Marbot, e Ícaro

01 diciembre 2007 12:12


Hace días que quería escribir esta nota, con un doble propósito, saludar la llegada de una nueva editorial, Marbot, y celebrar la aparición de uno de sus primeros títulos: Raymond Queneau, El vuelo de Ícaro, en traducción de Elisenda Julibert y Lucas Vermal.

Para los adeptos de la Patafísica, seguidores del Taller de Literatura Potencial (Oulipo) o lectores de Ejercicios de estilo, Queneau no necesita presentación. Quien aún no tenga el gusto, dispone ahora de una oportunidad de oro para descubrir una (meta)literatura gozosa e inteligente. Ahí va, como aperitivo, el arranque de la obra:

SURGET
¡Mi querido amigo! ¡Qué grata sorpresa!

HUBERT
¡Ahórrate las cortesías ebúrneas! ¡Después de lo que me has hecho!

SURGET
¿Yo? ¿Qué?

HUBERT
Tengo que ajustar cuentas contigo. Sígueme.
Lleva a Surget a su propio escritorio, se sienta en su lugar y revueve las hojas que hay sobre la mesa.

SURGET
¡Ah, no! No desordenes mi próxima novela.

HUBERT
¡Venga! ¡Confiesa! ¡Confiesa que está aquí!

SURGET
¿Quién?

HUBERT (leyendo)
Étienne amaba en secreto a Victorine… eeh… ésta, rubia como el trigo… eeh, Georges, su novio, acababa de salir de la Escuela Politécnica… eeh…

SURGET
Indiscreto.

HUBERT
No parece que esté por aquí.

SURGET
¿Quién?

HUBERT
Recuerdas que el otro día te leí las primeras página de mi nueva obra…

SURGET
¡No es razón para que vengas a hurgar en la mía!

HUBERT
Me reconociste los méritos del personaje principal, aun cuando estaba apenas esbozado. Me lo elogiaste.

SURGET
Es posible.

HUBERT
Se llamaba Ícaro.

SURGET
Lo recuerdo.

HUBERT
Pues bien, ¡ha desaparecido!

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