Letargo estival

18 julio 2011 9:09

Jinetes en la playa de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz)

Este blog permanecerá en estado letárgico durante la mayor parte del verano septentrional.

Lo que no impedirá colgar algún que otro post, si apetece.

O tal vez escribir un tuit, que son más cortitos…

Buenas vacaciones (para quien las tenga), y hasta la vuelta.

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Antes del multimedia, 6: la película del juego

15 julio 2011 9:09

Si uno quisiera representar en papel y utilizando sólo texto algo que transcurre en el tiempo, ¿qué tendría que hacer? Naturalmente, dividir ese proceso en fragmentos representativos, e irlos poniendo uno tras otro. No otra cosa es el teatro, o un guión cinematográfico. O la descripción de un acontecimiento en una novela.

El ajedrez, el rey de los juegos, tiene una peculiaridad que lo hace fácilmente representable: no hay que escoger qué parte de un juego narrar (como sí habría que escoger qué acontecimientos que forman parte de una batalla narrar). Todas las partidas se desarrollan en quantos, que son las jugadas. Por medio de notaciones convencionales, las sucesivas posiciones en un tablero pueden reflejarse textualmente, como esta apertura española, defensa Steinitz:

1. P4R, P4R
2. C3AR, C3AD
3. A5C, P3D
4. P4D, A2D
5. C3A, PxP
6. CxP, C3A
7. AxC, PxA
8. D3A, T1CD!
9. P5R?, PxP
10. CxP, P5R!

Aunque esto para jugadores avezados está clarísimo, a muchos les costará seguirlo, de modo que para transmitir las tensiones en que se desenvuelve la partida, con frecuencia las publicaciones ajedrecísticas insertan algún diagrama. Aunque, ¿no serían mejor muchos diagramas? ¿O incluso una partida expresada toda ella, desde el P4R hasta el ++, en diagramas? Algo así sería realmente la película de la partida…

Eso es lo que hace Luis Miguel Moreno, en su libro Campeonato del mundo de Ajedrez 1987 (edición del autor, Barcelona, 1988): representar las imágenes del tablero tras cada uno de los movimientos de Kasparov y Karpov. A razón de cuatro tableros por página (imagen superior), las partidas se van desenvolviendo movimiento a movimiento para satisfacción del aficionado…

Hoy tenemos partidas en película, y comentadas:

Y naturalmente, hay programas que permiten seguir una partida paso a paso, como esta de Paulsen contra Morphy en 1857:

Pero siempre recordaré el placer que me depararon, allá por 1988, los 1.500 tableros del libro de  Luis Miguel Moreno.

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“Una renta vitalicia”

13 julio 2011 9:09

Publicar a James Michener y John O’Hara, que escribían best-sellers con regularidad, fue como heredar una renta vitalicia. Todas las editoriales importantes contaban con tres o cuatro escritores famosos como éstos que producían continuamente best-sellers. Pero los cimientos sólidos –el capital acumulado– en que se apoyaban los editores eran los libros de sus catálogos que se vendían año tras año. Eran estos títulos los que proclamaban la fortaleza económica de un sello y su prestigio cultural: una fuente de orgullo que compensaban de sobra a los propietarios y a sus empleados por los beneficios mínimos y los sueldos bajos característicos del sector.

(Jason Epstein, 2002)
Recopilación de José Antonio Sánchez Paso

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Sobre el precio fijo

12 julio 2011 9:09

Cuando me pidieron que contribuyera este artículo, el número de Trama y Texturas en el que aparece se había pensado como un monográfico sobre el precio fijo. No fue posible. Aunque el tema se presenta en cualquier mesa de café o barra de bar en la que se junten más de dos personas del sector, e incluso en algunas tertulias inauguradas por libreros en Google Groups, fueron pocos quienes quisieron exponerse y estampar su firma.

Así comienza “De eso no se habla“, el artículo de Julieta Lionetti en el numero 15 de Trama y Texturas, ahora disponible en la red.

Para defender el precio fijo se esgrimen argumentos de defensa de la diversidad cultural, de protección de los pequeños libreros, pero ¿qué hay de los derechos de los consumidores finales (o lectores)? Acerca de la reciente disposición del ministro de Cultura francés, Frédéric Mitterrand, marcando tambien el precio fijo para los libros electrónicos:

Pagan los lectores franceses que, por vivir en Francia, no pueden disfrutar de los libros franceses a los mismos precios que otros lectores, quizá también franceses, con domicilio en las Islas Caimán. ¿Cuántos de ellos aceptarán que sus bolsillos subvencionen la diversidad cultural esgrimida por la ley, que en realidad defiende el statu quo de una industria que se va tornando ineficiente y favorece la consolidación de una estructura de mercado que en cualquier otro rubro se identificaría con un cartel?

Y ¿de qué precio fijo estamos hablando? ¿Del precio de venta al público o del precio con el que los libreros lo compran? Manuel Gil, uno de los que sí aceptaron estampar su firma sobre este tema, dice en”Falacias y mixtificaciones del precio fijo“, pubicado en el mismo número:

El problema no está en vender al mismo precio, como se ha defendido hasta ahora, sino en lograr comprar, en todos los puntos de venta, al mismo precio, y aquí la desigualdad es un hecho incuestionable.

Tenemos suerte de que, al menos, se empiece a hablar de todas estas cosas…

Imagen: Censored Book, de Barton Lidice Benes en The Center for Book Arts

 

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Antes del multimedia, 5: realidad aumentada

08 julio 2011 9:09

Siento decirlo, pero también en este novedoso tema los libros ya estaban antes… Los procedimientos de “realidad aumentada” sirven para partir de imágenes reales y aderezarlas con aditamentos que las enriquezcan. Se utilizan, por ejemplo, para dar una idea de cómo era un lugar del pasado a partir de sus restos arqueológicos.

¡Justo lo que hace Paestum. Autrefois et aujourd’hui (Roma, Vision, 1999)! Este útil libro es una guía del sitio arqueológico de Paestum (Italia) y funciona del siguiente modo: uno pasea por el recinto hasta localizar alguna de las muchas perspectivas que aparecen fotografiadas en el libro. Entonces pasa una hoja de plástico que se superpone a la imagen y voilà!, las ruinas cobran vida y se yerguen de nuevo las construcciones del pasado:

Sencillo, ¿no? Las láminas de acetato incluida en libros han servido desde hace décadas con fines didácticos, por ejemplo para mostrar cortes anatómicos sucesivos. En este útil libro se ponen al servicio, como hemos visto, de la reconstrucción del pasado…

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Trama & Texturas, 15

06 julio 2011 8:08

Ha aparecido el número 15 de la revista Trama & Texturas, del que voy a destacar al dossier dedicado a un tema clave y del que, según Julieta Lionetti, “no se habla”: el precio fijo del libro:

De eso no se habla, Julieta Lionetti

Falacias y mixtificaciones del precio fijo, Manuel Gil

El precio fijo y único del libro, Virgilio Núñez Cano

Además de este apartado (que debería haber sido más extenso y con más voces presentes, entre ellos la de los editores), contiene los siguientes artículos:

Homenaje al mérito editorial, Jaume Vallcorba

El camino hacia la revolución digital, Jason Epstein

Bibliotecas: tres jeremiadas, Robert Darnton

Cuando escribir ya no es suficiente, Neus Arqués

He escrito un libro… ¿y ahora qué?, Álvaro Sobrino

¡Los ‘blurbs’ se plantan en sus libros!, J. Dupuis, M. Payot & D. Peras

La cola más larga: la curva de distribución de Amazon, E. Brynjolfsson, Y. (Jeffrey) Hu & M. D. Smith

Miguel Martínez-Lage. In MemoriamActa de la reunión celebrada el 29 de octubre de 2010 en el Castillo de Dux, Duchkov, República Checa (antigua Bohemia), Joaquín Rodríguez

Excavaciones librescas, José Ángel Juristo

Cálida si gélida, Agustín Delgado

Confesiones de un vendedor de libros usados, Michael Savitz

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Acortadores de URL (y algo más)

04 julio 2011 9:09

El espacio que ocupa el texto se ha convertido de nuevo en un bien escaso. Pasó con los telegramas, luego con  los SMS y ahora con Twitter. El límite de 140 caracteres se acerca peligrosamente a su fin cuando se inserta una dirección web o URL: sin ir más lejos, cualquiera de este mismo blog, como: “http://jamillan.com/librosybitios/2011/06/la-prueba-pisa-de-lectura-digital/”, ¡76 caracteres!.

Los acortadores de URLs lo transforman en algo más breve. TinyURL, uno de los primeros servicios de este tipo que conocí, lo cambiaría a “http://tinyurl.com/6z7jrb9″, de 26 caracteres. Hoy hay muchos:  El País ofrece cort.ascos.as… Y sí: el juego entre el nombre y el dominio es frecuente, como estos dos últimos ejemplos, que hacen uso de un .as, que en realidad se usa para “Samoa Americana y para Emiratos Árabes Unidos (aunque está asignado oficialmente a dichos países, también es usado por algunas asociaciones privadas en Asturias)”.

Un servicio complementario que dan los principales acortadores es detectar si el enlace conduce a un sitio potencialmente peligroso, y en ese caso no se activan. Es decir, funcionan como filtros de seguridad.

Mientras que puede ser difícl para muchos gestores de sitios saber cuántos y quiénes hace clic en un determinado enlace, la ventaja del acortador es que supone un paso intermedio que sí que permite registrar esos datos (de hecho, es un valor que obtienen quienes ofrecen esos servicios gratis). Un usuario registrado puede obtener algunos de esos datos en bit.ly.

Y ése es precisamente uno de los valores del acortador de Google, goo.gl. Si el usuario tiene una cuenta con el buscador, podrá tener información de cuántas veces a lo largo de un determinado periodo se ha hecho clic en esa URL acortada, junto con alguna información sobre el origen de estos usuarios (captura superior). También sabrá si otros usuarios de goo.gl han creado URLs cortas para ese mismo destino.

Por último, se le proporciona un código QR para  esa URL corta. Estos códigos, de los que hemos hablado alguna vez, sirven para ser impresos o presentados de cualquier otra forma en el mundo físico y luego, capturados por  un smart phone (como un iPhone), conducen a una página web. Este es el código QR de mi URL de ejemplo, en versión goo.gl:

Twitter, que al fin y al cabo ha sido el causante de la necesidad, proporciona también su propio acortador, que a veces aplica también sobre una URL ya corta, de modo que al final lo que tenemos es un enlace que pasa de servicio en servicio, dejando huella por supuesto, e incrementando estadísticas de uso, que en el mejor de los casos se compartirán con quien ha enlazado…

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“Tu libro es…”

01 julio 2011 9:09

Tu libro es una brizna de papel que se arremolina en las calles, que contamina las ciudades, que se acumula en los basureros del planeta. Es celulosa, y en celulosa se convertirá.

(Gabriel Zaid, 1996)
Recopilación de José Antonio Sánchez Paso

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