Clubs de lectura

31 enero 2007 9:09


Hace pocos días estuve en Gijón (ciudad que no conocía), dando una conferencia sobre la lectura. La concejala de Cultura no acudió, porque había habido no-sé-qué con las listas electorales, y, claro, lo primero es lo primero… Me acogieron (y muy bien) los responsables de las bibliotecas municipales.

Cuando llegó la hora de la conferencia me dirigí hacia la sala, con esa mezcla de expectación y escepticismo con la que deben dirigirse hacia el ruedo los toreros que estrenan plaza. Al entrar, una primera sorpresa: la sala grande– estaba llena, con personas bastante variopintas. Empecé mi charla, y sentí en seguida que aparecía una corriente de interés entre el público. Dije lo que tenía que decir, y algunas cosas más que se me ocurrieron sobre la marcha, y al llegar al turno de preguntas empezaron a levantarse manos, y más manos… Dicen quienes intervienen en foros públicos que no hay preguntas absurdas, sino respuestas inapropiadas, pero debo confesar que el amplísimo abanico de cuestiones que se plantearon (sobre adquisición de la lectura, sobre velocidad y rendimiento de la misma, sobre su fomento y animación, etc.) era pertinente y apropiado.

Al salir de la sala, un par de horas después de haber entrado, pregunté a mi anfitrión: “Y esta gente que había, ¿quiénes eran?”. “La mayoría”, me contestó, “de los clubs de lectura de las bibliotecas”. Alguna otra vez me he encontrado con las actividades de estos clubs, y siempre me ha sorprendido ver lo que están consiguiendo. Hablé un poco con algunos de sus responsables: de ser una actividad en la que no creían especialmente, se ha ido convirtiendo en un importante eje de actuación. Sus normas de participación son un ejemplo de claridad y delicadeza para atraer lectores (por ejemplo la aclaración de que en el club “No es necesario ler en voz alta”). Algunos de ellos tienen incluso blogs complementarios.

Pero el aspecto más importante, a mi modo de ver, es que estos clubs están creando ciudadanos. El profesional o la trabajadora que levantaban la mano ante un auditorio numeroso para preguntar sin tapujos lo que muchos se preguntan (por ejemplo: ¿se leen realmente los críticos de libros todas las obras que se supone que se leen?) estaba haciendo algo muy importante. Estában aprendiendo a hacer un uso cívico de su voz para intervenir públicamente sobre un tema que les atañía. Y yo creo que esa toma de palabra es una consecuencia lateral, pero muy cierta, del ejercicio de crítica y diálogo que aprenden en sus bibliotecas.

Me he acordado de todas estas cosas leyendo este bonito post sobre clubs de lectura.

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Un comentario

Inventario dijo...

José Antonio, como usted conocí Gijón gracias a mi oficio de escritora. Es una ciudad modelo no sólo por la calidad de grandes eventos literarios (el Salón Iberoamericano del LIibro y la Semana Negra, por ejemplo) sino también por la alta cultura general del público. He dictado por dos años consecutivos un taller de creación literaria para jóvenes gijonenses y es sorprendente el interés y la calidad de sus participantes.Lo felicito por su blog, la información es invaluable. Lauren Mendinueta

14 septiembre 2008 15:20

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