El ojo del corrector

20 enero 2010 9:09

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A través de Addenda & Corrigenda llegamos a dos noticias sobre el mundo de la corrrección corrección. En la primera (arriba) asistimos a un análisis de los movimientos de los ojos de dos sujetos diferentes: un lector avanzado, pero no especializado, y un corrector. El estudio se ha hecho a través de un sistema de seguimiento de los movimientos oculares (eye tracking).

La conclusión es clara: es corrector realiza un auténtico escaneado del texto, mientras que el lector general lo recorre más bien a grandes rasgos.

Como complemento (lamentable), véase este artículo del diario francés Liberation sobre la mala situación laboral de los correctores, debido a que se prescinde cada vez más de su intervención en el proceso editorial.

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10 comentarios

Anonymous dijo...

Parece que lo hayas hecho a propósito -yo así lo creo-, pero en tu texto se ha colado una perla para los correctores :-)Un saludo cordial,Francesc Nadal

20 enero 2010 10:54
Silvia Senz dijo...

Precisión: la comparación no se hace con un lector general, sino con una experta en redacción (comunicación escrita).

20 enero 2010 11:07
seleucus dijo...

Sale claramente a cuenta prescindir del corrector cuando no hay amor por la excelencia. ¿Para qué revisar ciertas novelas cuando el lector potencial de ese producto no percibirá los errores gramaticales? El libro se va a vender igual.

20 enero 2010 11:22
santiago dijo...

Clarisse, la correctora, se apoya en el cursor que va barriendo el texto leído (una o dos líneas por abajo). Usa el cursor como una especie de eje o ancla (a la que nunca mira directamente porque no se intercepta con el círculo azul). Christine en cambio se deshace del cursor al inicio.

20 enero 2010 13:45
Julieta Lionetti dijo...

¡Magnífico post! Y una sugerencia al hilo del artículo de Libération : inaugurar el Gazapo de Oro para la edición en español. A juzgar por lo que uno encuentra en los libros, el jurado tendrá muchas horas de deliberación.Hace muchísimos años que los correctores de prueba desaparecieron de la edición, en España y por estas orillas también.

21 enero 2010 00:55
José Antonio Millán dijo...

¡Y Francesc Nadal se lleva el premio a la errata capciosa!Julieta: el Gazapo de Oro exigiría un trabajo descomunal, dada, como bien señalas, su abundancia…

23 enero 2010 13:04
Gorki dijo...

#JaMillanUn trabajo 2.0 tus lectores buscando gazapo por todoslos sitios y tu c de coordinador general. Si es posible organizar el Gazapo de Oro

23 enero 2010 21:06
Silvia Senz dijo...

El comentario de seleucus muestra una falsa creencia que cunde entre algunas editores: no importa en qué condiciones llegue un producto al lector: el lector no se percata y la obra se vende igual.Curiosa idea, que se fundamenta en la nada.Porque resulta que no: que el lector sí nota los errores (y por tal se entiende mucho más de lo que suele suponerse). No siempre es consciente de ello, pero errores y erratas de diversos tipo causan una disrupción en el proceso lector que produce cansancio y descenso de la atención. Por otra parte, los lectores están indefensos ante ediciones poco cuidadas. No hay legislación que lo proteja y le permita devolver un libro por malas condiciones textuales. Finalmente, la labor del editor com intermediario es ofrecer al lector una obra en mejores condiciones de lectura, comprensión y disfrute de como podría producirla un autoeditor. Si el editor profesional va por el mundo pensando lo que piensa Seleucus, pronto la edición profesional no va a distinguirse de la autopublicación, que además es ahora gartuita para el autor.

25 enero 2010 16:58
victor dijo...

este post me ha hecho pensar. Y es como alguna vez oí (salga el caso o no) ni el escritor se expresa al 100 % ni el lector comprende al 100%http://unasensacionescrita.blogspot.com/

25 enero 2010 19:33
Jimmy Botón dijo...

Queridos compañeros:

Actualmente trabajo como corrector de estilo, pero es la primera vez que lo hago profesionalmente y me han surgido muchas dudas. A continuación les expondré unas cuantas, esperando la amable respuesta de alguno de ustedes.

En primer lugar, en los diversos artículos que conforman el libro sobre música que corrijo, citan títulos de canciones y discos. Al respecto, los autores utilizan indistintamente comillas y cursivas para los títulos de las canciones. Por otro lado, emplean arbitrariamente las mayúsculas en los títulos de canciones y discos: por ejemplo, “Balada Mexicana” o “Balada mexicana”.

En segundo lugar, hay un artículo de 1919 donde se emplean estas palabras: “japonitas”, “expandimiento”, “fijamiento”, “nutridoras” y “ritmadora”. Las he buscado en el diccionario y no aparecen, y dudo en modificarlas, porque ignoro si es o no legítimo, atendiendo a la época y a que el autor ya murió y no puedo prejuntarle al respecto (je).

En fin, por el momento es todo. Ojalá alguien me pueda recomendar algún criterio sobre los problemas que referí. Saludos.

26 junio 2010 02:26

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