La dama y el anacoluto

07 septiembre 2010 20:20

Me produce un placer especial leer la transcripción de comunicaciones orales. Cuanto más fieles son a lo que se emitió, más extrañas resultan como puro texto escrito (en cuya categoría no obstante intentan encuadrarse, gracias a la utilización de elementos como los puntos suspensivos). Veamos:

Eh…, vamos a ver, yo ingresos en el año 2002, 2003, no me acuerdo si tenía algún ingreso porque todos los temas económicos relacionados con nuestro patrimonio, con nuestro…, vamos, nuestro…, todos los temas económicos los lleva mi marido y…, no sé si en el año 2002, 2003 yo tenía alguna fuente de ingresos, eh…, no, no lo sé.

¡Que nadie se ría! Cualquiera de nosotros, en cualquier ocasión (sobre todo si está ante un juez, como el caso de la señora Rosalía), hablará de esa forma entrecortada, dejará frases sin acabar, o las terminará cambiando de idea a medias. Las oraciones coherentes, bien concordadas y perfectamente construidas son cosa del lenguaje escrito, pero lo que es en la vida diaria de viva voz…

No, vamos a ver, no…, yo tenía un taller de restauración y tengo un taller de restauración, pero bueno, es un tema…, somos varias socias, y bueno, pues funcionamos un poco a nivel de amistad, a nivel particular y no…, no como grandes empresarias, ni nada por el estilo, con lo cual no sé si tenía algún ingreso, estaba en función del trabajo que podía realizar en ese momento, mayor o menor, en función del número de muebles que podía restaurar.

Estos fenómenos se agrupan casi todos bajo la denominación de anacoluto, que a nuestra vez podríamos intentar definir:

Anacoluto es cuando, bueno, si empiezas a hablar y dejas colgando…., o si a la mitad de la frase, o sea, se me ha ocurrido otra cosa, pues, entonces, claro no vas a…, y total, todos te entienden…

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4 comentarios

Gorki dijo...

Bueno…. Bien… ya tenia ganas de saber que era un anacoluto pues,,, te acuerdas del antiguo presidente de izquierda unida,… si ese que era maestro de Córdoba, que por cierto parecía un califa árabe.

Bueno pues a ese, cuando los de la SER,… bueno no los de la SER, sino los de un programa de humor de la SER que daban por las mañanas, después de las noticias…. que por cierto, ¡que noticias más tendenciosas las de la SER!. Bueno,… pues ese programa era muy gracioso y imitaban a muchos políticos, a Chaves le hacían decir cosas como, … buen no me acuerdo, pero eran muy graciosas.

09 septiembre 2010 11:26
Iñaki dijo...

Yo me parece que .-) la lengua es de cada uno, y la utiliza como quiere (y puede). Pero otorgar valor, legitimar el descuido que parece inexorablemente asociado a ese tipo de discurso es empobrecedor, no es exigente, no explota las posibilidades del idioma (que tan parejo va además al pensamiento). Personalmente valoro que, cuando un hablante lanza una frase, sepa más o menos dónde va a aterrizar, su intención comunicativa sea clara y, por tanto, la sintaxis, las concordancias, el desarrollo temático y todo eso esté bien engranado. Se trata, simplemente, de responsabilidad…

13 septiembre 2010 00:17
precarisimo dijo...

bueno, no sé, ese discurso de la responsabilidad… umm, no me gusta un pelo… porque digo yo, eh, esto, que el pensamiento no siempre va en la dirección correcta… y, eh, pues que… a veces… no siempre aceirta a decir del mejor modo lo que al fin y al cabo quería decir, vamos, no sé, digo yo, pero claro, yo no soy profe… de lengua, así que, no sé, tampoco estoy seguro de

me gusta mucho un cuento de agustín garcía calvo, “nuevo meses”, incluido en “coños” (editorial lucina). creo que garcía calvo es un gran maestro a la hora de transcribir (literariamente, eh) el lenguaje oral. además de un escritor con muchííísimos recursos, y el sí profesor de griego y maestro de la lengua

14 septiembre 2010 19:39
Iñaki (esta es la buena) dijo...

Quizá la argumentación esté un poco hinchada, pero…

“¿No nos causa pena, a veces, oír hablar a alguien que pugna, en vano, por dar con las palabras, que al querer explicarse, es decir, expresarse, vivirse, ante nosotros, avanza a tropicones, dándose golpazos, de impropiedad en impropiedad, y sólo entrega al final una deforme semejanza de lo que hubiera querido decirnos? Esa persona sufre como de una rebaja de su dignidad humana. No nos hiere su deficiencia por razones de bien hablar, por ausencia de formas bellas, por torpeza mecánica, no. Nos duele mucho más adentro, nos duele en lo humano; porque ese hombre denota con sus tanteos, sus empujones a ciegas por las nieblas de su oscura conciencia de la lengua, que no llega a ser completamente, que no sabremos nosotros encontrarlo.”

Pedro Salinas, El defensor.

Lo he encontrado entre los comentarios a una tira de Mauro Entrialgo. Sí, la misma donde aparecía un texto que se convertía en su contrario al variar los signos de puntuación.

22 septiembre 2010 02:17

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