En Nadar-dos-pájaros, de Flann O’Brien

04 marzo 2010 9:09

Confieso mi debilidad por Flann O’Brien, de cuya novela El tercer policía ya hablé en otro momento. Por suerte, una mención de esta obra en la serie Perdidos (Lost) la dio a conocer a un montón de lectores.

Pues bien: Nórdica, su editora en español, ha reeditado otra de sus novelas: En Nadar-dos-pájaros, en traducción de José Manuel Álvarez Florez. Si el título de la obra ya es extraño (Nadar-dos-pájaros es la traducción del nombre de un pueblo, que por cierto no pinta nada en la trama), prueben a leer la novela, que tiene tres comienzos distintos y amenaza con cien desenlaces…

O’Brien, irlandés como Joyce y Beckett, con quienes tiene indudables deudas, sin embargo posee algo a su favor: un gran sentido del humor. Sí: Joyce es muy divertido a veces, y Beckett en ocasiones despierta una carcajada, malgré soi, pero O’Brien rezuma por todos los poros de su escritura un regocijo y un sentido de la parodia descomunales. De todas formas, para recién llegados al autor, es mejor empezar por el mencionado El tercer policía o por la tronchante La boca pobre, también en Nórdica.

Sobre En Nadar-dos-pájaros escribió premonitoriamente Guillermo Cabrera Infante su artículo “Flann O’Brien, un solo escritor y muchos nombres” en el número 3, “La casa de la ficción”, 1977, de Espiral/Revista, esa aventura que lanzó Editorial Fundamentos y que dirigió Julián Ríos. Decía así:

Esta novela, que no fue terminada hasta 1938 y de la que luego se excusaría su autor, extrañamente, por haberla cometido, fue publicada en 1939 en Londres y aunque durante una semana se vendió más en Dublín que Lo que el viento se llevó, no vino a ser realmente apreciada hasta su reimpresión, también en Londres, veintiún años más tarde. Se trata de uno de los libros verdaderamente mitológicos del siglo, no sólo por su materia elusiva, sino por los primeros padrinos que consiguió su original, aceptado por Longmans de Londres y leído por el lector de la editorial, que se llamaba Graham Greene y opinó asi de su lectura.: “At Swim-Two-Birds ha permanecido en mi mente, desde su primera aparición, como uno de los mejores libros del siglo”.

La historia de la edición española es no menos pintoresca, como recuerda Eamon Butterfield en el prólogo a la última edición: Edhasa publicó la misma traducción que ahora resurge en 1989, pero nadie pareció darse cuenta… (de hecho, Ana Lorenzo se quejaba hace poco en un comentario a un post de que la anterior edición de Edhasa era inencontrable). Esa es una de las tragedias de la edición: tan malo es llegar tarde como demasiado pronto.

La fama de O’Brien en estos días, sin embargo, no deja de crecer. Ya hay hasta pubs con su nombre

Y ahora, una cucharada de la obra, para paladearla:

Naturaleza de la explicación ofrecida: se expuso que si bien la novela y el teatro son ambos gratos ejercicios, la novela es inferior al teatro por razón de que carece de los accidentes exteriores de ilusión, induciendo a menudo al lector a dejarse engañar de un modo vil y a experimentar una preocupación real por la suerte de personajes ilusorios. La obra de teatro la consumen de un modo saludable grandes masas en lugares de esparcimiento público. La novela se autoadministra en privado. La novela, en manos de un escritor de pocos escrúpulos, podía ser despótica. Se explicó, respondiendo a una pregunta, que una novela satisfactoria habría de ser una impostura evidente en sí, respecto a la cual pudiese regular a su gusto el lector su grado de credulidad. Era antidemocrático forzar a los personajes a ser uniformemente buenos o malos o pobres o ricos. Debería otorgárseles a todos una vida privada, autodeterminación y un nivel de ingresos decente. Esto fomentaría el pundonor, la satisfacción y un mejor servicio. Sería incorrecto decir que llevaría al caos. Los personajes deberían poder intercambiarse de libro a libro. Todo el caudal de la literatura existente debería considerarse un limbo del que escritores perspicaces pudiesen sacar sus personajes de acuerdo con sus necesidades, creando sólo cuando no lograsen hallar un títere adecuado ya existente. La novela moderna debería ser predominantemente obra de referencia. La mayoría de autores malgastan su tiempo diciendo lo que ya se ha dicho… normalmente mucho mejor, además. Si se facilitasen referencias abundantes de las obras que existen el lector podría conocer inmediatamente el carácter de cada personaje, se evitarían explicaciones fatigosas y se impediría eficazmente que charlatanes, escaladores y gente de educación inferior pudiesen entender la literatura contemporánea. Conclusión de la explicación.

Bueno: ¿no es toda una declaración de intenciones hacia la novela futura?: “La novela moderna debería ser predominantemente obra de referencia”, “Los personajes deberían poder intercambiarse de libro a libro”. Esto me huele mucho a narrativa hipertextual…

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4 comentarios

Gorki dijo...

En efecto arece candidata obligada a ser versionada alo digital con todo el explendor del medio. Es metgráfica en su concepción.

04 marzo 2010 11:28
Antonio Díaz Oliva dijo...

No he leído a O'Brien. Y siempre lo había escuchado. Ahora, con este post, me dan más ganas.A ver si lo veo por ahí y lo compro.Saludos

04 marzo 2010 21:51
Julieta Lionetti dijo...

El título de Flann O'Brien ha dado lugar a muchas sorpresas. Una de ellas fue la novela de otro irlandés, Jamie O'Neill, que hace un juego de palabras con el título de O'Brien: "At Swim Two Birds". Una novela de educación sentimental, escrita en forma de monólogo interior, de un rigor formal que le mereció comparaciones con James Joyce, y donde esa conciencia que escribe ¡se expresa en endecasílabos!La única editorial española que se atrevió con el desafío, allá por 2005, fue Pre-textos, pero no puedo dar razón de cómo fue traducida: la leí en inglés y nunca encontré la edición de Pre-textos en las librerías.

05 marzo 2010 13:35
Ana Bande dijo...

Lo leí hace tiempo, es uno de los deberes que nos pone Pitol, y hay que hacer caso a Pitol, siempre acierta. Me pareció uno de los mejores libros que leí nunca, y ahora que lo mencionas aprovecharé para releer.

08 marzo 2010 11:47

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