El sector del libro: retos y rutas

30 enero 2012 11:11

#editorial #librería

A los seguidores desde hace tiempo de los blogs de Manuel Gil (Antinomias libro) y Joaquín Rodríguez (Los futuros del libro), y sus intervenciones en la revista Trama y texturas, su obra conjunta El paradigma digital y sostenible del libro (Trama, 2011) no deparará muchas sorpresas. Pero no se trata aquí de sorprender, sino de sistematizar y asentar una reflexión que los autores vienen desgranando en post e intervenciones en distintos foros. Aquí han cristalizado en un discurso trabado y autocontenido, por más que se trate de una obra abierta y más llena de preguntas que de respuestas, como ya alerta la introducción. Muestra de la ambición de la obra es el hecho de que se reúnan bajo un mismo techo cuestiones referidas a una multiplicidad de actores del universo del libro: editoriales, pero también librerías, distribuidores y bibliotecas, edición científica, comercial y fanfic, libro nuevo y libro antiguo, impresión bajo demanda y ebook, como elementos todos íntimamente imbricados.

El punto de partida no es, y esto es importante señalarlo, un sector del libro (el español) sobre el que gravita la amenaza o la promesa de la digitalización, sino sencillamente un sector del libro que funciona mal, y a muchos niveles. Y precisamente sobre este sector es donde recae la necesidad o la conveniencia de una transición digital. La sobreproducción, las políticas comerciales débiles, que se manifiestan en el crecimiento de las devoluciones, la base lectora exigua, la debilidad del canal de librerías son los elementos de partida. A ello se une la falta de herramientas de análisis y aun de conocimiento del comportamiento del sector.

A lo largo de las páginas se agolpan las tareas pendientes, tanto hacia el sector tradicional como hacia el futuro (que pueden coincidir parcialmente en temas como la impresión bajo demanda, o en la gestión de los títulos vivos). Por suerte, el penúltimo apartado del libro, “La transición digital”, es una auténtica hoja de ruta que va detallando, actor por actor, los pasos que habría que dar desde la digitalización retrospectiva hasta la utilización de las redes sociales.

La cuestión de la sostenibilidad del sector del libro es quizás la última de las preocupaciones de sus empresas, y aun de sus consumidores. Mientras que en otras áreas empiezan a cundir prácticas y preocupaciones ecológicas (compra de productos de proximidad, alimentos biológicos…), para el libro sólo está comenzando la conciencia de las consecuencias medioambientales de la cadena de producción y comercialización. Razón de más para la oportunidad de su inclusión en este volumen, que intenta ser abarcador.

Es una pena que la mayoría de los libros no tengan ya índice de nombres y palabras: el de este volumen habría servido para localizar autores citados (Scolari), compañías traídas a colación (MacMillan, Telefónica), instituciones (CEGAL), productos (tablet),  o conceptos (devolución)… O si se hubiera incluido en Google Libros (o algún medio similar) se habría podido rastrear en sus páginas cualquiera de estos elementos. Nada de eso tenemos y, como ya hemos señalado en otras ocaiones, es malo que el libro de papel renuncie a sus sistemas clásicos de localizacion de información, en plena época de textos digitales abiertos a la búsqueda.

Estamos, en suma, ante una obra ambiciosa, que intenta crear un relato coherente no sólo de una situacion actual compleja, sino de un futuro que está en marcha, cuya forma avanzan indicios importantes dentro y fuera de nuestras fonteras. Ante una obra que no oculta los problemas, y que aporta honradamente los  caminos que los autores juzgan pertinentes para salir de una situación que se juzga muy peligrosa. Podemos preguntarnos si servirá de algo. Si las autoridades correspondientes de Industria, o de donde toque velar por el sector del libro están dispuestos a leerla; si los propios editores, distribuidores o libreros tienen el sosiego necesario para dedicarle unas cuantas horas de reflexión. Si la respuesta es globalmente “no”, podemos preocuparnos seriamente.

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“Si le ha gustado el libro, cuénteselo a su vecina”

18 enero 2012 11:11

#editor #autor
#publicidad

Es tal la cantidad de libros que se publican que no caben en los puntos de venta. Eso hace que, los que no venden rápido y sostenido, desaparecen enseguida para dejar paso a otros que prueben fortuna. Sólo se mantienen los que aguantan, y eso teniendo en cuenta que el aguante está entre los tres y seis meses. Después, vuelva usted por ese libro que le llamó la atención el otoño pasado y ya veremos si lo encuentra. La técnica del best-seller se aplica ya indiscriminadamente a todo libro: «Vender la mayor cantidad de libros posible en la menor cantidad de tiempo posible». Si no se logra, al tacho; y una vez logrado, al tacho también, que llega el siguiente. La lucha, pues, del editor y el autor está en conseguir que el famoso «boca a boca» salve al libro, tanto si es literatura de consumo como arriesgada invención literaria, por un semestre al menos. Y hablo sólo de literatura, porque es lo que mejor conozco, pero en los demás géneros ocurre tres cuartos de lo mismo. El mensaje es: si le ha gustado el libro, cuénteselo ─pero urgentemente─ a su vecina o vecino. Este eslogan viene del mundo del detergente, ya lo sé, la diferencia está en la urgencia, porque libros hay decenas de miles y marcas de detergente sólo unas pocas, así que tienen más margen.

(José María Guelbenzu, 1999)
Recopilación de José Antonio Sánchez Paso

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No lo olvidemos…

02 diciembre 2011 9:09

#Amazon #librería #LB
Amazon.es
tiene productos disponibles para todas estas categorías:

Libros
Libros de audio
Música
DVD, Blu-ray
Electrónica
Cámaras y Fotografía
Audio, TV y Home Theatre
iPod, MP3 y Accessorios
Navegación satélite, Teléfonos y PDA
PC y Videojuegos
Ordenadores y Ofimática
Ordenadores y Portátiles
Periféricos y Accesorios
Software
Productos de oficina y accesorios
Jardín y Exteriores
Cocina y Salón
Pequeño electrodoméstico
HogarMuebles y Decoración
Iluminación
Juguetes
Bebé
Libros infantiles
Música y DVD
Software infantil
Videojuegos
Calzado de niños
Ropa, zapatos
Joyas, relojes
Bolsos y accesorios
Fitness
Camping y Senderismo
Ciclismo
Ropa de ocio
Golf
Deportes de equipo
Belleza
Salud y Bienestar
DIY y Mejora del hogar

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Libreros con el libro electrónico: Give me 5

01 diciembre 2011 9:09

#librería #ebook #editorial
Los planes para implicar a las librerías en el nuevo paradigma digital han sido variados: desde la venta de vales para ebooks en estos establecimientos, hasta diversas estrategias que intentan convertir a los libreros en cómplices de la distribución de libros electrónicos.

A esta última categoría pertenece la Campaña Give me 5, que ha creado Pensódromo: por 50 euros mensuales, tarifa plana, el librero que quiera adherirse recibirá códigos para que se los dé a sus clientes, de modo que estos puedan descargarse de forma gratuita cualquiera de los 5 libros que se ofrecerán cada mes.

El 50% de esos 50 euros se repartirá a partes iguales entre los cinco editores que proporcionen el libro: 5 euros por título y mes (de donde luego ellos tendrán que pagar derechos al autor). El fondo de partida son los libros de Linkgua (1.200 aproximadamente), y Pensodromo21 (2), aunque están pendientes del acuerdo con otros sellos editoriales (sería admisible cualquier modalidad de obra: sin DRM, con licencias Creative Commons, o incluso sin ISBN). El plan es conseguir llegar a mil libreros participantes, lo que supondrían 25.000 euros mensuales para editores de ebooks.

En realidad, el objetivo a medio plazo es crear un nuevo canal, en el que participará el librero eligiendo títulos y aportando su propia imagen corporativa. En cualquier caso, bienvenidos sean los intentos de crear marcos diferentes para la relación entre autores, editores, libreros y lectores.

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“Va con temor a las librerías”

30 noviembre 2011 9:09

#librería #lectura #crítica
La gente que quisiera ser culta va con temor a las librerías, se marea ante la inmensidad de todo lo que no ha leído, compra algo que le han dicho que es bueno, hace el intento de leerlo, sin éxito, y cuando tiene ya media docena de libros sin leer, se siente tan mal que no se atreve a comprar otros.

En cambio, la gente verdaderamente culta es capaz de tener en su casa miles de libros que no ha leído, sin perder el aplomo, ni dejar de seguir comprando más.

(Gabriel Zaid, 1996)
Recopilación de José Antonio Sánchez Paso

Y una pregunta: en lo de “compra algo que le han dicho que es bueno” y “hace el intento de leerlo, sin éxito”, ¿no tendrá que ver esa crítica a la que le falta “independencia, valentía, compromiso, rigor (ser menos complaciente) y profundidad (dar más elementos de valoración)”?

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Nichos lectores y la estrategia digital de Planeta

14 noviembre 2011 9:09

#editorial #ebook #librería #autor
Hace pocos días, Planeta anunció la creación de dos nuevos sellos digitales, dentro de su nutrida colección de marcas: Zafiro eBooks, especializado en novela romántica, y Scyla eBooks, en ciencia ficción, fantasía y terror. Interesante: dos nichos de género que en todo el mundo abundan en lectores.

En realidad, el sitio de Scyla funciona como un agregador digital de sellos (vamos, lo que antes se llamaba un portal), más una editorial digital. Su página contiene, junto a la parte de ebooks, que es puramente Scyla, títulos de Timun Más (fantasía heróica) y de Minotauro (ciencia ficción y fantasía). De hecho, estas dos editoriales ya no tienen una página web propia (la política de sitios web de los grandes grupos editoriales es un caos, y tendremos ocasión en este post de ver algún ejemplo más).

Parece que tras la sucesión de compras de editoriales, y la consiguiente proliferacion de sellos (más de cien), Planeta aborda una segmentación más racional de su fondo de 15.000 autores, y lo hace según el público lector. El género de la ciencia ficción y fantasía siempre ha sido un buen acompañante de la Red, ya desde sus inicios, cuando en la década de 1970 en la red ARPANET se creó, a poco de inventarse el e-mail, una lista de distribución para fans del género: SF-LOVERS.

De hecho, los foros de aficionados al género han seguido siendo una presencia constante en Internet. En el medio anglosajón se han caracterizado por poner a disposición de los lectores (sin contar, por supuesto, con los derechos para ello) obras agotadas, descatalogadas o inencontrables: en este dominio concreto, es posible que el 80% o el 90 % de las mejores obras no se pudiera conseguir por ningún medio legal.

En español, la pionera fue la desaparecida cYbErDaRk.NeT (2000-2005), que aún conserva una tienda de libros del género. Tras ella, aparecieron otros muchos sitios, que han corrido distinta suerte. Entre ellos, Sedice ha hecho una gran labor de articulación de fans de “ciencia ficción, fantasía, terror, misterio”, aunque sin proporcionar acceso a materiales con copyright. De hecho, no entiendo por qué Planeta no les ha comprado (o a lo mejor lo intentó y no llegaron a un acuerdo…).

Pues bien: Planeta aborda en Scyla un portal de agitación sobre el ciencia ficción y fantasía, con las habituales patas en redes sociales (Facebook y foros propios, absurdamente clasificados por editoriales, de nuevo), pero lo que es importante es que se dirige, en conjunto, con ebooks y libros, al publico de un género concreto, y subgéneros afines.

Zafiro contiene exclusivamente la editorial digital de tema romántico, aunque sigue existiendo aparte, dentro del caos de Planeta de los libros, un “Club de novela romántica“, dedicado casi en exclusiva a autoras (porque casi todas son mujeres) que no escriben en español. Es decir: la estrategia aquí no ha sido, como con la ciencia-ficción, la concentración por públicos, sino la dispersión.

Por último, señalaré que ambos géneros pueden tener coyunturalmente intersecciones, como en la novela romántica paranormal.

Tanto Zafiro como Scyla (en su vertiente editorial, puramente digital), anuncian que sus obras “podrán leerse indistintamente en todos los dispositivos electrónicos: ordenadores (PC o Mac), tabletas, Smartphones y eReaders de tinta electrónica y podrán ser adquiridas en las principales librerías on-line nacionales e internacionales”. Se publicarán autores en lengua española, noveles o consagrados, pero los sitios web de ambos sellos parecen muy orientados a la captación de nuevos autores.

Ambos sellos publicarán “novedades de diferente extensión, desde relato corto hasta novela, con precios muy asequibles que oscilan entre los 0.99€ y los 4.99€”.  En esto siguen las tendencias del mercado en inglés, que normalmente ha puesto precios más bajos para el género romántico y de ciencia ficción.

Estos nuevos sellos surgen en el contexto de importantes movimientos en el grupo: el despegue digital de Círculo de Lectores (del que ya hablamos), y la potenciación de Casa del Libro (que los editores españoles señalan como la librería en la red que mejor les funciona). Precisamente Casa del Libro anuncia para el próximo jueves importantes revelaciones…

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“En una librería no se hace más que leer, conversar con los amigos”

26 octubre 2011 9:09

Tengo que revisar las boletas de ayer y hacer la reposición. Tengo que mirar las facturas de los libros que entraron ayer y controlar los descuentos. Tengo que hacer las órdenes de compra para que el cadete vaya a buscar ─después de limpiar, por supuesto─ los libros señalados por los clientes, siempre que el teléfono funcione y pueda pedirlos previamente porque si no los pido antes va a perder dos horas en cada editorial y finalmente vendrá con otros y no los pedidos. Tengo que apartar las boletas de cuentas corrientes y pasarlas a las fichas. Tengo que hacer los resúmenes de cuentas y enviarlos para ver si alguno paga, porque comprar, compran fácil, pero para pagar no son tan rápidos. Tengo que hacer la caja. No me tengo que olvidar de mandar al contador los cheques para el pago de la jubilación y la cuota de réditos. Tengo que rehacer la vidriera porque los vecinos ya deben estar hartos de ver siempre los mismos libros. Y, al mismo tiempo, tengo que atender a los insoportables cobradores, a los alegres vendedores, a los cadetes suficientes y a los clientes. ¿Clientes qué? Clientes que compren, no que miren, que cumplan con su misión como cada cual cumple con la suya. Y tengo que remarcar Losada y limpiar el estante de la Bif porque ayer fui a buscar un libro y se me quedaron las manos negras de tierra y tengo que… y tengo que… ¡Hay que hamacarse con el trabajo que hay en una librería! Y pensar que hay gente que cree que una librería es una canonjía, una beca, un mecenazgo; que en una librería no se hace más que leer, conversar con los amigos sentados cómodamente en sillas de mimbre con almohadones rojos y tomar café o, por qué no, un whiskicito.

─Total, ¿qué hay que hacer? Viene la gente, pide un libro, se lo das y cobrás.

Creen que es un trabajo cómodo, descansado, donde lo que sobra es tiempo; lo piensan como si fueran vacaciones de por vida. Uno instala una librería, gana dinero y habla de literatura con gente distinguida. ¿Qué más se puede pedir?

(Héctor Yánover, 1994)
Recopilación de José Antonio Sánchez Paso

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Revistas de la Edad de Plata

24 octubre 2011 13:13

Hoy se ha abierto al público la aplicación Revistas de la Edad de Plata en el Portal Edad de Plata, que mantiene la Residencia de Estudiantes de Madrid junto a otras instituciones.

Revistas de la Edad de Plata ofrece, en facsímil sincronizado con texto buscable, un valioso conjunto de 31 revistas literarias y culturales del periodo 1910 1917-1939, que totalizan más de 8.000 artículos (más de 9.000 registros, contando anuncios, ilustraciones y otras piezas breves), salidos de la pluma de 1.700 autores, correspondientes a los 316 ejemplares que constituyen las 31 colecciones, formadas por más de 14.000 páginas con más de 85 millones de caracteres.

Para acceder a este conjunto, una de las posibilidades es utilizar un buscador visual, que, desarrollado por Bestiario, da acceso a toda la riqueza de las relaciones entre los diferentes protagonistas (literarios, artísticos, científicos…) de la Edad de Plata. El buscador (arriba), permite acceder a 203 grupos (tertulias, movimientos…), 5.725 personas, 6.524 obras (libros, películas…) y 894 revistas, en sus ricas interrelaciones. En el ejemplo superior, el gráfico informa de que Alfonso Reyes, que participó en la Tertulia del Café Pombo, y es autor de las obras que aparecen el el círculo exterior, colaboró en El Sol, Héroe, Litoral…, y en esta última revista publicó “Trópico”. A partir de ahí, se puede acceder al facsímil y transcripción del poema en la siguiente herramienta:

El Publicador de Revistas da acceso al facsímil y texto electrónico sincronizados de cada uno de los más de 9.000 elementos contenidos en las 31 revistas, entre las que hay cabeceras tan importantes como La gaceta literaria, Caballo verde para la poesía… Entre los escritores que publicaron en ellas se cuentan los nombres más importantes de la cultura española, hispanoamericana y europea de la época: Federico García Lorca, Rafael Alberti, Paul Valery, Alfonso Reyes, Stephan Zweig, Jorge Luis Borges…

Este Publicador, que desarrolló Rafael Millán, está dotado de un potente buscador que permite busquedas literales, pero también por proximidad de palabras, y tiene integrado un vocabulario y morfología del español (lo que hace que pueda buscar todas las formas de un adjetivo, o de un verbo dados). Tiene también un potente lenguaje de interrogación que permite consultas del estilo de “apariciones de la preposición en seguida de verbo en gerundio”.

Las aplicaciones de investigación y educativas de estas herramientas son evidentes. Pero como la profesión va por dentro, una de las primeras cosas que curioseé fue la presencia de crítica de libros y publicidad de editoriales en el periodo. La digitalización de las revistas tiene metadatos, como la etiqueta “[anuncio]“, que permite recuperarlos.  Los ejemplos superiores aparecieron en la revista Ultra, del año 1921. Para ojos contemporáneos sorprende lo llamativo del nombre del editor frente al tamaño más pequeño del de los autores o las obras publicitadas.

Como muestra del alcance internacional de la cultura del momento, veamos otro caso, esta vez de La gaceta literaria de mayo del año 1928. Esta revista española anuncia la aparición de una antología de nueva poesía mexicana, al lado de la publicidad de un librero berlinés que manda libros en alemán a España y América. Más abajo, el librero parisino León Sánchez Cuesta se ofrece para enviar libros “de todos los países”.

Por último, he aquí un curioso caso de arqueología de la agencia literaria: la Agence Litteraire Internationale, a través de su aliado español que es la propia Gaceta, se ofrece para gestionar derechos de traducción.

Y estas son sólo algunas de las muchísimas perlas encerradas en las páginas de estos testimonios vivos de la vida cultural de la España de la Edad de Plata.

Advertencia: el autor de este blog, junto con Carlos Wert, Agustín García y todo el equipo de la Residencia de Estudiantes,  ha tomado parte en el desarrollo de la aplicación Revistas de la Edad de Plata.

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Por qué Círculo de Lectores es una buena idea digital

20 octubre 2011 9:09

Cuando el grupo Bertelsmann decidió que iba a dejar el control del Circulo de Lectores a Planeta, algo cambió en el mundo editorial español. Con su millón de socios y cinco mil agentes seguía siendo un canal privilegiado para venta de libros, aunque en los últimos años no era un secreto que el numero de socios iba disminuyendo, y que el importe de la compra media, también. En los lustros que siguieron a 1962, cuando nació Círculo, el libro era un artículo no sólo cultural, sino de ascenso social: “Un libro ayuda a triunfar”. Círculo llevó libros al corazón de hogares no frecuentadores de librerías a través de unos agentes que visitaban las casas, dejaban su revista, y volvían por el encargo, o, si la familia no había elegido nada concreto, llevaban el libro recomendado: ¡venta directa y regular a cientos de miles de familias!

La verdad es que este tipo de clubs fueron el origen del Grupo Bertelsmann. Se fundó en 1835 dedicado a la literatura religiosa (como tantas editoriales europeas), pero en los 50 se fundó el Bertelsmann Leserring (club del libro) y también entró en el mercado musical con la creación del sello Ariola. El grupo llegó a tener muchos clubs del libro en todo el mundo.

En España, Círculo proporcionaba básicamente best sellers, libros de éxito y populares de venta en librería, editados por otros sellos (o a veces mediante un proceso de coedición), así como creaciones propias. Bajo la dirección de Hans Meinke, consiguió implantarse sólidamente en el corazón de los hogares, y constituyó un grupo fidelizado y activo de clientes a los que vender también música y películas.

Pero las cosas cambiaron: España se fue desarrollando, y la lectura perdió glamour social. Además, una circunstancia material imprevista conspiraba para que el perfecto mecanismo de agentes visitadores perdiera efectividad: con ambos cónyuges trabajando, en las casas ya no había nadie hasta caer la noche.

Yo he publicado varios libros en el Círculo y en Cercle de Lectors (la versión catalana, aparecida en 1989). Como editor que era, me sorprendía y me llenaba de envidia sobre todo una cosa: con el libro ya dispuesto para salir, se hacía una encuesta piloto entre una muestra de socios, y las tiradas se ajustaban milimétricamente. Los agentes visitadores no sólo se encargaban de fidelizar al socio con su relación personal y recomendaciones de libros; no sólo hacían el servicio de entrega de revista, recogida del pedido y entrega de los libros: también hacían circular la información en sentido opuesto: desde el cliente al editor.

En los últimos años hubo intentos de usar la web de Círculo para estrechar relaciones con los socios, y sustituir la mecánica del agente por mediaciones digitales, pero creo que no llegaron a cuajar. Mientras tanto, Bertelsmann perdía todo interés por los clubs del libro, aunque fueran, como era el caso del de España, rentables, y cerró los de Rusia y otros países de Europa del Este.

En España, cedió el control, como hemos dicho, a Planeta. Pero en el momento de la firma del acuerdo, en abril, los medios ya recogieron:

La alianza Bertelsmann-Planeta también contempla un gran lanzamiento en Círculo para la próxima Navidad en el tema del libro electrónico y los e-books aprovechando la red de agentes de ventas y el millón de socios.

Efectivamente: hace pocos días saltó la noticia:

El grupo Planeta cambia de estrategia: revisa el negocio de la venta por descarga y apuesta más por la lectura en la nube de libros electrónicos. La editorial lanzará antes de final de año dos proyectos vinculados al e-book. Uno de ellos será una plataforma de lectura en streaming (lectura sin descarga) con el Círculo de Lectores. Otra de las iniciativas será potenciar la librería online de Casa del Libro para vender contenido multiformato.

Bien: he aquí el modelo: un público cautivo, con pacto de compra regular, al que suministrarle no sólo libros físicos sino también e-books desde la nube. Un modelo al que los hogares contemporáneos, bien surtidos de ordenadores y de conectividad, pueden apuntarse, a poco bien que se haga…

Antes de conocer esta noticia, y hablando sobre 24symbols, Julieta Lionetti escribía en su artículo “A Thousand Flowers Bloom” (versión en español):

Las suscripciones no nos han sido ajenas. Si 24 Symbols ha de tener futuro, deberá buscar su modelo en los clubes del libro, como lo fueron el Círculo de Lectores o el Book-Of-The-Month Club, y traducirlos a la era de Internet.

¿De qué manera?

Pero hay algo más que explica la reticencia editorial ante 24 Symbols y se centra en el siempre tenso territorio de qué porcentaje de la renta del libro le toca a los distintos detentores del copyright. En el caso de los derechos secundarios, el editor debe ceder al autor entre el 40 y el 60 % de las sumas obtenidas por la explotación de la obra. Renegociar esos contratos es pedir a los editores que reabran una agria discusión con los agentes literarios, que ya han dado por cerrada, en lo que concierne a los derechos de explotación digital.

El modelo de suscripción es una opción más que interesante a explorar, pero 24 Symbols no puede proponerse a los editores como un canal minorista más. Porque en la lógica que rige los usos y costumbres de la edición no lo es.

Y si se proponen como un club del libro, se verán obligados a convertirse en editores que explotan derechos secundarios.

Esta, y no otra es la clave, y la aportación de Julieta Lionetti ha sido transparente: no se puede entrar en un modelo que fuerza demasiado el ya de por sí convulso reparto de derechos con el que editores y agentes (y autores) están funcionando.

Antes, había sitio para una plataforma de libros electrónicos en la nube que ofreciera títulos ‘en alquiler’. ¿Lo habrá también con el megagrupo Planeta y su masa de socios de Círculo?

Y respecto al potenciamiento de Casa del Libro: he aquí su penúltimo movimiento, la venta de libros de segunda mano… Habrá que hablar de ello.

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“Traten de adivinar el precio”

13 octubre 2011 9:09

Una cita muy oportuna es estos momentos en que el precio de los e-books es un tema debatido en Frankfurt y en FICOD.

Hágase el siguiente experimento: poner en una mesa diez o veinte libros y pedirles separadamente a los clientes de una librería que traten de adivinar el precio. La falta de puntería resulta sorprendente. Todo el mundo dice que los libros son caros, pero a la hora de precisar lo que deberían costar, los juicios son muy divergentes. De hecho, dentro de ciertos límites, la demanda de un título es inelástica: indiferente al precio. Por eso, el editor puede equivocarse (dentro de ciertos límites), sin afectar a la venta.

(Gabriel Zaid, 1996)
Recopilación de José Antonio Sánchez Paso

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