Drogas: la orgía lingüística

26 septiembre 2015 11:11

Con este título publiqué en El País la reseña del Diccionario de la droga: vocabulario general y argot de Félix Rodríquez González (Arco Libros). Éste es su comienzo:

El mundo de la adquisición, consumo y disfrute de sustancias estupefacientes o embriagantes ilegales se desenvuelve en una auténtica orgía léxica. Ya sea porque su consumo comenzó en ambientes marginales o carcelarios, porque su comercio está fuera de la ley o porque los grupos que las usan usan claves para comunicarse sin ser entendidos, el caso es que hay una asombrosa proliferación de palabras que aluden a objetos, procedimientos y sensaciones relacionados con las drogas. Unas son palabras de jerga, otras son préstamos de otras lenguas, algunas son metáforas, otras juegos de palabras. Muchas han estado en uso en un periodo concreto, para nunca más volver… o reaparecer al cabo de unos años. A ello hay que sumar nombres científicos, marcas comerciales, denominaciones oficiales…

Para leer Drogas: la orgía lingüística

El lugar del español en Internet

26 abril 2015 17:17

El pasado día 24 de abril publiqué en El País un artículo sobre este tema. Helo aquí:

El lugar del español en Internet

El artículo acababa así:

Dado este complejo conjunto de infraestructuras, servicios y contenidos que definen el español en la Red es más explicable que, pese a su gran importancia, ningún país individual ni organismo transanacional haya abordado su análisis. Pero ¿podría éste llevarse a cabo? Al menos puede intentarse reunir críticamente los distintos indicadores existentes y extrapolar los que faltan, para llegar a resultados coherentes que creen un marco de comparación para evoluciones futuras. Esto lo ha hecho para el francés la organización para la diversidad lingüística Maaya (http://maaya.org), por encargo de la Organización Internacional de la Francofonía. Y la buena noticia es que dos de sus miembros, Daniel Pimienta y Daniel Prado, están preparando un documento con las bases metodológicas para el español, que verá pronto la luz. Del borrador que hemos consultado se desprende que el español estaría entre la tercera y la cuarta posición entre las lenguas en la Red, por factores como su extensa demografía y la cobertura de población con acceso, pero sus mayores fortalezas estarían en el uso de redes sociales y la descarga de archivos: es decir, se trataría de un espacio lingüístico consumidor, muy rico en relaciones internas, pero con notables carencias en contenidos.

El trabajo que menciono sobre la situación de la lengua francesa está en La langue française dans le monde, pág. 500 (sección “Parler au monde en français”, sub-sección “La place du français sur Internet”).

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Palabras viejas para cosas nuevas, conferencia en Blanes

26 abril 2015 11:11

Para celebrar el 40º aniversario del INS Serralarga de Blanes, me han invitado a dar una conferencia de tema lingüístico. Tendrá lugar en la Biblioteca Comarcal, Sala Roberto Bolaño, a las 12:45 del lunes 27 de abril.

Hablaré sobre “Palabras viejas para cosas nuevas”.

Cuando llega una invención, una novedad en cualquier terreno (técnico, científico, social…), ¿cómo se le da nombre? Por lo general, se recurre a una palabra preexistente, cuyo significado se modifica o se especializa, y no es extraño que este hecho provoque el corrimiento en toda una zona del léxico.

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El nombre de las crías

21 abril 2015 10:10

¿Cómo se llama la cría del besugo? ¡Pues pancho! ¿Y la del salmón? ¡Esguín! ¿Y la del perro, lobo, tigre y león? Cachorro… ¿Y la cría de la abeja?: lamentablemente, pollo…

El descubrimiento de esta lista para el inglés: “What do you call a baby owl and other baby animals?” (en Oxford Dictionaries) me hizo buscar alguna equivalente en castellano o español. Como ninguna de las que vi me satisfizo, me puse a buscar utilizando el utilísimo Dirae (aquí escribí una reseña sobre este servicio): palabras que en su definición tuvieran “cría” o “pollo”.

Éste es el resultado: todas las palabras provienen del Diccionario de la Real Academia, 22ª edición (por la sencilla razón de que es la que está en línea). Cuando hay diversas posibilidades, las he puesto por orden alfabético. Sólo he conservado las marcas de uso y las geográficas (aunque está claro que algunas de las palabras que deberían llevar una y/u otra no la llevan en el original). En cursiva van los genéricos y en redonda las especies concretas.

abeja pollo
águila aguilucho
ánade anadón
anguila angula
animal guacharro
ánsar ansarino
ave pollina (anticuado), pollo, polluelo
ballena ballenato
besugo pancho
caballo potro
cabra choto, cabrito, chivo
cerdo cochinillo, gurriato (Leon, Salamanca y Zamora), lechón
chivo chivato
ciervo gabato
cigüeña cigoñino, cigüeñato
cuadrúpedo pollina (anticuado)
cuervo corvato
gamo gamezno
gorrión gurriato
jabalí jabato
león cachorro
liebre gabato, lebrato
lobo cachorro, lobato, lobezno
merluza pescadilla
oso cachorro, escañeto (Cantabria), osezno
oveja cordero
paloma pichón
pavo pavezno, pavipollo
perdiz perdigón
perro cachorro, perrezno
pez alevín
salmón esguín, gorgón
tigre cachorro
vaca becerro, chorato (Salamanca), choto, ternero
víbora viborezno

 

Imagen: esguín saliendo del huevo, GNU Free Documentation License

 

Nuevos nombres para viejos partidos

16 febrero 2015 10:10

He aquí una modesta proposición sobre cómo se deberían renombrar algunos de nuestros partidos políticos.

Está hecha al hilo de lo que escribí en El País y en el póster anterior.En mi artículo originario declaraba:

Agrupaciones políticas de la actualidad arrastran etiquetas históricas (Partido Socialista Obrero Español), alguno de cuyos componentes hoy tal vez les suponga un lastre.

Siguiendo ese hilo, y los acontecimientos de los últimos meses, he aquí la propuesta, que probablemente se pueda ver complementada con otras ideas de los lectores:

Partido Socialista Obrero Español = Partido Español

Izquierda Unida = Izquierda

Esquerra Republicana de Catalunya = Catalunya

Convergencia i Unió: i

Partido Popular = Partido

El nombre del partido

04 febrero 2015 11:11

El nombre del partido” es un artículo que he publicado en la sección Tribuna de Opinión de El País, con fecha 3 de febrero de este año, .

Ahí hablo sobre diversas paradojas y evoluciones en las denominaciones de los partidos políticos.

Vale la pena detenerse un momento en el nombre del partido Syriza, en realidad una coalición con distintos constituyentes. El nombre es un acrónimo de Συνασπισμός Ριζοσπαστικής Αριστεράς, Synaspismós Rizospastikís Aristerás, que suele traducirse como “coalición de la izquierda radical”. Pero ¿por qué “radical”?

En el griego Ριζοσπαστικής, Rizospastikís, encontramos la raíz “raíz” (valga la redundancia), que también estaba en griego clásico y aparece en términos españoles como rizoma. Radical tiene en efecto estos sentidos:

Perteneciente o relativo a la raíz.

Partidario de reformas extremas, especialmente en sentido democrático.

Extremoso, tajante, intransigente.

El problema es que, como dice la Coordinación Terminológica del Parlamento Europeo (según supe a través de Alicia Martorell):

The word “radical” in the title was interpreted in the different countries according to their political history and parties. In most countries it tends to be used as a synonym for “extreme”. Not in Greece though, where the word radical is a less radical term than in other languages.

Vale la pena leer íntegro el breve artículo, que pone de manifiesto lo complejo de traducir vocabulario político…

A raíz de la aparición del artículo, distintas personas me han notificado nombres curiosos de partidos y otras organizaciones políticas:

Lo Que Diga Balaguer, un movimiento de República Dominicana (gracias, JMCR)

José Antonio Labordeta acuñó el término informal Izquierda Depresiva Aragonesa (gracias, DG)

Jaroslav Hasek fundó el Partido del Progreso Moderado en el Marco de la Ley con el objeto de ridiculizar el marco político de la época (gracias, MZ)

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“Perdón imposible” cabalga de nuevo

18 enero 2015 16:16

Mi libro más famoso, Perdón imposible. Guía para una puntuación más rica y consciente, que llevaba años agotado, reaparece bajo el sello Ariel, en rústica y en edición digital en epub 2.

“Alegra saber que este libro no se ha perdido,
anima ver que reaparece esta guía útil
y genial sobre la historia de los signos”
Enrique Vila-Matas

Formas icónicas de oponerse a la monarquía

04 junio 2014 19:19

Hay una subweb por aquí cerca que se dedica a estudiar los procedimientos icónicos para aprobar, atacar, prohibir, etc.

En ella he publicado el siguiente artículo:

Formas icónicas de oponerse a la monarquía
Tres lustros de ejemplos de aquí y de allá

Ojala les interese…

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Frailecillos, capuchinos y otros monjes húmedos

14 septiembre 2013 15:15

Hace poco, una tormenta estival con gruesos goterones que golpeaban contra los charcos me trajo súbitamente a la memoria una palabra que hacía más de medio siglo que no pronunciaba ni escuchaba a nadie: frailecillo.

Así se llamaban (al menos en Valdepeñas, Ciudad Real, donde vivía por aquel entonces) las burbujas que se formaban sobre el agua caída cuando había una lluvia fuerte. Me recuerdo, de pequeño, en las mañanas de lluvia en el patio del colegio de las Salesianas, viendo correr a los frailecillos por el regato hacia el desagüe. Uno podía apostar a ver cuál duraba más tiempo, o llegaba más lejos, o hacerlos competir con un barquito de papel. ¡Inocentes pasatiempos de los niños de la era pre-PlayStation!

El origen era claro, incluso para un niño de aquella época: el término remitía a la capucha del fraile.

Con una excepción, la palabra no figura en ningún diccionario que tenga mi alcance (ni el Tesoro, ni Autoridades, ni el Terreros, ni el de la Academia, ni el María Moliner, ni el Salamanca, ni el DEA, ni en el Clave). En esa acepción tampoco la encontramos en los corpus de la Academia, CREA y CORDE.

Sin embargo, la Enciclopedia del idioma de Martín Alonso dice s.v. frailecico:

AND[alucía]. Pompa que hace en el suelo la lluvia.

Además, en algún otro diccionario estará, porque leemos esta acepción de frailecillo en la web Lista de palabras y en el Wikcionario (que no citan sus fuentes):

Burbujitas que ocasiona la lluvia al caer en los charcos de agua

El fenómeno es bien conocido, como cuenta Yahoo Answers:

Cuando llueve, a veces la lluvia hace burbujas al caer sobre un charco y otras veces no las hace. ¿Por qué? ¿De qué depende?

La lluvia es un producto de la condensación del vapor de agua que se encuentra en la atmósfera. Cuando las gotas son lo suficientemente grandes, ya no pueden sostenerse en el aire y caen por su propio peso, atraídas por la fuerza de la gravedad de la tierra. En su recorrido por el aire disuelven las partículas gaseosas que van encontrando a su paso (es decir, partículas de los gases que configuran la atmosfera terrestre, como son el argón, nitrógeno, oxígeno, neón, etc.). Estas partículas quedan incorporadas a las gotas de agua y al llegar éstas al suelo o a un charco de agua (que están por supuesto a una temperataura bastante mayor), aquéllas se calientan y desprenden los gases que habían disuelto.

Ello da lugar, por lo que al agua respecta, a esas burbujas tan curiosas que las gentes del campo observan tan a menudo. Cuanto mayor es la diferencia de temperatura entre las gotas y el agua de los charcos o de las lagunas, más burbujas se producen.

Esas burbujas (dice DivulgaMeteo) anuncian continuidad de la lluvia:

Existe la creencia popular –avalada por la experiencia– de que mientras haya gorgoritos no escampará, y sólo empezará a hacerlo cuando éstos desaparezcan.

En este recorrido se nos han ido apareciendo otros término, si bien genéricos: pompa, ‘Ampolla que forma el agua por el aire que se le introduce; o gorgorito, burbuja pequeña, marcado por la Academia como propio de Salamanca. Podemos rastrear otros términos afines, a través del útil diccionario inverso Dirae (buscando definiciones que contengan “lluvia”). Por ejemplo borbolla, que para la Academia es: ‘Burbuja o glóbulo de aire que se forma en el interior del agua producido por la lluvia u otras causas’. Obsérvese que todos estos términos (pompa, gorgorito, borbolla) parecen de origen onomatopéyico o expresivo.

Continuando la pesquisa a través de Dirae llegamos a esta otra expresión (s.v. capuchino en el DRAE):

llover capuchinos, o capuchinos de bronce.
1.
locs. verbs. coloqs. Caer la lluvia con gran intensidad o ímpetu

Ausente de las demás fuentes lexicográficas que he mirado, fue incorporada al DRAE en su edición de 1956. El corpus CORDE contiene una aparición:

No falta aquí ni una noche, aunque caigan capuchinos de bronce (Benito Pérez Gadós, Torquemada en la Cruz, 1893)

Otra aparición que hemos podido comprobar es igualmente del año 1893 (que, por cierto, fué pródigo en tormentas); veáse el ABC del 6 de mayo de 1893:

—¡Dios mío! —decíamos pegando las narices a la vidriera— ¿llegarán a caer capuchinos de bronce? Porque ya han salido los de caoutchouc.

Y otra más, muy próxima en el tiempo:

¡Ya escampa! y llovían capuchinos de bronce! (10 de julio de 1892, carta de Julio Somoza de Montsoriu a Marcelino Menéndez Pelayo)

Valgan estos casos para ver que existe cierta asimilación entre las gotas de agua (o sus efectos) y [las capuchas de] los frailes. Por su parte, el bronce puede quedar adscrito a las exageraciones coloquiales relacionadas con la lluvia violenta, como caer chuzos.

 

 

La presencia de los frailes en la España de los pasados siglos fue constante, y no es extraño que dejaran huellas en el léxico, pero en el terreno infantil, al que en mi recuerdo pertenecía frailecillo, hay otro famoso caso: el frailecito o frailecico [del haba]. Según Autoridades, frailecito es el:

Juguéte que hacen los niños por entretenerse, cortando la parte superior de una haba, y sacándole el grano, queda el hollejo de modo que remeda a la capilla de un fraile.

Documentada con la famosa aparición en el Quijote:

de un revés solo partió cinco gigantes por la cintura, como si fueran hechos de habas, como los frailecicos que hacen los niños.

Añadamos tan solo que ni los inocentes entretenimientos infantiles quedan libres de malos pensamientos y peores palabras, y como prueba quede esta copla:

Marica jugaba
con un frailecillo de haba.

Fue al habar Marica,
ayer, con licencia
de su reverencia
fray Ginés García;
donde todo el día
en su mano andaba
aquel frailecillo de haba

[En Alzieu, Jammes y Lissorgues (eds.), Poesía erótica del Siglo de Oro, Barcelona, Crítica, 2000, págs. 156-7. Véase también para la fama erótica de los frailes y los varios sentidos de haba, Francesca De Santis "Sátira e intertextualidad en la poesía erótica de frailes del Siglo de Oro"].

Y con esto terminamos esta divagación sobre frailes, lluvias y juegos. Quede tan sólo un apunte morfológico, y es la variación de los sufijos hipocorísticos -ico, -ito, -illo en las expresiones consideradas, que obedece tal vez a su uso en distintas áreas dialectales.

NOTA: Quien disfrute de la lexicografía de la lluvia tiene en otra esquina de este sitio web: Llovizna, lloviznar.

 

ADDENDA del 10 de octubre del 2013

Una persona que sabe mucho de la lengua y sus usos me dijo que la fuente de Martín Alonso debía de ser algún vocabulario regional. ¡Y así era! En el útil fichero antiguo del Nuevo diccionario histórico del español encontré esta ficha:

El Vocabulario andaluz de Alcalá Venceslada era la fuente. Y véase esta otra variante en la misma obra, s.v. frailecico:

Frailecico. m. Pompa que hace en el suelo la lluvia.

“Esta es una lluvia de nada. Hasta que el agua no haga frailecicos no me conformo”.

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En esta época del año…

31 julio 2013 14:14

¡Hasta septiembre (o así)!