A Vicente Rojo, en su 80 cumpleaños

15 marzo 2012 10:10

#cubierta

Hoy cumple esta bonita cifra Vicente Rojo, uno de los diseñadores clave del mundo del libro. El Boletín del  Fondo de Cultura Económica, editorial para la que realizó muchas de sus obras, contiene un artículo sobre su trayectoria.

La efeméride me ha hecho rememorar mi primer encuentro con (la obra de) Vicente Rojo: su cubierta de Cien años de soledad de Sudamericana (1967). Busqué en mi biblioteca el ejemplar que compré en 1971, y mientras escaneaba su azacaneada cubierta, pensaba que ésta era realmente la prueba de fuego del diseño de un libro: que te acompañara durante cuarenta años, envejeciendo contigo, y que contemplarlo te siguiera deparando un íntimo placer.

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Alliance Graphique Internationale en Barcelona

01 octubre 2011 17:17

El próximo lunes-martes, 3-4 de octubre, se celebra en Barcelona la conferencia anual de la Alliance Graphique Internationale, AGI Open 2001.

Alliance Graphique Internationale reúne a los mejores diseñadores gráficos del mundo en un club profesional de intereses y logros comunes. Sus miembros son responsables del diseño de identidad de muchas de las instituciones y corporaciones más importantes, así como de innumerables proyectos mundialmente conocidos de packaging, publicaciones, ilustraciones, carteles, diseño de tipografías y gráfica en movimiento.

El conjunto de diseñadores gráficos (y afines) que se reunirán en Barcelona es de primera línea, y comprende diseñadores de portadas como Paul Sahre, ilustradores como Christoph Niemann, tipógrafos como Mário Feliciano, y un etcétera más inclasificable.

Entre los homenajes se cuenta el dedicado a Saul Bass, el creador de numerosos títulos de crédito para películas, entre otros de Preminger, Kubrick o Hitchcock .

 

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La variedad de cubiertas

18 febrero 2011 9:09

¿En qué se diferencia la edición inglesa y la estadounidense de un mismo libro? De entrada, en la cubierta. La verdad es que es un ejercicio instructivo. Ya recogimos hace tiempo la comparación entre las cubiertas de dos ediciones norteamericanas: en tapa dura y en blanda.

Pero cualquiera puede cómodamente realizar un trabajo semejante. Hemos buscado Otra vuelta de tuerca, el título de Henry James, en Google Images, y así, de sopetón nos ha salido el siguiente conjunto, de editoriales de uno y otro lado del charco, incluyendo diferentes ediciones del mismo editor:

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“Puede decidir la compra de un libro”

01 diciembre 2010 9:09

Según mi adorado Gérard Genette [1], la página cuarta de la cubierta de los libros (también llamada contracubierta) es otro de los lugares estratégicos del paratexto que arropa al texto literario propiamente dicho. No todos los editores la cuidan como es debido, a pesar de su importancia crucial como segundo espacio de encuentro (el primero es la propia cubierta) del lector/comprador con el objeto-libro. Uno está ya harto de esas contras en las que alguien con desgana se ha despachado acerca del contenido de un buen libro con trivialidades acerca de la “condición humana” o similares; ya no nos las creemos, y lo más grave es que el editor tampoco. Por eso algunos delegan directamente en el autor , que procede lógicamente al autoelogio sin que se le mueva un pelo, pero que no suele vender bien su mercancía. Y otros prefieren incluir frases admirativas que han merecido libros anteriores del escritor o traducir las que obtuvo en su país la edición original; se trata del recurso a un pretendido argumento de autoridad (el nombre del crítico o el del medio que acogió su reseña) que no denota una imaginación desbordante. Yo mismo me he encontrado alguna vez con mi nombre firmando una frase sacada de contexto para cuya utilización nadie me había pedido permiso. En fin, gajes del oficio. Pero lo cierto es que los textos de las contras (junto con los de las sobrecubiertas o “camisas” y los de las solapas, cuando las hay) merecen mejor consideración: una buena contra, además de informar sobre sus contenidos, puede decidir la compra de un libro.

(Manuel Rodríguez Rivero, 2002)
Recopilación de José Antonio Sánchez Paso

1. Gérard Genette, Seuils, París, Éditions du Seuil, 1987. Edición en español: Umbrales, México, Siglo XXI, 2001:

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Los derechos del lector (digital)

20 septiembre 2010 9:09

En el cada vez más interesante blog Libros en la Nube se recogen unos “derechos del lector” que ha divulgado un fabricante de lectores, no muy famoso:  Kobo.

He aquí su enunciado:

1. Derecho a bajar los libros al dispositivo.
2. Derecho a subir libros en el dispositivo.
3. Derecho a conservar su biblioteca.
4. Derecho a la libertad de movimiento.
5. DRM solo cuando es necesario, pero no innecesarios DRM.

A estos derechos se añaden otros que Julieta Lionetti recoge de Mike Cane:

1. A una cubierta digna.
2. A un índice (con enlaces a los capítulos respectivos).
3. A una maquetación correcta.
4. A subrayar pasajes (y mantenerlos en la privacidad).
5. A marcar tantas páginas como se quiera.
6. A copiar pasajes.
7. A ilustraciones legibles (por medio de zoom o de enlaces).
8. A la corrección tipográfica previa (un ebook con más de 10 erratas debería ser reembolsable).
9. A una pantalla libre de reseñas de promoción.

Y concluye Julieta:

Ningún ereader cumple con todos estos derechos. Muy pocos ebooks cumplen con otros. A medida que los libros digitales vayan ganando mercado, los editores tendrán que tomárselos en serio o aceptar que por un archivo descargable mal configurado y sin cuidado editorial no habrá nadie dispuesto a pagar.

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Las imágenes de las cubiertas

01 febrero 2010 9:09

El sitio web sobre novela histórica Reading the past ofrece  una preciosa antología de cubiertas que utilizan una misma imagen (muchas gracias por la pista, Ana Lorenzo). Las seis cubiertas de arriba utilizan el Portrait d’une negresse, de Marie-Guillemine Benoist (1799-1800), Musée du Louvre.

Al margen de la anécdota, queda claro el margen que tiene el diseñador para conseguir una buena cubierta: el encuadre, la rotulación, el equilibro de elementos… También es curioso ver cómo se relaciona la imagen con el contenido de cada una de las obras, exhibiendo un sentido particular.

Me pregunto si habrá casos similares en la edición hispana…

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Walt Whitman por Walt Whitman y Cadenas

09 diciembre 2009 9:09

Un nuevo aliento de poesía, vitalista y sensual, individualista y exultante, nació con la obra de Walt Whitman (1819-1892). Hojas de hierba, la obra en la que trabajó toda su vida, fue presentada al mundo hispano por el poeta José Martí, y Borges tradujo sus poemas.

En 1873, Whitman se retiró a Candem, Nueva Jersey, con un ataque que le redujo a la invalidez. Para el poeta, activo y andariego, eso fue un gran revés: “qué felicidad reside en los pies y las rodillas, cuánto depende de nuestros poderes de locomoción”, diría. Sin embargo, su estado de postración le permitió tener largas conversaciones sobre su vida y su obra, que fueron posteriormente publicadas y que ahora Pre-Textos edita, en selección y traducción del poeta venezolano Rafael Cadenas: Habla Walt Whitman (Valencia, 2008). [Gracias a Luis Muñoz por prestarme tu ejemplar: te lo devuelvo en cuanto nos veamos].

El poeta comenta el título original de su obra (Leaves of Grass), y sus reflexiones se pueden traducir perfectamente al castellano: “‘Hojas de hierba, decían, no hay hojas de hierba; hay briznas (spears) de hierba, esa es su palabra, Walt Whitman: briznas, briznas’. Pero Briznas de hierba no habría sido lo mismo para mí. Etimológicamente hojas es correcto, —los hombres de ciencia la usan así—. Me atuve tenazmente a hojas, hojas, hojas, hasta que el título pudo cuidarse solo”.

En un escritor que había dicho “odio las comas mal puestas” no sorprende encontrar estas reflexiones sobre el proceso de edición:

¡Y qué tribu es la tribu de los correctores de pruebas! Creo que algunos hombres, algunos escritores, le deben gran parte de su reputación a la excelencia de sus correctores de pruebas, a su vigilancia, a su consejo. ¿Quién puede hacerles justicia a los listos, agudos intelectos de los hombres de este linaje, su considerada paciencia, el gran a alcance de su visión? Se les concede poco crédito, son desdeñados, no se les da importancia, se les ofrecen argucias. Durante veinte años he tenido más o menos en mente decir mi palabra —decir lo que sé— sobre los correctores de pruebas; es una deuda que he debido pagar hace tiempo.

Y por último, vemos estas reflexiones (Whitman tuvo que costear y editarse él mismo la edición de su libro):

Mi teoría es que el autor podría ser hacedor hasta del cuerpo del libro: parar los tipos, imprimir el libro en una prensa, ponerle una cubierta, todo con sus propias manos, aprendiendo su oficio de la A a ala Z, todo lo referente a él. El artesano literario no debe ser tan inútil con sus manos.

 Bueno: ¿acaso no hacemos todo con nuestras propias manos quienes escribimos en la Web?

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Grafismo y revolución, exposición en Barcelona

09 noviembre 2009 9:09

El Lissittzky, Broom, vol. 5, nº 4, 1923

La Galería A | 34 de Barcelona presenta hasta el 28 de noviembre la muestra De Rusia a la URSS. Grafismo y revolución, que agrupa un cuidado conjunto de obras representativas del quehacer gráfico de las tres primeras décadas del siglo pasado, en la transición del zarismo a la Revolución.

Es un hecho feliz (que expone muy bien Juan Manuel Bonet en la introducción al catálogo: “Los libros en la calle”), que la vanguardia rusa colaborara en proyectos editoriales destinados a un público general: tanto revistas y carteles como libros y obras ilustradas para la infancia.

Los recursos empleados son notablemente reducidos: el negro y el rojo tipográfico, y un sabio uso de la página en blanco, las líneas y las letras.

En suma: una exposición que ningún amante del libro o de la tipografía debe perderse, acompañada por un cuidado catálogo.

A Rodchenko, nº S (Nueva poesía) de Maiakovski, 1928

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Los quince libros con títulos más enloquecidos

19 junio 2009 10:10


Parece que hay momentos en los que ciertos temas se ponen súbita y repentinamente de moda, como los títulos (de los que hablábamos hace poco). Ahora localizo una selección de los quince libros con los títulos más enloquecidos, y creo que sería difícil no darles la razón…

Addenda (y de paso compruebo qué tal republica el blog): Tal vez los lectores puedan aportar ejemplos de títulos españoles igualmente (ejem) afortunados…

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Lo primero que se encuentra

16 junio 2009 11:11

Richard Curtis publica en e-Reads un bonito artículo sobre títulos, titulado:

Mi vida en títulos
o
El juego de los títulos,
o
Aventuras de un experto en títulos,
o
Títulos: la herramienta indispensable del escritor
o
¿Qué hay en un título?
o…

El autor empieza recordando que las obras que empezaron llamándose Trimalchio in West Egg y My Valley vieron la luz bajo títulos más apropiados, como The Great Gatsby y East of Eden, y se pregunta si habrían tenido el mismo éxito caso de haber aparecido con sus títulos iniciales. Quizás los lectores conozcan casos similares en la literatura española o hispanoamericana.

El título es básico: puede conquistar al lector o rechazarle, marca el tono de la obra y puede influir sobre su desarrollo. Hay también convenciones de título dentro de los géneros. Por ejemplo: el de una novela policiaca o de serie negra puede empezar con El caso de…, y contener las palabras muerte o asesinato.

Hay modas en los títulos: los largos y rocambolescos de los 60, como la obra teatral. Oh, papá, pobre papa, mama te ha metido en el armario y a mí me da tanta pena, de Arthur Koppit.

Pero, ¡ay!: no siempre está de acuerdo el escritor con el editor o su “fuerza de ventas”, y ahí están algunos de los ejemplos más divertidos del artículo de Curtis, como cuando cuenta sus choques con el Vicepresidente a Cargo de Rechazar Grandes Títulos de Bantam. Aunque a veces la enmienda editorial puede ser una bendición: si se me permite un ejemplo personal, mi propuesta de título El triunfo de Tomate mejoró claramente, por insistencia personal de Jorge Herralde, en El día intermitente, como título de la novela proto-cyberpunk que me publicó Anagrama en 1990.

Las obras de no-ficción, dice el autor, se pueden beneficiar de subtítulos explicativos qu compensen títulos opacos. ¡Que me lo digan a mí, que tuve que suplementar mi tal vez extraño El candidato melancólico con De dónde vienen las palabras, cómo viajan, por qué cambian y qué historias cuentan!

En fin, aparte de recomendar leer entero el artículo de Curtis (vale la pena), conviene recordar que los títulos se cambian también en la traducción, y eso da lugar a fenomenos monstruosos, sobre todo en el cine español.

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