Fonética de la Academia: un libro y un DVD mejorables

12 marzo 2012 11:11

Ya ha aparecido la tercera y última parte de la Nueva gramática de la lengua española de la Real Academia, Fonética y fonología (libro más DVD). La obra, aunque con muchos aspectos estimables, adolece de una serie de defectos que tienen que ver: a) con ciertas peculiaridades de las publicaciones de la institución, b) con mal diseño de la obra multimedia y c) con el desaprovechamiento conjunto de ambas modalidades de edición.

En Para la voz presento un detallado análisis de aspectos editoriales del libro y el DVD.

En Ante la gramática trato los dos primeros volúmenes (Morfología y sintaxis)

[Debido a su temática, este post ha sido también publicado en mi blog lingüístico; pido excusas por la repetición]

Etiquetas: , ,

Libros digitales, ¿parásitos del papel?

03 octubre 2011 9:09

La comercialización digital de los cómics es un hecho: ya hemos tratado el caso de Marvel y compañía. Me encuentro en un post de Avión de papel (que por cierto, no tiene ni un sólo enlace) un comentario sobre la situación en España. Su titular reza:

La industria del tebeo abarata hasta un 50% el precio de las descargas digitales, paga al autor un 25% de los ingresos y apuesta por la lectura en todos los formatos disponibles: ordenador, tabletas y móviles.

La entrada se refiere a la plataforma de distribución de cómics Koomic, que ha comenzado con 70 obras, y aumenta a razón de cuatro por semana, de prácticamente todos los editores españoles salvo Norma y Planeta. Uno de sus obras más famosas es Mortadelo y Filemón. Las obras distribuidas por Koomic se pueden leer sin descargar, en un navegador (con una realización viñeta por viñeta un tanto tosca), descargándoselos en el ordenador con DRM de Adobe, o en un iPhone o iPad.

Desde el punto de vista de la comercialización, y aparte de la compra por Web o app, han introducido unas tarjetas de prepago, de venta en librerías (ya conocemos otros casos en que una obra digital se adquiere mediante un cupón físico).

Pues bien: el mencionado post incide en la cuestión del precio:

Los precios finales también quieren ser un incentivo para los lectores. En Koomic dichos importes varían según editorial y tebeo, pero un cómic digital suele ser entre un 30 y un 50% más barato que su formato primigenio. Por ejemplo, el debut digital de Mortadelo y Filemón, ¡A reciclar se ha dicho!, cuesta 5,99 euros frente a los 12 euros en papel.

Y las siguientes, e interesantes, observaciones:

Desde Koomic aseguran que, dentro de los procesos de digitalización, la posterior actualización de los sistemas operativos para tabletas y móviles implica un coste importante.

Bueno: parece que cada vez se puede hablar más claro sobre los costes (y problemas) que tiene la proliferación de plataformas. Pero aún hay más:

De ahí que, en un futuro, puede que “los cómics nativos” no cuenten con precios de venta tan asequibles, como los que hoy resucitan en digital después de nacer impresos.

¡Exactamente! ¿No están muchas obras digitales parasitando inversiones que ya se amortizaron en papel? La respuesta es claramente que sí para obras ilustradas, pero también para gran parte de la ficción, si pensamos en los costes de traducción/composición. Quizás una obra nacida en papel pueda alcanzar un precio muy bajo al revenderla por línea, pero ¿y las obras nativas digitales?

A ver si la revolución del libro digital va a ser cierta sólo si tiene sus bases en el papel…

Etiquetas: , , , , , , ,

Planeta y RAE: la perversión de la protección del copyright

26 septiembre 2011 11:11

La noticia me ha ido viniendo desde hace pocos días, por muy distintos medios: la asesoría jurídica del Grupo Planeta envió un email al administrador del veterano sitio uruguayo elcastellano.org para advertirle de que estaba transgrediendo la ley al reproducir y enlazar a contenidos del sitio de la Real Academia Española (Planeta es propietario de Espasa, editor de muchas obras de la Academia). Se puede consultar el texto completo del email enviado, del que entresaco este párrafo :

Por todo ello, informarle que la copia, reproducción, plagio, distribución y/o comunicación pública realizada sin su consentimiento no solo contraviene las disposiciones del Texto Refundido de la Ley de Propiedad Intelectual Aprobado por Real Decreto Legislativo 1/1996, de 12 de abril, concretamente en su Artículo 17º, sino que también es susceptible de constituir un ilícito penal de acuerdo con lo establecido en el artículo 270 del Código Penal incluido en la Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, así como una práctica expresamente prohibida por nuestra legislación en materia de Competencia Desleal, según dispone nuestra Ley 3/1991, de 10 de enero, sin olvidar la especial protección que nuestra legislación en materia de propiedad industrial ofrece a una marca renombrada como RAE según lo dispuesto en el Artículo 34 y siguientes de la Ley 17/2001 de Marcas.

¿Qué había hecho de reprobable El Castellano? Lamentablemente su editor Ricardo Soca ha quitado de su web los elementos cuya legalidad se ponía en duda, y no podemos ver cuáles eran. En sus propias palabras: los “avances de la vigésima tercera edición del diccionario académico”, probablemente con enlaces a las entradas correspondientes. En concreto, el email cita la siguiente frase del aviso legal de la página de la RAE:

queda prohibida la introducción de enlaces que faciliten el acceso directo a cualquiera de los contenidos de los sitios web de la RAE, salvo en el caso de que se utilicen los procedimientos que la entidad implemente para ello, bien sea por medio de botones integrables en el navegador o de otro tipo de recursos de software

La cuestión de los enlaces profundos (los que llevan a un contenido de un sitio sin pasar por su portada) son un tema antiguo: véase una nota del 11 de abril del 2003 en el abuelo de este blog. Hacía años que no me encontraba con esta prohibición, cuando lo que hacen los sitios web más renombrados es lo contrario: fomentar el enlace interior, y cuanto más preciso, mejor…

Hay otros sitios web que, como El Castellano, enlazan a elementos de la web de la RAE, y lo hacen precisamente para prestar a los consultantes servicios que la página de la Academia no da. Es el caso de Dirae (del que ya hablamos), y del Diccionario Panhispánico de Dudas mejorado [. Otros no enlazan, pero usan el nombre, com el Diccionario del español moderno, para proponer nuevos términos y definiciones]. ¿Deben desaparecer todos? No parece muy acorde con la retórica del email que recibió Soca:

la filosofía de la RAE implica una dedicación y esfuerzo absolutos así como un profundo respeto hacia nuestros usuarios, por lo que en aras de una satisfactoria prestación de los servicios y una decidida voluntad de procurar la continuidad de su buen nombre en el sector cumpliendo con su espíritu de servicio

Por último, el email requiere al destinatario del siguiente modo:

ABSTÉNGASE de utilizar cualesquiera marcas, nombres comerciales y/o nombres de dominio que, directa o indirectamente, se asemejen o evoquen a las marcas titularidad de RAE y que, en cualquier caso, incluyan directa o indirectamente el término RAE

Mmmm… El cumplimiento de esta inclusión directa haría ilegales todos estos dominios:

abstraer (como los demás infinitivos citados, con parte de su conjugación y formas con clíticos, como abstraeréme),  arráez (como los demás nombres citados, con su forma plural), atraer, contraejemplo, contraespionaje (y muchos otros contra-), detraer, distraer, extraer, extraeuropeo (como todos los adjetivos citados, con sus variantes de género y número), extraespiritual (y muchos otros extra-), graeci (y otros latinajos), Guimaraes, infraestatal, infraestructura (y muchos otros infra-), Israel, israelita (¡conflicto diplomático al canto!), Litterae (lo siento, chicos), maltraer, naturae (más latines), raer, retraer, retrotraer, substraer, supraexpresivo (y otros supra-), tetraedro, ultraerudito, ultraestelar (y otros ultra-)

Y respecto a la inclusión indirecta, no sé; la cuestión me supera…

Etiquetas: , ,

“Los sacerdotes del saber”

21 septiembre 2011 9:09

La malignidad, el desprecio, la altivez y el malestar es, en todo tiempo y bajo toda ocasión, la marca más conspicua de la clase claustral de los sacerdotes del saber; mandarines siempre en creciente pérdida de humor, grises y afanados, sordos a la belleza, ciegos a la melodía de la vida. Su sadismo académico les lleva a utilizar el arsénico en las notas a pie de página.

(Fernando R. de la Flor, 1997)
Recopilación de José Antonio Sánchez Paso

Etiquetas: , ,

Acortadores de URL (y algo más)

04 julio 2011 9:09

El espacio que ocupa el texto se ha convertido de nuevo en un bien escaso. Pasó con los telegramas, luego con  los SMS y ahora con Twitter. El límite de 140 caracteres se acerca peligrosamente a su fin cuando se inserta una dirección web o URL: sin ir más lejos, cualquiera de este mismo blog, como: “http://jamillan.com/librosybitios/2011/06/la-prueba-pisa-de-lectura-digital/”, ¡76 caracteres!.

Los acortadores de URLs lo transforman en algo más breve. TinyURL, uno de los primeros servicios de este tipo que conocí, lo cambiaría a “http://tinyurl.com/6z7jrb9″, de 26 caracteres. Hoy hay muchos:  El País ofrece cort.ascos.as… Y sí: el juego entre el nombre y el dominio es frecuente, como estos dos últimos ejemplos, que hacen uso de un .as, que en realidad se usa para “Samoa Americana y para Emiratos Árabes Unidos (aunque está asignado oficialmente a dichos países, también es usado por algunas asociaciones privadas en Asturias)”.

Un servicio complementario que dan los principales acortadores es detectar si el enlace conduce a un sitio potencialmente peligroso, y en ese caso no se activan. Es decir, funcionan como filtros de seguridad.

Mientras que puede ser difícl para muchos gestores de sitios saber cuántos y quiénes hace clic en un determinado enlace, la ventaja del acortador es que supone un paso intermedio que sí que permite registrar esos datos (de hecho, es un valor que obtienen quienes ofrecen esos servicios gratis). Un usuario registrado puede obtener algunos de esos datos en bit.ly.

Y ése es precisamente uno de los valores del acortador de Google, goo.gl. Si el usuario tiene una cuenta con el buscador, podrá tener información de cuántas veces a lo largo de un determinado periodo se ha hecho clic en esa URL acortada, junto con alguna información sobre el origen de estos usuarios (captura superior). También sabrá si otros usuarios de goo.gl han creado URLs cortas para ese mismo destino.

Por último, se le proporciona un código QR para  esa URL corta. Estos códigos, de los que hemos hablado alguna vez, sirven para ser impresos o presentados de cualquier otra forma en el mundo físico y luego, capturados por  un smart phone (como un iPhone), conducen a una página web. Este es el código QR de mi URL de ejemplo, en versión goo.gl:

Twitter, que al fin y al cabo ha sido el causante de la necesidad, proporciona también su propio acortador, que a veces aplica también sobre una URL ya corta, de modo que al final lo que tenemos es un enlace que pasa de servicio en servicio, dejando huella por supuesto, e incrementando estadísticas de uso, que en el mejor de los casos se compartirán con quien ha enlazado…

Etiquetas: , ,

La prueba PISA de lectura digital

29 junio 2011 11:11

Es curioso comparar la nota de prensa del Ministerio de educación (Un 77% del alumnado español de 15 años tiene un rendimiento medio o alto en lectura digital) y la noticia en El País (A los alumnos españoles se les atraganta la lectura digital. “España ocupa el puesto 14 de los 19 países que han participado en la nueva prueba del informe PISA de la OCDE”), porque demuestra las distintas interpretaciones que se pueden dar a unos mismos datos.

Pero no nos ocuparán aquí por el momento las interpretaciones, sino el diseño de la prueba. Esta es la primera vez que PISA analiza la “lectura digital”, y conviene examinar de cerca en qué ha consistido el test. Aquí está el Resumen ejecutivo. Y estas son las pruebas (usuario: public, contraseña: access). Hay que ir a la columna “Spain Spanish” y hacer clic en la lupa para ver la prueba tal y como el alumno la realizó y al documento Word para su evaluación.

El alumno se vio frente a una pantalla con un falso navegador de Internet (imagen superior), y fuera de ella estaban las instrucciones específicas. Estas no siempre eran simples. Por ejemplo:

Mira el comentario de Marga del 10 de marzo. Pincha en “Escribe una respuesta” y contesta a Marga. En ella, responde a su pregunta sobre qué participante, en tu opinión, sabe más sobre este tema. Justifica tu respuesta. [Nota: usa el botón Atrás para consultar la página del foro.]

Pincha en “Envía la respuesta” para añadir tu respuesta al foro.

Salta a la vista una dificultad: interpretar las instrucciones. Operaciones que muchos usuarios hacen sin problema se pueden convertir en difíciles cuando se las desmenuza en una secuencia de órdenes. Cierto que todos los que hicieron el test estaban ante las mismas dificultades, con lo que los datos comparativos probablememente indican una realidad.

Estas son las pruebas:

La primera prueba (“Quiero ayudar”) es una comprensión lectora sobre el texto de un blog, con una pequeña excursión por su menú, salida a una web ajena y uso del correo electrónico.

La segunda (“Olor”) comienza en un buscador simulado, y plantea la evaluación de los recursos a los que se accede desde él.

La tercera (“El café de los filósofos”) presenta una interfaz gráfica anticuada (pero aún presente en productos didácticos), cuya posibilidad de navegación repite el menú lateral. Un ejercicio comprende el uso de menús desplegables.

La cuarta (“Helado”) se realiza toda sobre un buscador, la pertinencia de cuyas respuestas hay que evaluar sin entrar en las páginas concretas.

La quinta (“Phishing”) es una simple comprensión lectora pero sobre un tema propio de la red: parece creada para comprobar si la información que en la propia Web alerta sobre malas prácticas en ella es adecuadamente entendida.

La sexta (“Búsqueda de trabajo”) parte de un buscador, y reparte la información pertinente a través de varias pestañas; hace uso también de menús desplegables.

La séptima (“Hablemos”) se desarrolla en un foro, y el usuario tiene que lidiar con los hilos y la cronología de los mensajes (imagen superior), y por fin escribir un mensaje.

Las pruebas están razonablemente bien diseñadas. Pero reflejan no sólo habilidades de lectura/interacción/producción digital, sino también las preocupaciones actuales sobre evaluación de los recursos en línea, problemas de privacidad y engaño, etc.

¿Qué sería “lectura digital”? La suma de un complejo conjunto de habilidades de extracción de información, pero también de producción (estamos en lo del 2.0, ¿no?). Observen el conjunto de etiquetas que están al pie de este post: todos estos temas están (o deberían estar) presentes en la lectura/escritura digital.

He echado en falta pruebas que pongan en juego la habilidad de interpretación de páginas multilingües (pues la información en inglés acecha casi en cualquier rincón, a pesar de los esfuerzos de Google por confinarnos a una lengua). La cumplimentación de formularios complejos (como los que deben rellenar los jóvenes para hacerse miembros de cualquier red social) no está evaluada. Tampoco la capacidad de trabajar con distintas ventanas abiertas simultáneamente (más allá de la presencia anecdótica en las pruebas de pestañas del navegador): los usuarios trabajan así… Las operaciones de construir documentos a partir del copia-y-pega son básicas en cualquier contexto, y están también ausentes de esas pruebas. Las dinámicas de saltar de página en página en pos de una información, para eventualmente volver al punto de partida, están sólo esbozadas. Y el importante mundo de las licencias de reutilización brilla también por su ausencia…

Por último: las habilidades digitales ya no están confinadas a un ordenador con navegador: los teléfonos móviles son el soporte de mucha lectura y escritura (en SMS), y los avanzados (tipo iPhone) permiten juego en redes sociales y Twitter… ¿Me quivoco al pensar que una mayoría de las interacciones digitales de los jóvenes transcurren ahí? Pero estas pruebas se empezaron a diseñar a principios del 2009, y todo va (demasiado) deprisa…

Ojalá que el debate público sobre qué deberían hacer nuestros alumnos en el mundo digital sirva no sólo para perfeccionar estas pruebas, sino sobre todo para reflexionar sobre las trampas y las carencias, pero también las promesas del medio .

Etiquetas: , , , , , , , ,

Antes del multimedia, 2: el espacio del tiempo

03 junio 2011 12:12

Escribía yo hace años:

Nuestra lengua está llena de usos metafóricos que asimilan el tiempo al espacio: “se acerca tal fecha”, “qué lejos veo las vacaciones”. En esa misteriosa equiparación, a veces nosotros estamos quietos, y el tiempo viaja (“ya llega el fin de semana”), y otras veces somos nosotros los que nos movemos (“nos acercamos a mi cumpleaños”).

Pues, bien esta traducción del tiempo a espacio (que parece ser un universal de las lenguas del mundo) es útil con fines de representación. Si asimilamos  la concatenación de años a una secuencia de puntos (una línea), podremos ir anotando a lo largo de ella los hechos ocurridos, y así disponer de una cronología gráfica. Pero, ¡ay!, las páginas de un libro son de por sí limitadas, mientras que el tiempo se extiende y se extiende. ¿Cómo resolverlo?

Había precedentes: al fin y al cabo, también un texto refleja un discurso continuo, y sin embargo se corta a cada página (salvo en soluciones extremadas): ¿cómo superar los límites de la página? Sencillamente, con la pirueta mental de dejar en suspenso la lectura a cada final de página o giro de hoja, para reanudarla inmediatamente.

Pero en contenidos gráficos, la página es un límite estrecho que puede ser conveniente forzar. Una solución que adoptó en 1480 el Fasciculus Temporum de Werner Rolevinck es aprovechar que en la forma de códice cada página tiene una contigua. En esta preciosa obra, la línea temporal (arriba, detalle) va recorriendo aproximadamente el centro de la doble página, y encima y debajo de ella aparecen  los acontecimientos correspondientes. Al llegar a su extremo derecho, se gira la hoja y mentalmente el lector reanuda el recorrido en la siguiente página doble.

Este recurso se puede mejorar si además permitimos que tanto la página de la izquierda como la de la derecha se desplieguen, duplicando su superficie. Es la solución que adoptó la monumental Synchronoptische Weltgeschichte (algo así como “Historia universal en cronología sinóptica”) de Arno Peters, Munich-Sollen, Universum Verlag, 1980, que se compone de dos tomos.

El primero contiene unos catorce metros de línea temporal, reducidas por fortuna a una veintena de  páginas desplegables como las que aparecen arriba. El segundo es el índice que permite localizar cualquier personaje o acontecimiento (por ej.: “insulina, descubrimiento de”), en un año y en una de las líneas paralelas en que se organiza (la dedicada a la ciencia). Pero ya el Fasciculus Temporum presentaba en sus primeras páginas un índice para explorar alfabéticamente la línea temporal…

Sí: las técnicas digitales tienen preciosos recursos para presentar cronologías, como la de la British Library (abajo), pero este breve recorrido por quinientos años de plasmación del tiempo en libros nos habrá convencido de que los principales problemas ya habían sido resueltos.

Etiquetas: , , ,

El New York Times, de pago

21 marzo 2011 9:09

Hace tres años y medio recibíamos con alborozo la noticia de que el New York Times abría sus contenidos. ¿Qué pensar de la vuelta, la semana pasada, a un modelo de pago?

Leyendo los detalles, la conclusión más clara es que la explotación por linea se refina: los lectores más activos (en ordenador o en dispositivo móvil), entendiendo por tales los que lean al mes más de 20 artículos, tendrán que suscribirse: 15 dólares al mes o 20 si es para un tablet. Los lectores ocasionales podrán seguir leyendo artículos de vez en cuando siempre que no lleguen a ese límite, y los suscriptores en papel tendrán acceso a todo el material por línea de forma gratuita.

Una excepción notable es que (como rezan las preguntas frecuentes):

Animamos a que nos enlacen desde Facebook, Twitter, buscadores, blogs y medios sociales. Cuando visite NYTimes.com a través de un enlace de uno de estos canales, ese artículo (o video, slide show, etc.) contará para su límite mensual de 20 artículos gratis, pero podrá leerlo incluso si ya ha leído sus 20 artículos gratuitos.

Cuando visite el NYTimes.com haciendo clic en enlaces de resultados de búsqueda, tendrá un límite diario de 5 artículos gratuitos. Este límite se aplica a la mayoría de los buscadores.

Una decisión similar la adoptó hace tres años Britannica: dentro de un entorno de pago, permitir acceso libre a aquellos artículos que los blogs enlazaran. Pero por otra parte, y como se ve, el NYTimes no quiere perder los muchos visitantes que obtiene desde los buscadores. Este hecho ya ha sido aprovechado por quienes se apresuran a demostrar cómo se puede leer el NYTimes gratis.

La verdad es que el New York Times es un grandísimo periódico. Desde este blog le hemos enlazado cientos de veces. No sólo por sus informaciones, precisas, bien redactadas y sugerentes sobre tecnología o el mundo del libro, sino también por sus pioneros procedimientos de visualización de información y sus avances tecnológicos en temas vitales como hipertexto.

Si un sitio web merece que le paguen, ése es el del New York Times, quizás con una reflexión como la que muchos han hecho con la Wikipedia: sí, se puede leer gratis, pero yo apoyo el proyecto…

Etiquetas: , , , ,

Readability: notas y patrocinio

04 febrero 2011 9:09

Como ya saben nuestros lectores, Readability es un programa que sirve para convertir un texto situado en una página web confusa en  algo legible. Funciona como un add-on en Firefox que instala dos botones en el navegador. Uno sencillamente transforma la página ante nuestros ojos, y el otro además la guarda para consulta posterior en teléfono móvil o en un navegador  (como hace también Instapaper). La función es tan útil que Apple la ha incorporado a su navegador Safari, y Amazon al Kindle (cuenta el New York Times).

Las últimas versiones de Readability añaden otra característica interesante: separan los enlaces como notas al pie (arriba se puede ver una muestra de la conversión de este mismo post). La nota al pie es un dispositivo libresco (de hecho se remonta al manuscrito) y tiene la ventaja de que la pulsión de hacer clic en el enlace no estorba la lectura. La conversión en nota preserva la frase que estaba enlazada, que como sabemos forma parte de la retórica del enlace, es decir, de las intenciones de su creador.

Pues bien: las innovaciones de Readability no acaban ahí: la nueva versión tiene una modalidad de pago mensual de 5 dólares (que coexiste con la gratuita), y que redistribuirá el 70% de lo recaudado entre aquellos blogs o páginas más leídas con su servicio. A falta de un sistema cómodo de hacer micropagos, esta iniciativa de Readability intenta redistribuir los beneficios entre la auténtica fuente de sus ingresos: los autores de páginas que la gente quiere leer. Pero el New York Times señala también que estos servicios de lectura simple, al limpiar la página de molestias entre otras cosas están suprimiendo los anuncios, con lo que privan al periódico de una fuente de ingresos, y no descarta que tengan que llegar a acuerdos futuros para compartir ingresos.

Etiquetas: , , , ,

Enlaces profundos en el New York Times

18 enero 2011 9:09

El nombre del New York Times ha aparecido numerosas veces en estas páginas, y siempre para bien. Sus ayudas al lector, sus estupendas infografías interactivas, su autoconsciente hipertextualidad, sus divertidos artículos sobre casi cualquier tema

Pues bien, en “Open”, el blog de los desarrolladores del diario, Michael Donohue anuncia la mejora de un sistema de enlace profundo para el diario, Emphasis (gracias por la noticia, Silvia Senz y Barrapunto).

Desde el comienzo de la Web ha habido instituciones y empresas que han pretendido que se enlazara únicamente a su portada, considerando ilegal el enlace profundo, es decir, el que apuntara a cualquier página del interior (véase lo que decíamos hace casi ocho años: 11 de abril). Esta política iba contra la misma esencia de la Web, y además era estúpida. Lo demuestra el hecho de que los medios más avanzados, como el diario americano, crean la posibilidad de enlazar no sólo a cualquier página, sino a cualquier párrafo o frase de una página, y además resaltarlo.

A título de ejemplo, he aquí un enlace con resaltado de una frase en el blog mencionado. La forma en que se ha resuelto es, desde el punto de vista de la programación, tan ingeniosa como compleja (porque intenta preservar el enlace incluso cuando hay cambios en el texto, típicos de la prensa y de la Web), pero para la persona que enlaza resulta absolutamente sencilla.

Y otro aspecto extraordinario: el código que realiza esta funcion se ha liberado, de modo que cualquiera puede implementarlo en su sitio, o introducirle cambios. ¿Por qué lo han hecho?:

si más y más sitios deciden implementar similares capacidades, todos nos beneficiaremos de una sintaxis coherente.La sintaxis de Emphasis puede no ser la mejor opción (¡aunque espero que lo sea!), pero lo último que quiero es que cada sitio tenga su propio método propietario. Si eso sucede, perdemos todos.

Etiquetas: , ,