Estampas mexicanas III: la rueda palafoxiana

21 julio 2008 9:09

La Biblioteca Palafoxiana de Puebla fue fundada por el obispo Juan de Palafox y Mendoza en 1646, y en la actualidad preserva 14.000 volúmenes, desde incunables hasta principios del siglo XX, en su bellísima sala. En el exterior campea esta acertada divisa de su fundador:

El que se halle en un beneficio sin libros se halla en una soledad sin consuelo, en un monte sin compañía, en un camino sin báculo, en unas tinieblas sin guía.

En la biblioteca destaca una pieza de gran interés que una guía describe así:

un atril circular de movimiento en el que se colocaban los libros de gran formato para facilitar su lectura; estos atriles eran de uso común, en los conventos, colegios e iglesias novohispanas.

Es fácil ver el parentesco de este artefacto con la llamada “rueda de libros” o “rueda de lectura” que se hizo famosa gracias a la obra del ingeniero Agostino Ramelli Le Diverse et Artificiose Machine (1558).


La rueda aparece también en el Recueil d’Ouvrages Curieux de Mathematique et de Mecanique, ou Description du Cabinet de Monsieur Grollier de Serviere (1719). Allí recibe la siguiente descripción: “Pulpitre d’une façon particuliere & très commode pour les gens d’etude”.

La versión de Puebla y la de Grollier tienen un grave problema, que resuelve el sofisticado mecanismo de Ramelli: al girar, los libros se caerán, salvo que estén sujetos por cinchas. Ramelli compensa el giro de la rueda con unos engranajes que mantienen siempre la inclinación del volumen.

Aunque es frecuente mencionar este sin duda cómodo dispositivo como “precursor del hipertexto”, creo que en este caso la analogía está un tanto traída por los pelos…

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5 comentarios

flor dijo...

Definitivamente es acertada la manera en que lo catalogás: “una pieza de gran interés”; ¡Qué interesante la rueda de lectura!Te digo más: Acabo de imprimir tu post para anexarlo en mi carpetita de suplementos culturales y relativos.Ha sido un gusto encontrar este espacio. Sigo leyendo las entradas antiguas y desde ya, queda tu blog marcado en mis favoritos del IE.

21 julio 2008 16:08
Gorki dijo...

Para mi, el precursor del hipertexto es la nota a pié de página.

22 julio 2008 23:48
María José dijo...

Una vez más, felicitaciones por el post. Este es realmente uno de los mejores blogs que he visitado. También se encuentra en mi lista de “favoritos”.Saludos desde Santiago de Chile

23 julio 2008 16:58
Odd Librarian dijo...

Todo el mundo sabe que el precursor del hipertexto es la madalena de Proust.

11 septiembre 2008 13:54
Luis Mauricio Rodríguez Salazar dijo...

Estoy terminando mi estancia de año sabático en la Facultad de Psicología de la UNAM. Como evento final estamos organizando un coloquio sobre Imaginación y Conocimiento.

El coloquio está basado en la revisión de los Great Books of the Western World, los cuales son un ejemplo de hipertexto, por lo que estamos tomando como imagen del coloquio la rueda de libros o rueda de lectura.

Sin embargo, lo más fascinante es que en la Biblioteca Palafoxiana hay un prototipo (o como se le llame) de la misma, por lo que, dado que uno de los participantes en el coloquio (el Dr. Andrés Fraguela) es catedrático de la BUAP, NO ESTÁ DESCABELLADO hacer una reproducción de nuestro coloquio en esa bella biblioteca.

Por lo tanto creo que la diferencia entre un a idea tirada de los pelos -como se señala en el texto- y una idea descabellada es muy sutil. Por lo tanto, la analogía de los Great Books como hipertexto no está tirada de los pelos, pero sí es una idea descabellada.

25 julio 2015 01:41

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