Editar para tabletas y teléfonos, seminario en Madrid

05 diciembre 2012 10:10

Las aplicaciones para teléfonos avanzados y tabletas son un nuevo terreno en el que se dirimen muchos desafíos editoriales de la actualidad.

Las obras para estos medios móviles gozan de varias ventajas. Una es la facilidad con la que pueden alcanzar al público, a cualquier usuario en posesión de uno de estos dispositivos. Otra es que permiten una interactividad muy natural a través de la pantalla táctil. Y por fin, suponen un soporte expresivo muy apto para obras con predominio visual y en general multimedia. No es de extrañar que se hayan conseguido resultados destacables en obras destinadas al público infantil y también en revistas ilustradas.

Con estas nuevas aplicaciones para teléfonos avanzados y tabletas ha avanzado un paso más el proceso de liberación del texto e imágenes de la prisión del papel.

Jueves 13 de diciembre del 2012, de 10 a 13:30

Director :
José Antonio Millán

10.00 h Apertura

10.15 h Las imágenes cobran vida, las palabras se multiplican…
NOEMÍ PES, La Tortuga Casiopea

10.45 h Editar para el mundo
TONI MATAS, BCN Multimedia

11.15 h Coloquio

11.45 h Pausa

12.00 h La revista que cobró vida
ANGEL ANAYA BARROSO Y LAURA BLANCO VILLA , Vis-à-Vis

12:30 h Fuera de la prision del papel
ANTONIO RODRIGUEZ DE LAS HERAS, Universidad Carlos III

13:00 h Coloquio

ASISTENCIA GRATUITA PREVIA INSCRIPICIÓN

Información e incripciones:
Residencia de Estudiantes. Departamento de Actos 91 563 64 11 / actos@residencia.csic.es

RETRANSMISIÓN EN STREAMING:
siga este enlace
Jueves 13 de diciembre de 2012 – 10 h. (GMT +1)

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iOS 6, libros y lectura

25 septiembre 2012 9:09

El nuevo sistema operativo de Apple para iPod, iPhone e iPad aporta algunas innovaciones en el campo de la lectura. Como es sabido, cada versión del sistema operativo introduce cambios en estos dispositivos: en todos ellos o sólo en alguno de sus tipos o modelos (de hecho, saber si un modelo concreto de teléfono o tableta tiene determinada mejora puede ser un tanto complejo). Pueden cambiar también las prestaciones de las aplicaciones que vienen de fábrica con los aparatos, como por ejemplo el navegador Safari.

La tienda de iBooks en el iPad (abajo) tiene una apariencia mejorada, si por eso entendemos la presentación de grandes destacados en carrusel, y un cuidado especial del diseño.

De todas formas, tanto esta tienda de libros como la de la aplicación para ordenador, iTunes (abajo), adolecen de idéntico defecto: mezclar las categorías, presentarlas bajo nombres poco explicativos (“Nuevo y destacado”, “Lo último”…) y usar cajones de sastre (en “ciencia ficción y fantasía” se agolpan Andersen, Tolkien y Neal Stephenson). Salvo como escaparate de bestsellers, o salvo en el caso de que uno sepa exactamente qué libro quiere… y lo encuentre, de poco sirven estos muestrarios.

El navegador Safari ha dado un paso más en cubrir las prestaciones que venía dando Instapaper, a saber: despojar a los textos de las páginas web de accesorios enojosos y guardarlos off-line para poderlos leer sin conexión.

Safari gestiona ambas cosas, la primera desde hace tiempo: a través del botón “Lector” en la barra de direcciones se puede convertir el abigarrado conjunto de anuncios y barras de navegación de una web:

en el contenido textual y fotográfico libre de molestias y con posibilidad de modificación del tamaño de la letra (ambos ejemplos de un iPad):

Pues bien: a esta característica el iOS 6 ha añadido la posibilidad de conservar el contenido para su lectura sin conexión a la Red, a través de una “Lista de lectura”. El siguiente ejemplo es de un iPhone:

La puesta al día remota de los sistemas operativos y de las prestaciones de ciertas aplicaciones es un rasgo muy útil de los dispositivos de Apple, y resulta interesante ver cómo, mientras se van recogiendo algunas mejoras que facilitan la lectura, la gestión de las librerías on line sigue siendo una asignatura pendiente…

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Páginas aumentadas

30 mayo 2012 10:10

Sabemos lo que es la realidad aumentada, sabemos qué son los códigos QR. Pues bien: cada vez hay más casos en que la interacción con un dispositivo móvil permite complementar la información no de un lugar físico, ni de un  código, sino la que está impresa en una página.

Esto es lo que hace Layar, aplicación para iPhone y otros teléfonos avanzados. La página del libro o revista (por ejemplo, la de arriba) se captura en el dispositivo, y en la pantalla aparece superpuesta una capa con puntos sensibles (abajo), que al ser pulsados llevan a información complementaria.

En el ejemplo de la revista Linda se pueden ver muchos tipos de contenido digital aumentado a partir de la página impresa: videos, gráficos, enlace a tiendas virtuales, y uso de medios sociales. En el video inferior hay varias muestras.

Las consecuencias para la publicidad son claras, aunque da la impresión de que hay muchas aplicaciones por descubrir en terrenos como manuales, libros de texto, guías turísticas, etc.

Otro bonito ejemplo de interacción de un libro impreso, en este caso con una webcam, es el de Between Page And Screen, que se anuncia como “an augmented-reality book of poems” (gracias, Noel). Y así funciona:

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Google Currents

16 abril 2012 10:10

Es bien sabido que parte sustancial de la edición digital de hoy en día se orienta a su consumo en smart phones y tabletas, tanto en iOS (iPhone e iPad) como Android . Los costes de desarrollo de las apps específicas son altos, y por eso no es extraño que aparezcan sistemas que permiten publicar contenidos en estos dispositivos manuales.

Este es el caso de Google Currents, aplicación aparecida hace unos meses, pero que ahora es accesible desde España, y que permite republicar materiales preexistentes en cualquier lugar (blogs, páginas web con RSS, fotos de Flickr…), de modo que sean accesibles en smart phones y tabletas. Es decir: la misma filosofía que hasta ahora tenía Flipboard (recientemente adaptado a iPhone)

Los usuarios que quieran acceder a los contenidos deben descargarse la aplicación de Google Currents, para instalarla en su tableta o teléfono. Una vez en ella, aparece la “biblioteca” (imagen de abajo, tal como aparece en un iPhone), en la que están las suscripciones sugeridas por la aplicación (en el ejemplo se ve Cosmopolitan), más aquellas a las que uno se la suscrito (como Libro de notas). La lupa conduce a un buscador en el que uno puede localizar contenidos de su interés.

También se puede llegar a través de una dirección web: haciendo clic en el enlace inferior se accede a la versión de este mismo blog en Google Currents, que he llamado

LyB portátil

La persona que quiera hacer disponible un cierto contenido en la aplicación debe usar el Google Currents Producer, que le permitirá ajustar todos los parámetros para ello. Producer presenta por el momento unos cuantos bugs, que pueden dificultar la inclusión de imágenes y algunas otras cuestiones.

La aplicación transforma bien la maqueta de origen en una más apropiada para la pequeña pantalla de un teléfono o para la grande, apaisada o vertical, de una tableta (en la imagen superior se puede ver cómo aparece en un iPad).

Permite incluir Analytics, de modo que se disfrute de las habituales estadísticas de uso y acceso.

Parece claro que esta aplicación (para algunos, “la cosa más cool que nunca haya hecho Google”) va a suponer un aumento cualitativo en la información disponible en los artefactos móviles. Pero también tiene otra consecuencia: es muy probable que por su gran adaptación al medio móvil acabe por suplantar a los lectores de RSS para Iphone/iPad, como NewsRack.

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Códigos QR en la solapa

26 marzo 2012 11:11

#QR

Una de las tareas clave de los editores en un mundo de novedades tan superpoblado es facilitar la información sobre las obras. Lo que voy a contar lo he encontrado en un libro de la Editorial Rayo Verde: se trata de añadir codigos QR a las solapas de los volúmenes, donde se informa de otras obras publicadas.

Com es sabido, un código QR, capturado por un teléfono avanzado (iPhone o similar), lleva a una página web concreta. Los editores siempre han aprovechado las solapas o las últimas páginas de sus libros para promoción, y muchos de ellos tienen buenas páginas web. No es que no se pueda poner una dirección URL, correspondiente a la ficha de un libro, en una solapa, pero visitarla transcribiéndola en un ordenador es algo que sólo haría un fan devoto. El código QR lo pone inmediatamente al alcance de cualquiera.

Los códigos QR se pueden crear por procedimientos simples y gratuitos, de modo que  no es algo gravoso para el editor. Y probablemente se puedan encontrar buenas ideas de promoción con este sistema (códigos que lleven a noticias, entrevistas, booktrailers, concursos…). Por otra parte, no sólo los compradores de un volumen pueden usarlos: cualquier visitante de una librería puede desenfundar el móvil y ver al instante qué le propone el editor.

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Las app de Planeta

05 marzo 2012 11:11

#iPhone #iPad

Las apps gratuitas son un interesante medio de promoción editorial. La semana pasada examiné algunas características de las app de la editorial Maeva para iOS (Apple). Voy a pasar revista ahora a algunas desarrolladas dentro del Grupo Planeta.

La app de Lorenzo Silva es un buen ejemplo de app de autor para iPad e iPhone: Silva es un escritor con muchos seguidores, y que además tiene una interesante interacción con sus lectores digitales, de modo que cuenta a priori con una base de de usuarios de esta aplicación. Quienes se la descarguen tendrán todo lo que puedan desear sobre su autor: videos, relación de sus obras, muestras de capítulos, noticias renovables que se amplían mediante conexión a la Web…  Y, por supuesto, enlace a la compra de los títulos.

Cercano a éste es otro caso de una autora también con numerosos  fans: Matilde Asensi.

La app de Planeta de Libros (para iPad e iPhone), sin embargo,  adolece de los mismos defectos de la general de Maeva que comentábamos: es un app sólo para fans de Planeta, si es que tal cosa puede existir. Además, mezcla promoción de libros que tienen edición electrónica, y de otros que sólo existen en papel (abajo). En su organización general refleja el mismo caos conceptual del sitio web de Planeta de libros.

Caso aparte es la app de Para Dummies (iPad),  que reúne los libros que empezaron en la famosa serie For Dummies, dedicada al libro práctico y de referencia, y hoy son una franquicia donde alterna la traducción de títulos originales y la creación de propios.  Como declaró hace dos días en Twitter su editor Roger Domingo:

Viendo las ventas de libros a través de la app de @ParaDummies del 1º mes. Sin duda, mucho mayores de lo esperado.

Haciendo números: si la app de @ParaDummies fuera un punto de venta estaría entre los 5 que + venden. Conclusión: tenemos nuevo gran p[unto ]d[e ]v[enta].

Bien: esta idea de app está más cerca de la app vertical, por área de interés, que comentábamos la semana pasada. Y es cierto: constituye en sí misma un punto de venta al que van asomando novedades, promociones, ofertas… Los libros de la serie tienen una identidad lo suficientemente marcada, y abarcan un abanico lo suficientemente grande de temas como para  hacer que los fans le reserven un espacio en un lugar donde éste es un recurso escaso: la pantalla del iPad.

La aplicación se convierte así en una mezcla de escaparate, librería de ebooks, y punto de encuentro para aficionados a la serie.

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¿Tiene sentido una app editorial?

27 febrero 2012 11:11

#iPad #editorial

Las apps o aplicaciones son programas de propósito determinado que se descargan en los smart phones, tablets y otros dispositivos. De su éxito da idea el hecho de que Apple está a punto de llegar a las 25.000 millones de descargas de apps en sus aparatos. En España se descargan más de 16 por segundo.

Las apps empiezan a ser utilizadas desde el mundo editorial. Maeva, por ejemplo, tiene una app general, que contiene las novedades por colecciones, booktrailers, muestras de los libros y entrevistas con los autores, los inevitables enlaces a redes sociales, y un listado de librerías con acceso a un mapa de su situación. Lamentablemente, como desde la aplicación es imposible saber si alguna de estos establecimientos tiene determinado título disponible, éste es un recurso poco útil.

Además la editorial saca las novedades de temporada en apps específicas: otoño 2011invierno 2012.

Aparte de esto, están las apps dedicadas a un autor concreto, como CamillaMaeva, dedicada a la autora Camilla Läckberg, “la reina de la novela negra europea”, que contiene juegos y test para lectores de sus obras, y AuelMaeva, dedicada a la famosa serie de “Los hijos de la Tierra”.

Tanto estas apps de autor como las de novedades son gratuitas.

¿Quién, que no sea un profesional del medio, podría querer descargarse las apps de catálogos de una editorial y de novedades? No parece tener mucho sentido… Otra cosa son las app de autor, que apuntan claramente a seguidores de un cierto tipo de obras, pero la fidelidad de los lectores no creo que llegue a extremo de querer ser fans de una editorial.

Las apps son un sistema ecológico más bien cerrado (aunque puedan tener enlaces a páginas web). Maeva utiliza codigos QR en emails para llevar a sus contactos hasta la página de descarga en iTunes, pero el movimiento inverso, desde la app hasta la compra de libros, parece más difícil.

Dado los costes nada desdeñables que tiene colocar apps en Apple (aunque las de Maeva han sido subvencionadas por el Ministerio de Cultura) , las editoriales tendrán que plantearse qué quieren hacer exactamente con ellas. Se me ocurre que podría haber apps gratuitas por géneros (¿novela negra, romántica, histórica, márketing?), para que las descargaran los aficionados; las promoverían un conjunto de sellos que proporcionaran masa crítica de novedades. Servirían de canal de promoción, y mediante notificaciones y otros procedimientos de descarga de materiales complementarios podrían ser un canal cómodo y constante de información al público.

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Tipografía cinética

06 febrero 2012 11:11

#tipografía

Cuando la palabra escrita se presenta en movimiento (aparte del juego clásico con fuentes, cuerpos, diacríticos, colores y maquetación), se introduce un elemento más. Las letras o las palabras pueden saltar, caer, desplegarse, girar… Es lo que se llama tipografía cinética.

Hasta ahora se ha utilizado básicamente para piezas cortas, porque nadie aguantaría leer, por ejemplo, el Quijote, de esta manera. Ahora bien: para poemas, enunciados expresivos, canciones o exposiciones breves resulta muy adecuado. Como ejemplo, véase la pieza de arriba, en la que el gran Stephen Fry habla sobre el lenguaje, y dice cosas que muchos ignoran…

A lo largo del tiempo hemos rastreado diversos usos de las tipografías cinéticas: los precedentes en el mundo de los títulos de crédito cinematográficos, ejemplos interactivos, utilización para booktrailers, y algún ejemplo hecho entre nosotros. Faltan sin embargo (o yo no conozco) muestras de autores españoles. Sería divertido también intentar un “animador de textos”, que dotara de movimiento a un párrafo a partir de su estructura; o todavía mejor: un animador que convirtiera una locución en su forma cinética.

Con la llegada de los tablets y teléfonos avanzados se ha abierto un flanco nuevo: ¿existen ya relatos para iPhone o iPad que saquen buen partido de las tipografías cinéticas? Por el momento lo que sí tenemos es una app de animación, Spout, que funciona en estos aparatos.

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El teclado del iPhone, y otros maltratos a usuarios hispanohablantes

03 febrero 2012 11:11

Dios me libre de todo fetichismo de la ñ, esa letra que, por ser característica de nuestra lengua, se ha cogido como enseña de instituciones de difusión del español, de fundaciones de lo mismo, que da nombre a revistas a un lado y otro del océano, a restaurantes, servicios informáticos e incluso a un superhéroe. Esa letra a la que se ha llegado a calificar de “significativo e irrenunciable blasón” de España.

No: no soy fechitista de la ñ, y sin embargo, tengo que señalar que es una molestia que no aparezca en el teclado del iPhone que se puede comprar en Madrid o en Buenos Aires…

Voy a repetirlo: no aparece en el teclado del iPhone. Claro, claro (se me dirá): es que es un teclado hecho por una compañía extranjera, anglohablante… Pero resulta que es un teclado virtual; es un teclado de software, son sólo instrucciones para pintar líneas en una pantalla. ¿Por qué no se adapta a nuestro tipo de QUERTY? No estamos hablando de que los iPhone para España tengan que apartarse en la cadena de montaje y allí atornillarles una tecla más. No: son sólo instrucciones de software para un aparato que, en todo lo demás, maneja el español.

Esta carencia hace más molesta nuestra escritura, porque para conseguir la ñ hay que mantener pulsada la tecla de la n, hasta que aparecen las variantes ñ y ń (forma esta última que, al parecer, en polaco y otras lenguas representa el mismo sonido ñ). Entonces hay que deslizar el dedo hasta la deseada. Idéntico problema tiene el catalán con la ç, que debe buscarse a partir de la c.

Ocurre lo mismo con la apertura de admiración y de interrogación: deben seleccionarse a partir de sus respectivos cierres, porque tampoco aparecen en el teclado:

Cualquier usuario hispanohablante de teclados físicos en ordenadores sabe que para conseguir una vocal acentuada (á) o con diéresis (ü) debe pulsar dos teclas.  Pero es un disparate exigir lo mismo para signos como ñ, ¡ y ¿.

Nuestros caracteres específicos (entre los que se cuentan las vocales con diacríticos) no sólo provocan problemas en los teclados. Aunque técnicamente hace ya décadas que no deberían ser un problema, siguen provocando desajustes por todas las esquinas del mundo digital. Todos recibimos de vez en cuando correos en los que han desaparecido las eñes y acentos.Y lo mismo ocurre con SMS, o con lectores de RSS:

O los nuevos navegadores, que, como Chrome, no quieren reconocer la codificación de Windows que tienen muchos sitios web (entre ellos, ¡ay!, el mío [aunque estoy en vías de cambiar la codificación]):

O los desaguisados en la alfabetización, que afean las prestaciones de servicios por otra parte tan útiles como Delicious (véase la á alfabetizada después de la u):

Pero el desprecio no se limita a sitios web extranjeros: tenemos también casos en los que webs españolas maltratan a sus usuarios, impidiéndoles utilizar acentos, como este caso de la web de la SGAE:

Y siguen siendo numerosos los casos en que correspondencia de instituciones oficiales refleja que tienen sistemas que no están adaptados para el español.

Hace más de una década ya me quejaba de estas cosas en mi libro Internet y el español, y resulta enojoso tener que volver a mencionarlas…

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La nostalgia de la página

16 enero 2012 11:11

#lectura #ebook

En esta era de publicaciones en pantalla hay un elemento que permanece inalterable: la fascinación por la página tipo códice. Ya sea en un visor de PDFs que permite leer un periódico en el ordenador (arriba, El País) o en una aplicación para télefono avanzado (abajo, iBooks en un iPhone) hay un intento de recrear la sensación de paso de una página de papel.

Pero ello se hace siempre con refinamientos, no vaya a ser que la ilusión no sea completa: ¡iBooks llega a tomarse la molestia de reproducir la página que se gira como si se transparentara desde detrás! (abajo vemos un detalle). Este horrendo efecto en realidad nos remite a la penosa lectura de libros en papel Biblia…

Y El País trata cuidadosamente la sombra de la esquina cogida por el puntero vía ratón:

¿Y qué decir de las aplicaciones que arrugan la página (y que incluso hacen un ruidito de papel crujiente)?

Y pasando al hardware: ¿por qué esa fascinación recurrente por los aparatos de dos pantallas enfrentadas, como el Libretto?

Y ya en el dominio de las interfaces táctiles, ¿cómo considerar este prototipo de e-reader que tiene un mando para pasar página como quien arquea y retiene  el borde de un libro (o, ya puestos, de un manga)?

A ver si tenemos las cosas claras: la página es útil, perceptual y ergonómicamente, porque es un rollo leer masas continuas de letras, pero una cosa es la compartimentación del texto, que es útil mnemónica y conceptualmente, y otra son las nostalgias que en nada ayudan a la lectura. En realidad se trata de restos fósiles que los mecanismos nuevos arrastran, igual que los primitivos automóviles remedaban los coches de caballos.

Estas servidumbres tienen un nombre: en inglés es skeuomorphism. Me entré por primera vez de la existencia del término a través de Arcadi Espada, que citaba un post del AppleWeblog. La Wikipedia define así skeuomorphism: “un objeto derivado que retiene como diseño ornamental elementos de una estructura que fue necesaria en el original”. En español es esqueuomorfismo, y así lo usa, por ejemplo, Serafín Moralejo en Formas elocuentes: reflexiones sobre la teoría de la representación (Akal, 2004).

De modo que cada vez que en el mundo de los ebooks pasamos página con giros, sombras, transparencias, arrugas y crujiditos, estamos perpetuando restos de los que nuestros descendientes se reirán, igual que nosotros nos reímos de esos autos primitivos tan parecidos a carruajes…

Y como recordatorio de los ímprobos esfuerzos de los fabricantes de hardware y software por acercar sus productos  a lo que no son, quede este divertimento:

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