El gusla, la gusla y el gusto por lo exótico

27 julio 2008 15:15


Cuando se descubrió la doble vida del prófugo líder serbio Radovan Karadzic, la prensa se entretuvo en relatar sus actividades bajo la nueva personalidad de médico naturista. Entre ellas, no ha sido la menos glosada la dedicación del monstruo genocida al tañido de “el gusla“, que, dice El País, es “un instrumento medieval muy vinculado a la tradición serbia.”

Cuando leí por primera vez la noticia me resonaron estos versos en la cabeza:

Balzarad tiene en verdad
una guzla en la garganta,
guzla dúlcida que encanta
cuanda canta Balzarad

Sabía que eran de Rubén Darío, y me costó poco encontrar a qué composición pertenecían: era La cabeza del Rawí.

Pues sí: la palabra gusla no es española. La forma que se usa en nuestra lengua es guzla, que, por cierto, es femenina: “la guzla”, y que define así la Academia: “instrumento de música de una sola cuerda de crin, a modo de rabel, con el cual los ilirios acompañan sus cantos”.

El término anda dando vueltas por nuestra lengua al menos desde hace siglo y medio, cuando Zorrilla escribía en su “poema oriental” Granada de 1852 (al que accedemos gracias al Corpus de la Academia):

Así dando la voz y el instrumento
El amante cantar por concluído,
Calló la guzla y expiró el acento

Guzla es la forma que el español tomó prestada del francés, a donde llegó de las lenguas eslavas, según el Dictionnaire général (1890-1900) Traité de la formation de la langue, Préstamos, apartado 20. Mientras que gusla es la forma que ha adoptado en la lengua inglesa.

En fin: en vez de hacer una mínima comprobación, los periodistas se han apresurado a mantener la forma inglesa, masculinizándola por si acaso.

Once veces

21 mayo 2008 10:10

Hace años que empezó la moda de dejar el título de las películas sin traducir (casi mejor, porque las traducciones que daban los distribuidores eran tremendas).

Sin embargo, a veces se genera una divertida paradoja cuando el título en inglés tiene también significado en español. Éste es el caso de la película cuyo lema es “¿cuántas veces encuentras el amor de tu vida?”. Respuesta: “Once” (o sea, “una vez”, en inglés). (Gracias, Juan).