La madre como cliente

29 mayo 2007 10:10

El País ofrece una interesante entrevista con Bob Young, el creador de Lulu.com, la editorial que permite que los autores editen y vendan sus propios libros. El titular reza: “El ingrediente secreto de Lulu.com es que damos al autor el 80% de los beneficios”.

las editoriales [...] en vez de tratar de sacar partido de la Red, no hacen más que luchar contra la Red. Internet está cambiando las cosas, permite que todo el planeta hable con todo el planeta, pero los editores prefieren que todos los autores hablen con ellos, y después decidir qué es lo que llega a los lectores. No entienden Internet. El paradigma que dibujamos con Lulu.com es como el de eBay respecto a Christie?s y Sotheby?s. Estas dos son casas de subastas tradicionales, y eBay transfomó su modelo de negocio, ahora gana 44.0000 millones de dólares al año, sin tocar para nada su negocio. Lulu está haciendo lo mismo con las editoriales a las que no creo que hagamos daño, y que hacen un trabajo excelente, pero hay otra categoría de libros como hay otra categoría de subastas en eBay. Nosotros ponemos las herramientas para que se puedan publicar estas obras pero sin intermediarios. Ya tenemos un millón de autores, y publicamos 200.000 libros al mes. No son malos, si no que el mercado para esos libros es muy pequeño.

Aunque editarse un libro en Lulu no es ni mucho menos tan fácil como cuentan, no cabe duda de que están dando vida (haciendo negocio de paso) a todo un conjunto de libros que si no no existirían. Como dice su fundador: “Todos tenemos al menos un cliente, nuestra madre. “

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Redacción multimedia en un portátil

16 abril 2007 10:10

Eva Domínguez, que mantiene una estimable sección sobre “comunicación y nuevas tecnologias” en La Vanguardia, escribe hoy sobre el Kit online de primeros auxilios:

La gratuidad de servicios y programas online permite tener una redacción multimedia en el tamaño de un portátil conectado a la red. Se puede escribir, editar textos, fotografías o vídeos, revisar, calcular, publicar y trabajar cooperativamente únicamente con herramientas gratis disponibles en Internet, sin tener que descargar los programas en el ordenador. La barrera tecnológica y económica para la creación y producción de contenidos ha desaparecido.

Su resumen: documentación: Del.icio.us; lector de RSS, Bloglines; alertas en Google; creación de documentos: Google Docs y Hojas de cálculo; ídem más presentaciones y wiki, Zoho; transformación de formatos de archivo, Zamzar; edición de imágenes, Snipshot o (más avanzado) Picnik; edición de video, Jumpcut. Yo sólo añadiría, como guinda, servicios de envío de ficheros pesados: Yousendit.

Bueno: con todas estas cosas (y muchas más) disponibles y gratuitas para cualquier ordenador con conexión a Internet, ¿qué excusa tenemos? ¿Cómo no hierve la Red en español, en catalán, en gallego, en vasco, en portugués (por mencionar sólo lenguas de la península), de libros, revistas, blogs, páginas personales, películas y fotos creadas por nuestros ciudadanos? ¿Cómo no hay miles de proyectos educativos, culturales, literarios, periodísticos creados con estas herramientas?

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Diseño de libros

28 enero 2007 12:12

El gran especialista en diseño de la información e información visual Edward Tufte mantiene una sección en su web dedicada a comentar problemas y cuestiones de su campo de trabajo, con el nombre de Ask E.T., ‘pregunte a E.T.’. Aunque tiene una estructura cronológica y comentarios, Tufte no le da el nombre de blog (que a estas alturas cada vez significa menos, y lo que significa no siempre es aplicable), sino el de simple forum (o, si uno espía la URL, aparece el deliciosamente retro bboard, o sea bulletin board: ‘tablón de anuncios’).

La sección ha reunido varios cientos de hilos o temas, debidos al propio E.T. o sus lectores, que él mismo se encarga de clasificar destacando algunos “tres estrellas”. Como ocurre con muchas de estas secciones en las webs de los autores, son frecuentes las correcciones o puntualizaciones sobre sus obras (y las observaciones que nos hacen los lectores son muchas veces preciosas). Aparte de esto surgen multitud de temas de interés. Como muestra, valga el debate y los ejemplos y referencias a que da lugar una consulta sobre diseño de un libro de imágenes médicas. Pero quien quiera explorar otros temas, desde el diseño de presentaciones Power Point hasta los iconos de información meteorológica, harán bien en pasearse por el foro.

Pero Edward Tufte es también conocido por haberse autoeditado sus libros. En esta entrevista (pag. 452) cuenta por qué lo hizo: por una parte, por cuidar personalmente el diseño de sus libros, y también para lograr el tipo de edición (barata y de difusión amplia) que quería. En resumen: quien no conozca la figura de Tufte, aquí tiene varios pretextos para empezar a explorarla.

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Memorias de un autoeditor en Lulu, VI

13 enero 2007 17:17


(Sigue todo el rato). Bueno: llegó la hora de la verdad; un ejemplar de Nueve veranos ha llegado por fin a mi casa, en un plazo razonable. Abriendo el paquete me entero por qué: el libro que he comprado a Lulu (empresa americana) me lo envía Lulu Londres, desde una empresa sevillana, Publicaciones Digitales, S.A., o sea: Publidisa (que supongo que es quien lo ha producido). ¡Esto es globalización!

El libro, en rústica, 184 págs.,
15,6cm x 23,4cm,
tiene la calidad de impresión y encuadernación que ya vienen siendo habituales en las plantas de impresión bajo demanda: bastante buena. Quiero decir: parece un libro de verdad, es un libro de verdad. Si uno además ha respetado (en la medida de lo posible) los buenos hábitos de los buenos libros en lo que toca a márgenes y proporciones, se encontrará con un objeto absolutamente respetable, de modo que puedo declarar que Nueve veranos ya es un libro.


Aunque nunca un libro perfecto, claro… Un estudioso del siglo XVII llamó a la imprenta (entendiendo por tal la suma de lo que hoy sería la editorial más la imprenta propiamente dicha), “oficina de los errores”. Y efectivamente: aunque mi libro estuvo mirado y remirado, y yo mismo he sido corrector de pruebas (aunque hace muchos años, ¡ay!), aún se han colado algunas imperfecciones. Éstas, sin embargo, no empañan la edición, por lo que la he puesto a la venta.

Pero mientras tanto iré haciendo algunas correcciones de diseño y ortotipografía. Como ya dije, este libro está desde hace tiempo disponible y abierto en la Red, y precisamente por eso ya ha habido quien lo ha leído, y precisamente una de sus lectoras (profesional del tema, y que me señaló algunos errores) está haciéndole una revisión. Pues bien, Lulu exige que se compre al menos un libro de la obra cada vez que se hagan modificaciones, de modo que la edición revisada tardará algo más. De hecho, creo que una de las fuente de ingresos de Lulu deben ser las ventas ejemplar a ejemplar a los autores picajosos, que no cesan de introducir modificaciones…

Nueve veranos ha engrosado el conjunto de 67.000 títulos que la tienda de Lulu ofrece entre varias lenguas (supongo; el buscador prioriza los resultados en español, pero hurgando un poco en seguida salen también en inglés). Lamentablemente, está en la categoría más poblada, “Literatura de ficción”, que junto con Poesía, Negocios y Religión ocupan casi un tercio de la oferta.

Su precio se construye así: 11,97$ de producción más 3$ (que es el beneficio que me marco), más la comisión de Lulu, que es de 0,75
$ (el 20% del royalty que fije el autor). El total son 15,72 dólares, equivalente a 12,16 euros. Los derechos que he escogido son, por tanto, el 19% sobre el PVP. Podía haberlos fijado mayores, pero bueno: este margen (entre el doble y el triple de lo que obtiene un autor de su editorial) puede servir para el experimento. (La siguiente afirmación de Lulu es engañosa: “Esto te deja un 80% de beneficio total a ti, el creador. En las prácticas de la publicación tradicional es raro que el autor vea ni siquiera un 20% del total de beneficios”; Lulu saca también un beneficio en los costes de producción, no sólo en el 20% del royalty). Un poco estúpidamente, la descarga no puede llevar un royalty distinto que el de la obra en papel, de modo que la descarga de la obra costaría 3,75$ (no lleva coste de producción, claro). Como en versión digital está ya disponible en mucho sitios, renuncio a su descarga en Lulu.

Por el envío de mi primer ejemplar a Barcelona, me cobraron 4,25$ (3,28 euros), y, como digo, fue rápido, por mensajería. En total, el libro puesto en casa puede salir por unos 15,42 euritos.


En fin: aquí está a la venta (por algún bug, o quizás un error de mi parte, veo que ahora mismo el PVP no incluye mi royalty; bueno: lo consideraré promoción de lanzamiento…).

En fin: prometo seguir contando los avatares, venturas y desventuras por las que pasa un autor cuando se quiere meter a editor…

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Memorias de un autoeditor en Lulu, V

06 enero 2007 13:13

¿Por dónde íbamos? Tras la entrada anterior de la serie, y dadas las dudas que me embargaban, pedí ayuda a un amigo, experto en librería y co-blogger. Su respuesta ha sido extensa y pormenorizada. Como está disponible en el enlace anterior, me limitaré a recoger algunos hilos de ella. (Para no liar más las cosas, centraré todo el proceso en España, aunque lo que diga podrá ser extrapolable, con sus correspondientes modificaciones, a otros países).

Al parecer, el proceso de obtención de ISBN de autor-editor en España debe de ser mucho más fácil de lo que yo pronosticaba, dado que según Con Valor “en España existen más autores editores (15.000 aproximadamente) que editoriales privadas (5.000 en número redondos)”. Sin embargo, Lulu no distribuye en tiendas virtuales ni en librerías libros que no tengan un ISBN USA asignado (si entiendo bien sus condiciones), de modo que para mí las opciones son:

  1. ISBN de Lulu o USA asignado por Lulu. Tu libro se incluirá en librerías virtuales (ojo: Amazon y compañía pueden decidir no aceptar tu libro, aunque Lulu dice que “De acuerdo con nuestra experiencia, casi siempre lo incluyen“) o físicas (no aclaran la cuestión, pero dado que el ISBN es de USA, fundamentalmente de allí).
  2. ISBN español de autor-editor. Pero entonces lo único que puedes hacer es hacer pedidos a Lulu de lotes de tu libro, y dejárselos a una distribuidora o librería de España.
  3. Sin ISBN, y entonces lo único que podrías hacer es regalárselo a tus amigos, o venderlos en top manta.

Es decir, y resumiendo, las opciones que una persona que haga su libro en Lulu tiene a su disposición son las que aparecen en este cuadro:

En fin, para terminar transcribo un comentario de Con Valor, en el que no dejo de percibir cierta zumba respecto a los autores-editores (personas hacia las que tengo a priori tanta simpatía como hacia los autores-autores o a los editores-editores, es decir: toda la del mundo… mientras lo confirmen sus obras).

Casi, con toda seguridad por lo que te cuesta un ISBN yanki podrías haber realizado aquí tu ejemplar con algunos de los servicios locales de Impresión bajo demanda que tan buena capacidad tienen de adecuarse a las necesidades de los maravillosos editores privados y autores-editores.

Bueno: en España hay muy buenos proveedores de impresión sobre pedido, pero que yo sepa ninguno proporciona el servicio de que diagrames tu obra por línea, ni la pone luego a la venta ejemplar a ejemplar (pagándote tus beneficios), ni permite su descarga por línea, ni eventualmente te la coloca en Amazon o en ciertas librerías. Todas estas cosas juntas (o una combinación de ellas) son las que brinda Lulu, y ningún proveedor local, y por eso nos estamos tomando la molestia de explorar sus posibilidades.

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Guíese usted mismo…

03 enero 2007 17:17

La Moleskine de Van Gogh. Fuente


Las guías de ciudades son un género delicado. Exigen una puesta al día constante y una previsión muy fina sobre los intereses de sus usuarios. No es igual una guía de París para compradores compulsivos que para amantes de la arquitectura, o del vino. O de los paseos románticos… Hay guías de datos, factuales, y hay otras que transmiten atmósferas. Unas recogen con cuidado el pasado literario (como veíamos hace poco), mientras que otras están engolfadas en la historia del lugar. ¿Cuál es la suya?

Dicen que Aldous Huxley dijo que para un viajero con buen gusto la única guía útil sería la que él mismo ha escrito. Quizás con esta idea en mente, Moleskine (la marca tradicional de cuadernos de notas que suministró soportes de creación a escritores como Hemingway o artistas como Van Gogh) ha sacado a la calle una serie de guías de ciudades. O, mejor dicho, esqueletos de guías de ciudades: cartografías, páginas en blanco, otras tranparentes para superponer sobre los planos, páginas con solapas con signos predeterminados o personalizables… En resumen, toda la estructura de una guía, dejada en blanco para que la complete el viajero.

La idea es muy bella (aunque su realización puede resultar más laboriosa de lo que el comprador preveía): uno pasea por Lisboa, o por Barcelona, y va anotando hitos, señalando en el plano, clasificando datos. Las categorías pueden no ser las estándares (Alojamiento, Comidas, …), porque el autor es muy libre de crear otras (Lugares melancólicos, Graffiti, …). Los más artísticos podrán completar las descripciones con dibujos o bosquejos de lo reseñado, mientras que los viajeros digitales se conformarán con anotar los números de archivo de las fotos obtenidas in situ.

Es bonito imaginar el retorno a una ciudad con la guía que uno mismo comenzó en un viaje anterior, para añadir nuevos datos. O la utilización de un solo ejemplar por los miembros de una familia, que de esa forma irían completando colectivamente la visión del lugar. También puede imaginarse que la guía que un viajero experimentado ha completado a lo largo del tiempo será solicitada en préstamo por los amigos que viajan al mismo destino (“Toma, pero cuídamela, ¿eh?”). Al final, una de estas guías mimadas, cuidadas, llenas de informaciones de interés, puede que consiga despertar el interés de un editor, y entonces se imprimirá y se cerrará el círculo.

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Memorias de un autoeditor en Lulu, IV

15 diciembre 2006 17:17

(Sigue viniendo de atrás) . Bueno, bueno bueno… Parece que ya tenemos una portada que le gusta al sistema de Lulu (después de marearme durante semanas con sus absurdas medidas), y ahora se plantea el siguiente problema. ¿Hacer el libro con ISBN o no? El ISBN es la matrícula de los libros normalizados, con lo que caben de entrada dos opciones: o no ponérselo (y en ese caso el único que lo podrá vender es el mismo Lulu) o bien ponerle uno y dejar que el libro entre en el circuito normal (lo que para estos libros significará sobre todo que se ofrezca en librerías de la Red, como Amazon).

Pero el ISBN identifica no sólo al libro, sino también a la editorial. Si ya eres un editor (cosa no muy frecuente), puedes obtener tú mismo el ISBN de tu libro; pero si no lo eres y no quieres convertirte en uno (y me parece a mí que los autoeditores por el momento no querrán meterse en semejante berenjenal), lo mejor que se puede hacer es comprarle uno a Lulu. Ojo: eso costará 89,95 euros, y para todos los efectos Lulu seá el editor del libro que te autoeditas (aunque así uno puede presumir: “Mi libro lo han editado en Estados Unidos…”). Y me pregunto: si saco un ISBN de Lulu y encargo veinte ejemplares, ¿podría legalmente venderlos mi amigo el librero español, si se los dejo en depósito?

Curiosamente, si resides en EEUU Lulu te puede registrar como un nuevo editor por 129 euritos, y entonces ya te sacas tus propios ISBNs. ¿Por qué estos trámites son muchííísimo más rápidos (y baratos) en América que en Europa?

Bueno, aquí está la la ayuda de Lulu sobre estas cosas…

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La crítica de libros del NYT

15 diciembre 2006 11:11

Los directores de la sección de crítica de libros del New York Times se someten habitualmente a las preguntas de los lectores, en un ejercicio que (me temo) nunca veremos por estas latitudes… Hace pocos días Sam Tannenhaus contestaba a distintas cuestiones, que resumo:

Ahora mucha gente publica libros como autoeditores (tanto de negocios como de otros temas), y se venden bastante bien. ¿Considera el Times estos libros para reseña, y si no lo hace, por qué? Un libro debería mantenerse o caer por su mérito, no por su fuente, especialmente desde que en el nuevo mundo de edición y la Internet permite conseguir fácilmente un libro reseñado.

Por el momento no reseñamos libros autoeditados o en impresión sobre pedido. Aún excluyendo estos, el número de títulos publicados crece cada año. Las últimas cifras que he oído estaban en la vecindad de 200.000 títulos anuales [en EEUU]. Dado que podemos cubrir sólo una pequeña fracción (como de 1.500 títulos por año) no tenemos más elección que escoger, por ejemplo reseñando sólo libros que nuestros lectores puedan encontrar en las librerías. Su observaciòn sobre el mérito es acertada, y la compartimos. Creemos, aunque pueda estar pasado de moda, que con un volumen tan grande de títulos publicados cada año por editoriales tradicionales, y con tantos sellos disponibles, que cualquier libro de mérito casi con seguridad encontrará su camino en una u otra de estas editoriales.

Otros interesantes temas planteados son la proporción de libros escritos por mujeres que se reseñan, cómo hacen la lista de los “10 mejores libros del año”, el equilibrio entre ficción y no-ficción, la no-reseña como equivalente de la “quema de libros”, la poca atención prestada a libros traducidos y de pequeñas editoriales… En fin: es un placer que los responsables del suplemento den publicidad a las inquietudes de los lectores e intenten resolverlas…

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Memorias de un autoeditor en Lulu, III

20 noviembre 2006 8:08

(Viene de atrás). ¿Ven otra de las razones por las que alguien debería tener un editor? Un editor es (se supone), una persona que se dedica todo el tiempo a editar tu libro, mientras que a un autoeditor le asaltan mil cosas desde todos los flancos, y cuando se quiere dar cuenta no ha terminado ni la cubierta, y ya han pasado semanas…

Bien: ¿bajo qué forma quiero editar mi libro? Lulu tiene una página de FAQ bastante interesante (erratas aparte) sobre este tema. Claramente, su apuesta para los autores noveles y autoeditados es una licencia Creative Commons como la que yo tengo para mis obras en la Red, que permite copiar citando autoría, y sin uso comercial. Aquí da las razones:

No te preocupes en perder ventas una vez creada la licencia. Aunque la gente puede hacer copias de tu trabajo y distribuirlo, esas copias no son de la misma calidad que la de tu libro creado por Lulu. Si a la gente le gusta tu trabajo, es muy probable que prefieran comprar el libro. También ten en cuenta que casi cualquier archivo es susceptible de ser duplicado. Es casi imposible evitar esto. Intentar evitarlo hace que la persona que quiera comprar tu libro en formato de descarga para leerlo le suponga una molestia. Lo que realmente tienes que tener en cuenta es que lo más importante es que tu libro salga a la luz y lo lea la mayor gente posible en vez de intentar protegerlo porque así harás que lo lean menos personas.

Por otro lado, ahí mismo me entero de que la comisión de Lulu es el 20% del beneficio del autor/editor. Es decir, el precio se construye así: Precio = Coste de producción + Royalty + Comisión de Lulu (el envío tiene un coste extra). Si con un libro quieres ganar 4 dólares, Lulu le suma un dólar de su propia comisión. (Por supuesto, la empresa ganará también por lo que carga en el coste de impresión).

Continuará, claro…

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Memorias de un autoeditor en Lulu, II

20 octubre 2006 10:10


(Viene de atrás). Bueno, bueno: vayamos por la cubierta… Empiezo por la opción que me ofrecen para diseñarla desde su web. Hago unas cuantas pruebas, y todo sale horrible. Bueno: no me importa: usaré la opción que me dan de subir de una sola pieza un PDF con toda la cubierta (cubierta propiamente dicha, lomo y contracubierta).

Maqueto, entonces, penosamente en Word y en Photoshop (hay que recordar que, en principio, yo soy un escritor: ¡bastante me ha costado escribir el libro!), y cuando llego a una solución que me satisface (ver imagen), y antes de rotular el lomo, empiezo a hacer pruebas de generación de PDF con Adobe. Pero cuando las subo a Lulu, no me las aceptan. De hecho, los mensajes de error son rarísimos, como el que me dice: “Your Pdf should be uploaded at 932.456 x 681 points”. ¡Tres decimales para los puntos!: nadie usa programas que den esa precisión. Por cierto: siguen los mensajes en inglés acá y allá, en medio de la interfaz en español.

Me dedico a indagar y a pedir consejos a los amigos y parientes, y me remiten a unas FAQ sobre PDFs para Lulu que me ponen la carne de gallina: sobre todo las advertencias de que “nunca encargue su libro en cantidad sin ver una copia impresa”, porque en el PDF, “lo que ves no es siempre lo que tienes”. De paso me entero de por qué tenía horribles problemas con la orientación de la página.

Me encantaría subir, entonces la cubierta como un JPG, por ejemplo, donde al menos lo que veo es lo que tengo, pero en esta opción de cubierta completa Lulu sólo admite PDFs. Grrr… Estoy tan desesperado, que pruebo a clicar en los “Servicios de diseño de portadas” que me proponen, pero ¡ay!: “No hay artículos en esta categoría”.

Siguiente paso, pues, intentar dimensionar y subir por separado cubierta, lomo y contracubierta, porque en esa opción misteriosamente sí admiten JPGs. (Continuará)

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