió mi cuñado, “la pareja” con la que convivió, la llamo la “viuda”, pesea que nunca se casaron.Realmente estos “matrimonios” modernos crean problemas de léxico dificiles de solucionar de momento.Por ejemplo, la chica que convive con una chica. En mis tiempos, serían una pareja con todas las bendiciones (incluidas las eclesiasticas), pero hoy no se treven a casarse,(ellos sabrán por qué).¿Como llamo a la “mujer de mi hijo” ¡ ¿Y a su madre?Por ahora les llamo por su nombre, pues para estos “parientes políticos” ni “nuera” ni “consuegra” son adecuados en la actuales circunstancias, auanque de hecho lo sean en la práctica.Quiza fuera cosa de anteceder un prefijo que aclarara la cuestión, como “cuasi”, “proto” o “neo”. Por ejemplo “cuasiparientes”, “protoconsuegra”, o “neonuera”.Urge sacar nuevos parentescos que definan las nuevas situaciones pues las soluciones de “mi chica” o “mi pareja” me parecen ridículamente cursis.

10 enero 2008 13:19
Tonyo dijo...

A mí las palabras en “-astro” no me gustan nada, y creo que a casi nadie. Querámoslo o no, tienen un matiz despectivo (poetastro). Y me da la impresión que en el lenguaje real sólo se utilizan cuando la relación no es buena.Mi madre hablaba de su “medio-hermano”, nunca de su hermanastro. Para hacerlo más sintético, o quizás más formal, podríamos pensar en hablar de “semipadre”, “semihermano”, etc.

11 enero 2008 20:39
Morfeo dijo...

Deberíamos usar tal vez el sufijo “-oide”, que es suficientemente expresivo: “Luis es mi hermanoide”, “Paco tiene tres sobrinoides”.

11 enero 2008 21:26
Solitarius dijo...

1.- Me temo que ante la enorme variedad y plasticidad de los núcleos familiares en la sociedad actual más vale resignarse a la ampliación semántica de los términos tradicionales, con la consiguiente pérdida de precisión cuando no pueda resolverse con algún añadido, o a utilizar designaciones más o menos perifrásticas, antes que lanzarse a acuñar neologismos que, si no se generalizan, generan más confusión que claridad.Hay tantas modalidades de “neo parentesco” o “pseudo parentesco” que es inútil intentar una taxonomía con denominación propia para cada especie. Los ejemplos propuestos por JAM y Gorki están muy lejos de agotar los que caben en la vida real, y buscar una palabra para cada relación parental específica puede conllevar indeseadas connotaciones discriminatorias o peyorativas, que pueden ser especialmente perjudiciales para los hijos de las nuevas modalidaes familiares.Hasta donde llega mi conocimiento, en otros idiomas tampoco hay palabras nuevas para designar estas nuevas realidades.2.- No es la primera vez que se produce un desfase entre el caudal léxico del idioma en el ámbito semántico del parentesco y la realidad social del mismo. Ahora el desfase es por defecto del primero, pero también se ha ido produciendo a lo largo del s. XX un desfase por exceso de términos para precisar la índole de una relación que cada vez tenía menos interés. ¿Ya no nos acordamos de cuando entre los hijos extramatrimoniales se distinguía entre “naturales” (aquellos cuyos padres podían, si querían, contraer matrimonio) e “ilegítimos”, que a su vez podían ser “adulterinos”, “sacrílegos” e “incestuosos”? ¿Alguien sabe, sin acudir al Diccionaro, qué eran los hijos “mánceres” y los “fornecinos”?3.- Sobre algunos de los casos mencionados en el post y en comentarios anteriores: a) Aunque sólo “Clave” recoge el matiz, propiamente “madrastra” o “padrastro” no son, sin más, el nuevo cónyuge del otro progenitor, sino el cónyuge que convive con los hijos que el otro aporta al matrimonio. Por tanto, en el ejemplo de JAM, su amigo no tendría dos “padrastros”, sino sólo uno (el marido del progenitor con el que conviva) o ninguno, si el hijo vive independiente de sus padres. Respecto al cónyuge del progenitor no conviviente con el hijo sería más preciso hablar del “marido de mi madre” (o del “marido de mi padre”). b) Los hijos que tenga una misma persona de sucesivas parejas son entre sí “medio hermanos”, o “hermanos de vínculo sencillo”, en términos legales. “Hermanastros” son, como por una vez define bien el DRAE (y no los diccionarios de uso) “los hijos de uno [solo] de los consortes respecto a los hijos [solo] del otro”; aunque a mi juicio, si no hay convivencia entre ellos, no son nada (son “los hijos de la pareja/marido/mujer de mi madre/padre”). c) La mayoría de los casos en que no existe parentesco biológico ni legal entre miembros de un núcleo familiar cuyas cabezas no están casadas entre sí pueden resolverse añadiendo a la palabra que designe la relación parental efectiva la socorrida cláusula “de hecho”. Yo he visto casos de “padrasro de hecho” (pareja estable de la madre viuda de los hijos) y de “padre de hecho” (pareja estable de la madre soltera del hijo cuya filiación paterna era desconocida).

11 enero 2008 21:39
dr_strangelove dijo...

Yo recuerdo una expresión de relación familiar, que siempre me sonó bien, pero no sé si es una anécdota de un pequeño pueblo o es más universal. Sin embargo, no refiere a un nueva forma de vida, sino a una forma ya desaparecida. Son dos hombres, A. y B., en España en la posguerra. La madre de A. no tuvo leche materna para amamantar a su cría, y la madre de B. le amamantó. Ellos no son hermanos, pero sí “hermanos de leche”. Era una solución casi poética. Mucho más sugerente, que el más prosaico “hermanos de teta”. Un saludo.

14 enero 2008 00:15
Anonymous dijo...

A los dos hijos de mi mujer yo les llamo ‘hijos’, igualito que a mi hijo le refiero como ‘hijo’; y hablo de ‘hermanos’ cuando me refiero a cualquiera de ellos, indistintamente. Mis sobrinos son simplemente ‘primos’ de mis tres hijos, y mis padres son los ‘abuelos’ de los tres, sin distinción.En una palabra, en mi familia no hacemos distinciones, es la mejor manera de normalizar e integrar (que dos palabras más feas) a las personas en la misma familia.No creo que el lenguaje pierda nada por desechar los ‘-astros’ y los ‘medios’.Un saludo,Enrique

15 enero 2008 17:59
Solitarius dijo...

Hombre, Enrique, no creo que ni el más acérrimo defensor de la familia tradicional tuviera nada que objetar a vuestra práctica, que supongo es la más habitual en familias reconstituidas y la que recomendaría cualquier psicólogo. El problema es que, para los que están fuera de tu núcleo familiar, las precisiones pueden ser necesarias, especialmente cuando las denominaciones del parentesco se produzcan en relación con aspectos jurídicos, como los indemnizatorios o sucesorios, entre otros, de los que no quiero poner ejemplos porque no se me ocurre ninguno que no pueda resultar algo morboso.Quizá más que desechar los “-astros” y los “medios” habría que intentar, “normalizando” su uso, que perdieran una connotación peyorativa que no es más que un poso histórico. Por ejemplo, hasta donde llega mi conocimiento, el prefijo inglés “step-” es semánticamente aséptico. Ciertamente, el RAE sigue atribuyendo a nuestro sufijo equivalente “-astro” un valor despectivo; pero no encuentro el origen etimológico que lo justifique. Que yo sepa, “padrastro” en latín se decía “vitricus”. ¿Algún amable lector podría sacarme de mi ignorancia sobre esto?

16 enero 2008 19:24
gian dijo...

Hola:navegando por la red he visto tu blog, me he parado para descansar y lo he explorado, me gusta mucho. Ahora continuo mi viaje. Cuando quieras ven a ver mi blog. Ciao.

21 enero 2008 11:53

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