Locávoros

19 septiembre 2010 12:12

La palabra me sorprendió por primera vez en un precioso libro de viajes, Contra el cambio, de Martín Caparrós. Un locávoro sería la persona que come sobre todo alimentos de producción local, cultivados o criados en proximidad.

Aparentemente, la palabra viene del inglés locavore, atestiguado por primera vez en el 2005, según el Merriam-Webster.

El término ha pasado también al francés, locavore, cuyo útil Wiktionnarie nos dice que fue elegida palabra del año 2007 en el New Oxford American Dictionary. Precisa también que fue un grupo de cuatro mujeres quien empezó el movimiento que lleva ese nombre en el 2005 en el área de la bahía de San Francisco. Registra la variante localvore.

Hay muchos compuestos del latín -voro: carnívoro, herbívoro, omnívoro, insectívoro, frugívoro… El sentido es siempre “alguien que come…” la primera parte del compuesto, incluso en sentido figurado: fumívoro: “Se dice de los hornos y chimeneas en que se produce una combustión completa, sin salida de humo”. Muchas de estas palabras son comunes a distintas lenguas de cultura, aunque con adaptaciones fonéticas y graficas: cf. el italiano onnivoro.

¿Y locavore? El inglés actual se caracteriza por su tranquilidad a la hora de acuñar nuevos compuestos, que en seguida se exportan (ahí está el caso de paralímpico). De local y -vore, locavore, pronunciado con acento en la primera sílaba. En español, donde estos compuestos son siempre esdrújulos, ha dado locávoro, quizas más pronunciable que locálvoro (que tiene sólo 8 presencias en Google).

Pero el inglés también ha dado localtarian (a imitación de vegetarian), y ya hay un puñadito de localtarianos paseándose por las webs españolas.

¿Es bueno ser locávoro o locatariano? Probablemente sí, porque uno le ahorra al planeta los costes en aumento de CO2 y el gasto de combustibles fósiles del transporte, aunque Martín Caparrós recuerda cómo los kiwis importados a Inglaterra resultaron ser menos ecológicamente dañinos que los locales (a pesar del transporte), porque habían sido cultivados con muchos menos fertilizantes químicos.

Es duro ser un ciudadano consciente hoy en día…

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Inging

14 septiembre 2010 21:21

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A nadie se le habrá escapado en los últimos tiempos la aparición periodística del balconing, ese nieto del puenting [y sobrino de las máquinas de vending Véase abajo comentario de Solitarius].

Esta unión contra natura de una raíz española y la terminacion de gerundio inglés, ¿habrá dado lugar a más engendros, perdón: palabras? Por el momento he recopilado estas tres…

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La dama y el anacoluto

07 septiembre 2010 20:20

Me produce un placer especial leer la transcripción de comunicaciones orales. Cuanto más fieles son a lo que se emitió, más extrañas resultan como puro texto escrito (en cuya categoría no obstante intentan encuadrarse, gracias a la utilización de elementos como los puntos suspensivos). Veamos:

Eh…, vamos a ver, yo ingresos en el año 2002, 2003, no me acuerdo si tenía algún ingreso porque todos los temas económicos relacionados con nuestro patrimonio, con nuestro…, vamos, nuestro…, todos los temas económicos los lleva mi marido y…, no sé si en el año 2002, 2003 yo tenía alguna fuente de ingresos, eh…, no, no lo sé.

¡Que nadie se ría! Cualquiera de nosotros, en cualquier ocasión (sobre todo si está ante un juez, como el caso de la señora Rosalía), hablará de esa forma entrecortada, dejará frases sin acabar, o las terminará cambiando de idea a medias. Las oraciones coherentes, bien concordadas y perfectamente construidas son cosa del lenguaje escrito, pero lo que es en la vida diaria de viva voz…

No, vamos a ver, no…, yo tenía un taller de restauración y tengo un taller de restauración, pero bueno, es un tema…, somos varias socias, y bueno, pues funcionamos un poco a nivel de amistad, a nivel particular y no…, no como grandes empresarias, ni nada por el estilo, con lo cual no sé si tenía algún ingreso, estaba en función del trabajo que podía realizar en ese momento, mayor o menor, en función del número de muebles que podía restaurar.

Estos fenómenos se agrupan casi todos bajo la denominación de anacoluto, que a nuestra vez podríamos intentar definir:

Anacoluto es cuando, bueno, si empiezas a hablar y dejas colgando…., o si a la mitad de la frase, o sea, se me ha ocurrido otra cosa, pues, entonces, claro no vas a…, y total, todos te entienden…

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¡Nativos del Languedoc!

04 septiembre 2010 16:16

En el blog de al lado ha surgido una cuestión en torno a un gentilicio (tema habitual en estas páginas). ¿Cómo se llaman los habitantes  de la región francesa del Languedoc-Rosellón? Google encuentra 16.800 resultados para languedociano, y sólo un centenar de languedoquiano

Iñaki señala, justamente:

¿Languedoquianas?

Odio ese fenómeno lingüístico, tan caro al español, por el que construímos las palabras por cómo se escriben y no por cómo suenan. Lo relativo al circo, debería ser cirquense, toda vez que el fonema /k/ está ya consolidado en la palabra. Pasa lo mismo con Cuenca / conquense.

Creo que tiene bastante razón, y a mí siempre me ha parecido extraño que la Academia no admita cirquense.

Con conquense, igual que con otros gentilicios, lo que ocurre es que se derivan de la forma histórica del nombre:  de un hipotético *Conca, conquense. Pero es cierto que en otros casos no se mantiene la /k/: de *Cauca (actual Coca, Segovia), caucense.

(Por cierto, Cuenca tiene otro genticilio, cuencano, de Cuenca de Ecuador).

En fin: la fuerza de la escritura es siempre muy grande, y parece imponerse en la mayoría de los casos al sonido. No sé qué opinarán nuestros lectores…