Leer es malo

20 diciembre 2007 8:08

“Mi ma…, mi mamá me m…”
¡A la mierda: seré bailarina de striptease!


Ana me señala esta alerta frente a los peligros de la lectura:

Todos deberían saber que leer, como fumar, tiene sus riesgos:

1.- Quienes leen mucho acaban ciegos. Primero son esas gafitas de intelectual, luego las de culo de vaso y acabas como Galdós o Borges, contratando a una tierna manceba que te lea a los pies de la cama.

2.- Quienes leen mucho acaban trastornados. Como don Quijote, o Cela. Una alumna mía me decía que hay por ahí un tonto ambulante que se quedó así de tanto estudiar. Al parecer se tomaba todo tipo de psicotrópicos para mantenerse despierto mientras leía y leía.

3.- Leer agota tu economía. Los libros son caros y no se pueden bajar con el emule. Los que están en internet son clásicos y por tanto largos, así que si los lees en la pantalla todavía te quedas más ciego (ver punto 1).

4.- Leer complica la vida doméstica. Acumular libros se convierte en una obsesión que requiere espacio, metros de estanterías desordenadas, dolorosas cajas en el trastero, mesitas de noche polvorientas… Con la amenaza de cónyuges o hijos: Elige, los libros o nosotros. Y esa pregunta estúpida de las visitas no lectoras: ¿Te los has leído todos?

5.- Leer complica la vida amorosa. ¿Todavías estás leyendo? Pues me duermo…

6.- La lectura suele ser fuente de toda infelicidad. Quienes no leen no tienen más punto de vista que el que les ofrece su cadena de televisión habitual, su peluquero, su estanquera o su compañero de cañas. No necesita contrastar visiones distintas de un hecho, ni ponerse en lugar del otro. Asume que la realidad es plana. Y es feliz.

7.- Los libros generan frustración. La lectura te muestra vidas que nunca llegarás a vivir y lugares que nunca conocerás. Te permite imaginar a los personajes y lugares de las historias del modo que tú quieres. Luego vienen los de Hollywood y te plantan al guapo de turno en unos paisajes de Nueva Zelanda que te cagas, y ya está, tu gozo imaginado en un pozo, porque cómo les explicas tú a los espectadores de la sala que lo que tú habías imaginado era mejor.

8.- La lectura es algo lento y repetitivo. A ver, ¿qué ha cambiado en la lectura en los últimos dos o tres milenios? ¿Leemos más rápido? ¿Se lee a través, renglón sí, renglón no? Nada. Siempre igual, una línea detrás de otra. Y encima hay que esperar más de una hora (una semana, un mes) para que nos cuenten el encuentro amoroso de una pareja, el remordimiento por un crimen, la frustración por una vida anodina, la conquista de una libertad.

9.- Leer no sirve para obtener admiración. Por si alguien no se ha enterado, ser buen lector no cotiza en la bolsa de la vida social. Que alguien cite a buenos lectores que salgan en la tele: … (silencio prolongado). Antes, con lo de mayo del 68 y todo eso, aún se ligaba citando a Camus, a Brecht, a Quevedo. Pero ahora, como no cites a Jaime Peñafiel…

10.- La lectura no está al alcance de todos. Digan lo que digan, el placer de leer está reservado a unos pocos. Son esos pocos los que gozan casi pecaminosamente cuando descifran un clásico, cuando sienten las pasiones que se imaginaron hace siglos para que les lleguen a ellos casi en exclusiva, cuando se quedan varios días en estado de shock después de leer buenas novelas, cuando se estremecen leyendo un poema, cuando lloran o ríen entre líneas, cuando recomiendan furtivos lecturas que no se venden en Carrefour, cuando no pueden salir de casa sin un libro en el bolsillo, cuando miden sus vidas por los libros que leyeron en cada época… Son una élite, peligrosa y exquisita, que procura captar miembros para su secta, pero que también sabe que muy pocos serán los elegidos. ¿Lo eres tú?

El original es de Re(paso) de lengua, a donde llego a través de Desequilibros (de donde tomo la foto).

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5 comentarios

Antonio dijo...

En primer lugar, gracias por la cita y enhorabuena por su trabajo que sigo desde hace tiempo.El decálogo fue en realidad una respuesta a las declaraciones de la ministra en las que decía que no leer era peor que fumar. Creo que las cuestiones educativas siguen siendo desconocidas por todos los que hablan y escriben en los medios.Si queréis comprobarlo, visitad este blog de aula de un compañero, profesor de lengua, en el que los alumnos (que leen de manera literal el decálogo) dan sus propias razones para leer.Un saludo.

20 diciembre 2007 09:59
José Antonio Millán dijo...

Gracias a ti, Antonio, por el decálogo. Y los comentarios del blog de aula, preciosos…

20 diciembre 2007 10:17
desequilibros dijo...

Ya tuve la oportunidad de felicitar a Antonio personalmente por tan acertada reflexión.Por mi parte, gracias también por la cita de la foto cuya procedencia, para ser honestos, he olvidado, tanto hace que me hice con ella.Enhorabuena por vuestro trabajo a ambos.

20 diciembre 2007 22:40
Ana N dijo...

Las curiosidades de las referencias: recordé este magnífico decálogo en una conversación acerca de libros digitales e Internet (esos que supuestamente matarán la lectura, la cultura y no-sé-cuantas-cosas-más); de los digitales pasamos al placer (o vicio) de la lectura; de ahí al decálogo “leer es malo”, que JAM apunta y reseña; gracias a la reseña, he llegado al blog del aula y sus comentarios, divertidos e instructivos. Mil gracias a todos, os deseo un feliz año nuevo lleno de lecturas (aunque nos dejen ciegos, transtornados e infelices ;).

21 diciembre 2007 11:16
Ferni dijo...

Ummmmm el punto dos de este decálogo no es del todo cierto. Existen los libros de segunda mano, la bibliotecas, los libros que te prestan, los que prestas…. Por otro lado, están a punto de llegar los ‘readers’ y, entonces, con los libros ocurrirá lo mismo que sucede con la música y las película. En fin, que enhorabuena, que no me pierde una entrada porque siempre me inspiran, ya por acuerdo o desacuerdo. [A tantos amigos se lo he recomendado]

25 diciembre 2007 08:28

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