IKEA como síntoma

07 noviembre 2011 9:09

#ebook #estantería
Estaba la librería Billy (arriba), que IKEA empezó a hacer en 1979, y que se había convertido en un estándar. La noticia es que desde este año (dice Lauren Collins en New Yorker, accesible sólo a suscriptores) el modelo es más ancho, porque “es lo mejor para exhibir bibelots y fotos de boda en una época en que el material de lectura de la gente reside cada vez más en discos duros”.

He citado con frecuencia a Anne Fadiman, Ex Libris: Confessions of a Common Reader (ed. esp. en Alba), en una frase feliz que traducida pierde el juego de palabras: hablando de sus padres dice que “their selves were on their shelves”: ‘sus yoes estaban en sus estanterías [de libros]‘. Pues bien: si eso es así, los yoes contemporáneos han perdido espacio para libros…

El blog Chron resume algunas opiniones que ha despertado este cambio de IKEA: parece que la estantería seguirá siendo amigable, al menos para los coffee table books, o sea para los libros gordos con ilustraciones, o sea, prácticamente para no-libros.

Etiquetas: ,

Cortázar y los libros

21 junio 2011 9:09

Hace cuatro años comentaba una exposición sobre los libros de Cortázar. La había comisariado Jesús Marchamalo, a partir de los fondos de la biblioteca del autor de Rayuela que custodia la Fundación Juan March.

Ahora Marchamalo, aficionado a Tocar los libros, ha condensado sus excursiones por los de Cortázar leídos y anotados, dedicados o dibujados. Cortázar y los libros, un tomo bellamente editado por Fórcola, reúne ejemplos de estas intervenciones con las que Julio jalona sus lecturas (un tajante “¡No!” a una opinión de Octavio Paz sobre Poe). Y también con las palabras por las que  los autores le encomiendan a los hijos de su ingenio (Alejandra Pizarnik progresivamente deteriorada en sus dedicatorias).

La pluma de Cortázar no respeta ni los paratextos, y el colofón de La realidad y el deseo de Cernuda sufre su apostilla irritada, que sustituye “bajo el cuidado tipográfico del poeta Emilio Prados” por “el descuido”…

Ayer me llegó un ejemplar del libro, que abrí con dedos ávidos. Recorrí las primeras páginas buscando la dedicatoria del autor, pero ésta no estaba… Amigo Marchamalo: ¿de esta manera vamos a dar trabajo a los investigadores futuros?

¡Un abrazo!

Etiquetas: , ,

Lecturas pendientes

07 junio 2011 9:09

¿Por qué nunca acabamos de leer los e-books que tenemos? Llego a la respuesta a través de @JulietaLionetti, que recomienda un post de Wired: “5 razones por las que los e-books aún no están ahí“. Estas son las mejores (dice Julieta y comparto):

1) Un e-book inacabado no es un recordatorio constante de que hay que acabar de leerlo.

2) No puedes poner todos tus libros [electrónicos] en el mismo sitio: están dispersos por las aplicaciones a las que pertenecen, y estas pueden pertenecer a distintos dispositivos.

¡Exacto!: como prueba aporto mi propio rincón de “lecturas (digamos) profesionales pendientes” (el otro es la mesilla de noche). Estas pilas mudas están diciendo “¡Léenos!”, y lo seguirán diciendo…

Etiquetas: , ,

Salvar y compartir nuestras anotaciones

17 marzo 2011 11:11

Siguiendo con un tema que nos es grato (el de las anotaciones en los libros): Open Bookmarks es un proyecto para discutir formas de almacenar y compartir marcas, anotaciones y datos de lectura en ebooks.

Aunque en un principio Open Bookmarks se propuso también crear estándares, parece que por el momento ha renunciado a ello, y se centrará en el debate y las propuestas. Se proclama abierto a colaboración con editores, fabricantes de software, de hardware y vendedores, porque en este mundo de los libros ¿futuros? hay que contar cada vez con más participantes…

Open Bookmarks se lanzó bajo la inspiración de Walter Benjamin: “el futuro del libro radica en su aura, no en sus copias”, como se puede leer en este precioso artículo (e imágenes) de BookTwo.

Etiquetas: , , ,

Anotar en los márgenes

28 febrero 2011 9:09

Dirk Johnson pasa revista a prácticas de anotación de libros en un reciente artículo en el New York Times. Un ejemplo divertido es el de Mark Twain, anotando un ejemplar de Walter Besant, The Pen and the Book , para enzarzarse en lo que  Johnson llama una “discusión de sentido único” con su autor, indicando que “nada podía ser más estúpido” que usar anuncios para vender  “mercancías esenciales” como “sal” or “tabaco” (inesperados ecos en las reflexiones del editor español Manuel Aguilar).

Donde el autor no parece hilar muy fino es al mencionar el “incierto destino” de la anotación “en un mundo digitalizado”. Protesta Bob Stein en if:book y pone como ejemplo las anotaciones colectivas al margen de la edición digital de The Golden Notebook de Doris Lessing, en uno de los muchos ejemplos que hay en la Red de comentario colaborativo de una obra.

Por cierto: la obra de Besant que anotó Twain, The Pen and the Book (1899), está disponible íntegramente en la Red, en OpenLibrary.org. Es un precioso manual sobre aspectos básicos del negocio editorial que, a un siglo de distancia, sigue valiendo la pena. Sin abandonar esta página, aquí se puede leer un capítulo:

Etiquetas: , , ,

Aparece Trama y Texturas, 13

13 enero 2011 9:09

El último número de la revista Trama y Texturas presenta el siguiente índice:

Karl Marx & Friedrich Engels: Tribulaciones de un libro
Francisco Rico: Fragmentos y vínculos
Adolfo Castañón: Bibliotecas propias y ajenas
Robert Darnton: ¿Es posible crear una Biblioteca Nacional Digital?
Michael Kandel: Ser editor
María José de Acuña: El rol de las agencias de comunicación editorial en el mundo postdigital
Noé Villaseñor: A propósito de la ley del precio ‘único’ del libro en México
Ramón Cifuentes Pérez: Dichas y desdichas. Una historia de supervivencia en la comercialización del libro importado en México
Enrique Pascual: El entorno digital y las publicaciones jurídicas
Paul Carr: Una humilde propuesta para los autores que quieren librarse de sus editores
Íñigo García Ureta: Arroba
Fco. Javier Jiménez: Aforismos diabólicos del libro y la edición
Juan Ángel Juristo: Una metáfora de nuestro tiempo
Cecilia Tan: Visibilidad: el gran reto del libro
Richard H. Adin: Los editores no leen ‘e-books’
Libros y blogs

Etiquetas: , , , ,

Estampas parisinas V: el libro y el ‘homeless’

21 enero 2010 16:16

Claramente, París es la ciudad de los libros: magníficas librerías, fastuosas tiendas de libros antiguos, bouquinistes (libreros de viejo) junto al Sena…

Lo que no podía imaginar era encontrarme con libros también en el improvisado campamento de unos homeless (o SDF, “sin domicilio fijo”, como los llaman en Francia) bajo un puente. Cabe pensar si estos ejemplares están a la venta, o si se trata más bien de la biblioteca privada de sus moradores…

Etiquetas: ,

Los libros de Cortázar, más cerca

27 noviembre 2009 9:09

Hace dos años glosé una exposición barcelonesa sobre los libros de Cortázar: “La muestra reúne libros de Cortázar (traducciones y ediciones variadas), otros ajenos que le dedicaron sus autores, pero sobre todo libros que leyó Julio Cortázar, y que anotó sobre la marcha”.

Por fortuna, El Centro Virtual Cervantes ha hecho una versión virtual de la exposición comisariada por Jesús Marchamalo, que permite acercarse al contenido de los libros que poseyó el autor argentino. Por ejemplo, las anotaciones (ya conocemos algo sobre quienes escriben en los libros): la imagen superior es de un ejemplar de Poesía y literatura de Cernuda. El comentario de Cortázar es bastante revelador…

Un tipo de anotación de gran interés es la que dirige a los editores y correctores, a veces denominados por su nombre y apellido. La imagen inferior pertenece a Confieso que he vivido, de Neruda (Seix Barral, 1974):

Cuestión aparte son los objetos encontrados en el interior de los libros, como la flor seca en una Anthologie des poètes du xix siècle:

Etiquetas: ,

El arte de vender libros al hombre fatigado

12 noviembre 2009 9:09

En Estados Unidos acaba de aparecer un libro dedicado a la historia de la publicidad de libros en ese país. Su autor es Dwight Garner, quien (nos enteramos por Paper Cuts) es el responsable del rastreo de publicidad en el New York Times que dio lugar a una interesante antología de anuncios de libros.

La obra, se llama Read Me. A Century of Classic American Book Advertisements, es decir: Léeme (¿recuerdan el reciente post sobre los libros solicitadores?). Un siglo de anuncios clásicos de libros americanos. Su introducción está accesible por línea.

Uno de los primeros casos norteamericanos de éxito fue La cabaña del tío Tom, publicada en 1852 en forma de libro tras haber salido el año anterior por entregas en una revista. La respuesta del público fue muy grande (300.000 ejemplares inmediatamente vendidos) y su aparición provocó que se escribieran en vez de las breves noticias habituales en prensa, largas columnas empujando a su lectura. El eco fue tan grande que en seguida aparecieron canciones, muñecas y todo tipo de lo que hoy llamaríamos merchandaising en torno a la obra. La publicidad no hizo más que reflejar y explotar este estado de cosas.

Pues bien: el libro de Garner se inscribe en la oleada moderna de comercio del libro que inauguró este éxito, aunque centrado en el siglo XX. Su reflexión es básica para recordar cómo muchos libros hoy famosos no existieron hasta que el complejo aparato de publicidad y promoción no hizo su trabajo.

Pero además aporta datos preciosos sobre la construcción social de la lectura.El ejemplo inferior (de 1934) muestra el anuncio de “La biblioteca del hombre de negocios fatigado”: “Por el bien de su salud, por el bien de su trabajo, descubra el secreto de de muchos hombres famosos que refrescan sus mentes con libros excitantes como éste”. ¿Se imaginan una publicidad actual que haga hincapié en que la lectura refresca?

Etiquetas: , , ,

Los muchos libros

06 noviembre 2009 11:11

Me lo han enviado por email (gracias Vctor), sin autoría, y con no muy buena calidad, pero esta imagen me ha impactado.

Me da igual que la acción transcurra en una librería o en una biblioteca, o incluso en la propia biblioteca de uno. ¿No se ve aquí tanto la solicitación de los editores, como la de los autores, o (si se me apura) hasta de los mismos personajes de las obras? Todos gritando y reclamando a ese ser aislado y un tanto asustado que es el Lector…

Veo aquí también una plasmación muy plástica de la llamada economía de la atención: en momentos de sobreproduccion de todo, sólo hay algo realmente escaso, la atención del destinatario.

Buen fin de semana. 

Etiquetas: , , , ,