XXXV Aniversario de Ediciones de la Torre

17 mayo 2011 9:09

Como celebración del XXXV aniversario de Ediciones de la Torre, el viernes 20 de mayo de 2011, a las 19:00 h. en el Salón de Actos del Ateneo de Madrid (C/ Prado, 21) se celebrará la mesa redonda «Presente y futuro del libro»:

Mesa redonda coordinada por José Martínez de Sousa (Bibliólogo, ortotipógrafo y lexicógrafo) con la intervención de:

- Kirsti Baggethun (Traductora)

- Fernando Claudín (Escritor)

- Mariano García (Artes Gráficas EFCA)

- José María Gutiérrez (Ediciones de la Torre)

- María Jáudenes (Subdirectora Gral. de Bibliotecas. CAM)

- Ester Madroñero (Librería Kirikú y la Bruja)

- Francisco Martín (Latina Libros)

- Violeta Monreal (Ilustradora)

- Alicia Muñoz (Directora de la revista Lazarillo)

- Pedro Pons (Librería Marcial Pons)

- Amelia Romero (Libros de la Frontera)

- Rafael Rueda (Profesor)

- Ana María Vallat (AMV Agencia Literaria)

A los asistentes se les obsequiará con el libro 35 notas del editor y otros escritos, editado especilamente para este aniversario.

(Se ruega confirmación al teléfono 91 692 20 34 o a promo@edicionesdelatorre.com)

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Más sobre Dirae

16 mayo 2011 9:09

Se preguntaba Silvia en un comentario al post anterior, sobre Dirae, cómo habría que clasificar este diccionario. Creo que la respuesta es sencilla: es un diccionario digital.

¿Y cuál es un buen diccionario digital, sea en CD-ROM o en la Web? De nuevo la respuesta es sorprendentemente simple: el que permite el acceso a sus datos de todas las maneras posibles. Los diccionarios en papel son en el fondo un conjunto de fichas, encuadernadas juntas por comodidad, y por lo tanto sólo pueden dar acceso desde el lema ordenado alfabéticamente. Pero en formato digital, el acceso es ilimitado. O debería serlo…

Hay que darse cuenta de que interfaces como el de la RAE para su diccionario en línea lo único que hacen es dificultar el acceso a algo que podía ser plenamente consultable. Imaginemos que tuviéramos el Diccionario de la Lengua Española editado simplemente en páginas HTML, y que hubiera una lista general de palabras con enlaces a cada entrada. Esta sencilla interfaz daría al consultante las mismas facilidades que la actual aplicación, pero permitiría además que el que quisiera conocer el vocabulario relacionado, por ejemplo, con el río, buscara simplemente en qué páginas estaba la palabra. Pues bien: eso es lo que hace Dirae y no se puede hacer con el DRAE en línea.

La Academia no está sola en esto: muchos editores de obras digitales restringen artificialmente sus capacidades para limitar su utilidad, por motivos comerciales. Así, ahora tenemos DVDs que se pueden ver en una zona del planeta pero no en otra, libros que se pueden leer sólo en un dispositivo, canciones que sonarán sólo en un aparato, etc. Paradójicamente, y dado que el acceso abierto a las obras digitales está resuelto tecnológicamente desde hace décadas, los mayores esfuerzos de los editores de hoy se dirigen a limitarlo…

Vamos, como si siglos después de la invencion de la imprenta, de golpe nos vendieran un diccionario con las páginas cubiertas por un cartón en el que hubieran practicado una ventanita, y sólo pudiéramos leer el texto que aparece a través de ella, moviéndola trabajosamente de una esquina a otra, de arriba a abajo de la página…

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Dirae: consulte el DRAE como ya no podía hacerlo

13 mayo 2011 12:12

Ha aparecido Dirae.es, una creación de Gabriel Rodríguez Alberich. Cito de Barrapunto:

Un diccionario inverso se parece un poco a Google, igual que un diccionario normal se parece a un navegador. En un navegador, introduces una URL y te aparece la página que deseas, igual que en un diccionario buscas un término y te aparece su definición. En un diccionario inverso la búsqueda se hace en la definición, y el resultado es el término que corresponde con esa definición (igual que en Google introduces palabras, las busca en el contenido de las páginas web, y el resultado es la lista de URLs donde aparecen esas palabras). Dirae.es es un diccionario inverso basado en el Diccionario de la Real Academia, que gracias a ese funcionamiento retrógrado multiplica su utilidad más allá de la pura definición de términos.

Escogiendo bien los términos de búsqueda, Dirae puede servir también como tesauro asociativo, buscador etimológico, buscador de sinónimos, buscador de categorías gramaticales y otras funciones lexicológicas. Puedes echarle un vistazo a los ejemplos de uso para empezar a probar su funcionamiento.

Pero vayamos por partes: Dirae es una aplicación utilísima, y todos los hispanohablantes y cualquier persona interesada por el español debería donar al menos un euro a su autor. Pero no es un “diccionario inverso”, porque un diccionario inverso es otra cosa.

Bien. Aclarado este pequeño escollo terminológico, diré que Dirae permite consultar cualquier elemento presente en la base de datos del Diccionario de la Real Academia, algo que no se puede hacer ni con el CD-ROM ni con la aplicación en línea. Dirae permite buscar por palabras presentes en la definición, por origen etimológico, por marcas en las acepciones (por ejemplo Germ. de Germanía), y permite crearse un diccionario de locuciones latinas o incluso rastrear recetas

En resumen: da al usuario del diccionario pleno control sobre lo que quiere conseguir de él, en vez de que se limite a buscar definiciones.

Hay que señalar que estas posibilidades que ofrece Dirae estaban ya presentes (junto a otras varias) en el primer CD-ROM que se hizo sobre el diccionario (1995), que creamos mi hermano Rafael Millán y yo mismo, pero luego desaparecieron de las siguientes versiones del CD-ROM. Tan útiles eran que muchos estudiosos han mantenido instalada esta versión en sus ordenadores (aunque ya no se corresponde a la edición en vigor del diccionario) para poder seguir utilizándolas.

Pensando un poco mal, hay que reconocer que estas posibilidades de exploración exahustiva de la base de datos del DRAE saca a la luz algunas de las vergüenzas de la obra, mejoradas en ediciones recientes, pero aún no desaparecidas del todo…

Cito de nuevo a Barrapunto:

Las remezclas de servicios públicos como Dirae.es son ejemplos de lo que en NTK llamaban “usabilidad de guerrillas”.

Dado que los sitios oficiales son nefastos, es casi un deber cívico extraer los datos y dotarlos de mayor utilidad.

En efecto: es una vergüenza que formas de acceso a una obra que ha recibido tanto apoyo de fondos públicos, y que son tecnológicamente posibles y culturalmente deseables no existan desde hace años en el sitio oficial de la RAE, y que haya tenido que ser una acción privada y altruista quien las lleve a la práctica.

[Pido excusas por publicar también este post en el blog de al lado].

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Estampas andalusíes, IV: santa Ana enseña a leer a la Virgen

13 mayo 2011 9:09

Está en la puerta trasera del palacio de los Páez, actual Museo Arqueológico de Córdoba. El tema es muy frecuente en el Barroco, pero esta representación es especialmente bella.

No sé nada sobre el origen de esta escena, de delicioso anacronismo, pero para algo este blog tiene lectores cultos y amigables…

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La clasificación temática BIC en español en DILVE

12 mayo 2011 9:09

DILVE acaba de presentar la versión 1.0 en español, basada en la v. 2.1 inglesa, de BIC, sistema de clasificación de materias. En un post de hace meses sobre la clasificación en el mundo del libro informamos que se había creado una comisión dentro de DILVE para traducir y adaptar el BIC, y la problemática que hay detrás de las distintas opciones que se pueden adoptar.

La tarea está terminada (a falta de revisar las áreas jurídica y científico-técnica) y se puede descargar en la página de DILVE, apartado “Materias en español”. A partir del 1 de enero del 2012, el sistema BIC será obligatorio en la solicitud de alta en el ISBN.

Sobre el sistema BIC dice la Guía de uso descargable en la misma página:

El Sistema de clasificación BIC es un sistema de clasificación comercial uso por la cadena del libro, no es un sistema de clasificación del conocimiento (como puede ser la Clasificación Decimal Universal). El criterio principal a la hora de clasificar una obra con BIC es su disposición en un punto de venta y la orientación hacia el usuario; no se trata de describir el contenido de la obra. El planteamiento es pensar en qué lectores reales va dirigida la obra.

La materia es uno de los más importantes metadatos que puede llevar una obra (electrónica o no). Pero de nada servirá este importante esfuerzo si los editores, que son quienes conocen los libros, no la asignan bien a las obras de su catálogo.

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El crujir de los cerebros

11 mayo 2011 15:15

Cualquier habitual de puente aéreo [enlace por avión entre Madrid y Barcelona, o viceversa], si mira por la ventanilla, podrá ver correr despavoridos a los árboles en cuanto oyen el crujir de los cerebros de los múltiples departamentos de publicaciones.

(Maruja Torres, 1990)
Recopilación de José Antonio Sánchez Paso

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El preparador de originales

10 mayo 2011 9:09

Pierre Assouline publica en su blog un post sobre la “Neurosis del corrector“, saludando la aparición de un libro anónimo, Souvenirs de la maison des mots, escrito por un “correcteur d’édition [...] aussi appelé préparateur de copie”, lo que nosotros llamaríamos un “preparador de originales” (o así se decía en la época en que yo estaba en ese mundo). El libro parte de esta constatación:

La importancia creciente, incluso inmensa, que recientemente ha tomado el corrector es directamente proporcional al declive absoluto del autor y del negro.

El autor vela su pertenencia a una casa editorial, aunque por los ejemplos que aporta se le puede relacionar con Grasset. Por algunas observaciones se entiende que preserve el anonimato:

Durante mucho tiempo he sido corrector. No recuerdo haber leído en todos estos años un solo libro realmente apasionante. Cuando una obra me parecía lo suficientemente digna de admiración, nunca he oído hablar de ella en la prensa.

En fin, Assouline reflexiona sobre las aportaciones de los preparadores de originales a numerosos escritores, y acaba pidiendo que su nombre figure al lado del del impresor…

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Tipógrafo digital

09 mayo 2011 9:09

Hace unos meses reseñé una entrevista a Jaume Balmes en Tinta-e sobre las problemáticas de la creación de un e-book. Veo ahora en el blog del entrevistado esta reflexión sobre Mi profesión:

Cada vez que alguien me pregunta de qué trabajo, se me hace difícil explicarlo para que mi interrogador/a se haga una idea más o menos certera de ello. ¿Yo “hago” libros electrónicos? pues sí, y no. No escribo el libro, pero si no hago lo que hago, el libro no se puede leer en un soporte “digital”. ¿Y un PDF no se puede leer? Pues sí, y no. Un PDF no es más que un archivo para imprimir, leer una página pensada para imprimir en un A4 en una pantalla de 6 pulgadas, como que igual se puede leer, pero no es leer. ¿Qué hago yo? Pues compongo el libro para que pueda ser legible en diferentes dispositivos lectores. ¿Cómo? ¿Componer un libro? Pues si, los libros se componen, siempre se han compuesto, insisto: siempre. Y de esa profesión desde los tiempos de los tiempos (bueno desde Gutemberg), se ha llamado la profesión de tipógrafo o tipógrafa (que hoy en día se confunde con diseñador/a de tipos de letra, pero no lo es). Yo mismo me he propuesto bautizar mi profesión, y la más descriptiva, de mi trabajo y mi manera de trabajar, es la de “Tipógrafo Digital”.

Vale la pena leerla para hacerse una idea de qué trampas (y promesas) encierra el aparentemente sencillo proceso de crear un libro digital. Y también cómo los profesionales que tendrán que hacerlos siguen, cómo no, confinados a la autoformación. Y esta reflexión final de Jaume Balmes:

Sólo añadir que no entra en las responsabilidades de un tipógrafo el trato de los metadatos, sino que es un trabajo del editor, aunque no está de más investigar, puesto que los editores no cumplen generalmente con todas sus responsabilidades (yo haciendo amigos,a claro que sí).

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Estampas andalusíes, III: toponimia urbana

05 mayo 2011 9:09

Las calles de nuestras ciudades están dedicados a glorias locales o eminencias universales, pero sus evocaciones no calan muy hondo en los usos de la gente, que se refiere a ellas por sus nombres tradicionales (cuando ahora llevan el apellido de un concejal de hace décadas), o por los hitos que albergan en su trazado (“allí donde el cine”).

Me ha divertido mucho el caso de Córdoba, en el que alguien ha rotulado calles y travesías con nuevos nombres en papel, que mantienen la apariencia de un azulejo y usan la tipografía oficial:

pero que se refieren a realidades más cercanas y familiares:

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“Un producto que creen maravilloso, aunque nadie lo compre”

04 mayo 2011 9:09

El negocio editorial es una de las cúspides entre la economía y la cultura. Es la única industria en la que la gente saca un producto que creen maravilloso, aunque nadie lo compre.

(Stephanie Medlock, 1998)
Recopilación de José Antonio Sánchez Paso

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