Nombres y marcas

24 mayo 2009 16:16

El 13 de mayo publicó El País un suplemento sobre marcas. En las páginas 12/13 hay un artículo sobre las marcas que se han convertido en nombres comunes de un producto. Palabras muy usadas para aludir a un tipo de producto como bimbo, albal, kleenex, tampax, jacuzzi o galleta María resultan ser marcas registradas.

La razón, claro está, es que cuando estos productos se introdujeron en el mercado no tenían un nombre genérico, y la primera marca en popularizarse se extendió hasta abarcar cualquiera de las modalidades, en un proceso de sinécdoque.

Recuerdo, hace años, anuncios destinados a devolver las cosas a su sitio, bajo la forma: “Sólo es X si lleva la marcaX”; aunque, bien pensado, ¿qué mayor homenaje cabe a una marca que convertirla en designador universal de un producto?

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9 comentarios

Lu dijo...

Siempre les cuento a mis alumnos que “Bamba” era una marca de zapato cómodo. En Cataluña, a las zapatillas deportivas las llamamos así (“bambas”), pero en otras comunidades desconocen esta denominación. En Andalucía, las llaman las “tenis”, por ejemplo.En este caso, el uso de las marcas está relacionado con las variedades diatópicas o geográficas.

25 mayo 2009 00:38
Jaime dijo...

En la zona de Málaga he escuchado que usan “un Fanta” por “un refresco”. Dicen: “¿Quieres un fanta, canijo?” Fanta es el refresco de naranja propiedad de la multinacional Coca-Cola. Me parece que el de Pepsi se llamaba “Mirinda”, pero desapareció, tal vez vendía menos. Aunque aún hay gente, sobre todo poperos o poppies, que llevan su marca (la de la Mirinda) en camisetas.En mi casa decíamos “una Casera” en vez de “una gaseosa”, igual que el café soluble era un “nescafé” o el cacao en polvo era el “colacao”. No decíamos nunca: “¿Quieres un Nesquik?”Otro tipo de sinécdoque sería la que toma una como denominación del producto una región geográfica: el vino de jérez es “un jérez”, o al anís dulce que hacen en Chinchón se conoce como “un chinchón” en vez de una copa de anís.

25 mayo 2009 20:13
gorki dijo...

Rimel es una marca, ¿alguien sabe como se denomina la pintura para pestañas?.Piano es una marca, el instrumento se llama “panoforte” Claxon es una marco, ¿como se llama el timbre del automovil)

27 mayo 2009 18:48
Graham dijo...

En inglés los llamamos “Genericised trademarks” o, por lo visto, “brandnomers” (http://en.wikipedia.org/wiki/Brandnomer)Yo creo que en inglés el ejemplo más conocido tiene que ser “Hoover”.

27 mayo 2009 22:45
Solitarius dijo...

1.- Muy bueno lo del “claxon”, amigo Gorki. Desconocia que fuese una marca. Pero la respuesta a tu pregunta al respecto es fácil: al “timbre del automóvil” la mayoría de los hispanoparlantes de España lo llamamos “bocina”.Otra pieza del automóvil con nombre de marca es el “delco” (distribuidor eléctrico), que tendìa irremediablemente a mojarse, dejando el vehículo inútil, cuando Gorki y yo nos moceábamos.2.- En cambio, es un error que “piano” sea o haya sido nunca una marca. Es sólo la abreviación o apócope de “pianoforte”, primer nombre (no comercial) que se dio al instrumento, porque su inventor, el italiano Cristofori, lo describió como “clavicembalo col piano e forte”, pues su diferencia con los anteriores instrumentos de teclado es precisamente que puede sonar “piano” o “forte” según la presión ejercida sobre la tecla.

28 mayo 2009 17:57
Gorki dijo...

#SolitariuasTouche, en efecto el timbre del coche es la bocina,y si lo aseguras piano no es una masca.Otro hallazgo que espero sea correcto, “Rebeca” el nombre qe se da a un “jersey”de lana de señoras abierto por delante, viene, no de una marca, sino del título de una pelicula “Rebeca” con guión hecho a partir de la novela de la hermans Brontë.

29 mayo 2009 15:10
Jaime dijo...

Enhorabuena, por sus eruditas precisiones. Siempre aprendo con tan buenos profesores. Me gustaría que consideraran tres adjetivaciones de nombres… ay, casi marcas (dios me perdone):kafkiano (de la marca Kafka, el de Milena)goyesco (por el autor del retrato del Conde de Muguiro, y un par de verónicas de Morante de la Puebla, dicen)y stallmanesco (que está por venir, pero llega por buen camino)

30 mayo 2009 04:50
Solitarius dijo...

1.- Gracias, Jaime, por el elogio, en la parte que me toca. En lo que a mí respecta, todo se reduce a tener ya cierta edad y haber sido siempre aficionado a consultar diccionarios y enciclopedias, primero tradicionales y luego también en línea. La gramática teórica no es uno de mis puntos fuertes; pero creo que son procesos de lexicalización diferentes la conversión de nombres comerciales en sustantivos comunes y la formación de adjetivos por derivación a partir de nombres de personas famosas. A este último proceso es a lo que se refieren tus ejemplos, y a él se dedicó un divertido hilo en este blog en marzo de 2007.La principal diferencia es que la conversión de marcas en nombres genéricos es un proceso espontáneo de origen sociológico; mientras que la derivación de nombres propios en adjetivos suele ser una acuñación deliberada, aunque luego alguna de estas acuñaciones, como tus primeros ejemplos, pase al lenguaje corriente. Cualquiera puede formar un adjetivo a partir de un nombre propio, con tal de que respete las reglas de sufijación y el resultado no sea demasiado cacofónico. Otra cosa es que ese adjetivo sea inteligible fuera de determinado ámbito. Así, para saber qué demontres podría ser “stallmanesco”, -¿qué tal “stallmaníaco”? :)- yo he tenido que acudir a Wikipedia. Y si yo digo algo así como que “la concepción jakobsiana, diametralmente opuesta a la roxiniana, hunde sus raíces en el funcionalismo luhmaniano” nadie que no sea un especialista entenderá un pijo de semejante pedantería. Por el contrario, la conversión de marcas en términos genéricos es un proceso democrático, que va de abajo a arriba, y que no implica modificación morfológica ni funcional del término original.2.- Para aligerar un poco, ahí van un par de nombres comunes que en su origen fueron marcas comerciales, origen que hoy suele pasar inadvertido. Curiosamente, los dos hacen referencias a derivados de hidrocarburos: el “keroseno” (prefiero conservar la “k” etimológica), combustible de motores de aviación, es originalmente una marca registrada por el canadiense Abraham Gesner en 1854; y la “vaselina” se patentó con ese nombre por el estadounidense Robert Chesebrough en 1872.En ambos casos, los inventores del producto y del nombre trataron de darle una cierta raigambre etimológica. “Vaselina” vendría de “wasser”, la palabra alemana para “agua” y “elaion”, aceite en griego, mas el sufijo “-ina” (“-ine”, original inglés) para indicar un término químico o farmacéutico. Y para acuñar “keroseno” Gesner usó la raíz griega “keros”, que significa cera. Y esto último engaña al DRAE, que descubre “vaselina” como marca comercial, pero no “queroseno”.

31 mayo 2009 19:53
Vir dijo...

Hoy me he acordado de este post sobre marcas cuando he visto este sorprendente hallazgo de la Señorita Puri relativo al famoso dónut.

09 junio 2009 15:58

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