Subrayados

11 noviembre 2007 11:11


“Puede que leamos los mismos libros,
pero subrayamos pasajes completamente diferentes…”


Una de las muestras de humor de New Yorker: intelectual, fino y satírico. Y, como es frecuente en la revista, dando en el clavo: no es lo que leemos, sino cómo lo leemos, qué destacamos de lo que leemos. El subrayado y anotado de los libros que uno lee es una práctica extendida: alguna vez he citado sobre ella H.J. Jackson, Marginalia. Readers Writing In Books, New Haven, Yale University Press, 2001, útil pero insatisfactorio.

Y luego: la comunidad de lecturas como muestra de la comunidad de intereses, o (en el contexto del chiste, en el prototípico mundo intelectual neoyorquino), de afinidades, incluso amatorias…

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4 comentarios

Victor dijo...

No se, ¿soy el único que prefiere no subrayar los libros? Antes lo anoto en una libreta o un archivo del ordenador que estropear un bien tan preciado.Si ni subrayaba los libros del cole!

11 noviembre 2007 12:10
jincho dijo...

En mi caso, vieja costumbre la de subrayar libros, que con el paso del tiempo abandoné, bajo la creencia personal de que más valía dejarlos incólumes ( Valor quizás económico). Pero el tiempo afecta a la memoria, y llevo ya algunos años acordándome de que esto o aquello lo he leido o lo ví, pero no recuerdo donde. Ultimamente he recuperado el placer de anotar y subrayar, pero sólo en los archivos pdf que leo en mi iLiad, manteniendo aparte una copia maestra no modificada. Cada vez me convenzo más de que un libro leido está más vivo si está anotado. Además, me parece de enorme importancia los hallazgos debidos a algunas de esas notas al márgen: sirva como ejemplo la “presunta” demostración de Pierre de Fermat, a lo que ahora lleva su nombre y el de su resolutor Andrew Wiles, el Teorema de Fermat-Wiles. Fermat escribió en un margen de una hoja de un viejo ejemplar de la arítmetica de Diofanto: ” Es cierto que la suma de dos cuadrados es otro cuadrado, pero no lo es, en general si la suma es un cubo, una cuarta, etc…. He encontrado una demostración de este hecho, pero este márgen es demasiado pequeño para contenerla”. La prueba actual, de 1996, de Wiles. ocupa unas 200 páginas. O aquella otra de Evariste Galois, donde, en una carta con sus escritos. desde la cárcel, el día anterior a su muerte decía junto al famoso “Ruego divulgues estos teoremas, de cuya veracidad no me cabe la menor duda”, el no menos famoso, en nota al márgen “ya no me queda tiempo” y ” muero por una infame coqueta”. Al día siguiente murió en un duelo, posiblemente amañado.Saludos.

11 noviembre 2007 18:55
Morfeo dijo...

Lo qu eno hay que hacer es como una persona que conocí, que subrayaba todas las líneas de cada página.Subrayar (o marcar en el margen) es una forma de ayudar a volver sobre una obra ya leída, y puede servir para comunicarse con personas que la lean después. Yo lo hago con lápiz muy fino;: jamás con bolígrafo ni rotulador.

12 noviembre 2007 09:39
servidora dijo...

Me he quedado muy colgada con la viñeta.No sé por qué, pero ayer me parecía que era señal de “mal rollito” entre los dos personajes. Y hoy, he pensado que es bueno que cada uno destaque cosas distintas en un mismo texto. Gracias a eso, a las distintas visiones e interpretaciones, tenemos ideas que compartir y criticar, argumentos que intercambiar y, a la postre, más riqueza de ahí derivada… :-)Gracias por compartirla, JAM. Y no, yo no subrayo los libros… pero los lleno de papelitos señaladores, y lleno libretas con pasajes que me gustan y.. subrayo a base de leer ciertas frases una y otra vez :-)

12 noviembre 2007 21:54

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