Tipografía cinética

06 febrero 2012 11:11

#tipografía

Cuando la palabra escrita se presenta en movimiento (aparte del juego clásico con fuentes, cuerpos, diacríticos, colores y maquetación), se introduce un elemento más. Las letras o las palabras pueden saltar, caer, desplegarse, girar… Es lo que se llama tipografía cinética.

Hasta ahora se ha utilizado básicamente para piezas cortas, porque nadie aguantaría leer, por ejemplo, el Quijote, de esta manera. Ahora bien: para poemas, enunciados expresivos, canciones o exposiciones breves resulta muy adecuado. Como ejemplo, véase la pieza de arriba, en la que el gran Stephen Fry habla sobre el lenguaje, y dice cosas que muchos ignoran…

A lo largo del tiempo hemos rastreado diversos usos de las tipografías cinéticas: los precedentes en el mundo de los títulos de crédito cinematográficos, ejemplos interactivos, utilización para booktrailers, y algún ejemplo hecho entre nosotros. Faltan sin embargo (o yo no conozco) muestras de autores españoles. Sería divertido también intentar un “animador de textos”, que dotara de movimiento a un párrafo a partir de su estructura; o todavía mejor: un animador que convirtiera una locución en su forma cinética.

Con la llegada de los tablets y teléfonos avanzados se ha abierto un flanco nuevo: ¿existen ya relatos para iPhone o iPad que saquen buen partido de las tipografías cinéticas? Por el momento lo que sí tenemos es una app de animación, Spout, que funciona en estos aparatos.

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La triple matriz de la lectura

09 enero 2012 11:11

#lectura #ereader

¿Cómo representar la complejidad de las modalidades y formas de lectura? En la sección de al lado he publicado un intento:

El conjunto de los dispositivos de lectura electrónica y modalidades de obras digitales dibuja un panorama ciertamente abigarrado. Cualquiera que se asome a él se verá desbordado por las novedades tecnológicas, propuestas editoriales, y movimientos empresariales. ¿Cómo resumir el encuentro entre la compleja práctica social de la lectura y los no menos complejos retos tecnológicos asociadas a ella?

Con frecuencia me ha sido útil representar gráficamente una situación. Lo que voy a mostrar aquí no es ni mucho menos una obra acabada, sino una propuesta de comprensión, que empiezo por presentarme a mí mismo.

seguir leyendo…

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Antes del multimedia, 7: el libro inmersivo

16 diciembre 2011 9:09

#infantil #iPad

¿Cómo transmitir a los pequeños lectores que vivimos en un planeta grande, donde caben varios continentes, cada uno con sus países, llenos de cosas y de personas?

La solución de antes del multimedia era, como mínimo, pintoresca: sepultar al niño materialmente en un libro gigantesco (para su pequeña escala). Existen diversos atlas infantiles con dimensiones notables, por ejemplo: un metro por setenta centímetros (que se convierte en metro por metro cuarenta, abierto). Allí Europa es un espacio del tamaño de la cabeza del pequeño lector y dentro trabajan los agricultores, pastan las vacas y se alza el Coliseo.

Hubo, en CD-ROM, buenos atlas infantiles multimedia (como el Gran Atlas del pequeño aventurero, Barcelona, Zeta Multimedia, 1997), donde los leones africanos rugían y se movían. Ahora estos productos se han pasado a las tabletas, como el iPad. La aplicación Kids World Maps (abajo) permite hacer zoom sobre el mapa, con el típico pellizco en la pantalla. Pero la pequeñez de la tableta nunca conseguirá transmitir al pequeño lector la sensación de estar en un gran mundo.

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Editores Digitales Independientes: quiénes son y qué hacen

10 octubre 2011 9:09


Nos vimos las caras en el Liber Digital. En el Grupo de  Editores Digitales Independientes están, por una parte, los comparecientes el 6 de octubre en la mesa: Ganso y PulpoMusa a las 9La Tortuga CasiopeaEditorial Intangible (de izquierda a derecha en la foto, ignorando al de en medio, que soy yo). También están entre ellos Sinerrata EditoresMinobitiaEdiciones con carrito, Rayo verde, y alguno que se me olvida… No son (todavía) una asociación, ni un lobby, ni están en él todos los que son editores, y digitales, e independientes, pero es una buena muestra representativa del quehacer digital joven en España.

A continuación, voy a intentar resumir algo de lo que se habló: como las mesas redondas no se graban, y lo único que hay es un meritorio tuiteo (gracias @Raquel_Kriz y a los que publicaron con el hashtag #grupoedi), trato de que no se queden del todo en el aire cosas interesantes. Por supuesto, quienes estuvisteis ahí, en la mesa o entre el público, sentíos libres de corregir o aumentar lo que digo…

Estos autodenominados Editores Digitales Independientes:

son muy jóvenes

tienen proyectos en fase de inicio

están por todas partes: Barcelona, Madrid, Valencia…

la mayoría editan sólo digitalmente (Minobitia lo hace también en papel, por ejemplo)

muchos están en la edición digital porque la ven como la única salida para publicar

se mueven entre la apertura más completa de la obra (gratuita y sin DRM en el caso de Ganso y Pulpo) y el uso de canales cerrados y de pago (apps para iOS, en el caso de La Tortuga Casiopea)…

…pero tienen por lo general una política anti DRM

abarcan un abanico amplio de géneros: de infantil a narrativa y ensayo, pasando por clásicos

algunos (Editorial Intangible) apuestan por géneros poco extensos, no aptos para una obra impresa

editan para un abanico de formatos y plataformas: web, iPhone/iPad, e-readers, …

muchos de sus proyectos quieren llegar al público más allá de las fronteras del estado español

no se fían de las distribuidoras digitales generales, por lo que…

…venden por lo general desde sus propias webs

algunos buscan complicidades en librerías y bibliotecas

tratan de llegar al público a través de las redes sociales…

…pero se quejan de que esto no les genera ni muchas ventas ni comunicación con sus lectores

tienen dificultad para dar visibilidad a las obras que editan

fijan el precio de venta procurando que sea bajo, aunque teniendo en cuenta con los deseos de retribución de sus autores (Musa a las 9)

el porcentaje para sus autores oscila entre el 10 y el 40%

su formación pocas veces es específicamente editorial

tienen estructuras empresariales mínimas o inexistentes

la edición no es para ellos su fuente de ingresos primaria

y, sobre todo:

tienen muchas ganas de editar, de probar procedimientos y caminos nuevos

Foto de Arantxa Mellado

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Libros digitales, ¿parásitos del papel?

03 octubre 2011 9:09

La comercialización digital de los cómics es un hecho: ya hemos tratado el caso de Marvel y compañía. Me encuentro en un post de Avión de papel (que por cierto, no tiene ni un sólo enlace) un comentario sobre la situación en España. Su titular reza:

La industria del tebeo abarata hasta un 50% el precio de las descargas digitales, paga al autor un 25% de los ingresos y apuesta por la lectura en todos los formatos disponibles: ordenador, tabletas y móviles.

La entrada se refiere a la plataforma de distribución de cómics Koomic, que ha comenzado con 70 obras, y aumenta a razón de cuatro por semana, de prácticamente todos los editores españoles salvo Norma y Planeta. Uno de sus obras más famosas es Mortadelo y Filemón. Las obras distribuidas por Koomic se pueden leer sin descargar, en un navegador (con una realización viñeta por viñeta un tanto tosca), descargándoselos en el ordenador con DRM de Adobe, o en un iPhone o iPad.

Desde el punto de vista de la comercialización, y aparte de la compra por Web o app, han introducido unas tarjetas de prepago, de venta en librerías (ya conocemos otros casos en que una obra digital se adquiere mediante un cupón físico).

Pues bien: el mencionado post incide en la cuestión del precio:

Los precios finales también quieren ser un incentivo para los lectores. En Koomic dichos importes varían según editorial y tebeo, pero un cómic digital suele ser entre un 30 y un 50% más barato que su formato primigenio. Por ejemplo, el debut digital de Mortadelo y Filemón, ¡A reciclar se ha dicho!, cuesta 5,99 euros frente a los 12 euros en papel.

Y las siguientes, e interesantes, observaciones:

Desde Koomic aseguran que, dentro de los procesos de digitalización, la posterior actualización de los sistemas operativos para tabletas y móviles implica un coste importante.

Bueno: parece que cada vez se puede hablar más claro sobre los costes (y problemas) que tiene la proliferación de plataformas. Pero aún hay más:

De ahí que, en un futuro, puede que “los cómics nativos” no cuenten con precios de venta tan asequibles, como los que hoy resucitan en digital después de nacer impresos.

¡Exactamente! ¿No están muchas obras digitales parasitando inversiones que ya se amortizaron en papel? La respuesta es claramente que sí para obras ilustradas, pero también para gran parte de la ficción, si pensamos en los costes de traducción/composición. Quizás una obra nacida en papel pueda alcanzar un precio muy bajo al revenderla por línea, pero ¿y las obras nativas digitales?

A ver si la revolución del libro digital va a ser cierta sólo si tiene sus bases en el papel…

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Antes del multimedia, 3: el libro multisensorial

10 junio 2011 9:09

Capturar la atención de un niño es algo que los libros infantiles se han propuesto siempre. Para ello no han vacilado en usar imágenes, a las que pronto se unieron tridimensionalidad y movimiento (como en los llamados pop-ups, o libros con desplegables), y después sonidos y todo tipo de recursos.

En ete sentido, uno de los mejores casos que conozco es Pat la bestia, de un genio llamado Henrik Drescher (que publicó en español Ediciones Beascoa en 1993, y espero que ediciones posteriores): aparte de leer la historia, los niños pueden tirar del pelo de la bestia (convenientemente integrado en la ilustración), sacarle de la nariz monstruosas escolopendras verdes, o incluso ¡oler el interior de sus botas!

Como muestra de que en libros para niños realmente no tienen límite, Pat la bestia presenta un caso de mise en abyme, porque integra un libro dentro del libro, que a su vez es el reflejo deformado de la propia obra:

Hay muchas webs infantiles de calidad, hay libros infantiles aumentados para iPad, pero estas exploraciones multisensoriales del mundo de la ficción por el momento siguen reservadas al mundo de los libros materiales: mordibles, rascables… y olfateables.

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Antes del multimedia, I: gorjeos

27 mayo 2011 20:20

Allá por 1998, en la sección Rinconete del Centro Virtual Cervantes, empecé a publicar una serie de breves colaboraciones agrupadas bajo el lema “Antes del multimedia”. Los articulos reflexionaban sobre los recursos que habían desplegado las publicaciones en papel antes, mucho antes de que aparecieran los libros electrónicos y, con sus nuevas posibilidades, los libros aumentados, enriquecidos o enjaezados. Por aquel entonces la tentación que acechaba a los editores de CD-ROMS era que los libros hicieran cosas, cantaran, se movieran… Veo con preocupación cómo la actual avalancha de apps para móviles avanzados e iPads lleva a los editores a idéntica trampa. ¿Para qué, con la de cosas que han hecho siempre los libros?

Este revival de los excesos multimedia (que ya en su época fue definido en dos pinceladas como “la solución para un problema que nadie tiene”), me ha hecho volver sobre aquella serie y, una docena de años después, republicar piezas de entonces, modificadas en lo que haga falta y tal vez (tiemblo al decirlo) aumentadas, enriquecidas o enjaezadas, y crear otras nuevas.

La primera, y lejana, entrega estaba encabezada por esta reflexión:

¿Cómo se las arreglaba la gente antes del advenimiento de todas estas técnicas o tecnologías que tanto nos ayudan? Pues había de todo.

Por ejemplo…

En El Averiguador Universal (preciosa revista de la que ya hemos hablado) del 15 de enero de 1880 leo que un investigador alemán, un tal Bechstein, había transcrito el canto del ruiseñor del siguiente modo. (La revista advierte que “es preciso pronunciar silbando los sonidos indicados por las letras”):

Tiou, tiou, tiou, tiou,
Shpe tiou tokua,Tio tio tio tio,
Kuutiu, kuutiu, kuutiu, kuutiu,
Tskuo, tskuo, tskuo, tskuo
Tsii, tsii, tsii, tsii, tsii, tsii, tsii
Kuoror tiu, tskua pipitskuisi
Tso, tso, tso, tso, tso, tso, tso, tso, tso, tso, tso, tso, tsirrhading!
Tsisi si tosi si si si si si si si,
Tsorre tsorre, tsorre, tsorrehi,
Tsatn, tsatn, tsatn, tsatn, tsatn, tsatn, tsatn, tsi
Dlo dlo dlo dlo dlo dlo dlo dlo dlo
Kuioo trrrrrrrritzt

Como complemento de este apasionante documento de la era pre-fonográfica, escúchese arriba el canto de un rusieñor, y compárese. Advertencia: el ruiseñor grabado en Youtube en modo alguno puede ser el mismo que el registrado por Bechstein la friolera de 130 años atrás. Es posible que no sea ni siquiera de la misma especie. Y, por último, siempre cabe la posibilidad de que ambos, el ruiseñor grabado y el transcrito, estén hablando de cosas diferentes…

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Los libros destacan en el medio millón de apps en Apple

25 mayo 2011 9:09

Puede que sea una cifra aproximada, dice mocoNews, pero cerca andará: Apple ha aprobado en los 34 meses desde que comenzó su App Store medio millón de apps, o programas descargables en dispositivos como iPhone e iPad, ya sean gratuitos o de pago (a un precio medio de 3,64$). En el mercado hay también un abundante número de apps para el sistema operativo Android.

Hace justo dos años nos enterábamos de que los libros era la categoría de más crecimiento entre las apps de Apple. Pues bien: en el resumen gráfico que han compilado Chomp, el blog 148apps.com y Chillingo los libros están en la segunda categoría más descargada (14%), a poca distancia de los juegos (15%).

85.500 desarrolladores de apps (y en este concepto entrarían tanto “programadores” de juegos como “editores” de libros) han trabajado en su creación. La App Store  ha permitido que pequeñas empresas oferten sus productos en el mercado mundial.

Conviene recordar que Apple supervisa el software de los desarrolladores de las apps, pero también censura los contenidos.

En el gráfico inferior se puede ver cómo han evolucionado las distintas categorías de apps a lo largo del tiempoy cómo a lo largo del 2010 los libros fueron la categoría más abundante.

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Comics en HTML5

15 febrero 2011 9:09

Con la aparición de lo comics en iPhone cayeron las barreras que separaban las creaciones gráficas contemporáneas de la pantalla. El éxito se exportó rápidamente al iPad. Pues bien: una vez comprobado que los cómics y la pantalla no estaban reñidos, ha venido el paso al browser o navegador de Web. Marvel, la gran compañía de historietas de superhéroes, utiliza el estándar HTML5 para exhibir cómics, por el momento sólo en el navegador Chrome, de Google, para PC o Mac.

La idea ha sido pasar a la pantalla del ordenador algunas de las prestaciones que se tenían en la del iPhone y el iPad, lo que se consigue (a falta de pantalla táctil) a través de teclas, del uso del ratón y de mandos en la interfaz. Los deslizamientos, zooms y cambios de página típicos de las aplicaciones en los aparatos Apple para adaptar las obras a la pantalla se mantienen, porque la base sigue siendo la página impresa, que debe adaptarse al campo de presentación .

Quien compre los cómics a traves de iTunes (la tienda de los aparatos Apple) podrá leerlos también en Chrome, pero no viceversa. Aunque hay cómics gratis, la mayoría cuestan sobre los 2 dólares, y también hay una opción de suscripción: un año a 60 dólares, durante el que se pueden leer cualquiera de los 8.000 que están digitalizados, más los que se añaden diariamente. Esta fórmula de suscripción estilo buffet libre sólo podrá estar sostenida por los sitios que dispongan de una gran oferta.

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ISBN: el cocktail de los datos sobre libros

24 enero 2011 9:09

Nuestros lectores habituales lo recordarán: hace algo más de tres años, Rafael Martínez Alés daba la voz de alarma acerca de la posible fragmentación del registro del ISBN en España. Pues bien, el ISBN, que venía estando regulado por el Ministerio de Cultura, ha pasado ya a manos de la Federacion de Gremios de Editores. Esto impedirá la división de la base de datos, pero por otro lado representa una privatización, como ha explicado muy bien Elvira Huelbes. Durante un periodo de transición que puede durar un año la base de datos consultable de ISBNs seguirá siendo la del Ministerio.

Es bien sabido que el ISBN es un identificador estándar e internacional (las siglas corresponden a International Standard Book Number) que se asigna a cada edición diferente de una obra que está en el circuito de venta, ya sea en una librería o en la web. En la versión en papel, el ISBN figura como un código de barras.

Para conocer algunas de sus repercusiones de la privatización hemos hablado con el Director de la nueva agencia del ISBN, Miguel Jiménez. A diferencia de la gratuidad anterior, ahora dar de alta un ISBN costará dinero, “aunque menos, o incluso mucho menos, que en cualquiera de los países similares al nuestro”. Las tarifas definitivas aún no han sido aprobadas, pero sí que parece que rondarán los 3 euros por ISBN, en una escala que irá abaratando el precio de quienes más ISBNs compren: en grandes cantidades, pueden llegar a salir a 30 céntimos de euro la unidad. Las pequeñas editoriales, por tanto, serán las más gravadas.

Los autores-editores, las personas que utilizan por ejemplo los servicios de una empresa como Lulu para hacerse sus propios libros, deben obtener un ISBN sólo si quieren que su obra esté a la venta por los canales habituales. Las empresas de impresión bajo demanda a veces prestan también el servicio de conseguir un ISBN, cobrándolo. Estos autores-editores serán claramente los más perjudicados en la nueva situación española, porque se les puede llegar a cobrar 10 veces más que los editores profesionales, por el hecho de que “registrar el ISBN de un autor-editor puede ser tan trabajoso, o más, que procesar los que presente un editor normal”.

Hay que recordar que el ISBN hoy no es un trámite obligatorio, salvo que se quiera llevar el libro a las librerías, físicas o virtuales. En teoría, una obra que no va a pasar por el circuito abierto de venta (por ejemplo, un libro a la venta sólo en la web de su editor, ya sea en papel o en edición digital), no requeriría ISBN, señala Jiménez. El trámite tampoco protege la propiedad intelectual. La sección “Qué no es el ISBN” de la web de la agencia aclara todos estos extremos.

Normalmente, las bases de datos de ISBN además de información sobre autor, título, editor, etc., tienen también otras informaciones, como lengua de origen (en el caso de las traducciones), o la materia. Ya expusimos en su día la importancia de la clasificación por materias, así como el hecho de que DILVE, la joven base de datos de libros en venta, auspiciada por los editores, ha elegido el sistema BIC. ¿Qué va a hacer en este aspecto el ISBN? Dejará de lado, dice Miguel Jiménez, la CDU que venía usando, y utilizará también BIC.

El hecho de decantarse por un sistema mejor de clasificación no es una garantía por sí solo: quienes asignan la materia son los editores, y si ellos no lo hacen bien, el libro quedará mal encuadrado. Y la experiencia demuestra que las editoriales, en las que no hay por lo general documentalistas ni personas que puedan cumplir su papel, delegan esta fina tarea en el último becario. Si para una novela perecedera esta cuestión puede no afectar mucho a las ventas, para libros científicos, de ensayo o de enseñanza la mala visibilidad en las bases de datos de materias puede ser todo un handicap. En el caso de los libros electrónicos, de la calidad de los metadatos dependerá su adecuada inserción en el ecosistema informativo.

El mencionado DILVE es una base de datos que impulsaron los editores como complemento al ISBN (que gestionaba el Ministerio): éste recogía todos los libros editados, aunque estuvieran agotados, y el DILVE las obras efectivamente a la venta que añadieran, de forma voluntaria, sólo los editores agremiados (que son la mayoría, pero no todos). Por otra parte esta base de datos de libros en venta contiene no sólo los datos bibliográficos, sino también cubiertas, solapas, capítulos de muestra, y otros elementos orientados a informar mejor al posible comprador. DILVE ha tenido desde su creación un buen desarrollo: a estas alturas gestiona casi 290.000 libros. ¿Habrá entonces dos sistemas prácticamente con los mismos objetivos y contenidos? Opina Miguel Jiménez: “ISBN y DILVE deben ir convergiendo”. DILVE ya tiene una pasarela con el ISBN, .

Pero esto no es todo: los libreros (que parecen hacer rancho aparte , o tal vez son los editores quienes lo hacen respecto a los libreros: nunca se sabe) tienen su CEGAL en Red, que reúne datos de ISBN, de DILVE y de otras fuentes.

¿Acaba aquí la proliferación de almacenes de prácticamente los mismos elementos? No, por cierto: de nueva creación es el ISTC (International Standard Text Code), un identificador de la “obra”, al que luego habría que ligar las “manifestaciones” de la misma, sea una edición en tapa dura o un archivo ePub. De extenderse su uso, habría obras con un código ISTC, localizables fácilmente en una base de datos común, que luego enlazaría con todas y cada una de las versiones en libro o en archivo digital.

Hablando de esto, ¿y los libros digitales? Ya en el 2005 la Agencia Internacional señaló que cada edición electrónica diferente debe tener también su propio ISBN. La Agencia Internacional del ISBN ha emitido un conjunto de directrices y Preguntas Frecuentes “para ayudar a las agencias nacionales de ISBN, editores, intermediarios y otras partes interesadas en la identificación apropiada de medios digitales, incluyendo ‘aplicaciones’ [los programas que permiten leer obras en [teléfonos avanzados, de Apple y otras marcas 16.02.2011]]”. En resumen: sigue habiendo la necesidad de tener un ISBN diferente para cada archivo en un formato distinto, más además, si un mismo formato presenta dos DRMs distintos (llamados extrañamente en la traducción GDD, por “gestión de derechos digitales”), cada uno de ellos debe tener su propio ISBN. ¿Acaba aquí la cosa? Tampoco… Si uno quiere distribuir capítulos o partes separadas de un libro (algo que en la edición científico-técnica es mucho más frecuente que en las novelas…) cada una de ellas debe tener su ISBN propio. Un manual sobre programación, por ejemplo, que constara de diez capítulos y que se quisiera explotar en dos formatos, en dos mercados diferentes bajo restricciones de uso (DRM) distintas, y con venta de capítulos independiente podría llegar a acumular 44 ISBNs, si he contado bien.

Pero (dirán algunos) ¿no existía el DOI, Digital Object Identifier precisamente para eso? Bueno: el identificador DOI (que lleva dando vueltas por ahí al menos desde hace catorce años; ) resulta que se puede integrar también en la cadena de caracteres del ISBN.

Editores, libreros, gestores ministeriales que dejan de serlo, estándares internacionales, supraestándares internacionales, estándares para obras digitales, fabricantes de formatos para e-book, fabricantes de medidas anticopia… Agítese y sírvase con una aceituna. ¿Será el ISBN el vaso que contenga todo?

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