Editoriales y animales

10 junio 2009 09:17


Una divertida infografía de Nicholas Felton en el New York Times presenta bajo la forma de cladograma una clasificación de los logotipos de las editoriales que respresentan seres vivos: abundan sobre todo los pájaros.

Se trata sobre todo de editoriales anglosajonas. Echo de menos, por ejemplo, estas dos:

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Edi.cat

09 junio 2009 09:17


No estuve más que en una de las sesiones de Del Sinodal... Pero he leído sobre la presencia en ellas de uno de los proyectos digitales más interesantes del mundo editorial, Edi.Cat, una alianza entre las editoriales Angle, Cossetània y Bromera que han lanzado el primer portal de libros electrónicos en catalán.

El responsable del proyecto, Toni Cantó, fue quien estuvo en el Retiro. Su intervención está tan bien presentada en Aviones desplumados que invito a leerlo directamente ahí. Me limitaré a extractar algunos puntos:

Sobre formatos:
Cantó y sus socios se decidieron por el Mobypocket. ¿La razón? Consultaron con la empresa Leer-e y esta les dijo que es el dispositivo que más se ha vendido en España. (A día de hoy, el Kindle sólo se pude comprar en EEUU). Eso sí, a partir de Navidad también comercializarán libros electrónicos en formato ePub; así que uno entrará en el portal Edi.cat y, en función de su aparato lector, elegirá cuál de los dos quiere descargarse.
Sobre precios:
A continuación explicó su política de precios, que contempla tres posibilidades:
  • Novedades a un 60 por ciento del precio de venta al público en papel.
  • 4,95 euros para aquellas novedades que llevan un par de años en el mercado y han perdido visibilidad.
  • 1 euro para los libros que están libres de derechos.
Librerías:
Edi.cat lleva a la librería un cartón impreso a color con la portada del libro y donde, si no entendí mal, van los paratextos. De este modo, el cliente puede tocar el objeto, conocer algunas de sus propiedades y sopesar su compra. En caso de que se decida, el librero le da un código de descarga con el que te lo puedes bajar desde cualquier ordenador.
Perspectivas:
en otoño, Edi.cat habrá puesto 200 títulos a la venta en la red y en Navidad estiman que 500. Asimismo, se han propuesto como meta ser el portal que nuclee a otras editoriales que publiquen en catalán.

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Google, a la venta de libros actuales

01 junio 2009 12:47


Según informa el New York Times, "Al prepararse para la venta de e-books, Google desafía a Amazon", Google prepara un programa con distintos editores para vender directamente libros en formato electrónico.

Esta acción es independiente de la digitalización de libros huérfanos y en el dominio público, que es objeto de gran debate en todo el mundo. Google ya ofrece un millón y medio de estos libros gratuitamente para iPhone y para el Sony Reader.

No: ahora se trata de vender libros vivos con el acuerdo de las editoriales, entrando así en una zona de directa competencia con el monstruo de Amazon. A diferencia de lo que hace esta mega-librería virtual, los libros que Google venderá no estarán sujetos a un dispositivo concreto (como el Kindle de Amazon), sino que se podrán leer en una gran variedad de e-books y smart
phones
.

A diferencia también de los usos de Amazon (que vende los libros a un precio bajo, que fija él), Google dejará que sean los editores los que determinen el precio de venta de los libros. Aunque particularmente creo que los editores tenderán a fijar un precio próximo al libro en papel, que no será fácilmente asumible por los consumidores del libro electrónico.

Este nuevo y agresivo movimiento de Google viene en un momento de pérdida de los ingresos por publicidad en todo el mundo, y coincide con rumores de puesta a la venta de contenido premium en YouTube (también propiedad de Google).

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"Hábiles impresores y mecánicos..."

29 mayo 2009 09:17


En un teatrito de papel para uso de niños, de los años 20, hemos visto un delicioso telón de anuncios. El juguete reproduce un uso normal en la época: en los intermedios solía bajar al frente del escenario un telón de propaganda.

El de este teatrito está hecho en broma: los anuncios son humorísticos, como el de los "neumáticos Salchichón" o los "collares, bozales y cadenas para la diplomacia", que "conservan la paz" (estamos en la postguerra de la Gran Guerra). Destacan también los automóviles a tracción animal: "los más económicos de esencia [=gasolina]".

Pero el editor del juego, nada menos que Seix & Barral, que había sido fundada en 1911, no se resiste a meter una publicidad propia, que transcribo a continuación:
FABRICAS DE LIBROS Y DE JUGUETES
S.A.I.G. SEIX & BARRAL HERMS.

Más de doscientos cincuenta hombres, sabios maestros, pintores, poetas, hábiles impresores y mecánicos, obreras expertas, etc. etc., trabajan constantemente para los niños, para su educación y alegría.
Claro, las editoriales de la época solían tener su propia imprenta y almacén: eso explica semejante despliegue de personal. Pero no se puede negar que es una visión idílica del mundo de la edición infantil, trabajando "constantemente para los niños"...

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Bienvenida la crisis

28 mayo 2009 09:17


Éste es el título que tiene un provocador artículo que publicamos en Libros y Bitios, salido de la pluma del agente afincado en Barcelona Guillermo Schavelzon (con quien hace poco publicamos una entrevista).

Bienvenida la crisis presenta la situación actual como una oportunidad para replantearnos los elementos que constituyen el circuito editorial, desde el autor a la prensa que promociona los libros, pasando por el editor y los dispositivos electrónicos de lectura.

Siguen algunos extractos:
En esta lucha de titanes informáticos, las editoriales o agencias literarias tiene poco que hacer. En cambio, en la cuestión de los “contenidos” tendrán la oportunidad de concentrarse en su actividad específica, en la que tienen larguísima experiencia, y es el área que a los gigantes informáticos no les interesa, no la consideran estratégica, porque es comprable a cualquier proveedor. Saben que cuando llegue el momento, si han logrado imponer el dispositivo, los contenidos los tendrán con poca inversión. [...]

Un gran tema a reconsiderar es el concepto de mercado, tal como se lo ha concebido en estos años. Se trata de una diferencia esencial: pensar en términos de “mercado” o en términos de “lectores”. La tendencia de estos últimos años a publicar “lo que el mercado demanda” no se sostiene mucho más, porque “el mercado” no demanda nada. La crisis mundial ha servido para demostrar que el mercado no necesariamente tiene razón. Lo único que los análisis y encuestas pueden determinar es lo que el mercado demandó, y el mercado, a diferencia de los lectores, no nos garantiza la repetición de un hábito, ni nos asegura que alguien volverá a comprar otro libro similar. En cambio si pensamos en lectores y los tratamos como tales, podremos apostar a una pauta de conducta, a un hábito de lectura y a una lealtad, ya sea al autor, al librero, a la colección o a la editorial. [...]

El futuro de la difusión de libros está amenazado por la crisis de la prensa escrita, que está reduciendo páginas de cultura y suplementos literarios. Parece inevitable que esta tendencia siga avanzando en todo el mundo. El 15 de febrero dejó de publicarse el suplemento literario del Washington Post (segundo diario de los Estados Unidos en influencia). ¿Qué sería de la venta de libros en ese país si faltara el suplemento dominical de The New York Times? Desde hace años es el que impone los éxitos y determina la exhibición en más de 20.000 librerías. ¿De qué forma los editores promoverán lo que publiquen? ¿Cuáles serán los medios para que un autor llegue al lector?[...]

No me parece que debamos dejarnos avasallar por las amenazas de la tecnología, ni por su ritmo y sus urgencias. La velocidad de los nuevos desarrollos no es una necesidad del consumidor, sino la presión del inversor. [...]
Acceso íntegro a: Bienvenida la crisis.

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Contenidos para el Kindle

22 mayo 2009 09:17


Cuando se habla de dispositivos lectores se olvida muchas veces una cuestión básica: ¿qué hay para leer en ellos? El Kindle es la estrella no sólo por motivos de márketing y oportunidad, sino sobre todo por la cantidad de libros que tiene disponibles: según el BlogKindle, el 2 de marzo del 2009 había 242.488 títulos, y el 12 de mayo ya eran 281.986: 556 libros nuevos cada día (gráfico superior). Todos ellos suministrados por acuerdos con las editoriales respectivas.

Por cierto, la distribución por géneros que da la misma fuente es interesante también:

¿Y qué tipo de libros?: el Kinle Store tiene "107 de los 112 libros que están en la lista de best-sellers del New York Times".

Además, hay 37 suscripciones a diarios accesibles desde para el Kindle, y 29 revistas. Y subirán: no hay que olvidar que el recién nacido Kindle DX, de pantalla grande, se orienta a la lectura de periódicos.

Pero no podemos olvidar también que acaba de empezar un programa beta de Amazon para hacer accesibles blogs en el Kindle, que cuenta ya con cuatro mil (bueno, más de 4.500 a fecha de hoy). Subirán también...

Hablar de un hipotético triunfo de los lectores de e-books en España exigiría hablar primero de qué se va a leer en ellos.

Para concluir, al lado de estas cifras podríamos ver las que se prevén para impresión bajo demanda en la Espresso Book Machine: en su aparición en Inglaterra, 500.000 obras, y a través del piloto de Lightning Source en EEUU, en el que participan editores como John Wiley & Sons, Hachette Book Group, McGraw-Hill, Simon & Schuster, Clements Publishing, Cosimo, E-Reads, Bibliolife, Information Age Publishing, Macmillan, University of California Press y W.W. Norton: 85.000 títulos.

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Se duplica la impresión bajo demanda en EEUU

20 mayo 2009 09:16


Según datos de Bowker, empresa dedicada a la información bibliográfica, la producción de nuevos títulos ha bajado en Estados Unidos: no mucho, un 3,2%: 275.232 frente a los 284.370 publicados en 2007.

Al tiempo, la impresión bajo demanda (no incluida en las cifras anteriores) ha subido un 132%: se produjeron 285.394 títulos en esta modalidad en el 2008, frente a 123.276 títulos en el 2007. "Este es el segundo año de crecimiento de tres dígitos en el segmento On Demand, que en el 2008 fue del 462% sobre niveles tan recientes como los del 2006".

Las estadísticas de Bowker agrupan los libros impresos bajo demanda y los de tiradas cortas, pero la tendencia general aparece clara: ya entran más libros bajo demanda que tradicionales en el mercado americano. ¿Qué significa esto? Para el vicepresidente de Bowker, algo muy claro:
Las estadísticas del año pasado no son sólo un indicador de que la industria ha disminuido los nuevos títulos que entran en el mercado, también inducen la reflexión de que los editores se están volviendo más listos y más estratégicos sobre los tipos específicos de libros que están escogiendo publicar.
A propósito: las categorías de libros que han crecido más en EEUU han sido educación y negocios, y las perdedoras, viajes y ficción: ¿toda una alegoría de la crisis?

El mercado español tiene un creciente número de títulos producidos bajo demanda (aunque no conozco ninguna estimación de su cifra), pero muchos de ellos no son reconocidos como tales ni por los libreros (que simplemente saben que piden un libro, y lo reciben) ni por los lectores (porque su calidad es estándar).

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Creíamos que Amazon...

16 mayo 2009 12:00

Creíamos que era una librería, pero también era un supermercado.



Creíamos que vendía libros nuevos, pero también los vendía usados.




Creíamos que sólo vendía libros, pero también los hacía.




Creíamos que sólo libros para leer, pero también para escuchar.




Creíamos que vendía sólo libros, pero también vendía contendedores de bitios.



Creíamos que vendía e-books, pero también tenía un canal para leer libros electrónicos.



Creíamos que todo esto lo hacía con libros ajenos, pero ahora empiezan los libros propios, en un nuevo sello editorial.


Creíamos que publicaría libros más o menos al azar, por prueba y error, como todos...pero no:
AmazonEncore es un nuevo programa en el que Amazon utilizará información como las reseñas de lectores en Amazon.com para identificar libros que se han pasado por alto y autores con más potencial de lo que sus ventas indican. Amazon entonces se aliará con los autores para reintroducir sus libros a los lectores a través de apoyo de márketing y distribución en múltiples canales y formatos.
Por ejemplo, Legacy, una novela escrita por una adolescente (esa tendencia ya la veíamos venir hace tiempo), que había cautivado a sus también jóvenes lectores. En la imagen, la autora entrevistada por su hermana, al lado de la oferta del libro (editado por su primitivo, snif, editor), nuevo o usado, y de la versión en Kindle. ¿La versión comestible? No, todavía no...


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¿De verdad la mitad del negocio editorial?

11 mayo 2009 08:39

Los resúmenes de prensa del reciente Foro Publidisa destacan desde titulares que:
Editores, libreros y profesionales relacionados con la industria del libro y las nuevas tecnologías prevén que el libro electrónico represente [en el 2015] el 50 por ciento del negocio de los editores, pese a que actualmente el volumen de los e-book ni siquiera llega al uno del por ciento.
¿De verdad va a ir al e-book la mitad de todo el negocio editorial en España, de los libros infantiles, de los libros que la gente lee en el metro, de los libros de autoayuda y de los de texto, de los DaVincis y los HarryPotters? Ah: ¿y también de las exportaciones, que representaron en el 2007 el 15% del total facturado?

En Frankfurt del año pasado ya se opinaba que el 2018 "los libros electrónicos en cualquiera de los formatos imaginables superarán en volumen de negocio a los herederos de la galaxia Gutenberg", de modo que ya tenemos el calendario...

¿De dónde saldrán estos libros electrónicos que el público se va a lanzar ávidamente a leer? ¿Y de verdad que el público español va a pagar todo lo que cuesta un lector electrónico?

Se afirmó también , según el resumen de prensa que
Con el modelo tradicional el escritor recibe un 10 por ciento de los beneficios y el resto se reparte entre el editor, el distribuidor y el punto de venta, mientras que con las nuevas plataformas de edición recibe un 80 por ciento.
Parece más bien que si llega al 25% puede estar contento... Salvo que sea un autor-editor y se comercialice él mismo.

Y que:
Si un libro en papel de alrededor de 400 páginas supera los veinte euros, en formato electrónico no llegará a ocho euros
Sin embargo, esas no parecen ser las cifras, ni en Estados Unidos ni en España.

Lamento no haber podido estar en el encuentro, pero seguro que se dijeron también cosas más sensatas que las que recogió la prensa. No se me podrá acusar de enemigo del mundo digital, pero creo que las exageraciones y los despropósitos no hacen ningún bien ni al sector editorial ni al futuro de la edición digital.

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Entrevista con Guillermo Schavelzon, agente

07 mayo 2009 09:17

Fotografía © Daniel Mordzinski

Guillermo Schavelzon es un activo agente literario de Barcelona, en cuya cartera se cuentan nombres como Ernesto Sábato, Alberto Manguel, Juan José Saer, Ricardo Piglia o Manuel Puig. Creó su agencia en 1998, después de haber sido editor en Argentina, México y Madrid. La inició en Buenos Aires, y tres años después se trasladó totalmente a Barcelona.

Schavelzon accede amablemente a contestar a algunas preguntas:
* Me da la impresión de que parte de la relación de los autores con el mundo del libro ha pasado a los agentes: los editores, en muchos casos meras piezas de mecanismos empresariales, no tienen tiempo para dedicar a sus autores...

Es verdad, los agentes hemos asumido el rol del interlocutor excepcional con el escritor, y esto tiene que ver con dos cosas: la rotación de editores de una casa a otra que se inició hace varios años en todo el mundo, que hace que la relación del autor con su agente sea la más duradera, y por otro lado, que los editores son víctimas del sistema de concentración de empresas y reducción de personal. Hoy un editor se ocupa de tantos títulos y autores al mismo tiempo, que ¿cómo podría sostener el nivel de exigencia que implica este tipo de relaciones?

* ¿Cómo ve usted la posibilidad de venta de derechos de autores hispanohablantes (hablo sobre todo de los literarios) a otras lenguas? ¿Qué pasos puede dar el agente para promocionarlos?

La posibilidad está siempre abierta, lo difícil es saber buscarla. Además de los eventos profesionales internacionales (ferias de Frankfurt, Londres, las de América), en mi agencia nos permitimos nosotros elegir el editor que queremos para cada autor, quiero decir que pensamos para cada país cuál es el editor adecuado, y a ese le ofrecemos la obra de una manera contundente: una novela (que hemos leído), que conocemos, que le presentamos con información complementaria, con sinopsis en varios idiomas, con prensa y mucha convicción. No enviamos “libros desnudos” por correo. Además sabemos en qué está trabajando cada autor, lo conocemos, de la misma manera que conocemos el catálogo y los gustos del editor al que le estamos ofreciendo. Este sistema nos da un porcentaje de éxito bastante bueno. Lo que no hacemos nunca es quedarnos sentados a esperar que algún editor nos escriba. Aunque a veces sucede.

* ¿No puede ser un problema el hecho de que los editores de muchas editoriales extranjeras no dominen el español, ni existan buenos lectores de libros en español que puedan informarlos?

El problema lo hay, en especial en Estados Unidos, donde acuden a lectores del mundo académico que no son lo mejor para comentarle una novela a un editor. Nosotros enviamos mucha información en inglés y en otros idiomas, y en algunos casos nos hemos hecho cargo de traducir un libro completo al inglés, con un traductor nativo, convencidos de que así sería más fácil vender los derechos. Además, eso de que el autor sea propietario de su traducción (lo aprendí en USA) tiene sus ventajas, en especial si se llega a ediciones de bolsillo, o al cine. Son diferentes maneras que buscamos los agentes para que nuestros representados ingresen un poco más.

* ¿Existe un "efecto Bolaño" que atraiga la traducción de más autores hispanoamericanos o españoles a otras lenguas? ¿Qué opina del hecho de que sea Andrew Wylie, un agente norteamericano, quien controle sus derechos?.

Sí, existe un efecto: no es enorme, pero prestan atención a los hispanoamericanos cuando antes ni los tenían en cuenta.

De todos modos Estados Unidos sigue siendo un país que no traduce, en el último año de 120.000 títulos publicados solo 300 (sí, trescientos) fueron traducciones, considerando todos los idiomas y todos los géneros. Solo Inglaterra está peor, cada vez más ignorantes, como dice Alberto Manguel cuando recorre las librerías en Londres.

En cuanto al agente, la decisión de quién representa a un autor la toma el autor o sus herederos; es bastante habitual que los herederos hagan cambios muy grandes, como si fuera parte del duelo. En este caso prefiero no dar una opinión personal. Sí quisiera recordar que cuando Andrew Wylie tomó la representación de Bolaño, los contratos de edición para Estados Unidos ya estaban firmados, por lo que el éxito arrollador de Bolaño en ese país es mérito, en primer lugar de la obra, y luego de su editor en España y su agente anterior.

* Los derechos digitales de la mayoría de los autores españoles e hispanoamericanos están en manos de sus agentes, no de sus editores. ¿Cómo ven los agentes esta cuestión?

Yo reformularía la pregunta, los derechos digitales no están en manos de los agentes, sino de los autores. Los agentes representamos a los autores, no somos propietarios de los derechos que gestionamos. Para los agentes esta es una gran responsabilidad, el problema no es que los derechos digitales estén en manos de los editores, los editores saben cuidar una obra, el problema es cuando están en manos de Google, que –como se puede ver en los libros que ofrecen- no saben qué es un autor literario ni un libro, ni una edición, la oferta es tremenda confusa e indiscriminada, hasta el escaneado es de mala calidad. Un libro no es solo “un contenido”, es mucho más.

* El hecho de que Carmen Balcells, una agente, haya creado una joint venture para vender obras digitales para e-books, ¿puede repetirse?

No parece que ninguna otra agencia haya optado por ese camino, para mí el negocio de los libros electrónicos solo será posible cuando se haya definido quién dominará el hardware para leerlos, los dispositivos. Esa es una lucha entre gigantes (Apple, Google, Amazon, Sony…). El que imponga su dispositivo –ellos dicen que faltan dos o tres años- será nuestro principal comprador de derechos, mientras toda editorial digital doméstica, aunque tecnológicamente es posible, solo sirve para generar un intermediario más. Crear editoriales electrónicas no me parece un proyecto con futuro, aunque tiene mucho glamour. Los problemas más urgentes que deberá enfrentar el libro son otros, como la reducción de las páginas de cultura de los diarios o su transformación en secciones que llaman “tendencias”, o la desaparición de suplementos literarios, que siguen siendo los principales prescriptores para el buen lector.

* ¿Cómo ha resultado la experiencia de la joven ADAL (Asociación de Agencias Literarias)?

Muy buena, habiendo en España más de 20 agencias, nos encontramos con que no teníamos un foro conjunto de reflexión, y eso es ADAL. Estamos muy contentos, surgen muchas cosas nuevas, además de obtener beneficios concretos en servicios y asesoramiento legal y fiscal, que es muy beneficioso para los autores que representamos. Es todo beneficio común, vivimos en una época muy especial, donde en forma individual las cosas se hacen muy complejas. Comenzando por la necesidad de comprensión del nuevo mundo del negocio del libro, de la lectura y la edición, que no es tan sencillo como unas décadas atrás.

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Entrevista a Arash Hejazi, editor iraní

30 abril 2009 09:17

Fotografía: Nina Ferrari

Arash Hejazi es el director de la editorial Caravan (aquí su sitio en inglés) con sede en Teherán, Irán. Le conocí por una circunstancia personal, que me apresuro a poner en conocimiento del lector: Hejazi ha editado, y traducido él mismo al farsi (o persa), mi libro Quasibolo (Serres, 2007). Habent sua fata libelli!: los libros tienen su propio destino... El librito en el que conté, en versos pareados, la biografía del personaje de las señales de tráfico, ya está en catalán y en farsi, y pronto se verá en coreano.

Aproveché el contacto tan bien iniciado con la edición de mi libro y le pedí una entrevista. Arash Hejazi accedió muy amablemente a contestar a unas preguntas:
* ¿Qué es Caravan?

Caravan la fundamos en 1997 mi padre, profesor universitario, y yo. Sin embargo, él dejó pronto la editorial, para proseguir su pasión académica. Después yo he tenido otro socio. Caravan es ahora una editorial de tamaño medio que publica ficción y no-ficción y que también tiene dos sellos, para niños y jóvenes adultos. Recientemente hemos lanzado nuestra división de audiolibros, que ha tenido mucho éxito.

Caraván publicaba también una revista literaria, BookFiesta (Jashn e Ketab). Sin embargo fue cerrada por el gobierno, por la publicación de un cuento del escritor italiano Primo Levi, debido a su contexto judío.

* Describa, por favor, la situación de la edición y la lectura en Irán. Según podemos saber por la Wikipedia, tiene una población de 72 millones de personas, con una tasa de alfabetización del 82%.

Bueno: esto podría ser objeto de toda una conferencia... La versión condensada es que en Irán hay unos 1.500 editores en activo, y son independientes: ni conglomerados ni editores multinacionales. Hay aproximadamente el mismo número de librerías, y ocurre lo mismo: no son cadenas, y la mayoría de ellas son independientes. Cada año se publican unos 35.000 libros, de los que el 40% son novedades. El 21% de los títulos publicados son traducciones.

Irán nunca ha firmado ninguno de los acuerdos internacionales de copyright, y por lo tanto los editores generalmente no pagan derechos a los autores internacionales. Sin embargo, unos pocos editores han decidido respetar el copyright individualmente, aunque no están protegidos por el gobierno iraní, ni tienen seguridad jurídica [Arash Hejazi no lo dice, pero él es uno de ellos]. En Irán la censura y el examen de la obra antes de la publicación, algo que hace el ministerio de Cultura, son otra cuestión seria.

A pesar de todo, se lee mucho en Irán. La tirada media de los libros es de unos 4.800 ejemplares, y los lectores están más inclinados a leer obras literarias que ficciones comerciales de público amplio. De modo que las listas de bestsellers son muy distintas de las listas occidentales, dominadas por autores como Dan Brown, Stephen King, John Grisham or Daniel Steel.

* Usted es médico, periodista y escritor. También es el director de Caravan, y traductor de varios libros: ¿cómo puede combinar todos estos trabajos?

En primer lugar, actualmente no practico la medicina. En realidad dejé de practicarla hace diez años, porque tenía que dividir mi tiempo entre la medicina, como trabajo, y y la literatura, como pasión. Elegí la pasión. Ser escritor no es un trabajo de tiempo completo para mí, sólo algo a lo que me dedico cuando tengo realmente algo sobre lo que escribir. No soy un autor prolífico.

Empecé a trabajar en edición como traductor literario, y desde ahí pasé al mundo editorial. Parece que la gente se fía de mis traducciones, de modo que se espera que publique una traducción de tanto en tanto. Ahora mi trabajo es editar, y me considero primordialmente un editor.

* ¿Cómo aprendió español?

Primero aprendí portugués, y luego empecé a aprender español, por mi cuenta.



* Como escritor y lingüista, me llena de alegría haber sido traducido al farsi. Mi libro está escrito en pareados: dos versos con el mismo metro y rima. Es un tipo de composición clásica en español. ¿Tienen algo similar en la literatura persa? ¿Mantuvo la estructura en la traducción?

La traducción de la poesía siempre me ha fascinado, y es un constante desafío y tema de debate. En la poesía clásica persa, de la que es un exponente el Rubayata de Omar Khayam, conocido en todo el mundo, tenemos el mismo concepto de rima y estructura.

Creo que a veces es posible mantener la rima y el contenido del poema original, aunque también hay que cambiar cosas. En sus versos traté de mantener la rima y el mensaje, pero fue imposible ser completamente fiel a la estuctura y al metro.

Por ejempo, cuando dice:

Viene al mundo, claro está
con la ayuda de mamá

Mi traducción suena así (en transcripción de los caracteres originales)

Be donya oomad albatté
teflaki maman shod khasté

O:

A veces trabaja tanto
que el trabajo le da espanto

que resulta:
Ooon Ghadar oon bär keshid
tä nafasesh ham borid'.

* Por último, una pregunta delicada: usted, como editor, eligió publicar mi libro. ¿Qué le gustó de él? ¿Cree que es un libro para niños, para adultos, o quizás para todo el mundo?

Beatriz Coll [mi agente literario, parte de la Agencia Raquel de la Concha] me envió algunos libros. El suyo me llamó la atención inmediatamente. Empecé a leerlo y sentí una extraña energía en las palabras y las imágenes. Era una reunión fascinante de imágenes que no tenían relación, dentro de una historia unificada, como encarnando la sensación de que todas las cosas están realmente conectadas. Era simple y al tiempo profunda. Era divertida y triste. Y realmente me gustó la idea de introducir al personaje como el más famoso y al tiempo el más desconocido del mundo.

Es un libro para niños, y también para adultos. Es un libro que apela al niño escondido dentro de los adultos y a los adultos ocultos en el niño. Trasciende la edad, el sexo, la nacionalidad o la raza (y es que no hay líneas tajantes entre ellas).

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Estampas porteñas, IV: Amorrortu

29 abril 2009 09:17


En el Cementerio de la Recoleta, en Buenos Aires, me topé por casualidad con la tumba de Sebastián de Amorrortu. Amorrortu fue un impresor y editor nacido en Bilbao en 1867 y muerto en Buenos Aires en 1949.

Amorrortu fundó su primera imprenta/librería/editorial en Bilbao, en 1891. Nacionalista y discípulo y amigo de Sabino Arana, cuyas obras editó, emigró a Argentina en 1910. Allí creó una nueva editorial, especializada en libros de medicina, mientras continuó editando temas vascos. Una placa en su mausoleo de la Recoleta une la alegoría industrial de las artes gráficas (la rueda dentada) con la de la composición (el componedor y las pinzas), al lado del producto final, los libros.

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Marsé, Cervantes, y el diez por ciento de sus cenizas

24 abril 2009 10:20

La concesión del Premio Cervantes a Juan Marsé nos ha hecho el regalo inesperado de sus palabras. Vale la pena leer íntegro su discurso, que nos brinda La Factoría. Entresaco algunos párrafos (aunque es mejor leérselo de cabo a rabo):

Recuerdos de su iniciación editorial:
Aquí, ahora, se me ofrece también la oportunidad de exponer algunas consideraciones sobre mi persona y mi trabajo, pero antes quisiera, con su permiso, ampliar el capítulo de agradecimientos, evocando el recuerdo de algunos amigos que hace mucho tiempo, cincuenta años atrás, cuando empecé a publicar, me otorgaron su confianza y su apoyo. Algunas de estas personas están entre nosotros, otras se fueron ya. A todas ellas debo buena parte del alto honor que hoy se me concede. Son, en primer lugar, Paulina Crusat, desde su amada Sevilla y su generosa tutela, y desde Barcelona Carlos Barra1 y Víctor Seix, que en mil novecientos cincuenta y nueve me acogieron en su editorial, al frente de un irrepetible comité de lectura. Aquel comité estaba compuesto por Joan Petit, Jaime Gil de Biedma, Jaime Salinas, Gabriel y Juan Ferrater, Luis y José Agustín Goytisolo, José Mª Valverde, Josep Mª. Castellet, Miquel Barceló, Rosa Regas y Salvador Clotas. Y no quiero olvidarme de los escritores amigos de Madrid, que por aquellos años nos visitaban a menudo, mis entrañables Juan García Hortelano, Ángel González y Pepe Caballero Bonald, y Gabriel Celaya y Juan Benet.

Y de manera muy especial deseo mencionar a Carmen Balcells, mi agente literaria de toda la vida, de ésta y la de más allá, sobre todo desde el día que tomé prestada una ocurrencia de Groucho Marx y le dije: Querida Carmen, me has dado tantas alegrías, que tengo ordenado, para cuando me muera, que me incineren y te entreguen el diez por ciento de mis cenizas.

Antes de conocer a estas personas, que habrían de ser tan importantes en mi vida, yo no había tratado a nadie que tuviera que ver con la literatura, o con el mundillo literario. Prácticamente no había salido del taller de joyería de mi barrio, en el que entré como aprendiz a los 13 años, y me apresuro a decir que muy contento, pues la necesidad de llevar otro jornal a casa me liberó de un fastidioso colegio en el que no me enseñaron nada, salvo cantar el Cara al Sol y rezar el rosario todos los días. Y cuando publico los primeros relatos en la revista Ínsula y la primera novela en Seix Barral, sigo en ese taller. Por cierto que mis credenciales sociales y laborales, al darme a conocer en aquel estupendo grupo editorial, suscitaron ciertas expectativas, no estrictamente literarias, sino más bien ideológicas, asociadas a las premisas de un realismo social muy en auge por aquellos años. Fue algo presentido: nadie habló nunca de ello, pero flotaba en el aire la idea, la posibilidad de que el recién llegado a la trinchera noble de las letras aportara una narrativa de denuncia, un testimonio objetivo y de primera mano de los afanes y las virtudes intrínsecas de la clase obrera.

Yo podía quizás haber sido, lo digo sin un ápice de sarcasmo, el "escritor obrero" que al parecer faltaba en el prestigioso catálogo de la editorial. Halagadora posibilidad que a su debido tiempo, la fábula de un joven charnego del Monte Carmelo, desarraigado y sin trabajo, soñador y sin medios de fortuna, pero también sin conciencia de clase, se encargaría de desbaratar. Confieso que no me habría disgustado satisfacer aquellas expectativas, entregar la gran novela sobre la clase obrera de la Barcelona de la postguerra. Pero lo que yo entonces deseaba de verdad, era abandonar el trabajo manual y disponer de más tiempo libre para leer y escribir.
La cuestión lingüística de Cataluña:
Como saben ustedes, soy un catalán que escribe en lengua castellana. Yo nunca vi en ello nada anormal. Y aunque creo que la inmensa mayoría comparte mi opinión, hay sin embargo quién piensa que se trata de una anomalía, un desacuerdo entre lo que soy y represento, y lo que debería haber sido y haber quizá representado. Dicho sea de paso, desacuerdos entre lo que soy y lo que podría haber sido en esta vida, como escritor y como simple individuo, tengo para dar y tomar, o, como decimos en Cataluña, per donar i per vendre. Mis apellidos, de no mediar el azar, podían haber sido diferentes, y mi vida también. Y puestos a elegir, la verdad es que yo hubiese preferido ser Ramón Llul o Miguel de Cervantes, por ejemplo, o Joseph Conrad, aquel marino polaco que, finalmente, escribió en inglés. En todo caso, con el nombre que tengo, con éste o con cualquier otro, nunca he querido representar a nadie más que a mí mismo.

Añadiré dos o tres cosas acerca de mi formación como ciudadano y como escritor. La dualidad cultural y lingüística de Cataluña, que tanto preocupa, y que en mi opinión nos enriquece a todos, yo la he vivido desde que tengo uso de razón, en la calle y en mi propia casa, con la familia y con los amigos, y la sigo viviendo. Puede que comporte efectivamente un equívoco, un cierto desgarro cultural, pero es una terca y persistente realidad. Y el realismo, además de una sensata manera de ver las cosas, es una corriente literaria muy nuestra, y que aún goza de un sólido prestigio, pese a los embates de la caprichosa modistería. En fin, no quiero instalarme en la identidad cultural para dar lecciones a nadie, y tampoco pretendo hacer aquí una defensa excesiva del realismo.

Pero, como dijo Woody Allen en una de sus buenas películas, el realismo es el único lugar donde puedes adquirir un buen bistec. Quizá no estaría de más tenerlo en cuenta. No voy a enumerar las anomalías que por imperativo histórico sufrió el aprendiz de escritor. Y la más determinante no fue aquella escuela inoperante y beatorra de la dictadura, la del lema Por el imperio hacia Dios, escuela donde ciertamente se prohibió leer y escribir catalán, y hasta hablarlo en horas de clase. No, no fue sólo por eso que un buen día me encontré manejando una lengua, y no la otra; fueron los tebeos y los cuentos que leíamos, las aventis que nos contábamos y las películas, las de amor y las de risa, y todo aquello que iba conformando nuestra educación sentimental, las poesías y el teatro de aficionados, las canciones de amor y las primeras novelas, ya no solo las de aventuras, de Julio Verne o Emilio Salgari, sino las de Baroja, Dickens, Balzac, o los cuentos de Maupassant y de Hemingway, o los versos de Gustavo Adolfo Bécquer y de Rubén Dario.
La escritura y la memoria:
El lenguaje oficial había suplantado al lenguaje real. En la calle y en los papeles las palabras vivían bajo sospecha, muchas cosas parecían no tener nombre, porque nadie jamás se atrevía a nombrarlas, otras se habían vuelto decididamente equívocas y apenas podía uno reconocerlas. Las palabras acudían medrosas, emboscadas, traicionando el sentido al que se debían. Afectadas por el expolio y el descrédito, sometidas a la censura y al escarmiento, o destinadas a la impostura, de pronto perdían su referente, enmascaraban su verdadero sentido y cambiaban de significado. Entre las pomposas palabras que entonces nos caían desde los balcones y despachos oficiales, desde el cuartel y desde el púlpito, entre esas palabras fraudulentas y las palabras que la gente intercambiaba en la calle, en el trabajo y en casa -palabras de familia gastadas tibiamente, según testimonio del poeta-, había un abismo.

Este desacuerdo entre apariencia y realidad, entre lo que oficialmente se decía que éramos (adictos, felices, reconciliados, bien pagados, píos feligreses todos) y tal cómo nosotros nos veíamos en realidad, no tiene por supuesto nada que ver con el glorioso equívoco que propició la locura y forjó la leyenda de don Quijote. Pero son muchas, y todas vigentes, las lecciones que ofrece la obra de Cervantes. Y así, el aprendiz de escritor tomaría buena nota de la primera y más sencilla de todas ellas, esa que dice: Las cosas no siempre son lo que parecen. No lo eran entonces para el valeroso caballero, en aquel siglo tan pródigo en espejismos, y por supuesto tampoco lo son hoy. Sin ir más lejos, las famosas armas de destrucción masiva, por ejemplo, que no hace mucho tiempo algunos casi juraban haber visto, al final resultaron ser un par de zapatos.

Pero yo me estaba refiriendo a nuestros años de incienso y plomo bajo el palio de la luz crepuscular, aquel tiempo en el que no solamente la prensa y la radio, el Boletín Oficial del Estado y la Hoja Dominical mentían sobre lo que nos estaba ocurriendo, sino que hasta los espejos mentían. Y fue entonces, todavía en años de aprendizaje de quién les habla, cuando la imaginación echó una mirada sobre aquel expolio de la memoria, y le tendió la mano. Era una labor complementaria, en todo caso, porque imaginación y memoria, para el escritor, son dos palabras que van siempre entrelazadas, y a menudo resulta difícil separarlas. Ciertamente un escritor no es nada sin imaginación, pero tampoco sin memoria, sea ésta personal o colectiva, esté proyectada en la novela histórica de fecha más remota, o en la literatura de ficción científica más futurista y fantástica. No hay literatura sin memoria. Incluso la memoria trapacera puede hacer buena literatura. La tan reiterada advocación "hay que olvidar el pasado", lógicamente no se aviene con la naturaleza y la función de la escritura.

Hay que acotar nuevas parcelas de la memoria, hacer más denso el laberinto, cuidando, pues, de dejar una traza de hilo, como hizo Teseo aquella vez, para poder volver al exterior, y contarlo. Sobre todo, en lo que a mí respecta por lo menos, persistir en la búsqueda de algo, que nunca he sabido definir, pero que tiene que ver, por encima de cualquier otra finalidad, con alguna forma de belleza.

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Gonzalo Pontón y Crítica

14 abril 2009 09:17


El tráfago de los pasados días me ha hecho casi pasar por alto el hecho de que Gonzalo Pontón, el fundador y director de Editorial Crítica, ha sido jubilado forzosamente por Planeta, el grupo editorial propietario actual del sello.

Pero ahora me encuentro con una carta del propio Gonzalo Pontón, quien espero me perdone por sacarla a la luz pública:
Quizás ya sepas por la prensa que Planeta ha decidido jubilarme como consejero delegado de CRÍTICA, la editorial que fundé en 1976 y que he dirigido ininterrumpidamente durante 33 años.

Todas mis negativas a la jubilación que se me impone (es cierto que acabo de cumplir 65 años), así como la propuesta alternativa que he dirigido a Planeta para comprar sus acciones (es el socio mayoritario de CRÍTICA) han sido inútiles. Planeta ha tomado una determinación innegociable. Sin embargo, no me doy por vencido y seguiré tratando de recuperar mi editorial por todos los medios incluidos los legales o, alternativamente, exigiré la venta de mis acciones a Planeta (estoy obligado a ello por un contrato entre socios que firmé hace diez años), ya que sus directivos me han expresado personalmente que, aun reconociendo que CRÍTICA siempre ha obtenido beneficios, a su juicio pueden incrementarse mucho cambiando la línea editorial.

Como podrás comprender, no deseo sancionar con mi presencia, ni como asesor (que se me ha ofrecido) ni como accionista, una línea editorial que nada tenga que ver con lo que CRITICA ha venido ofreciendo a la cultura de lengua española desde el fin de la dictadura hasta hoy. La buena noticia es que por el momento Planeta ha reconfirmado en su cargo a Carmen Esteban como directora editorial de CRITICA.
Nunca he tenido relación profesional con Crítica, más allá de reseñar alguna obra suya en la prensa, de modo que mis palabras inmediatas no las moverá ningún interés directo. Por decirlo rápidamente: debo a la Editorial Crítica algunos de los mejores momentos intelectuales que me ha deparado la lectura en los últimos años, en áreas muy variadas.

La edición es un oficio muy personal, por desgracia o (como en este caso) por suerte. Sería incomprensible la existencia del fondo de Crítica sin su forjador, así como resulta difícil pensar en que se mantenga la línea editorial sometida a más presiones económicas.

El grupo Planeta se ha caracterizado por adquirir numerosos sellos y luego cambiarlos y desvirtuarlos hasta el extremo de que uno se pregunta que para qué los compró... Su política de sustituir a los editores por responsables de sello recuerda poderosamente lo que André Schiffrin llamó La edición sin editores. Con esas operaciones no sólo se pone en riesgo la evolución natural de una línea editorial, el futuro, sino también la preservación de un fondo creado a lo largo de décadas: el pasado.

Ojalá se logre encontrar alguna fórmula que permita la preservación del sello.

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Traducir del y al inglés

03 abril 2009 09:17

"La industria editorial española es la que más traduce de Europa, seguida de la de Alemania", reseñaba Antonio María de Ávila en su capítulo sobre "La oferta editorial de libros" de La lectura en España. Informe 2008.

La traducción de obras del inglés ocupa un lugar prioritario en la producción de los países no-anglohablantes, sin embargo tanto el Reino Unido como, sobre todo, Estados Unidos, traducen poquísimas obras de otras lenguas. El estudio Literatura traducida: ¿Por qué es tan difícil acceder al mercado anglo-americano? analiza los datos de traducción de estos países, y los esfuerzos institucionales por fomentar que las obras de otras lenguas sean traducidas al inglés.

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El puente Kindle-iPhone

09 marzo 2009 09:17


La gran noticia de la semana pasada fue sin duda la posibilidad de leer los libros comprados para el Kindle en un iPhone. Esta nueva aplicación es gratuita, pero exclusivamente para Estados Unidos (igual que la compra de Kindles, o de libros para el Kindle).



Recordemos: el Kindle es un aparato con la tecnología de tinta electrónica, a la venta exclusivamente en Amazon, que carga libros exclusivamente desde Amazon, con un formato legible exclusivamente en él (hasta este último movimiento). Las aplicaciones para el iPhone, incluso las gratuitas, son descargables exclusivamente a través de la tienda de iTunes.

La repetición del adverbio exclusivamente en los dos párrafos anteriores es premeditada: de lo que estamos hablando es de exclusivas, de segmentación territorial, por artefactos y por proveedores. Quien logre crear un canal dominante para libro electrónicos estará en una posición de fuerza.

Amazon no es prioritariamente un vendedor de hardware, y lo que ha querido con Kindle es más bien crear un canal para la venta de obras digitales (que pueden ser mucho más rentables que el manejo de libros físicos, siempre engorroso...). La alianza con el iPhone de Apple refuerza esta idea. Amazon quiere ser el gran suministrador de libros electrónicos... para cualquier dispositivo, o incluso saltando de aparato en aparato (la sincronización Whispersync permite seguir leyendo en el iPhone lo que has empezado en el Kindle, y viceversa). Y Amazon quiere conseguirlo incluso cortocircuitando a las editoriales, como demostró al contratar una obra de Stephen King en exclusiva para su Kindle 2.

Además, hay otro factor que explica este movimiento: el sorprendente éxito del iPhone como soporte de lectura. De hecho, la descarga de libros ha sido la aplicación que más ha crecido en el iPhone (cuadro inferior). Hace un mes Google Libros desembarcaba también en el iPhone.

Sí: la convergencia entre Amazon y Google sigue siendo (desde hace un lustro) uno de los movimientos más curiosos del mundo digital.

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E-books y precios

19 febrero 2009 09:17

Al hilo de observaciones y comentarios hechos sobre los dos post relacionados con libros digitales y precios, he hecho una pequeña cala, y estas son las conclusiones:

El best-seller de Ruiz Zafón El juego del Ángel, editado por Planeta, cuesta en papel 23,56 euros, y en e-book, editado por Vintage (¡sello de Random House!), y 21,476 dólares (16,66 euros), en la tienda Mobipocket, limitado para la venta en Estados Unidos. ¡Claro!: hasta ahora pensábamos en los e-books como obras con licencia mundial, pero no tiene por qué ser así...

Un libro práctico, Papá, el niño también es tuyo, se ofrece en el sitio de MieLibro a 12 euros en la edición impresa y 5,85 en la digital.

De diversos libros de la "tienda de contenidos" de Leer-e hay ediciones en papel más baratas que las digitales. Las siguiente ediciones cuestan todas 4,99 euros en versión digital, pues bien: El camino de Delibes tiene edición en Planeta a 3,34 euros y el Relato de un Náufrago de García Márquez, está en Tusquets a 3,18 euros.

En resumen: un lío. Probablemente los lectores conocerán otros casos...

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El precio de un e-book: ¿qué hay para el autor?

13 febrero 2009 09:17

Gráfico I: Descomposición del precio de un e-book (sin IVA)

¿Cuánto debería costar un e-book, quiero decir, una obra literaria, científica o ensayística bajo la forma de un archivo electrónico legible en el ordenador, en un smart phone (o teléfono adelantado, tipo iPhone) o en un dispositivo dedicado?

Contra lo que muchos piensan, y algunos dicen, el mundo de la edición electrónica no es Jauja. He hablado con distintas personas implicadas en esta comercialización, y a continuación resumo las conclusiones a las que he llegado.

Si se comercializa una obra electrónica bajo un formato protegido (que hoy por hoy es lo más común), éste es el desglose (Gráfico I):
proveedor del formato 10%
tienda on line 40%
editor 10%
autor 30%
agente 10%
Uno de los elementos más claros son los costos del proveedor del formato (por ejemplo, Mobipocket): éste asigna a la obra un DRM (protección anticopia). Pero también proporciona la pasarela desde el editor hasta la tienda on line donde se venda. Su parte es el 10%.

La participación de la tienda on line también está clara: es la que mantiene el sitio con la oferta de las obras, corre con los gastos de ancho de banda y de las descargas del público que accede, y mantiene la pasarela de pagos de los compradores. En el gráfico hemos reflejado su coste máximo, que sería el 40%. El mínimo es el 30%. Proveedor del formato y tienda on line pueden coincidir, como en el caso Mobipocket, ya mencionado.

Los porcentajes que indicamos para el autor, agente y editor son tentativos: el autor debería cobrar más que el autor de libros tradicionales (en los que percibe alrededor del 10%), entre otras cosas porque en el mundo del e-book no hay anticipos. Hay indicios de que la parte del agente también debería ser mayor que en las transacciones tradicionales (porque tampoco se llevará porcentaje del anticipo): si un agente cobra el 20% de lo que percibe el autor para operaciones en el extranjero, hemos elevado esa proporción al 33%.

¿Y el editor? Hay una gran diferencia entre editar una obra ya editada y corregida con anterioridad y trabajar en el desarrollo de una nueva obra. Como acaban de señalar en Harper Studio:
El coste de manufacturar un libro es sólo el coste final de un proceso complejo. Ya se imprima en papel y se encuaderne o se formatee para descarga, [...] aún pagamos el anticipo del autor, la edición, la preparación, la corrección, la cubierta y el diseño del interior, las ilustraciones, el kit de ventas, el márketing, la publicidad y al personal que coordina todo eso. [...]

De hecho, el papel-impresión-encuadernación de la mayoría de los libros cuesta sobre 2 dólares... de modo que si hemos de seguir los costes reales al establecer el precio, un libro "fisico" de 26 dólares se transformaría en un e-book de 24 dólares
Así pues, hemos fijado en un 10% el beneficio del editor, lo que correspondería más bien a una obra con poco trabajo editorial.

Con todas esas consideraciones, veamos qué es lo que queda para el autor. En primer lugar, las ventas de e-books están sujetas a un IVA del 16%, por incompetencia de la administración española, pues la ley los equipara a libros tradicionales, que soportan 4%. El porcentaje del autor en esas condiciones sería prácticamente un 25% de lo que paga el comprador (PVP con IVA), Gráfico II.
Gráfico II: Porcentaje para el autor normal sobre el PVP con IVA

Pero, al menos en teoría, un autor podría editar y comercializar él mismo sus libros en su sitio web. No tendría que pagar nada a un editor ni a un agente, y asumiría él mismo los costes de alojamiento y ancho de banda, así como la pasarela de pagos. En ese supuesto (en el que sólo pagaría al proveedor de formatos), el autor-autoeditor obtendría un poco más del 75% de lo que paga el comprador.
Gráfico II: Porcentaje para el autor-editor sobre el PVP con IVA

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Las reglas de la crítica

02 febrero 2009 09:17


Paper Cuts, el blog del New York Times, me lleva a un antiguo post del blog del Círculo Nacional de Críticos de Libros de Estados Unidos, que resume las reglas de John Updike ante la crítica (Updike acaba de morir).
1. Intenta entender lo que el autor trató de hacer, y no le culpes por no lograr lo que no intentó.

2. Incluye las suficientes citas textuales —al menos un pasaje extenso de la prosa de libro, de modo que el lector de la reseña pueda formarse su propia impresión, obtener su propio gusto.

3. Confirma tu descripción del libro con citas, aunque sean de una frase de longitud, más que con resúmenes vagos.

4. No expongas demasiado de la trama, y no desveles el desenlace. [...]

5. Si juzgas el libro como deficiente, cita un ejemplo exitoso del mismo tipo, de la obra del autor o de otro lugar. Trata de entender el fallo. ¿Seguro que es del autor y no tuyo?
Bueno: me parecen perfectos. La advertencia del punto 4 (del que yo mismo he sido víctima alguna vez), la podemos hacer extensible a los autores de los paratextos: los textos con los que la editoriales rodean las obras. Como dice el narrador de la sorprendente La novela luminosa, de Mario Levrero:
Por principo, jamás leo el prólogo del libro antes que el libro, y últimamente trato de no leer siquiera las contratapas, especialmente si son ediciones españolas, porque los españoles tienen una verdadera pasión por adelantarle al lector los contenidos esenciales del libro.

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"La lectura en España" en la Web

15 enero 2009 20:01


La lectura en España. Informe 2008: Leer para aprender, el libro que he coordinado para la Federación de Gremios de Editores de España y la Fundación Germán Sánchez Ruipérez está íntegramente disponible en la web http://lalectura.es, bajo una licencia Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Compartir bajo la misma licencia 3.0. Me parece un magnífico síntoma que tanto la Federación como la Fundación acogieran inmediatamente la idea de difundir la obra bajo una licencia que está haciendo tanto por la difusión de la cultura.

Doy las gracias desde aquí a los autores que a través de sus capítulos han aportado su saber sobre la lectura, el mundo editorial, las librerías, la prensa y las bibliotecas. Son: Roger Chartier, Antonio Mª. Ávila, Antonio Santos Tenorio, Hilario Hernández, Inés Miret, Raquel Gurrea y Carlos Flavián, Elena Martín, Luis González, Jesús Contreras, Emilio Sánchez Miguel, Juan Mata, Daniel Cassany, Javier Candeira, José María Barandiarán, José Andrés Rojo, Juan José Millás y un servidor.

Gracias también a la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, Link + Partner España y Leer-e, que han contribuido desinteresadamente con estudios sobre lectores.

Aquí está el índice del Informe 2008, con opciones para descarga en su totalidad o por capítulos. Además, la web de la obra contiene algunos materiales complementarios que no figuran en el libro porque lo habrían alargado excesivamente.

Quien quiera obtener el Informe en forma de libro impreso se puede dirigir a la Federación de Gremios de Editores de España: calle Cea Bermúdez, 44-2º dcha.,
28003 Madrid, tel.: 91.534.51.95, e-mail: fgee[ese signo típico del correo]fge.es.

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Los comentarios

12 enero 2009 09:17

Los comentarios son una parte esencial de la comunicación en la Web: trazan una red de rutas superpuestas a los blogs o a las noticias... Matizan, complementan, critican, atacan o apoyan: son la sal de la Red. A través de los enlaces de sus firmas llegamos a territorios nuevos, curioseamos sobre las otras vidas de quienes los escriben, saltamos en viajes no previstos.

Cierto que en los blogs muy populares y de temáticas muy amplias los comentarios pueden suponer todo un trabajo de moderación para los responsables. De hecho, algún blog de mucha fama los ha suprimido. Pero en general son bienvenidos; hay incluso alguna campaña encaminada a concienciar sobre la importancia de los comentarios, con banners y todo:


Pues bien: hay un curioso proyecto editorial, Muumuu, que utiliza los comentarios como medio base para que le propongan originales para publicación (vía BookTwo):
Para ofrecer un original a Muumuu House encuentra una persona que haya sido publicada o que tenga alguna relación con ella y lee su blog. Si te gusta, deja comentarios sinceros y naturales, expresando lo que sientes. Antes o después alguien asociado con Muumuu House leerá tus comentarios, hará clic en tu nombre y leerá tu blog. Si a esa persona le gusta tu blog lo suficiente, entonces se lo dirá a otras personas y en algún momento a alguien le apetecerá escribirte un email y entonces ocurrirán otras cosas, incluyendo quizás ser publicado por Muumuu House. Creo que es más natural. Apoya una mentalidad de 'no hay bueno o malo en arte', probablemente es más rápido y más efectivo que enviar por email y tener a gente leyéndolos y respondiéndolos, y creo que disminuye la soledad, el aburrimiento y la desesperación más efectivamente que las propuestas 'normales'.
Bueno: no está mal. De momento, se conseguirá dar animación a las páginas web de los autores de la casa, y por otra parte, a través de un simple comentario se puede saber mucho sobre la persona que escribe (y su estilo): es un buen medio de filtrado, y más llevadero que enfrentarse a una pila de originales por leer (una de las tareas editoriales que personalmente considero más penosas.

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El proyecto electrónico de Carmen Balcells

08 enero 2009 19:45