“Si le ha gustado el libro, cuénteselo a su vecina”

18 enero 2012 11:11

#editor #autor
#publicidad

Es tal la cantidad de libros que se publican que no caben en los puntos de venta. Eso hace que, los que no venden rápido y sostenido, desaparecen enseguida para dejar paso a otros que prueben fortuna. Sólo se mantienen los que aguantan, y eso teniendo en cuenta que el aguante está entre los tres y seis meses. Después, vuelva usted por ese libro que le llamó la atención el otoño pasado y ya veremos si lo encuentra. La técnica del best-seller se aplica ya indiscriminadamente a todo libro: «Vender la mayor cantidad de libros posible en la menor cantidad de tiempo posible». Si no se logra, al tacho; y una vez logrado, al tacho también, que llega el siguiente. La lucha, pues, del editor y el autor está en conseguir que el famoso «boca a boca» salve al libro, tanto si es literatura de consumo como arriesgada invención literaria, por un semestre al menos. Y hablo sólo de literatura, porque es lo que mejor conozco, pero en los demás géneros ocurre tres cuartos de lo mismo. El mensaje es: si le ha gustado el libro, cuénteselo ─pero urgentemente─ a su vecina o vecino. Este eslogan viene del mundo del detergente, ya lo sé, la diferencia está en la urgencia, porque libros hay decenas de miles y marcas de detergente sólo unas pocas, así que tienen más margen.

(José María Guelbenzu, 1999)
Recopilación de José Antonio Sánchez Paso

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La nostalgia de la página

16 enero 2012 11:11

#lectura #ebook

En esta era de publicaciones en pantalla hay un elemento que permanece inalterable: la fascinación por la página tipo códice. Ya sea en un visor de PDFs que permite leer un periódico en el ordenador (arriba, El País) o en una aplicación para télefono avanzado (abajo, iBooks en un iPhone) hay un intento de recrear la sensación de paso de una página de papel.

Pero ello se hace siempre con refinamientos, no vaya a ser que la ilusión no sea completa: ¡iBooks llega a tomarse la molestia de reproducir la página que se gira como si se transparentara desde detrás! (abajo vemos un detalle). Este horrendo efecto en realidad nos remite a la penosa lectura de libros en papel Biblia…

Y El País trata cuidadosamente la sombra de la esquina cogida por el puntero vía ratón:

¿Y qué decir de las aplicaciones que arrugan la página (y que incluso hacen un ruidito de papel crujiente)?

Y pasando al hardware: ¿por qué esa fascinación recurrente por los aparatos de dos pantallas enfrentadas, como el Libretto?

Y ya en el dominio de las interfaces táctiles, ¿cómo considerar este prototipo de e-reader que tiene un mando para pasar página como quien arquea y retiene  el borde de un libro (o, ya puestos, de un manga)?

A ver si tenemos las cosas claras: la página es útil, perceptual y ergonómicamente, porque es un rollo leer masas continuas de letras, pero una cosa es la compartimentación del texto, que es útil mnemónica y conceptualmente, y otra son las nostalgias que en nada ayudan a la lectura. En realidad se trata de restos fósiles que los mecanismos nuevos arrastran, igual que los primitivos automóviles remedaban los coches de caballos.

Estas servidumbres tienen un nombre: en inglés es skeuomorphism. Me entré por primera vez de la existencia del término a través de Arcadi Espada, que citaba un post del AppleWeblog. La Wikipedia define así skeuomorphism: “un objeto derivado que retiene como diseño ornamental elementos de una estructura que fue necesaria en el original”. En español es esqueuomorfismo, y así lo usa, por ejemplo, Serafín Moralejo en Formas elocuentes: reflexiones sobre la teoría de la representación (Akal, 2004).

De modo que cada vez que en el mundo de los ebooks pasamos página con giros, sombras, transparencias, arrugas y crujiditos, estamos perpetuando restos de los que nuestros descendientes se reirán, igual que nosotros nos reímos de esos autos primitivos tan parecidos a carruajes…

Y como recordatorio de los ímprobos esfuerzos de los fabricantes de hardware y software por acercar sus productos  a lo que no son, quede este divertimento:

Imagen de previsualización de YouTube

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Autores y usuarios en la era digital: encuentro en Madrid

12 enero 2012 11:11

#autor

El próximo miércoles 18 de enero, a las 19:30, en la Fundación MAPFRE (Paseo de Recoletos, 23, 28004 Madrid), y dentro del ciclo España, Europa: La Economía de la Creatividad, tendrá lugar el encuentro:

Una revolución cultural en marcha: autores y usuarios en la era digital
Joan Fontcuberta (Artista visual)
José Antonio Millán (Lingüista, editor y escritor)
Xavier Vidal-Folch (Periodista, director adjunto de El País) (moderador)

Entrada libre hasta completar aforo. Retransmisión en directo.

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“Escritores fracasados”

11 enero 2012 11:11

#editor #autor

Observación de T. S. Eliot: Algunos editores son escritores fracasados, cosa que también se puede decir de la mayoría de los escritores.

(Arthur Bloch, 1991)
Recopilación de José Antonio Sánchez Paso

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Aparece Texturas 16

10 enero 2012 10:10

#ebook #editor #copyright

Ha aparecido el número 16 de la revista Texturas, 152 jugosas páginas. Éste es su Sumario:

01_Bibliofilia

Carta dirigida a los escritores
Honoré de Balzac

«Heredar de gente que no está muerta»  (Pasado y futuro de los derechos de autor)
Gabriela Torregrosa .

02_Bibliofagia

El cambio al libro electrónico y las pequeñas editoriales
Miguel A. Otero .

Primero el contexto: teoría del campo unificado de la edición
Brian F. O’Leary .

«Ahora se puede ser un editor pequeño y pensar global».
Entrevista a Patricia Arancibia
Joana Costa Knufinke & Adrián Puentes

«Los lectores quieren acceder a los contenidos en cualquier momento, dispositivo y formato». Entrevista a Enrique Dans
Martín Gómez .

El papel y el silencio. (Reflexiones preliminares para una historia de la edición en Colombia)
Margarita Valencia .

03_Bibliofobia

Cartas cruzadas. Correspondencia entre John Kennedy Toole y Robert Gottlieb
Santiago Gallego Franco .

Las tribulaciones del editor
Daniel Menaker .La brecha de las traducciones: ¿por qué no se publican más libros de autores extranjeros en EE.UU.?
Emily Williams .

04_Bibliocleptomanía

Gente que no compró mi libro
Íñigo García Ureta .

05_Bibliofrenia

¡Viva la Minion!
Selva Hernández .

La señora de la casa Sellerio
Adriano Sofri .

Antinomias ya adelantó algunas recomendaciones sobre él.

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La triple matriz de la lectura

09 enero 2012 11:11

#lectura #ereader

¿Cómo representar la complejidad de las modalidades y formas de lectura? En la sección de al lado he publicado un intento:

El conjunto de los dispositivos de lectura electrónica y modalidades de obras digitales dibuja un panorama ciertamente abigarrado. Cualquiera que se asome a él se verá desbordado por las novedades tecnológicas, propuestas editoriales, y movimientos empresariales. ¿Cómo resumir el encuentro entre la compleja práctica social de la lectura y los no menos complejos retos tecnológicos asociadas a ella?

Con frecuencia me ha sido útil representar gráficamente una situación. Lo que voy a mostrar aquí no es ni mucho menos una obra acabada, sino una propuesta de comprensión, que empiezo por presentarme a mí mismo.

seguir leyendo…

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Felices fiestas

22 diciembre 2011 11:11

En nuestras ganas de desear a nuestros lectores un venturoso 2012
no hemos reparado en gestos, siendo el primero el stack de Delicious
al que se accede en la primera línea desde el link del año.

En un momento en que parecen estar de moda las medidas de gracia,
hemos otorgado un indulto temporal al Sísifo que nos acompaña
desde hace varios lustros (y al que se puede ver trabajando en la portada habitual),
eximiéndole por unas semanas de la tarea de empujar la piedra;
además hemos incluido el detalle navideño más kitsch que podíamos encontrar;
todo ello en la nueva home de las fiestas.


No contentos con eso, he aquí la imagen que hemos utilizado para nuestros seguidores en Twitter:
felicitación 2012.

Feliz 2012, pues, de corazón. Nos reencontraremos ya empezado enero.
Y para que conste, este post colgará de todos los blogs del sitio…

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Internet en 1996

21 diciembre 2011 11:11

#historia #España

Éste es el texto del prólogo, “A manera de umbral” que he escrito para el libro de Luis Ángel Fernández Hermana, Historia viva de Internet. Los años de en.red.ando 1996-1998 (Barcelona, Editorial UOC, 2011).

Era 1996, y (para situarnos) en ese año Aznar ganaría las elecciones. Por aquel entonces los bitios circulaban más en pesados contenedores materiales que libremente por las redes: en las librerías se vendía por primera vez más un libro en CD-ROM que su equivalente en papel; era el Diccionario de la Real Academia. Internet parecía aún un sitio lejano: en España muchos accedíamos al email a través de un nodo de Compuserve, y la gran novedad fue cuando esta empresa nos dio acceso a la Web.

En 1996 [prácticamente, añadido a 27.12.2011] ninguna institución oficial española tenía página web. Había sólo un millón de teléfonos móviles. Faltaban dos años para que se creara Google, cinco años para que apareciera la Wikipedia, ocho años para que se lanzara Facebook, diez años para que apareciera Twitter, once años para que naciera el iPhone… ¿Qué demonios hacía mientras tanto la gente en la Red?

Por ejemplo, pensar.

 

Estos primeros editoriales de Enredando nos llegaban en una situación que la infoopulencia posterior nos ha hecho olvidar. Para muchos, era todavía el espacio de los monitores de fósforo verde, de los modems conectados al teléfono, de las traqueteantes impresoras en papel continuo…

Pero en ese momento una publicación periódica escrita en español pasaba revista a cosas que estaban ocurriendo en entornos que no podíamos ni soñar (paisajes de inigualable riqueza informacional) y se permitía analizar, soñar, discutir, prácticamente al pie de lo que iba pasando. ¿Qué habría ocurrido si se hubiera escrito en inglés? El pequeño drama de los actores que intervienen en tecnología (¡y en ciencia!) desde el español y otras lenguas no-hegemónicas es que son eficaces transvasadores a su territorio de polémicas y debates que tienen lugar en el Centro, pero no pueden influir en sentido contrario.

¿De qué hablaba Enredando en sus tres primeros años? Prácticamente de todo. El primer editorial recoge el despegue de la WWW multilingüe (la traducción automática es de esos temas perennes, primero de la informática y luego de Internet, desde hace décadas) y el último de 1998 habla de la “saturación de información” y los medios para solucionarla (otro tema permanente, como se ve).

Entre medias: todo un conjunto de cosas. Como Fernández Hermana ha escrito siempre de lo que le apetecía (y ha hecho bien) afloran muchas cuestiones. Una de los que va recorriendo los editoriales es el lento despegue de lo que entonces se llamaba la “sociedad de la información” en España, entre monopolios de acceso, tarifas gravosas y agravios comparativos con otros países. Y en paralelo, la lenta reacción del gobierno a una realidad que no acababa de entender. Pensándolo bien: tampoco nada tan diferente de lo que pasa ahora…

No creo que haya otra fuente tan completa como estos editoriales para asomarnos a los procesos y tensiones que acabaron configurando la Red tal y como es hoy. Por cierto: la situación actual, impulsada por las operadoras, de ciudadanos bulímicos de ancho de banda por la que consumir más y mejor (y subir videos de los amigos) demuestra que no todas las utopías que prometían la Red se han cumplido, o bien que las promesas de un universo de conocimiento que se dibujaban hace quince años coexisten con realidades más vulgares.

Eso en las redes, igual que en el mundo real.

Resulta a un tiempo curioso y satisfactorio que estos textos digitales nativos vayan a posarse en el papel (una parte de ellos ya lo hicieron, tan pronto como en 1998). Lo mucho que publicó el sitio En.red.ando está aún disponible en la red. Pero quizás en unas décadas sean únicamente algunos ejemplares de este libro los que puedan dar fe de cómo estaban las cosas allá por los confines el siglo XX.

 

Era 1996, y (para situarnos) en ese año Aznar ganaría las elecciones. Por aquel entonces los bitios circulaban más en pesados contenedores materiales que libremente por las redes: en las librerías se vendía más un libro en CD-ROM que su equivalente en papel; era el Diccionario de la Real Academia. Internet parecía aún un sitio lejano: en España muchos accedíamos al email a través de un nodo de Compuserve, y la gran novedad fue cuando esta empresa nos dio acceso a la Web.

En 1996 ninguna institución oficial española tenía página web. Había sólo un millón de teléfonos móviles. Faltaban dos años para que se creara Google, cinco años para que apareciera la Wikipedia, ocho años para que se lanzara Facebook, diez años para que apareciera Twitter, once años para que naciera el iPhone… ¿Qué demonios hacía mientras tanto la gente en la Red?

Por ejemplo, pensar.

Estos primeros editoriales de Enredando nos llegaban en una situación que la infoopulencia posterior nos ha hecho olvidar. Para muchos, era todavía el espacio de los monitores de fósforo verde, de los modems conectados al teléfono, de las traqueteantes impresoras en papel continuo…

Pero en ese momento una publicación periódica escrita en español pasaba revista a cosas que estaban ocurriendo en entornos que no podíamos ni soñar (paisajes de inigualable riqueza informacional) y se permitía analizar, soñar, discutir, prácticamente al pie de lo que iba pasando. ¿Qué habría ocurrido si se hubiera escrito en inglés? El pequeño drama de los actores que intervienen en tecnología (¡y en ciencia!) desde el español y otras lenguas no-hegemónicas es que son eficaces transvasadores a su territorio de polémicas y debates que tienen lugar en el Centro, pero no pueden influir en sentido contrario.

¿De qué hablaba Enredando en sus tres primeros años? Prácticamente de todo. El primer editorial recoge el despegue de la WWW multilingüe (la traducción automática es de esos temas perennes, primero de la informática y luego de Internet, desde hace décadas) y el último de 1998 habla de la “saturación de información” y los medios para solucionarla (otro tema permanente, como se ve).

Entre medias: todo un conjunto de cosas. Como Fernández Hermana ha escrito siempre de lo que le apetecía (y ha hecho bien) afloran muchas cuestiones. Una de los que va recorriendo los editoriales es el lento despegue de lo que entonces se llamaba la “sociedad de la información” en España, entre monopolios de acceso, tarifas gravosas y agravios comparativos con otros países. Y en paralelo, la lenta reacción del gobierno a una realidad que no acababa de entender. Pensándolo bien: tampoco nada tan diferente de lo que pasa ahora…

No creo que haya otra fuente tan completa como estos editoriales para asomarnos a los procesos y tensiones que acabaron configurando la Red tal y como es hoy. Por cierto: la situación actual, impulsada por las operadoras, de ciudadanos bulímicos de ancho de banda por la que consumir más y mejor (y subir videos de los amigos) demuestra que no todas las utopías que prometían la Red se han cumplido, o bien que las promesas de un universo de conocimiento que se dibujaban hace quince años coexisten con realidades más vulgares.

Eso en las redes, igual que en el mundo real.

Resulta a un tiempo curioso y satisfactorio que estos textos digitales nativos vayan a posarse en el papel (una parte de ellos ya lo hicieron, tan pronto como en 1998). Lo mucho que publicó el sitio En.red.ando está aún disponible en la red. Pero quizás en unas décadas sean únicamente algunos ejemplares de este libro los que puedan dar fe de cómo estaban las cosas allá por los confines el siglo XX.

 

 

 

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Que te duermas…, I

19 diciembre 2011 10:10

#piratería #infantil #traducción

Al escritor Adam Mansbach se le ocurrió este libro cuando intentaba hacer dormir a su hija. Su título es Go the f**k to sleep, o sea: Go the fuck to sleep, traducido aquí como Duérmete ya, ¡joder!. Ya hablamos de él al comentar un post de Editar en voz alta. Pero su historia tiene tanto interés que le dedicaremos más atención.

Al parecer, el agotado padre subió a su muro de Facebook una nota en la que anunciaba que iba a escribir un libro sobre ese tema, y así lo hizo. El libro lo publicó una pequeña editorial que no estaba especializada en libros para niños, Akashic Books, ilustrado por Ricardo Cortés, y se convirtió en un éxito viral cuando se difundieron copias en PDF antes de su publicación (probablemente a partir de los PDF enviados como preventa a los libreros). Uno de los argumentos contra la llamada piratería es que quita ventas a los libros, pero no faltan casos como éste, en que de hecho la difusión de obras de forma ilegal se vuelve promoción… Entre otros factores, las preventas de Amazon contribuyeron poderosamente a que el editor ampliara su ambición respecto a la obra.

Go the fuck to sleep es una parodia de los libros que se leen a los niños antes de irse a dormir: tiene una dulce forma exterior de nana, que se convierte en improperios y exabruptos cuando el padre-en-el-texto ve que su hijo no se quiere dormir. Y al parecer se inscribe en todo un género, la “nana hostil” (hostile lullaby).

La reacción airada ante el pequeño que se niega a entregarse en brazos de Morfeo (dando así un descanso a sus progenitores) no es nada que un padre/madre normal no haya experimentado. El problema es que aquí está todo explícito, incluyendo los tacos. Y el éxito inicial de la obra se multiplicó cuando un grupo cristiano de Nueva Zelanda la atacó, pensando que podría alentar el mal comportamiento de padres disfuncionales.

Go the fuck to sleep se presenta como un “libro de niños para adultos”, que es una categoría nada extraña: muchos adultos disfrutamos de los libros infantiles, y hay numerosas obras de ese género que nadie pondría en manos de un niño, sobre todo porque las romperían. Perdí a manos de mis hijos las mejores piezas de mi colección de pop-up books , hasta que decidí que no, que en realidad no eran para ellos.

Pero no sólo es que el libro se editara en una editorial no-infantil, sino que además, el autor no escribía normalmente cuentos para niños. Como dije, surgió de una reacción ante los intentos de su hija por eludir el sueño. ¿Y por qué no? En palabras deAdam Mansbach, “una constante en mi carrera es que siempre he escrito lo que me ha salido de los cojones”.

El libro ha sido un éxito, reproducido en muchas ediciones internacionales. Además, las lecturas en voz alta de la obra se han convertido en una performance habitual… En inglés lo ha leído el director de cine Werner Herzog en la New York Public Library. La versión española, Duérmete ya, ¡joder!, publicada por Mondadori, la ha leído (no muy bien, como se comprobará) Joaquín Reyes.

Con las ediciones internacionales vinieron las respectivas versiones del título. Pero la historia de las traducciones es tan curiosa que le dedicamos todo un post en el blog de al lado, en el que, por cierto, desvelaremos también la existencia de una secuela de la obra.

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Antes del multimedia, 7: el libro inmersivo

16 diciembre 2011 9:09

#infantil #iPad

¿Cómo transmitir a los pequeños lectores que vivimos en un planeta grande, donde caben varios continentes, cada uno con sus países, llenos de cosas y de personas?

La solución de antes del multimedia era, como mínimo, pintoresca: sepultar al niño materialmente en un libro gigantesco (para su pequeña escala). Existen diversos atlas infantiles con dimensiones notables, por ejemplo: un metro por setenta centímetros (que se convierte en metro por metro cuarenta, abierto). Allí Europa es un espacio del tamaño de la cabeza del pequeño lector y dentro trabajan los agricultores, pastan las vacas y se alza el Coliseo.

Hubo, en CD-ROM, buenos atlas infantiles multimedia (como el Gran Atlas del pequeño aventurero, Barcelona, Zeta Multimedia, 1997), donde los leones africanos rugían y se movían. Ahora estos productos se han pasado a las tabletas, como el iPad. La aplicación Kids World Maps (abajo) permite hacer zoom sobre el mapa, con el típico pellizco en la pantalla. Pero la pequeñez de la tableta nunca conseguirá transmitir al pequeño lector la sensación de estar en un gran mundo.

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