Sobre el precio fijo

12 julio 2011 9:09

Cuando me pidieron que contribuyera este artículo, el número de Trama y Texturas en el que aparece se había pensado como un monográfico sobre el precio fijo. No fue posible. Aunque el tema se presenta en cualquier mesa de café o barra de bar en la que se junten más de dos personas del sector, e incluso en algunas tertulias inauguradas por libreros en Google Groups, fueron pocos quienes quisieron exponerse y estampar su firma.

Así comienza “De eso no se habla“, el artículo de Julieta Lionetti en el numero 15 de Trama y Texturas, ahora disponible en la red.

Para defender el precio fijo se esgrimen argumentos de defensa de la diversidad cultural, de protección de los pequeños libreros, pero ¿qué hay de los derechos de los consumidores finales (o lectores)? Acerca de la reciente disposición del ministro de Cultura francés, Frédéric Mitterrand, marcando tambien el precio fijo para los libros electrónicos:

Pagan los lectores franceses que, por vivir en Francia, no pueden disfrutar de los libros franceses a los mismos precios que otros lectores, quizá también franceses, con domicilio en las Islas Caimán. ¿Cuántos de ellos aceptarán que sus bolsillos subvencionen la diversidad cultural esgrimida por la ley, que en realidad defiende el statu quo de una industria que se va tornando ineficiente y favorece la consolidación de una estructura de mercado que en cualquier otro rubro se identificaría con un cartel?

Y ¿de qué precio fijo estamos hablando? ¿Del precio de venta al público o del precio con el que los libreros lo compran? Manuel Gil, uno de los que sí aceptaron estampar su firma sobre este tema, dice en”Falacias y mixtificaciones del precio fijo“, pubicado en el mismo número:

El problema no está en vender al mismo precio, como se ha defendido hasta ahora, sino en lograr comprar, en todos los puntos de venta, al mismo precio, y aquí la desigualdad es un hecho incuestionable.

Tenemos suerte de que, al menos, se empiece a hablar de todas estas cosas…

Imagen: Censored Book, de Barton Lidice Benes en The Center for Book Arts

 

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2 comentarios

Gorki dijo...

Me parece mal el precio fijo, pues quita algo que es fundamental para el buen funcionamiento del mercado, que es la competencia. Aparte me parece inútil, pues todos estamos a hartos de ver, que los locales que entre diferentes secciones venden libros, (como grandes almacenes y papelerías), en su mayoría, te cobran precio fijo por el libro, (por ejemplo sobre los libros de texto), para luego darte descuento proporcional a lo que has pagado por los libros. en material de otras secciones, como papelería, uniformes infantiles etc. con lo que cumplen la letra de la ley, pero no su espíritu.

Con ello se perjudica a los auténticos libreros, que solo venden libros y que no tiene otra sección para compensar. A mí, mi librero ne premia con marcalibros y otras cosas, pero no tiene la libertad de competir como quisiera, y si yo le sigo comprando precísamente a él, aunque no me haga precio especial, es porque valoro su consejo a la hora de comprar los libros y prefiero pagar ese plus, pero ¿no debería poder competir con las armas habituales del comercio?.

12 julio 2011 11:45
Mi nombre es Sombra dijo...

Si para algo nos ha servido internet es para saber, Amazon mediante, a qué precios se venden los libros en el extranjero. Es sencillamente increible ver libros que en lengua española cuestan 2, 3 y hasta 4 veces lo que cuesta el original en inglés sin nada que justifique la diferencia de precio (porque esa diferencia no es para el traductor) excepto el monopolio de facto establecido por ley. No hay absolutamente nada que justifique el precio fijo, y si la justificación es que las librerías pequeñas cerrarán (falso, ninguna librería pequeña vive sólo de vender libros), pienso que nos sale más barato dejar que echen el candado y subvencionar el sueldo de sus dueños.

En cuanto a la frase de Manuel Gil, en este tiempo de poder comprar a través de internet, creo que es irrelevante si la librería de la esquina vende un libro a un precio el triple del mínimo por ley si el mismo libro se puede comprar al precio mínimo en una de las muchas librerías que venden por internet (si son españolas, todas al mismo precio, por supuesto) y además puesto en casa (pagando gastos de envío, por supuesto).

12 julio 2011 16:07

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