En las Culturas de Ullán

21 mayo 2012 10:10

Acaba de aparecer el volumen José-Miguel Ullán. Palabras iluminadas, Madrid, La Casa Encendida, 2012, que acompaña a la exposición del mismo nombre, que permanecerá abierta hasta el 10 de junio.

Publico ahora aquí el texto con el que participo en él, como homenaje a Ullán, y también como recordatorio de cómo podían ser las cosas en los suplementos culturales de la prensa española de hace un cuarto de siglo.

En las Culturas de Ullán

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La nostalgia de la página

16 enero 2012 11:11

#lectura #ebook

En esta era de publicaciones en pantalla hay un elemento que permanece inalterable: la fascinación por la página tipo códice. Ya sea en un visor de PDFs que permite leer un periódico en el ordenador (arriba, El País) o en una aplicación para télefono avanzado (abajo, iBooks en un iPhone) hay un intento de recrear la sensación de paso de una página de papel.

Pero ello se hace siempre con refinamientos, no vaya a ser que la ilusión no sea completa: ¡iBooks llega a tomarse la molestia de reproducir la página que se gira como si se transparentara desde detrás! (abajo vemos un detalle). Este horrendo efecto en realidad nos remite a la penosa lectura de libros en papel Biblia…

Y El País trata cuidadosamente la sombra de la esquina cogida por el puntero vía ratón:

¿Y qué decir de las aplicaciones que arrugan la página (y que incluso hacen un ruidito de papel crujiente)?

Y pasando al hardware: ¿por qué esa fascinación recurrente por los aparatos de dos pantallas enfrentadas, como el Libretto?

Y ya en el dominio de las interfaces táctiles, ¿cómo considerar este prototipo de e-reader que tiene un mando para pasar página como quien arquea y retiene  el borde de un libro (o, ya puestos, de un manga)?

A ver si tenemos las cosas claras: la página es útil, perceptual y ergonómicamente, porque es un rollo leer masas continuas de letras, pero una cosa es la compartimentación del texto, que es útil mnemónica y conceptualmente, y otra son las nostalgias que en nada ayudan a la lectura. En realidad se trata de restos fósiles que los mecanismos nuevos arrastran, igual que los primitivos automóviles remedaban los coches de caballos.

Estas servidumbres tienen un nombre: en inglés es skeuomorphism. Me entré por primera vez de la existencia del término a través de Arcadi Espada, que citaba un post del AppleWeblog. La Wikipedia define así skeuomorphism: “un objeto derivado que retiene como diseño ornamental elementos de una estructura que fue necesaria en el original”. En español es esqueuomorfismo, y así lo usa, por ejemplo, Serafín Moralejo en Formas elocuentes: reflexiones sobre la teoría de la representación (Akal, 2004).

De modo que cada vez que en el mundo de los ebooks pasamos página con giros, sombras, transparencias, arrugas y crujiditos, estamos perpetuando restos de los que nuestros descendientes se reirán, igual que nosotros nos reímos de esos autos primitivos tan parecidos a carruajes…

Y como recordatorio de los ímprobos esfuerzos de los fabricantes de hardware y software por acercar sus productos  a lo que no son, quede este divertimento:

Imagen de previsualización de YouTube

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Hacia el libro electrónico de calidad

08 noviembre 2011 12:12

#ebook #tipografía #calidad #editorial #agente #prensa
Dos post del excelente blog “Verba volant, scripta manent” inciden sobre el problema de la calidad tipográfica y editorial de los ebooks. El punto de partida es la nueva colección que ha sacado el diario La Vanguardia. El primero, “Ebooks de vanguardia” critica el excesivo analogismo de los primeros títulos, es decir, el hecho de que sean demasiado analógicos, poco digitales. Resumo los rasgos que se critican:

a/ Abigarrado: innecesariamente denso, apretado. [No] hay motivo para interlineados estrechos, títulos apretados, páginas estresadas.

b/ Plano: pese a contar con algunos enlaces internos, estos son insuficientes.

c/ Cerrado: ensimismado. Los enlaces al exterior están ausentes.

d/ Descuidado: en Viaje al corazón del hambre hay títulos al final de página, con su texto en la siguiente. Inexplicable. Inaudito. Cualquier editor imprime esto y sale despedido en globo al cabo de 5 minutos. [...] Parece maquetado en Word, sólo que sin aprovechar todo lo que Word ofrece, que ya es decir.

e/ Poco riguroso: la edición del libro de Aldekoa decepciona en la cita de las fuentes. En un gráfico, en un dato, en un mapa, se limitan a poner Fuente: ONU. ¿Toda la ONU? [...] ¿Por qué no se la enlaza?

En un post posterior, “Ebooks de Vanguardia, o para qué sirve un editor“, y gracias a los comentarios dce Mariana Eguaras (¡cuántas veces nuestros blogs se han enriquecido con aportaciones de los lectores!), añade:

a/ Ebooks de Vanguardia contaría con una web propia, no un espacio realquilado en la web de La Vanguardia.

b/ Los archivos en EPUB, PDF y MOBI llevarían, como mínimo, el nombre de la obra. ¿Alguien se imagina un libro de papel con las cubiertas mudas?

c/ Los textos estarían más pulidos y su hipertextualidad se hubiera mejorado mucho. Su diseño gráfico también sería algo mejor, más legible. También se hubieran introducido criterios de colección o, como mínimo, de familiaridad gráfica, ahora ausentes.

d/ El peso de los libros sería racional.

¿De dónde proceden todos estos males? De nuevo Verba… da en el clavo:

Han intervenido uno, dos o más diseñadores gráficos web. Han participado también unos cuantos tecnólogos. Pero no veo a ningún editor, a no ser que fuera un borde y no mereciera ningún agradecimiento. No hay nadie que se haya ocupado de trabajar el texto. Es cierto que está ya bastante pulido, pero el repaso y el enriquecimiento que unos ojos vírgenes pueden darle a una obra es el que ahora se echa en falta.

Aquí vemos claro qué diferencia una empresa perteneciente a la industria cultural de otra perteneciente a los envasadores de contenidos. La Vanguardia no ha puesto en marcha ninguna editorial. No hay ningún trabajo editorial detrás.

En estos tiempos en que los diarios, las tiendas web multiproducto, o los agentes literarios se hacen editores, conviene recordar algo que nuca debió olvidarse: hay un oficio editorial (que incluye una práctica de corrección), que tiene muchas décadas detrás. No está en juego sólo la belleza de la obra, sino aspectos clave de la ergonomía de la información textual. El libro digital no viene a simplificar las cosas, sino a complicarlas. Como prueba este post: “Proofing books in the digital age” (gracias, Silvia, Mario y Anónimos por señalármelo) que indica el complejo, y necesario, proceso que tiene detrás la creación de obras para muy distintas plataformas.

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“Autores, editores y libreros hemos suspirado”

04 noviembre 2011 9:09

#prensa #difusión
Con ocasión de la entrega del Premio Antonio de Sancha de la Asociación de Editores de Madrid al gran comunicador de libros Bernard Pivot.

Autores, editores y libreros hemos suspirado, antes de 1936 y en tiempo posterior, por alcanzar la centésima parte del espacio otorgado a ciertos deportes, a las corridas de reses bravas y a su mundo especial, al cinematógrafo y a la reseña de conciertos musicales y de otras teatrales de cualquier género. Don Marcelino Menéndez Pelayo ─en sus cartas publicadas─ quejábase de la indiferencia de la prensa madrileña ─después de la Restauración─ ante las obras que iba publicando.

(Manuel Aguilar, 1972)
Recopilación de José Antonio Sánchez Paso

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La creación del mundo, encuentro en Madrid

28 octubre 2011 14:14

Ibercrea, institución que agrupa cuatro sociedades de gestión de derechos de propiedad intelectual (Agedi, Aie, CedroSgae), celebra el 16, 17 y 18 de noviembre en Madrid, en CaixaForum, Paseo del Prado 36, las jornadas “La creación del Mundo“. En sus propias palabras:

Durante tres días, artistas, científicos, economistas y políticos explorarán desde sus distintas perspectivas la figura del Autor y su lugar en nuestra época.

¿Qué dicen la neurociencia, la literatura y la tecnología sobre la creación? ¿Cómo se hace un ala de mosca, un plato, una canción… o una idea?

Someteremos la propiedad intelectual a debate, con sus expertos. En este marco, el Instituto Ibercrea presentará sus conclusiones sobre la modificación de la ley española.

He aquí el programa. A los efectos de este blog hay que destacar la presencia, en la mañana del viernes, de Nick Bilton, redactor jefe de Tecnología de The New York Times y de Scott Rubin, director de Estrategias de Comunicación y Políticas Públicas de Google. Y acto seguido intervendré en una mesa redonda sobre “¿Qué Ley de Propiedad Intelectual necesitamos?”, en compañía de Luis Mendo, vicepresidente de AIE, Pablo Hernández, director de los servicios jurídicos de la SGAE y Ferran Mascarell, consejero de Cultura de la Generalitat de Catalunya. Nos lo pasaremos bien…

Todos los actos están abiertos al público. Las personas que confirmen su asistencia tendrán prioridad. Teléfonos 91 144 06 80 (en horario de 09:30 a 14:00 y de 16:00 a 19:30) y 638 204 207.

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Revistas de la Edad de Plata

24 octubre 2011 13:13

Hoy se ha abierto al público la aplicación Revistas de la Edad de Plata en el Portal Edad de Plata, que mantiene la Residencia de Estudiantes de Madrid junto a otras instituciones.

Revistas de la Edad de Plata ofrece, en facsímil sincronizado con texto buscable, un valioso conjunto de 31 revistas literarias y culturales del periodo 1910 1917-1939, que totalizan más de 8.000 artículos (más de 9.000 registros, contando anuncios, ilustraciones y otras piezas breves), salidos de la pluma de 1.700 autores, correspondientes a los 316 ejemplares que constituyen las 31 colecciones, formadas por más de 14.000 páginas con más de 85 millones de caracteres.

Para acceder a este conjunto, una de las posibilidades es utilizar un buscador visual, que, desarrollado por Bestiario, da acceso a toda la riqueza de las relaciones entre los diferentes protagonistas (literarios, artísticos, científicos…) de la Edad de Plata. El buscador (arriba), permite acceder a 203 grupos (tertulias, movimientos…), 5.725 personas, 6.524 obras (libros, películas…) y 894 revistas, en sus ricas interrelaciones. En el ejemplo superior, el gráfico informa de que Alfonso Reyes, que participó en la Tertulia del Café Pombo, y es autor de las obras que aparecen el el círculo exterior, colaboró en El Sol, Héroe, Litoral…, y en esta última revista publicó “Trópico”. A partir de ahí, se puede acceder al facsímil y transcripción del poema en la siguiente herramienta:

El Publicador de Revistas da acceso al facsímil y texto electrónico sincronizados de cada uno de los más de 9.000 elementos contenidos en las 31 revistas, entre las que hay cabeceras tan importantes como La gaceta literaria, Caballo verde para la poesía… Entre los escritores que publicaron en ellas se cuentan los nombres más importantes de la cultura española, hispanoamericana y europea de la época: Federico García Lorca, Rafael Alberti, Paul Valery, Alfonso Reyes, Stephan Zweig, Jorge Luis Borges…

Este Publicador, que desarrolló Rafael Millán, está dotado de un potente buscador que permite busquedas literales, pero también por proximidad de palabras, y tiene integrado un vocabulario y morfología del español (lo que hace que pueda buscar todas las formas de un adjetivo, o de un verbo dados). Tiene también un potente lenguaje de interrogación que permite consultas del estilo de “apariciones de la preposición en seguida de verbo en gerundio”.

Las aplicaciones de investigación y educativas de estas herramientas son evidentes. Pero como la profesión va por dentro, una de las primeras cosas que curioseé fue la presencia de crítica de libros y publicidad de editoriales en el periodo. La digitalización de las revistas tiene metadatos, como la etiqueta “[anuncio]“, que permite recuperarlos.  Los ejemplos superiores aparecieron en la revista Ultra, del año 1921. Para ojos contemporáneos sorprende lo llamativo del nombre del editor frente al tamaño más pequeño del de los autores o las obras publicitadas.

Como muestra del alcance internacional de la cultura del momento, veamos otro caso, esta vez de La gaceta literaria de mayo del año 1928. Esta revista española anuncia la aparición de una antología de nueva poesía mexicana, al lado de la publicidad de un librero berlinés que manda libros en alemán a España y América. Más abajo, el librero parisino León Sánchez Cuesta se ofrece para enviar libros “de todos los países”.

Por último, he aquí un curioso caso de arqueología de la agencia literaria: la Agence Litteraire Internationale, a través de su aliado español que es la propia Gaceta, se ofrece para gestionar derechos de traducción.

Y estas son sólo algunas de las muchísimas perlas encerradas en las páginas de estos testimonios vivos de la vida cultural de la España de la Edad de Plata.

Advertencia: el autor de este blog, junto con Carlos Wert, Agustín García y todo el equipo de la Residencia de Estudiantes,  ha tomado parte en el desarrollo de la aplicación Revistas de la Edad de Plata.

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El Averiguador y la corrección de pruebas

08 abril 2011 9:09

Me había quedado  sumergido en la cuestión tras publicar un post sobre la historia de los signos de corrección, cuando por pura serendipia (porque buscaba otra cosa) me topé con un bonito conjunto de datos.

El Averiguador fue una de las mejores iniciativas de revistas del siglo XIX. He contado su historia en un antiquísimo artículo. Reproduzco su comienzo:

En el año 1868 apareció en Madrid la revista El Averiguador, que más tarde pasaría a llamarse El Averiguador Universal. Su publicación sufrió varias interrupciones y —tras los respectivos eclipses— reapareció en los años 1871, 1876 y 1879 (tuvo también una tardía Quinta época en 1954). Su director durante mucho tiempo fue el presbítero José María Sbarbi.

¿Qué era el Averiguador? Sencillamente, una recopilación de correspondencia entre “curiosos, literatos, anticuarios, etc., etc.”, junto con una “revista [...] de documentos y noticias interesantes”. Obsérvese de entrada lo amplio del universo de la publicación, representada en el doble “etc.” de los destinatarios y en el vago concepto de “interesante”, como única identificación de los contenidos. Pero precisamente esta era su virtud: ser un punto de encuentro entre gente con intereses muy diversos.

Pues bien, en el Año Segundo, número 37, de 15 de julio de 1880, págs. 199-201, figuraba un artículo titulado “Corrección de pruebas”, firmado por M. Ossorio y Bernard, que empezaba así:

Entre los factores indispensables del mundo literario, ningúno tan poco apreciado generalmente como el corrector de pruebas, cuyos inestimables servicios debieran proclamarse diariamente para que, siendo conocidos, pudieran ser debidamente recompensados.

En el número 39, del 15 de agosto de 1880 (que se abría con la esquela de Juan Eugenio Hartzenbusch), págs. 233-236, Alejandro Gómez Fuentenebro contestaba: “Más sobre correccion de pruebas”. Y en el número 40, del 31 de agosto de 1880 (que se abría con la “Advertencia” de que “no se sirven los pedidos [de la revista] sin anticipar el importe”), págs. 247-253, aparecía del mismo una “Explicación de los signos empleados para la corrección de pruebas; y reglas de buen gusto tipográfico que deberán tener presentes los correctores”.

Pues bien, quien quiera ver cómo se desenvolvió el diálogo, y las enseñanzas que se desprenden para el oficio de corrector, puede leer los artículos íntegramente. En vista de que mi ejemplar del Averiguador se está deshaciendo, no he podido escanearlos, sino sólo hacer unas fotos, que he subido a Flickr (al final del post van las direcciones) .

Pero además se me ha ocurrido que tal vez alguien, o mejor dicho álguienes, con medios de OCR (o con ganas de teclear) podría colaborar para transcribirlos. No tengo que contar a mis lectores cuánto más útil es disponer del texto electrónico que de la imagen de unas páginas. He creado un wiki para la transcripción (quien quiera usarlo deberá registrarse). Si logramos acabarlo, haré una edición digital de lujo de los artículos que, como todo lo que se cuelga en este sitio web, podrá reproducirse.

En fin; aquí están las páginas:

“Corrección de pruebas”, por M. Ossorio y Bernard:

Pág. 199: Entre los factores indispensables del mundo literario, ningúno tan poco apreciado generalmente como el corrector de pruebas, cuyos inestimables servicios debieran proclamarse diariamente para que, siendo conocidos, pudieran ser debida-
Págs. 200-1

“Más sobre correccion de pruebas”, por Alejandro Gómez Fuentenebro

Pág. 233
Pág. 234
Pág. 235
Pág. 236

“Explicación de los signos empleados para la corrección de pruebas…”, por Alejandro Gómez Fuentenebro

Pág. 247
Pág. 248
Pág. 249
Pág. 250
Pág. 251
Pág. 252
Pág. 253

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El New York Times, de pago

21 marzo 2011 9:09

Hace tres años y medio recibíamos con alborozo la noticia de que el New York Times abría sus contenidos. ¿Qué pensar de la vuelta, la semana pasada, a un modelo de pago?

Leyendo los detalles, la conclusión más clara es que la explotación por linea se refina: los lectores más activos (en ordenador o en dispositivo móvil), entendiendo por tales los que lean al mes más de 20 artículos, tendrán que suscribirse: 15 dólares al mes o 20 si es para un tablet. Los lectores ocasionales podrán seguir leyendo artículos de vez en cuando siempre que no lleguen a ese límite, y los suscriptores en papel tendrán acceso a todo el material por línea de forma gratuita.

Una excepción notable es que (como rezan las preguntas frecuentes):

Animamos a que nos enlacen desde Facebook, Twitter, buscadores, blogs y medios sociales. Cuando visite NYTimes.com a través de un enlace de uno de estos canales, ese artículo (o video, slide show, etc.) contará para su límite mensual de 20 artículos gratis, pero podrá leerlo incluso si ya ha leído sus 20 artículos gratuitos.

Cuando visite el NYTimes.com haciendo clic en enlaces de resultados de búsqueda, tendrá un límite diario de 5 artículos gratuitos. Este límite se aplica a la mayoría de los buscadores.

Una decisión similar la adoptó hace tres años Britannica: dentro de un entorno de pago, permitir acceso libre a aquellos artículos que los blogs enlazaran. Pero por otra parte, y como se ve, el NYTimes no quiere perder los muchos visitantes que obtiene desde los buscadores. Este hecho ya ha sido aprovechado por quienes se apresuran a demostrar cómo se puede leer el NYTimes gratis.

La verdad es que el New York Times es un grandísimo periódico. Desde este blog le hemos enlazado cientos de veces. No sólo por sus informaciones, precisas, bien redactadas y sugerentes sobre tecnología o el mundo del libro, sino también por sus pioneros procedimientos de visualización de información y sus avances tecnológicos en temas vitales como hipertexto.

Si un sitio web merece que le paguen, ése es el del New York Times, quizás con una reflexión como la que muchos han hecho con la Wikipedia: sí, se puede leer gratis, pero yo apoyo el proyecto…

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En español: del impreso a la Red

11 enero 2011 9:09

En los últimos meses me coincidieron dos encargos que resultaron ser curiosamente complementarios.

La revista mexicano-española Letras Libres me encargó un artículo amplio sobre el español en el ciberespacio, y El País otro sobre libros y revistas culturales en España y América. En su día informé sobre ambos en este mismo blog.

La cuestión es que combinando ambos se obtenía un panorama general de la cultura escrita en español, impresa y en la Red, que ahora he reelaborado en parte y he completado con más de un centenar de referencias.

He aquí, pues, En español: del impreso a la Red. Lengua, tecnología y comercio entre las dos orillas.

[Pido disculpas por repetir este post en mi blog de tema lingüístico]

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¡Esto no es Internet!

20 diciembre 2010 9:09

Sorprendente mensaje a doble página que se puede leer en el último número (en papel) de Vanity Fair:

Esto no es Internet.

Si te apetece, acurrúcate y ponerte cómodo.

Las revistas no parpadean. No tienen videos ni hacen brotar anuncios de la nada. No puedes grabar en video tus revistas ni jugar en ellas.

Pero puedes llevarte una a la playa, a la cama o a cualquier otro lugar, y seguro que te ocupará, te entretendrá y te iluminará de formas que ningún otro medio puede.

Quizás esto explica por qué la lectura de revistas ha aumentado en relación a cinco años atrás. Las 25 primeras revistas continúan alcanzando a un público mayor que los 25 primeros programas de TV de prime time. Y a pesar de la guerra creciente por los ojos de los consumidores, los lectores pasan una media de 43 minutos por ejemplar.

¿Qué explica esta atracción constante? ¿Por qué nueve de cada diez americanos adultos eligen pasar tanto tiempo con un medio abiertamente analógico?

Una verdad perdurable: personas de cualquier edad adoran la experiencia de leer una revista, incluso cuando el mismo contenido está disponible en línea. De modo que acurrúcate, ponte confortable y disfruta del resto de esta revista.

Revistas. El poder de lo impreso.

Esta exaltación de la revista impresa puede ponerse al lado de la que hizo de la prensa en papel William Powers, y aunque enternecedora, es un tanto tramposa. Lo de llevarse un artefacto electrónico a la cama hace mucho que no es una novedad (aunque sobre la playa haya más dudas) . La comparación con la televisión no es muy acertada: se trata de un medio de importancia decreciente en Estados Unidos (como en otros lugares); ¿por qué no comparan la lectura de revistas con la de webs? Y en cuanto a los anuncios…  Vanity Fair, como otras revistas americanas, escupe constantemente cupones entre sus páginas y está llena de encartes, por no hablar del hecho de que uno está a veces más de medio ejemplar pasando páginas de anuncios hasta llegar al primer artículo. En fin… aquí hay una información del New York Times sobre la campaña.

Lo que es más curioso para mí es la aparente vitalidad de ese género entrañable, las revistas, en Estados Unidos, cuando en España han desaparecido en gran medida, lo que ha provocado alguna reacción. Según mis noticias, se da la misma tendencia en otros países hipanohablantes. ¿Es realmente así?

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