Novedades españolas en el libro digital

07 julio 2009 9:09


Decía El País:

Tres grandes grupos, Planeta, Santillana y Random House Mondadori, han empezado a trabajar con los agentes literarios para negociar y distribuir los derechos de los libros digitales, los e-books.

Y sigue:

La plataforma de los tres grandes grupos y los agentes han llegado ya a acuerdos, aunque aún no los han firmado. Quieren que los e-books se comercialicen a través de las librerías, mediante códigos de descarga.

Mmmm…: ¿al estilo de Palabras mayores? ¿Y renunciando a las ventajas de la venta por Internet?

Alicia González, de la Asociación de Agencias Literarias (ADAL), explica: “Nosotros manejaremos los derechos de los autores, pero no pasaremos por encima de los editores. Trabajamos con ellos”. Así, tienen previsto dar los derechos electrónicos de cada título a la editorial que lo tenga en papel.

¿En serio? Yo creo que esta opción de los agentes equivaldría a ir contra los intereses de sus autores. ¿Dar mis derechos digitales (y además en exclusiva, véase más abajo) a la editorial X, que no sabe NADA de comercialización de e-books, impidiéndome que los comercialice la empresa Y en la Red?

“Difícilmente contrataríamos un libro para imprimirlo en papel si los derechos electrónicos van a parar a otro editor”, afirma Francisco Cuadrado, responsable de Ediciones Generales del grupo Santillana.

Bueno: que esperen al primer best-seller que se cruce en su camino, a ver si lo contratan o no sólo en papel.

En un primer análisis apresurado, este tipo de situaciones sólo puede llevar a unas editoriales que secuestren, con la complicidad de los agentes, los derechos digitales de sus autores, para bloquearlos en un umbral de ventas reducido…

Paralelamente ha surgido otro proyecto, un poco más avanzado, encabezado por el actual presidente de Spanair y ex vicepresidente económico del FC Barcelona, Ferran Soriano, junto al editor catalán Ernest Folch, de Grup Cultura 03, la editorial Vicens Vives y la cooperativa cultural Abacus.

[...]. La nueva empresa pretende convertirse en una gran distribuidora de libros digitales tanto en castellano como catalán para España y Latinoamérica y para todos los operadores del mercado: librerías, grandes centros comerciales… Además, contarán con tienda virtual propia. Para hacer posible todo ello se han aliado con Vicens Vives y con la cooperativa Abacus (25 centros en Cataluña y Valencia). Con una inversión inicial de dos millones de euros, 36-L pretende posicionarse ofreciendo una distribución de autores sin exclusividad, contrariamente a lo que baraja la plataforma de los tres grandes grupos.

La cooperativa Abacus, la amiga de los libreros… Para mí que estos no van a ir demasiado por librerías. Además:

para Navidad tienen previsto comercializar, a través de las tiendas Abacus, 5.000 lectores electrónicos de diseño propio lanzados a partir de una ambiciosa oferta que, afirman, “revolucionará el mercado del e-book“. En octubre podría ser el estallido.

A toda esta cuestión se une el tema práctico del precio de los e-books, y el coste que puede tener para las editoriales. Remito al blog Tinta-e para ambos temas.

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Agentes literarios de España

11 junio 2009 12:12

A raíz de mi entrevista con el agente Guillermo Schavelzon, numerosos autores me han pedido consejo sobre a qué agente literario hacer llegar sus obras, para que les ayuden a encontrar editor.

Esa tarea sobrepasa con creces los objetivos de este blog, pero me parece que sí que puede resultar de ayuda divulgar la lista de agentes literarios que pertenecen a la Asociación de Agentes Literarios de España, ADAL.

Así pues, he aquí la lista de agentes asociados a ADAL.

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Entrevista con Guillermo Schavelzon, agente

07 mayo 2009 9:09

Fotografía © Daniel Mordzinski

Guillermo Schavelzon es un activo agente literario de Barcelona, en cuya cartera se cuentan nombres como Ernesto Sábato, Alberto Manguel, Juan José Saer, Ricardo Piglia o Manuel Puig. Creó su agencia en 1998, después de haber sido editor en Argentina, México y Madrid. La inició en Buenos Aires, y tres años después se trasladó totalmente a Barcelona.

Schavelzon accede amablemente a contestar a algunas preguntas:

* Me da la impresión de que parte de la relación de los autores con el mundo del libro ha pasado a los agentes: los editores, en muchos casos meras piezas de mecanismos empresariales, no tienen tiempo para dedicar a sus autores…

Es verdad, los agentes hemos asumido el rol del interlocutor excepcional con el escritor, y esto tiene que ver con dos cosas: la rotación de editores de una casa a otra que se inició hace varios años en todo el mundo, que hace que la relación del autor con su agente sea la más duradera, y por otro lado, que los editores son víctimas del sistema de concentración de empresas y reducción de personal. Hoy un editor se ocupa de tantos títulos y autores al mismo tiempo, que ¿cómo podría sostener el nivel de exigencia que implica este tipo de relaciones?

* ¿Cómo ve usted la posibilidad de venta de derechos de autores hispanohablantes (hablo sobre todo de los literarios) a otras lenguas? ¿Qué pasos puede dar el agente para promocionarlos?

La posibilidad está siempre abierta, lo difícil es saber buscarla. Además de los eventos profesionales internacionales (ferias de Frankfurt, Londres, las de América), en mi agencia nos permitimos nosotros elegir el editor que queremos para cada autor, quiero decir que pensamos para cada país cuál es el editor adecuado, y a ese le ofrecemos la obra de una manera contundente: una novela (que hemos leído), que conocemos, que le presentamos con información complementaria, con sinopsis en varios idiomas, con prensa y mucha convicción. No enviamos ?libros desnudos? por correo. Además sabemos en qué está trabajando cada autor, lo conocemos, de la misma manera que conocemos el catálogo y los gustos del editor al que le estamos ofreciendo. Este sistema nos da un porcentaje de éxito bastante bueno. Lo que no hacemos nunca es quedarnos sentados a esperar que algún editor nos escriba. Aunque a veces sucede.

* ¿No puede ser un problema el hecho de que los editores de muchas editoriales extranjeras no dominen el español, ni existan buenos lectores de libros en español que puedan informarlos?

El problema lo hay, en especial en Estados Unidos, donde acuden a lectores del mundo académico que no son lo mejor para comentarle una novela a un editor. Nosotros enviamos mucha información en inglés y en otros idiomas, y en algunos casos nos hemos hecho cargo de traducir un libro completo al inglés, con un traductor nativo, convencidos de que así sería más fácil vender los derechos. Además, eso de que el autor sea propietario de su traducción (lo aprendí en USA) tiene sus ventajas, en especial si se llega a ediciones de bolsillo, o al cine. Son diferentes maneras que buscamos los agentes para que nuestros representados ingresen un poco más.

* ¿Existe un “efecto Bolaño” que atraiga la traducción de más autores hispanoamericanos o españoles a otras lenguas? ¿Qué opina del hecho de que sea Andrew Wylie, un agente norteamericano, quien controle sus derechos?.

Sí, existe un efecto: no es enorme, pero prestan atención a los hispanoamericanos cuando antes ni los tenían en cuenta.

De todos modos Estados Unidos sigue siendo un país que no traduce, en el último año de 120.000 títulos publicados solo 300 (sí, trescientos) fueron traducciones, considerando todos los idiomas y todos los géneros. Solo Inglaterra está peor, cada vez más ignorantes, como dice Alberto Manguel cuando recorre las librerías en Londres.

En cuanto al agente, la decisión de quién representa a un autor la toma el autor o sus herederos; es bastante habitual que los herederos hagan cambios muy grandes, como si fuera parte del duelo. En este caso prefiero no dar una opinión personal. Sí quisiera recordar que cuando Andrew Wylie tomó la representación de Bolaño, los contratos de edición para Estados Unidos ya estaban firmados, por lo que el éxito arrollador de Bolaño en ese país es mérito, en primer lugar de la obra, y luego de su editor en España y su agente anterior.

* Los derechos digitales de la mayoría de los autores españoles e hispanoamericanos están en manos de sus agentes, no de sus editores. ¿Cómo ven los agentes esta cuestión?

Yo reformularía la pregunta, los derechos digitales no están en manos de los agentes, sino de los autores. Los agentes representamos a los autores, no somos propietarios de los derechos que gestionamos. Para los agentes esta es una gran responsabilidad, el problema no es que los derechos digitales estén en manos de los editores, los editores saben cuidar una obra, el problema es cuando están en manos de Google, que ?como se puede ver en los libros que ofrecen- no saben qué es un autor literario ni un libro, ni una edición, la oferta es tremenda confusa e indiscriminada, hasta el escaneado es de mala calidad. Un libro no es solo ?un contenido?, es mucho más.

* El hecho de que Carmen Balcells, una agente, haya creado una joint venture para vender obras digitales para e-books, ¿puede repetirse?

No parece que ninguna otra agencia haya optado por ese camino, para mí el negocio de los libros electrónicos solo será posible cuando se haya definido quién dominará el hardware para leerlos, los dispositivos. Esa es una lucha entre gigantes (Apple, Google, Amazon, Sony?). El que imponga su dispositivo ?ellos dicen que faltan dos o tres años- será nuestro principal comprador de derechos, mientras toda editorial digital doméstica, aunque tecnológicamente es posible, solo sirve para generar un intermediario más. Crear editoriales electrónicas no me parece un proyecto con futuro, aunque tiene mucho glamour. Los problemas más urgentes que deberá enfrentar el libro son otros, como la reducción de las páginas de cultura de los diarios o su transformación en secciones que llaman ?tendencias?, o la desaparición de suplementos literarios, que siguen siendo los principales prescriptores para el buen lector.

* ¿Cómo ha resultado la experiencia de la joven ADAL (Asociación de Agencias Literarias)?

Muy buena, habiendo en España más de 20 agencias, nos encontramos con que no teníamos un foro conjunto de reflexión, y eso es ADAL. Estamos muy contentos, surgen muchas cosas nuevas, además de obtener beneficios concretos en servicios y asesoramiento legal y fiscal, que es muy beneficioso para los autores que representamos. Es todo beneficio común, vivimos en una época muy especial, donde en forma individual las cosas se hacen muy complejas. Comenzando por la necesidad de comprensión del nuevo mundo del negocio del libro, de la lectura y la edición, que no es tan sencillo como unas décadas atrás.

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El proyecto electrónico de Carmen Balcells

08 enero 2009 19:19

La famosa agente, portada de la revista
de La Vanguardia hace casi tres años


La noticia apareció a principios de año en El Periódico: la agencia literaria Carmen Balcells está otorgando licencias de edición en e-book de obras de sus autores.

Carmen Balcells es desde hace años partidaria confesa de las nuevas tecnologías de la edición, pero esta noticia es realmente llamativa. Como afirmábamos en un reciente estado de la cuestión sobre el libro electrónico,

mientras que los editores estadounidenses controlan los derechos electrónicos de sus autores, y por tanto pueden negociar cesiones masivas para e-book, en el caso de los autores españoles (cuyos derechos digitales no tienen los editores) esto se convierte en una tarea que hay que hacer autor por autor, o con sus agentes, que no suelen ser muy amigas de tales cesiones.

Pues bien: es una agente, la misma que revolucionó hace años el panorama literario en español, quien ahora aparece con Palabras mayores, un nuevo proyecto electrónico. Palabras mayores es creación personal de Carmen Balcells. Se trata de una colección de libros de autores de renombre, españoles e hispanoamericanos, editados en forma de e-book, es decir: para leer en la pantalla de un ordenador, en un dispositivo de lectura o incluso en un dispositivo móvil: agenda o teléfono.

¿Y quien edita estos libros electrónicos de Carmen Balcells? Ninguna de las editoriales que venden los mismos libros en papel. Tampoco una empresa editorial al uso, sino la empresa navarra Leer-e, dedicada fundamentalmente a la distribución de dispositivos lectores (e-books), que se ha tenido que convertir en editorial a su pesar, para hacer lo que otros no hacían…


Ignacio Latasa, responsable de Leer-e


Eso es lo que nos cuenta su responsable, Ignacio Latasa: “Durante mucho tiempo hemos estado intentado sin éxito que las editoriales entraran en el libro electrónico. Por eso nos hemos visto forzados a hacerlo nosotros mismos…”. Si hace un año o dos en España ni siquiera había una base de usuarios de e-books que justificaran la edición de obras para ellos, la cosa está cambiando: “En el último año hemos vendido casi 3.000 dispositivos lectores de marcas como Iliad y también Sony; este último lo importamos de Estados Unidos, porque oficialmente no está a la venta aquí”.

¿Dónde se venderán en España estas obras en forma de libro electrónico? “La idea es que los libros electrónicos se comercialicen en el mayor numero de librerías por línea a lo largo de este 2009 (por supuesto, esperamos que las librerías de referencia en nuestro país, independientes o grandes grupos como Fnac, Corte Inglés, Casa del Libro?comiencen a ofrecer estos formatos en breve)”. Por el momento se encuentran tanto en el sitio de Mobipocket, que contiene 625 libros de Leer-e, como en la librería online de la propia tienda virtual de Leer-e. (Mobipocket son los creadores del formato del mismo nombre, en el que se presentan las obras). Muchas son obras en el dominio público, que cuestan 2 euros, pero los de autores contemporáneos se venden a 5 euros: Te trataré como una reina, de Rosa Montero, Campos de Níjar, de Goytisolo, o Relato de un náufrago, de García Márquez. Aparte de estos autores están a la venta también obras de Eduardo Mendoza, Cela, Delibes o Marsé. A lo largo del año se irán añadiendo otros autores (Vargas Llosa, Sampedro, Valente…), hasta alcanzar más de un centenar de obras.

¿Qué parte del importe de la compra percibirá el autor? En el libro en papel, los derechos oscilan entre el 10% y el 6%, o menos, para ediciones de bolsillo. Nadie confiesa qué derechos reportan los libros electrónicos a sus autores, y es muy difícil calcularlo por las distintas modalidades de precios (fijos o no) que se utilizan, pero por la experiencia de otros países se podrían situar en la horquilla del 30 al 40% del precio de venta al público.

¿Pueden tener los libros electrónicos un precio fijo? “No sé cómo”, contesta Latasa: “En el momento en el que un libro electrónico esté a la venta en España su precio inicial se considerará fijo, pero, ¿qué pasará con los que estén a la venta en otras jurisdicciones? Al fin y al cabo, nuestros derechos electrónicos son en lengua española para todo el mundo. Lo más que nosotros podemos hacer es indicar un precio recomendado“. ¿Y el IVA? “Nos enfrentamos a una nueva paradoja: no sólo el IVA de los libros varía en cada país, sino que además en España los libros electrónicos están gravados con un IVA del 16%, como el software, en vez del 4% de los libros en papel. Pese a que en la última modificacion de la Ley del Libro el libro electrónico se equiparaba completamente al libro en papel, no ha tenido un reflejo en el sistema fiscal que sea acorde con la nueva definición?.”. ¿Y Depósito Legal? “Ah, no. Por suerte estamos exentos de esa formalidad, aunque nos ha costado mucho que nos lo confirmaran” (aún no ha entrado en vigor el Depósito Legal Digital).

¿Y los anticipos? ¿Qué anticipo se paga al autor por editar un libro electrónico”. Contesta Latasa: “No hay. Quiero decir que no se dan anticipos, por el momento y mientras no sepamos lo que puede dar de sí la venta electrónica de una obra”. En papel el anticipo se calcula como una parte (por ejemplo, el 50%) de los royalties obtenidos por la venta de la primera tirada, y en el medio electrónico por definición no la hay.


Versión electrónica del Relato de un náufrago,
a la venta en Mobipocket


Los libros en formato Mobipocket tienen protección anticopia (DRM), aunque queda por demostrar que esto sea bueno para el público: Apple acaba de renunciar al DRM en las canciones que vende. Pero el hecho de que estén protegidos no ha acabado de convencer a los agentes literarios. “Lo entiendo”, dice Latasa, “por ello yo ofrezco a los agentes y a las editoriales empezar por editar en e-book las obras que ya tienen copias ilegales disponibles en programas P2P: toda Isabel Allende, por ejemplo, está al alcance de cualquiera…”.

El otro aspecto novedoso del proyecto de Leer-e es la implicación de las librerías. Ya están a la venta en 18 librerías (Happy Books, La Tralla, Elkar, Llibreria 22…) unos cupones de descarga, de papel, cuya adquisición permite bajarse el libro al lector. ¿Por qué hacen esto?

“Queremos por una parte aprovechar un circuito que ya existe:el de comercialización del libro. Además, las librerías son el lugar natural del libro”. Pero ¿qué ventajas puede tener para el lector comprar un libro electrónico en una librería frente a adquirirlo en una web? “Varias: para empezar, la recomendación del librero. Luego: hay mucha gente que aún no se anima a hacer transacciones en Internet; pero en la librería pagas como siempre y recibes un código de descarga. Por último, si hay algún problema, siempre se puede recurrir al librero. No es que no haya medios de reclamación por línea, pero hay personas que prefieren el contacto directo”.

Aparte de su uso para lectura común, los dispositivos lectores han empezado a entrar en el mundo de la educación. Leer-e tiene un acuerdo con la UOC, y los primeros sesenta Iliad ya están en manos de los alumnos que los utilizarán como soporte de sus clases. “Sí, 2009 va a ser un año muy interesante…”, dice Ignacio Latasa.

Carmen Balcells revolucionó ya una vez el mercado editorial en lengua española, a favor de sus autores y a veces en contra de los intereses de los editores. Su procedimiento fue fragmentar las cesiones de derechos por lengua, localización geográfica y modalidad de edición. A principios de los años 80, y a través de una empresa en la que participó (RBA), lanzó los libros al nuevo canal de los kioskos. Tres décadas más tarde, Palabras mayores, su proyecto conjunto con una pequeña empresa de distribuidores de hardware, lanza las obras al nuevo canal incorpóreo de los libros digitales. Y por supuesto el panorama editorial en español ya no será el mismo.


Relato de un náufrago, de García Márquez,
en la pantalla del ordenador
en el lector Mobipocket Reader Desktop 6.2


Post-scriptum del 22 de enero del 2009: Leer-e me ha notificado lo siguiente: “Nos dimos cuenta de que habíamos cometido un error al subir el archivo a Mobipocket: habíamos subido la versión sin revisar en lugar de la final”. En consecuencia, reemplazo la imagen superior, que se hizo justamente acreedora de las quejas de los lectores, por la corregida.

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