Estampas andalusíes II: la gloria de la escritura

29 abril 2011 9:09

No se pueden contemplar las obras de arte islámicas sin admirar el importante papel que tiene en ellas la escritura, convertida en un elemento ornamental en sí misma. El ejemplo de arriba pertenece a la basa de una columna, del museo del conjunto arqueológico de Madinat al-Zahra, cerca de Córdoba (por cierto: un museo modélico que ha recibido justamente el Premio Aga Khan). La inscripción que rodea la base reza:

En el nombre de Dios, para el siervo de Dios Abd al-Rahman Príncipe de los Creyentes [Abderramán III], ¡Dios le haga durar!, por lo que se hizo bajo la dirección de Sunayf, su fatà y liberto, en el año 342 [953-4 d.c.], obra de Sa’d, su siervo.

El ejemplo inferior proviene de un mosaico de la mezquita de Cordoba (hoy Santa Iglesia Catedral, tras pasar por el estatus de Catedral-Mezquita y antes por el de Mezquita-Catedral).

La importancia de la escritura árabe llegó al extremo de que artistas de fuera de su tradición incluyeran falsas inscripciones arábigas a modo de decoración, como en el Libro de Horas de los Zúñiga del siglo XV. En el fondo, algo parecido a lo que ocurre hoy con caracteres chinos en el tatuaje. Es la atracción de las formas y de las culturas, más allá de los contenidos…

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