De la presbicia y otras indignidades

04 agosto 2007 12:12


Optotipos. Fuente


El New York Times recorre en un largo artículo las ignominias de la vista cansada de la mano de Katie Hafner. Quienes ronden por arriba o por abajo la cincuentena (y en los países desarrollados somos un montón, por obra y gracia del baby boom), están teniendo considerables problemas con cartas de restaurantes, prospectos de medicamentos, etiquetas de productos y teléfonos móviles, todos ellos con cuerpos o tamaños de letra muy por debajo del umbral de percepción de los ciudadanos de edad, digamos, media…

Desde restaurantes que imprimen cartas en letra grande hasta los que ponen a disposición del público gafas “de farmacia” para quienes las han olvido en casa; desde quien distingue el gel del champú contando el número de letras de la etiqueta, hasta el que ha repartido diez pares de gafas por todo su entorno vital, el artículo revisa las estrategias de los emisores y receptores de mensajes escritos para tener una vida más fácil. Entre los primeros, claro están los editores y libreros especializados en libros en letra gorda, como Large Print Bookstore de Denver.

El medio electrónico tiene la ventaja, si los diseñadores lo permiten, de que se puede aumentar el cuerpo del texto. Lo comentábamos en un post de hace casi un año, “El tamaño del texto“. Pero los nuevos artefactos no parecen tenerlo en cuenta, si vemos el dato de que la American Foundation for the Blind ha elevado una queja ante las autoridades federales contra Motorola, Smasung y otras compañías, por no tener en cuenta en sus pantallas a las personas con pérdidas de visión, cuenta el Times.

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2 comentarios

Gpunto dijo...

Es terriblemente cierto. Yo era un gran lector que leía muchos libros al año y practicamente he dejado de leer novelas, porque me agota bastante.En cambio, me he pasado con armas y bagages a la lectura digital, pues siendo pesado leere en pantalla, me permite, al menos, poner una letra de un tamaña adecuado a mi vista. Gracias Millan, por el truco del “Ctrl” ruedita, pues no lo conocía, hasta que tu lo contaste.Mi solución para la vida no digital es una lupa rectangular en la mesa del despacho para leer prospectos de las medicinas y cosas así. Otra cosa que me pasa, estoy operado de cataratas, es que si no hay buen contraste entre la letra y el fondo o no tengo muy buena iluminación me cuesta leer. La ventaja de la pantalla es que tienes bien iluninado el texto. Para quienes abusan de los tonos claros de letra, siempre hay el recurso de marcar el párrafo como para copiar, con lo que el contraste aumenta.Para la buena iluminación estoy pensando seriamente en una especie de casco minero con una buena luz en la frente. Heprobado una luz con una banda elásstica que usan los excursionistas pero no lo soporto.

04 agosto 2007 13:19
Juan Manuel Macías dijo...

Me gusta mucho tu blog, eso por un lado. Así que enhorabuena.Esta entrada me ha recordado el viejo tema de “WYSIWYG sí vs. WYSIWYG no”. Mi opinión es que las fuentes tipográficas no están pensadas para la pantalla, y ésta es una de las razones por las que estoy radicalmente en contra de los procesadores de texto al estilo Word, que no sirven para nada y lastran al usuario de absurdas obsesiones tipográficas. Para escribir uso el GNU Emacs con una fuente monoespaciada, ya sea si escribo en español, griego, o lo que sea. Una fuente monoespaciada se lee de maravilla en pantalla, porque está pensada para la pantalla. Y luego, si quiero una salida tipográfica, siempre (La)TeX.Un saludo.

05 agosto 2007 20:06

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