Guíese usted mismo…

03 enero 2007 17:17

La Moleskine de Van Gogh. Fuente


Las guías de ciudades son un género delicado. Exigen una puesta al día constante y una previsión muy fina sobre los intereses de sus usuarios. No es igual una guía de París para compradores compulsivos que para amantes de la arquitectura, o del vino. O de los paseos románticos… Hay guías de datos, factuales, y hay otras que transmiten atmósferas. Unas recogen con cuidado el pasado literario (como veíamos hace poco), mientras que otras están engolfadas en la historia del lugar. ¿Cuál es la suya?

Dicen que Aldous Huxley dijo que para un viajero con buen gusto la única guía útil sería la que él mismo ha escrito. Quizás con esta idea en mente, Moleskine (la marca tradicional de cuadernos de notas que suministró soportes de creación a escritores como Hemingway o artistas como Van Gogh) ha sacado a la calle una serie de guías de ciudades. O, mejor dicho, esqueletos de guías de ciudades: cartografías, páginas en blanco, otras tranparentes para superponer sobre los planos, páginas con solapas con signos predeterminados o personalizables… En resumen, toda la estructura de una guía, dejada en blanco para que la complete el viajero.

La idea es muy bella (aunque su realización puede resultar más laboriosa de lo que el comprador preveía): uno pasea por Lisboa, o por Barcelona, y va anotando hitos, señalando en el plano, clasificando datos. Las categorías pueden no ser las estándares (Alojamiento, Comidas, …), porque el autor es muy libre de crear otras (Lugares melancólicos, Graffiti, …). Los más artísticos podrán completar las descripciones con dibujos o bosquejos de lo reseñado, mientras que los viajeros digitales se conformarán con anotar los números de archivo de las fotos obtenidas in situ.

Es bonito imaginar el retorno a una ciudad con la guía que uno mismo comenzó en un viaje anterior, para añadir nuevos datos. O la utilización de un solo ejemplar por los miembros de una familia, que de esa forma irían completando colectivamente la visión del lugar. También puede imaginarse que la guía que un viajero experimentado ha completado a lo largo del tiempo será solicitada en préstamo por los amigos que viajan al mismo destino (“Toma, pero cuídamela, ¿eh?”). Al final, una de estas guías mimadas, cuidadas, llenas de informaciones de interés, puede que consiga despertar el interés de un editor, y entonces se imprimirá y se cerrará el círculo.

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3 comentarios

Ivan dijo...

José Antonio te felicito por tu blog! Este artículo en particular me llamó la atención porque he tenido la oportunidad de viajar un poco y tratar de utilizar las guías de viajeros que a veces no están tan actualizadas.Me parece genial la idea de la guía Moleskine City Notebook, pero de verdad que debe ser algo super laborioso. Estaré visitando tu blog.Saludos!

03 enero 2007 18:13
Joaquín dijo...

Siento debilidad por Londres, y en especial por sus guías de librerías:http://www.metropublications.com/index/105729

03 enero 2007 21:02
Ana Lorenzo dijo...

José Antonio, en Moleskine Literario http://notasmoleskine.blogspot.com/ dan dos referencias; una de un sitio de moleskines célebres http://www.moleskine.it/eng/_interni/storie/immagini.htm y otra de una exposición de moleskines urbanos que tuvo lugar en Londres: http://www.moleskine.it/eng/_interni/city/exhibition.htm . Un beso. Ana

06 enero 2007 12:54

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