Traducir a Salinger

13 febrero 2010 17:17

Hace pocos días murió uno de los más grandes escritores de ficción del siglo XX, J. D. Salinger. Muchos lectores lo disfrutaron a lo largo de los años, pero de ellos gran parte lo leyeron en traducción.

Puede que Salinger parezca un autor “sencillo”, pero es bien sabido que para la traducción no hay obra simple. Encuentro en un precioso Club de traductores literarios de Buenos Aires una pieza sobre las dificultades de traducción de sus cuentos. Vale la pena leerla toda, pero no me resisto a citar este fragmento:

“Eran un poco más de las cuatro de la tarde de un veranillo de San Martín”.

It was a little after four o’clock on an Indian Summer afternoon.

Para un lector español o del hemisferio norte puede que esta referencia sea clara, pero yo, que vivo en Argentina, tuve que averiguar qué era eso de “veranillo de San Martín”. El original en inglés dice indian summer (literalmente “verano indio”) que es la forma en que se designan esos calorcitos a finales del otoño, el último estertor de sol antes de la llegada del invierno. Ahora bien: el día de San Martín es en noviembre, es decir, un mes antes de terminar el otoño… en el hemisferio norte. La traductora optó por esa expresión que aquí al sur no nos dice nada, y eso nos recuerda el viejo problema de los localismos. Hoy la mayoría de los libros se traducen en España, y nos toca padecerlo a los latinoamericanos (en otras épocas la cosa estuvo más repartida, aunque hubo quien se quejó de que la primera traducción del Ulises de Joyce al castellano, realizada por Salas Subirat en Buenos Aires, contenía demasiados porteñismos o argentinismos). Incluso el diminutivo “veranillo” resulta extraño para nosotros.

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17 comentarios

Julieta Lionetti dijo...

Muchas gracias por este enlace, JAM. Vivo en la ciudad y desconocía el blog y el club.Es una pena que no hayan incluido ningún rss ni otros artilugios que faciliten el seguimiento.

14 febrero 2010 14:37
José Antonio Millán dijo...

¡Pues claro que tiene RSS! Yo ya estoy suscri(p)to…

14 febrero 2010 15:05
Julieta Lionetti dijo...

Pues estaré tonta esta mañana, porque no lo encuentro.

14 febrero 2010 15:20
Jorge Fondebrider dijo...

Muchas gracias por el elogio del blog y encantado de entrar en contacto. Como habrá podido notar, si bien el Club de Traductores Literarios desarrolla sus actividades en Buenos Aires, pretende establecer un puente firme con los lectores de las otras latitudes del castellano (de ahí la frecuencia de noticias y recordatorios vinculados con otros países) y terminar de una vez por todas con las quejas sobre las traducciones que se realizan de uno u otro lado del Atlántico, según quien las padezca. La idea, entonces, es pensar juntos en soluciones posibles que hagan del oficio de traductor una herramienta más fiable y digna, más allá del localismo (cuando pueda evitarse) y de los comportamientos imperiales respecto de la lengua. En este sentido, tanto usted, José Antonio, como los lectores de su blog, quedan cordialmente invitados en participar de nuestras discusiones, aportando lo que crean pueda enriquecer y mejorar nuestro trabajo.

14 febrero 2010 16:43
Jacqueline Murillo dijo...

Si hubiese leído esa frase desde Costa Rica, me habría sucedido algo similar, con una variante: habría pensado de inmediato en nuestro "veranillo de San Juan", dos semanas de sol y calor que se cuelan en la época de las lluvias. Es la época en la que se sitúan las vacaciones de medio periodo de escuelas y colegios y, por lo tanto, huelen a playa, sol y descanso… Algo muy diferente del "veranillo de San Martín", sin duda…

14 febrero 2010 16:55
Jacqueline Murillo dijo...

Por cierto, y anoto esto solo al leer el comentario de Jorge Fondebrider, cinco minutos antes de leer este artículo acababa de subir a mi blog una reflexión sobre el problema de la edición de textos escritos en unas latitudes para ser leídos en otras… tal vez pueda ser de su interés y de los seguidores de este blog. Dejo la dirección: http://blognisaba.blogspot.com/2010/02/es-posible-editar-para-todos-los.html

14 febrero 2010 16:58
Marga dijo...

Comprendo perfectamente el que no entendiese lo que quería decir "prospector", de hecho es una palabra que no existe. Pero eso suele suceder porque las editoriales pagan auténticas miserias a los traductores, se ahorran los correctores y ahí tiene usted el resultado.

14 febrero 2010 21:09
en zapatillas dijo...

Viajando por los enlaces…he encontrado un blog "de blogs", el suyo, que me ha deslumbrado ( y no exagero). Su dominio de la etimología, su amor por las palabras y la creación literaria , la traducción y el juego lingüístico me han parecido extraordinarios, individualmente y en conjunto. Lo seguiré con gran interés.!Enhorabuena por todo su trabajo!

15 febrero 2010 11:07
Anonymous dijo...

Como lector comprendo la dificultad extrema que encierra traducir al español cualquier obra debido a la gran cantidad de variantes que posee. Para que vea "el otro lado" tuve cierto libro de informática traducido en Mexico (yo soy español) que hablaba de ciertas "estaciones gráficas de silicona". Me costó releer varias veces el texto hasta deducir que se referían a una estación de trabajo de la marca "Silicon Graphics". En España no se traduce el nombre de las marcas y eso me "cojió a pié cambiado" (sí, ya sé que significa "cojer" en latinoamérica pero no van por ahí los tiros…)

15 febrero 2010 12:34
estretdebering dijo...

Interesante blog. Me lo apunto! REspecto al tema que apuntas en tu post, el otro día descubrí por internet que la novela de Junot Díaz "The brief wondrous life of Oscar Wao" tiene más de una traducción al castellano, entre ellas una especial para República Dominicana, ya que el autor es de allí y su lenguaje está muy marcado (aunque él escribe en inglés).Gracias por el blog!!

15 febrero 2010 13:37
Anonymous dijo...

Perdón, pasaba, vi luz y… ¿Los libros se editan para ser leídos en determinadas latitudes? Hum… Cuán relativo resulta… ¿Cuántas versiones debe tener la traducción? Para los latinoamericanos, para los chinos, para los de Zambia, para los de las islas Fidji, para los esquimales… La idea de la precisión científico quirúrgica ¿no nos remite a "El explicao", el gato que canta Les Luthiers? Para la comprensión del texto el lector debe poner lo suyo y no esperar que el traductor (tradittore) le mastique las palabras. Hace el viaje más placentero, pues nos obliga a recorrer caminos accesorios que también son descubrimiento y aprendizaje.

15 febrero 2010 14:12
Cristal dijo...

Aquí la fuente original del articulo completo:http://elpezvolador.wordpress.com/2009/04/20/traducir-a-salinger/Tampoco pude resistirme a citarla… ¡Saludos!M.

15 febrero 2010 14:34
Drywater dijo...

Tienes razón con los localismos. En España usamos el verbo coger como sinónimo de agarrar y amigos latinos ya me han advertido de su significado en América. Si no me equivoco el veranillo de San Martín podría equipararse al veranito de San Juan del hemisferio sur.Un saludo

15 febrero 2010 15:20
Rosa J.C. dijo...

En España creo que se diría "veranillo de San Miguel", a finales de septiembre.

16 febrero 2010 01:08
Julieta Lionetti dijo...

@Anónimo#1. No es particularidad de México traducir los nombres de las marcas. Es, sencillamente, que te encontraste con una mala traducción.

17 febrero 2010 13:53
Novedades literarias dijo...

Tuve la suerte de leer 9 cuentos en inglés, ni punto de comparación con leer El guardián entre el centeno en español (para colmo, se habían dado el lujo de cambiarle el título por "el cazador oculto") :/

17 febrero 2010 22:49
Poliglota dijo...

Tanto problema, porque los traductores no pueden poner simplemente palabras que se entiendan en todos lados y no expresiones muy locales. Hablamos el mismo idioma, de que se pueden hacer traducciones integradas se pueden hacer, solo es cuestión de voluntad.
Por ejemplo:
“Era un poco más de las cuatro en una tarde de final de verano.”
Y así nos evitamos los santos y hemisferios.

16 septiembre 2010 01:49

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