Acortadores de URL (y algo más)

04 julio 2011 9:09

El espacio que ocupa el texto se ha convertido de nuevo en un bien escaso. Pasó con los telegramas, luego con  los SMS y ahora con Twitter. El límite de 140 caracteres se acerca peligrosamente a su fin cuando se inserta una dirección web o URL: sin ir más lejos, cualquiera de este mismo blog, como: “http://jamillan.com/librosybitios/2011/06/la-prueba-pisa-de-lectura-digital/”, ¡76 caracteres!.

Los acortadores de URLs lo transforman en algo más breve. TinyURL, uno de los primeros servicios de este tipo que conocí, lo cambiaría a “http://tinyurl.com/6z7jrb9″, de 26 caracteres. Hoy hay muchos:  El País ofrece cort.ascos.as… Y sí: el juego entre el nombre y el dominio es frecuente, como estos dos últimos ejemplos, que hacen uso de un .as, que en realidad se usa para “Samoa Americana y para Emiratos Árabes Unidos (aunque está asignado oficialmente a dichos países, también es usado por algunas asociaciones privadas en Asturias)”.

Un servicio complementario que dan los principales acortadores es detectar si el enlace conduce a un sitio potencialmente peligroso, y en ese caso no se activan. Es decir, funcionan como filtros de seguridad.

Mientras que puede ser difícl para muchos gestores de sitios saber cuántos y quiénes hace clic en un determinado enlace, la ventaja del acortador es que supone un paso intermedio que sí que permite registrar esos datos (de hecho, es un valor que obtienen quienes ofrecen esos servicios gratis). Un usuario registrado puede obtener algunos de esos datos en bit.ly.

Y ése es precisamente uno de los valores del acortador de Google, goo.gl. Si el usuario tiene una cuenta con el buscador, podrá tener información de cuántas veces a lo largo de un determinado periodo se ha hecho clic en esa URL acortada, junto con alguna información sobre el origen de estos usuarios (captura superior). También sabrá si otros usuarios de goo.gl han creado URLs cortas para ese mismo destino.

Por último, se le proporciona un código QR para  esa URL corta. Estos códigos, de los que hemos hablado alguna vez, sirven para ser impresos o presentados de cualquier otra forma en el mundo físico y luego, capturados por  un smart phone (como un iPhone), conducen a una página web. Este es el código QR de mi URL de ejemplo, en versión goo.gl:

Twitter, que al fin y al cabo ha sido el causante de la necesidad, proporciona también su propio acortador, que a veces aplica también sobre una URL ya corta, de modo que al final lo que tenemos es un enlace que pasa de servicio en servicio, dejando huella por supuesto, e incrementando estadísticas de uso, que en el mejor de los casos se compartirán con quien ha enlazado…

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