“Aunque la obra que se imprime sea de una sciencia particular”

07 diciembre 2011 9:09

#calidad #historia

Y que [...] los correctores fuesen buenos gramáticos, ortógrafos, leídos en artes liberales, que aunque la obra que se imprime sea de una sciencia particular, andan tan trabadas y hermanadas las sciencias y artes entre sí, que siempre en una se ofrece algo de las otras, de claro juicio, que entiendan theología scolástica y alguna scriptura y letras de humanidad y si fuesen entendidos [...] y muy vistos y leídos y de juicio comprehensivo, sería muy mejor.

(Informe a Felipe II, 1573)
Recopilación de José Antonio Sánchez Paso

En 1572 Felipe II ordenó que se visitaran una serie de imprentas, para informar sobre su situacion, porque “entre los libros que se imprimen en estos reinos ay comúnmente muchos errores, y faltas, que resultan grandes inconvenientes”. El que reproducimos arriba es uno de los juicios recogidos.

Sobre estas visitas véase Julián Martín Abad, “Los talleres de imprenta españoles en la época de Cervantes” en Don Quijote en el campus, Madrid, Editorial Complutense, 2005. Aquí se pueden leer unas páginas:

 

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Hacia el libro electrónico de calidad

08 noviembre 2011 12:12

#ebook #tipografía #calidad #editorial #agente #prensa
Dos post del excelente blog “Verba volant, scripta manent” inciden sobre el problema de la calidad tipográfica y editorial de los ebooks. El punto de partida es la nueva colección que ha sacado el diario La Vanguardia. El primero, “Ebooks de vanguardia” critica el excesivo analogismo de los primeros títulos, es decir, el hecho de que sean demasiado analógicos, poco digitales. Resumo los rasgos que se critican:

a/ Abigarrado: innecesariamente denso, apretado. [No] hay motivo para interlineados estrechos, títulos apretados, páginas estresadas.

b/ Plano: pese a contar con algunos enlaces internos, estos son insuficientes.

c/ Cerrado: ensimismado. Los enlaces al exterior están ausentes.

d/ Descuidado: en Viaje al corazón del hambre hay títulos al final de página, con su texto en la siguiente. Inexplicable. Inaudito. Cualquier editor imprime esto y sale despedido en globo al cabo de 5 minutos. [...] Parece maquetado en Word, sólo que sin aprovechar todo lo que Word ofrece, que ya es decir.

e/ Poco riguroso: la edición del libro de Aldekoa decepciona en la cita de las fuentes. En un gráfico, en un dato, en un mapa, se limitan a poner Fuente: ONU. ¿Toda la ONU? [...] ¿Por qué no se la enlaza?

En un post posterior, “Ebooks de Vanguardia, o para qué sirve un editor“, y gracias a los comentarios dce Mariana Eguaras (¡cuántas veces nuestros blogs se han enriquecido con aportaciones de los lectores!), añade:

a/ Ebooks de Vanguardia contaría con una web propia, no un espacio realquilado en la web de La Vanguardia.

b/ Los archivos en EPUB, PDF y MOBI llevarían, como mínimo, el nombre de la obra. ¿Alguien se imagina un libro de papel con las cubiertas mudas?

c/ Los textos estarían más pulidos y su hipertextualidad se hubiera mejorado mucho. Su diseño gráfico también sería algo mejor, más legible. También se hubieran introducido criterios de colección o, como mínimo, de familiaridad gráfica, ahora ausentes.

d/ El peso de los libros sería racional.

¿De dónde proceden todos estos males? De nuevo Verba… da en el clavo:

Han intervenido uno, dos o más diseñadores gráficos web. Han participado también unos cuantos tecnólogos. Pero no veo a ningún editor, a no ser que fuera un borde y no mereciera ningún agradecimiento. No hay nadie que se haya ocupado de trabajar el texto. Es cierto que está ya bastante pulido, pero el repaso y el enriquecimiento que unos ojos vírgenes pueden darle a una obra es el que ahora se echa en falta.

Aquí vemos claro qué diferencia una empresa perteneciente a la industria cultural de otra perteneciente a los envasadores de contenidos. La Vanguardia no ha puesto en marcha ninguna editorial. No hay ningún trabajo editorial detrás.

En estos tiempos en que los diarios, las tiendas web multiproducto, o los agentes literarios se hacen editores, conviene recordar algo que nuca debió olvidarse: hay un oficio editorial (que incluye una práctica de corrección), que tiene muchas décadas detrás. No está en juego sólo la belleza de la obra, sino aspectos clave de la ergonomía de la información textual. El libro digital no viene a simplificar las cosas, sino a complicarlas. Como prueba este post: “Proofing books in the digital age” (gracias, Silvia, Mario y Anónimos por señalármelo) que indica el complejo, y necesario, proceso que tiene detrás la creación de obras para muy distintas plataformas.

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“No hay en el mundo cosa tan bien escripta”

22 junio 2011 9:09

No hay en el mundo cosa tan bien escripta que tornada a reveer por el que la escrivió, no halle que polir, que corregir, que añadir y aun que quitar.

(Fray Antonio de Guevara, 1539)
Recopilación de José Antonio Sánchez Paso

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“Una letra o palabra equivocadas”

15 junio 2011 9:09

Ley de Dilling: siempre que una letra o palabra equivocadas puedan cambiar el sentido de una frase, el error se producirá en la dirección que cause más desconcierto.

(Arthur Bloch, 1999)
Recopilación de José Antonio Sánchez Paso

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Todo libro tiene, al menos, dos lectores

18 mayo 2011 9:09

Se supone que todo libro tiene, al menos, dos lectores: el que lo escribe y el corrector de pruebas. Pero no pasa de ser una suposición.

(Héctor Yánover, 1994)
Recopilación de José Antonio Sánchez Paso

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El preparador de originales

10 mayo 2011 9:09

Pierre Assouline publica en su blog un post sobre la “Neurosis del corrector“, saludando la aparición de un libro anónimo, Souvenirs de la maison des mots, escrito por un “correcteur d’édition [...] aussi appelé préparateur de copie”, lo que nosotros llamaríamos un “preparador de originales” (o así se decía en la época en que yo estaba en ese mundo). El libro parte de esta constatación:

La importancia creciente, incluso inmensa, que recientemente ha tomado el corrector es directamente proporcional al declive absoluto del autor y del negro.

El autor vela su pertenencia a una casa editorial, aunque por los ejemplos que aporta se le puede relacionar con Grasset. Por algunas observaciones se entiende que preserve el anonimato:

Durante mucho tiempo he sido corrector. No recuerdo haber leído en todos estos años un solo libro realmente apasionante. Cuando una obra me parecía lo suficientemente digna de admiración, nunca he oído hablar de ella en la prensa.

En fin, Assouline reflexiona sobre las aportaciones de los preparadores de originales a numerosos escritores, y acaba pidiendo que su nombre figure al lado del del impresor…

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Feliz Día del Libro

23 abril 2011 9:09

En conmemoración del Día del Libro,
ofrecemos a nuestros lectores la edición en PDF
del conjunto de artículos sobre corrección de pruebas
(y diversas cuestiones tipográficas)
publicados por El Averiguador Universal
en los meses de julio y agosto de 1880.
La edición ha sido posible gracias a la colaboración de nuestros lectores.

NOTA: la edición que ofrezco puede ser mejorada por cualquiera
que lo desee, y se puede distribuir sin más límites
que los que marca su licencia (que debe siempre figurar en cualquier ejemplar).

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El Averiguador y la corrección de pruebas

08 abril 2011 9:09

Me había quedado  sumergido en la cuestión tras publicar un post sobre la historia de los signos de corrección, cuando por pura serendipia (porque buscaba otra cosa) me topé con un bonito conjunto de datos.

El Averiguador fue una de las mejores iniciativas de revistas del siglo XIX. He contado su historia en un antiquísimo artículo. Reproduzco su comienzo:

En el año 1868 apareció en Madrid la revista El Averiguador, que más tarde pasaría a llamarse El Averiguador Universal. Su publicación sufrió varias interrupciones y —tras los respectivos eclipses— reapareció en los años 1871, 1876 y 1879 (tuvo también una tardía Quinta época en 1954). Su director durante mucho tiempo fue el presbítero José María Sbarbi.

¿Qué era el Averiguador? Sencillamente, una recopilación de correspondencia entre “curiosos, literatos, anticuarios, etc., etc.”, junto con una “revista [...] de documentos y noticias interesantes”. Obsérvese de entrada lo amplio del universo de la publicación, representada en el doble “etc.” de los destinatarios y en el vago concepto de “interesante”, como única identificación de los contenidos. Pero precisamente esta era su virtud: ser un punto de encuentro entre gente con intereses muy diversos.

Pues bien, en el Año Segundo, número 37, de 15 de julio de 1880, págs. 199-201, figuraba un artículo titulado “Corrección de pruebas”, firmado por M. Ossorio y Bernard, que empezaba así:

Entre los factores indispensables del mundo literario, ningúno tan poco apreciado generalmente como el corrector de pruebas, cuyos inestimables servicios debieran proclamarse diariamente para que, siendo conocidos, pudieran ser debidamente recompensados.

En el número 39, del 15 de agosto de 1880 (que se abría con la esquela de Juan Eugenio Hartzenbusch), págs. 233-236, Alejandro Gómez Fuentenebro contestaba: “Más sobre correccion de pruebas”. Y en el número 40, del 31 de agosto de 1880 (que se abría con la “Advertencia” de que “no se sirven los pedidos [de la revista] sin anticipar el importe”), págs. 247-253, aparecía del mismo una “Explicación de los signos empleados para la corrección de pruebas; y reglas de buen gusto tipográfico que deberán tener presentes los correctores”.

Pues bien, quien quiera ver cómo se desenvolvió el diálogo, y las enseñanzas que se desprenden para el oficio de corrector, puede leer los artículos íntegramente. En vista de que mi ejemplar del Averiguador se está deshaciendo, no he podido escanearlos, sino sólo hacer unas fotos, que he subido a Flickr (al final del post van las direcciones) .

Pero además se me ha ocurrido que tal vez alguien, o mejor dicho álguienes, con medios de OCR (o con ganas de teclear) podría colaborar para transcribirlos. No tengo que contar a mis lectores cuánto más útil es disponer del texto electrónico que de la imagen de unas páginas. He creado un wiki para la transcripción (quien quiera usarlo deberá registrarse). Si logramos acabarlo, haré una edición digital de lujo de los artículos que, como todo lo que se cuelga en este sitio web, podrá reproducirse.

En fin; aquí están las páginas:

“Corrección de pruebas”, por M. Ossorio y Bernard:

Pág. 199: Entre los factores indispensables del mundo literario, ningúno tan poco apreciado generalmente como el corrector de pruebas, cuyos inestimables servicios debieran proclamarse diariamente para que, siendo conocidos, pudieran ser debida-
Págs. 200-1

“Más sobre correccion de pruebas”, por Alejandro Gómez Fuentenebro

Pág. 233
Pág. 234
Pág. 235
Pág. 236

“Explicación de los signos empleados para la corrección de pruebas…”, por Alejandro Gómez Fuentenebro

Pág. 247
Pág. 248
Pág. 249
Pág. 250
Pág. 251
Pág. 252
Pág. 253

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“Mirar todo el tiempo tan fijamente aquellas letras negras”

09 marzo 2011 9:09

Los que se quedan sentados y trabajan con las manos se ven amenazados por otra desgracia al tener que fijar los ojos continuamente en aquellas letras negras, pues poco a poco contraen debilidad de la visión, y cuando sus ojos no son muy fuertes son afectados, para empezar, por mala visión, irritaciones y otras enfermedades de los ojos [...]. Recuerdo que en una ocasión, después de haber estado sentado unas cuatro horas con mi impresor para corregir las pruebas de una de mis obras, más tarde, cuando había salido de la imprenta, aún flotaban delante de mis ojos las imágenes de aquellos pequeños mecanismos a los que había mirado tan intensamente, e incluso durante la noche me parecía verlos. Por tanto, a causa de mirar todo el tiempo tan fijamente aquellas letras negras mientras los hombres componen o distribuyen los tipos, el tono de las membranas y de las fibras del ojo se debilita seriamente, en especial la pupila; de ahí que no sea extraño que sufran de enfermedades de los ojos.

(Bernardino Ramazzini, 1700)
Recopilación de José Antonio Sánchez Paso

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Historia de los signos de corrección de pruebas

08 marzo 2011 9:09

En los Cahiers GUTenberg hay un artículo de Jacques André: Petite histoire des signes de corrections typographique. Lo he visto en el nuevo blog De Editione de Silvia Senz.

El pequeño recorrido por fuentes básicamente francesas (desde los signos ad hoc de creadores como Balzac hasta la estandarización) me he hecho añorar la existencia de datos similares para la edición española. Tal vez nuestros lectores lo sepan: ¿existe algún estudio sobre el tema?

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