Conservar o destruir

30 marzo 2008 23:23

Con este título escribe Javier Marías en el El País Semanal de hoy un artículo sobre una cuestión que se suscita con frecuencia: ¿debe publicarse la correspondencia privada de los autores, por más luz que arroje sobre su obra?

Nada que objetar al debate, que dista mucho de estar resuelto, pero ¿a qué vienen estas frases?:

Hoy proliferan las anécdotas apócrifas sobre los escritores vivos y muertos, y poco de lo que se encuentra en Internet [de anécdotas sobre escritores vivos o muertos, supongo] es fiable. Cualquier “bloguero” idiota o megalómano cuenta lo que le viene en gana, y la falacia ya no hay quien la pare.

Hummmm… Si Marías lo dice… Aunque con las mismas pruebas (o el mismo despliegue de facultad opinativa) también podríamos escribir:

Hoy proliferan las anécdotas apócrifas sobre los escritores vivos y muertos, y poco de lo que se encuentra en librerías, bibliotecas y hemerotecas es fiable. Cualquier “escribidor” idiota o megalómano publica lo que le viene en gana, y la falacia ya no hay quien la pare.

Por ejemplo.

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4 comentarios

custardoy dijo...

Aunque es cierto que las posibilidades de realizar comentarios improcedentes, malintencionados o directamente falsos son las mismas en un blog o en un libro impreso, algo de razón le asiste a Marías aunque tan sólo sea por la extendida costumbre entre los “blogueros” de usar un seudónimo lo que les proporciona cierta impunidad.Se me ocurre ahora que quizá no esté desencaminado Marías (aunque sea por mera casualidad puesto que él mismo ha reconocido que no usa el ordenador, así que supongo que habla de oídas) si se tiene en cuenta la increíble velocidad de transmisión de datos en Internet. Imaginemos que un individu@ publica en su blog una supuesta “noticia” que por su caracter escandaloso -por ejemplo el hallazgo de una supuesta carta en la que (pongamos por caso) Jorge Luis Borges reconoce su homosexualidad- hace fortuna entre sus lectores. Éstos a su vez se harán eco de la “noticia” en sus propios blogs y la falacia se extenderá por la red con la rapidez de un rumor en el patio de vecinos y la capacidad destructiva de un virus. Me ha salido un poco largo el comentario, pero creo que se entiende.Un saludo (sigo tu blog con gran interés)

31 marzo 2008 16:19
Anonymous dijo...

Obviamente, las dos cosas son verdad; y Javier Marías a veces no matiza o precisa todo lo necesario en sus artículos de opinión (él dirá que por falta de tiempo y espacio, limitaciones que afectan menos a nuestro medio). Pero a mi juicio, hay tres diferencias entre lo escrito en soporte físico y lo escrito en la Red que justifican que sólo se refiera a este último medio: 1.- Publicar en un medio escrito (Cartas al Director incluidas) es una posibilidad, en términos generales, al alcance de unos pocos y siempre sometida a un filtro bastante riguroso. En cambio, cualuier persona puede escribir lo que le venga en gana en su propio blog, o en un blog ajeno cuyo titular sea distraído o tolerante. Muchos juzgarán que lo que estoy escribiendo es una tontería, pero estoy seguro de que JAM dejará que se publique; y si yo tuviera mi propio blog podría publicar libérrimamente cualquier barbaridad. 2.- Una mentira aislada en un medio escrito, salvo que la repetición la consagre como cierta (Goebbles dixit), tendrá una difusión limitada, según el tipo de soporte, y acabará condenada a ser, en el mejor de los casos, pasto de eruditos o ratones de biblio/hemeroteca. Una mentira en la Red está de modo inmediato y casi indefinido a disposición de cualquiera que la lea por casualidad o teclee el nombre de la víctima en un buscador. 3.- El antiguo fetichismo de la letra impresa se está desplazando hoy a la Red. En una época, al menos en España, de desprestigio creciente de la prensa impresa, la frase “lo he visto en Internet” está sustituyendo cada vez más a “lo he leído en el periódico” (normalmente en el de referencia de los interlocutores) como garantía de autoridad del dato. Y, como todos sabemos, Internet es la mayor fuente de “leyendas urbanas”, algunas francamente peligrosas para lctores ingenuos o poco informados.O sea, que Javier Marías, siempre un poco agresivo en su estilo, podía haber estado más afortunado o menos peyorativo hacia los blogueros en general; pero nosotros (me incluyo como usuario) no deberíamos caer en un reflejo defensivo de tufo corporativista. Seguro que tanto él como nosotros estamos de acuerdo en que hay buenos columnistas y buenos blogueros (yo le incluyo a él entre los primeros y a JAM entre los segundos) y otros sencillamente detestables (y, obviamente, de estos no pongo ejemplos).Saludos de:Solitarius

02 abril 2008 16:10
Gorki dijo...

Parece curioso que un señor como Marías, que pertenece a la plantilla del País, el “diario independiente de la mañana” y que sabe mejor que nadie, lo que es someter una pluma a las consignas emanadas de las alturas, que considere a los que escriben en otro medios mucho mas libre de “política editorial”, como riesgos para la verdad. ¿Son fiables los elogios a las criticas que hacen desde el País de cualquier persona? ¡Lo que hay que leer!

04 abril 2008 17:15
Anonymous dijo...

Sin ir más lejos yo confundo a Millán con Millás y he tenido que usar google para aclararme momentáneamente.¿Qué puedo decir sobre falacias o no falacias si confundo a escritores blogueros con escritores escritores, blogueros escritores y blogueros blogueros?No sé qué le pasa a Marías con los blogs y los anónimos en Internet. El único problema que ocurre con la mayoría de la gente anónima ocurre cuando ésta deja de serlo. La memoria no está preparada para que todo el mundo salga del anonimato. Para algo inventaron las guías telefónicas: para poner nombres y apellidos uno detrás de otro. La memoria es un filtro.

08 abril 2008 23:34

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