“Es justo que un autor agradezca”

15 diciembre 2010 9:09

Agradecimientos. Es bueno, es elegante, es justo que un autor agradezca la ayuda que cierta gente le haya prestado en la redacción de su texto. Suele hacerse al final del libro, aunque en muchos casos, sobre todo en el extranjero, la página de agradecimientos se pone al principio.

Hay casos, no obstante, en los que los agradecimientos alcanzan proporciones faraónicas. En el mundo académico se raya lo grotesco: el rector, el decano, una docena de colegas, la bibliotecaria, media docena de estudiantes aventajados, los bedeles, algunos amigos, la esposa, los hijos, hasta el perro… es como si el autor hubiera hecho muy poco, como si casi todo hubiera sido hecho por una miríada de ajenos que, sin firmar el libro y, por consiguiente, sin cobrar derechos, asumieran la responsabilidad de la obra.

Ello no es bueno ni elegante ni justo.

(Mario Muchnik, 2002)
Recopilación de José Antonio Sánchez Paso

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6 comentarios

Gorki dijo...

A mi, lo que e parecen ridículos son los créditos de las películas, que sentido tiene mencionar a los ayudantes de sastrería o a la compañía que ha alquilado el equipo de sonido.

Es absurdo y ridículo pero es tradición, en cambio en libros se suele nombrar a la empresa impresora, incluso a veces el fabricante del papel, pero se omiten personas tan importantes en la edición, como el diseñador de los tipos de imprenta, el maquetador de la obra, el productor ejecutivo, los correctores, los responsables del markueting promocional etc.

Como digo son costumbres y tradiciones.

15 diciembre 2010 19:09
John Maher dijo...

Totalmente de acuerdo con respecto al mundo académico. Además, es una forma de exagerar tanto la importancia del autor, haciendo gala de su red de relaciones, como la magnitud de la obra. Si quieren agradecer a las personas que les han prestado ayuda y servicios, que escriban o llamen o manden chocolates como hacemos todos.

16 diciembre 2010 11:03
Xavier dijo...

La costumbre académica de que se queja M. Muchnick se sigue, sobre todo, en las tesis doctorales, el primer trabajo de envergadura de un investigador, el resultado de varios años de trabajo duro, de momentos de desesperación y de muchas pequeñas ayudas de amigos e incluso de desconocidos. Alguien revisa las pruebas, otro encuentra un libro que no había manera de localizar, otro recomienda un artículo del que no se había oido ni siquiera hablar, otro prepara la bibliografia, etc.
A mi me parece bien seguir esta costumbre en las tesis doctorales. Es una manera de dar las gracias y de recordar, como decía Bernardo de Chartres, que ‘somos enanos a hombros de gigantes’.

18 diciembre 2010 14:10
jamillan dijo...

¿Quién fue ése que agradeció en un libro: “A mi mujer, sin cuyo silencio esta obra nunca se habría escrito”?

18 diciembre 2010 16:00
precarisimo dijo...

Hay algunas obras maestras entre los agradecimientos rituales de los manuales académicos. Hay que leer mucha bobada, pero a veces surje.

Ahora recuerdo la dedicatoria, una forma de agradecimiento ritual, de Juan Bonilla en su libro de cuentos “El que apaga la luz”: “A mis padres, que siempre me dieron de comer”. Por ejemplo.

18 diciembre 2010 23:10
Isabel dijo...

José Antonio :

Fue Philip Dick. Me lo ha chivado google!! Como dice José Luis Orihuela, Google ha cambiado muchas cosas, por ejemplo, aquellas preguntas sin respuesta..lo de “anda, si lo tenía en la punta de la lengua”. Ahora los fallos de memoria (o lo que no conocemos) nos lo chiva google!
Pues eso, fue Philip Dick!

19 diciembre 2010 11:25

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