Hoy, día en que se conmemora tanto la muerte de
Cervantes como la de
Shakespeare, me complace utilizar este último enlace para que los lectores puedan llegar a la extensa entrada sobre el bardo de
Stratford-upon-Avon en la
Encyclopaedia Britannica, hasta hace nada reservada a suscriptores...
La famosa enciclopedia que deleitara a Borges fue editada primero en papel, luego en CD-ROM y por último en la Web, con sus entradas completas accesibles sólo mediante suscripción. Pero la edición de las obras de consulta y referencia (como bien saben nuestros lectores) ha experimentado grandes cambios con la llegada de la Web y sobre todo con la existencia de la
Wikipedia. Ello ha conducido a importantes modificaciones en el comportamiento de sus editores: el último de nuestro entorno fue que la
Enciclopedia Catalana abrió sus páginas.
La Britannica no era una excepción; como dice
David Corral:
Por cada página vista sobre Britanica.com, se ven 184 en Wikipedia. Este dato supone que mientras la prestigiosa enciclopedia británica tiene 3,8 millones de visitas en un mes, Wikipedia alcanza 21 millones de usuarios.
Pues bien: la afamada
Britannica había venido defendiéndose de esta situación con inteligencia: por ejemplo, del año pasado proviene su
acuerdo con Google para permitir a los usuarios que así lo desearan añadir sus resultados a las búsquedas.
Pero ahora ha optado por un astuto movimiento: permitir a los
editores de webs (que pasan un pequeño proceso de seleccion) que se registren gratuitamente durante un año, pero además que puedan enlazar a cualquier artículo de la enciclopedia, y que sus lectores puedan llegar hasta la versión íntegra, algo antes reservado sólo para suscriptores y que incluye no sólo el texto de la enciclopedia, sino acceso a artículos de revistas seleccionados y enlaces de la Web. Esto es válido para cualquier tipo de entrada, desde
Shakespeare hasta
pinball machine.

Arriba, todo lo que se ve de un artículo cuando se entra directamente. Abajo, vista parcial del mismo artículo (con las referencias complementarias a la derecha) en visión de suscriptor o... a través de este blog.

¿Qué gana con esto la
Britannica? Notoriedad,
page rank y quizás nuevos suscriptores. ¿Qué pierde?: probablemente nada. Y, si realmente tiene más calidad que otras opciones disponibles, ahora podrá demostrarlo.
Además, también se da ahora la posibilidad de incluir
widgets en las páginas web, como éste:
Los widgets son pequeñas aplicaciones que ya están usando editoriales como Random House y HarperCollins para
publicitar sus libros en webs ajenas.
En resumen:
Britannica ha hecho un ágil movimiento comercial que reportará beneficios para todo el mundo: los editores de webs y blogs, sus lectores ... y ellos mismos.
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