Autores y usuarios en la era digital: encuentro en Madrid

12 enero 2012 11:11

#autor

El próximo miércoles 18 de enero, a las 19:30, en la Fundación MAPFRE (Paseo de Recoletos, 23, 28004 Madrid), y dentro del ciclo España, Europa: La Economía de la Creatividad, tendrá lugar el encuentro:

Una revolución cultural en marcha: autores y usuarios en la era digital
Joan Fontcuberta (Artista visual)
José Antonio Millán (Lingüista, editor y escritor)
Xavier Vidal-Folch (Periodista, director adjunto de El País) (moderador)

Entrada libre hasta completar aforo. Retransmisión en directo.

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Que te duermas…, I

19 diciembre 2011 10:10

#piratería #infantil #traducción

Al escritor Adam Mansbach se le ocurrió este libro cuando intentaba hacer dormir a su hija. Su título es Go the f**k to sleep, o sea: Go the fuck to sleep, traducido aquí como Duérmete ya, ¡joder!. Ya hablamos de él al comentar un post de Editar en voz alta. Pero su historia tiene tanto interés que le dedicaremos más atención.

Al parecer, el agotado padre subió a su muro de Facebook una nota en la que anunciaba que iba a escribir un libro sobre ese tema, y así lo hizo. El libro lo publicó una pequeña editorial que no estaba especializada en libros para niños, Akashic Books, ilustrado por Ricardo Cortés, y se convirtió en un éxito viral cuando se difundieron copias en PDF antes de su publicación (probablemente a partir de los PDF enviados como preventa a los libreros). Uno de los argumentos contra la llamada piratería es que quita ventas a los libros, pero no faltan casos como éste, en que de hecho la difusión de obras de forma ilegal se vuelve promoción… Entre otros factores, las preventas de Amazon contribuyeron poderosamente a que el editor ampliara su ambición respecto a la obra.

Go the fuck to sleep es una parodia de los libros que se leen a los niños antes de irse a dormir: tiene una dulce forma exterior de nana, que se convierte en improperios y exabruptos cuando el padre-en-el-texto ve que su hijo no se quiere dormir. Y al parecer se inscribe en todo un género, la “nana hostil” (hostile lullaby).

La reacción airada ante el pequeño que se niega a entregarse en brazos de Morfeo (dando así un descanso a sus progenitores) no es nada que un padre/madre normal no haya experimentado. El problema es que aquí está todo explícito, incluyendo los tacos. Y el éxito inicial de la obra se multiplicó cuando un grupo cristiano de Nueva Zelanda la atacó, pensando que podría alentar el mal comportamiento de padres disfuncionales.

Go the fuck to sleep se presenta como un “libro de niños para adultos”, que es una categoría nada extraña: muchos adultos disfrutamos de los libros infantiles, y hay numerosas obras de ese género que nadie pondría en manos de un niño, sobre todo porque las romperían. Perdí a manos de mis hijos las mejores piezas de mi colección de pop-up books , hasta que decidí que no, que en realidad no eran para ellos.

Pero no sólo es que el libro se editara en una editorial no-infantil, sino que además, el autor no escribía normalmente cuentos para niños. Como dije, surgió de una reacción ante los intentos de su hija por eludir el sueño. ¿Y por qué no? En palabras deAdam Mansbach, “una constante en mi carrera es que siempre he escrito lo que me ha salido de los cojones”.

El libro ha sido un éxito, reproducido en muchas ediciones internacionales. Además, las lecturas en voz alta de la obra se han convertido en una performance habitual… En inglés lo ha leído el director de cine Werner Herzog en la New York Public Library. La versión española, Duérmete ya, ¡joder!, publicada por Mondadori, la ha leído (no muy bien, como se comprobará) Joaquín Reyes.

Con las ediciones internacionales vinieron las respectivas versiones del título. Pero la historia de las traducciones es tan curiosa que le dedicamos todo un post en el blog de al lado, en el que, por cierto, desvelaremos también la existencia de una secuela de la obra.

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Tablas pintadas, bitios cautivos

12 diciembre 2011 9:09

#copyright #ebook #historia

Aquí al lado, en la web de Libros y Bitios (que contiene artículos más largos o de mayor alcance que en este blog), he publicado “Tablas pintadas, bitios cautivos. Creación y propiedad en la era de Internet”. Se trata de la versión corregida y aumentada de la intervención que grabé para el encuentro La creación del mundo, organizado por el Instituto Ibercrea y difundida el 18 de noviembre del 2011.

Ésta es la tesis central de mi artículo:

La propiedad es una construcción social. En materia de obras intelectuales, la propiedad (y las leyes o usos que la sancionan) depende forzosamente de los medios técnicos y materiales con los que se produce su creación y transmisión.

Los romanos y los sabios medievales debatieron largo tiempo a quién pertenecía la tabla sobre la que alguien que no era su propietario había pintado una escena: ¿al pintor o al dueño de la madera? Siglos después, con las obras desencarnadas por la tecnología digital, sigue el debate…

Acceso a Tablas pintadas, bitios cautivos.

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Blog de una editora

09 diciembre 2011 9:09

#blog #editorial #autor

Elsa Aguiar, de Ediciones SM, escribe desde hace tiempo Editar en voz alta, que es una excelente muestra de lo que puede aportar un blog  a la tarea editorial. Voy a exponer con ejemplos de sus post algunas de las cuestiones que se propone.

Es un blog personal: no es de la empresa, ni está alojado en la web de ésta. La diferencia es importante para el caso de grandes editoriales, aunque no para las pequeñas, personales, en que la voz del sello es inseparable de la voz de quienes lo llevan. Y es un blog centrado en el tipo de edición a que se dedica: la infantil y juvenil; no trata de generalidades, sino que está muy ligado a su quehacer profesional.

Elsa Aguiar puede permitirse así plantear en voz alta algunas de las alegrías del editor, pero también de sus dudas y vacilaciones. Por ejemplo, el arduo, pero remunerador proceso de selección de originales para un premio, o el papel del editor, y el trabajo en confianza mutua con el autor. También cuestiones delicadas, como “¿Tienen que tener sexo las novelas para jóvenes?“.

No podía faltar la cuestión palpitante de los cambios en el mundo de la edición, con la formulación de principios sólidos: fidelidad a la misión del editor. Sobre el tema delicado de la “piratería”, Aguiar no vacila en aportar el ejemplo de cómo la difusión digital (no autorizada) de un libro de Adam Mansbach fue el inicio de su triunfo: “El cuento del cuento sobre el que saltó Internet en un callejón muy oscuro“. Hay que señalar que posteriormente a este post, el libro ha salido en castellano ¡Duérmete ya, joder!, y prosigue su marcha triunfal.

En resumen, creo que blogs así cumplen una función muy efectiva de comunicación del editor con sus prescriptores (pues hablamos de literatura infantil y juvenil), con sus colegas, con sus autores… o incluso con quienes podrían llegar a serlo.

[Disclaimer (grrrr... no me gusta ninguna traducción castellana de la palabra): Elsa ha sido editora de algunos de mis libros].

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Planeta y RAE: la perversión de la protección del copyright

26 septiembre 2011 11:11

La noticia me ha ido viniendo desde hace pocos días, por muy distintos medios: la asesoría jurídica del Grupo Planeta envió un email al administrador del veterano sitio uruguayo elcastellano.org para advertirle de que estaba transgrediendo la ley al reproducir y enlazar a contenidos del sitio de la Real Academia Española (Planeta es propietario de Espasa, editor de muchas obras de la Academia). Se puede consultar el texto completo del email enviado, del que entresaco este párrafo :

Por todo ello, informarle que la copia, reproducción, plagio, distribución y/o comunicación pública realizada sin su consentimiento no solo contraviene las disposiciones del Texto Refundido de la Ley de Propiedad Intelectual Aprobado por Real Decreto Legislativo 1/1996, de 12 de abril, concretamente en su Artículo 17º, sino que también es susceptible de constituir un ilícito penal de acuerdo con lo establecido en el artículo 270 del Código Penal incluido en la Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, así como una práctica expresamente prohibida por nuestra legislación en materia de Competencia Desleal, según dispone nuestra Ley 3/1991, de 10 de enero, sin olvidar la especial protección que nuestra legislación en materia de propiedad industrial ofrece a una marca renombrada como RAE según lo dispuesto en el Artículo 34 y siguientes de la Ley 17/2001 de Marcas.

¿Qué había hecho de reprobable El Castellano? Lamentablemente su editor Ricardo Soca ha quitado de su web los elementos cuya legalidad se ponía en duda, y no podemos ver cuáles eran. En sus propias palabras: los “avances de la vigésima tercera edición del diccionario académico”, probablemente con enlaces a las entradas correspondientes. En concreto, el email cita la siguiente frase del aviso legal de la página de la RAE:

queda prohibida la introducción de enlaces que faciliten el acceso directo a cualquiera de los contenidos de los sitios web de la RAE, salvo en el caso de que se utilicen los procedimientos que la entidad implemente para ello, bien sea por medio de botones integrables en el navegador o de otro tipo de recursos de software

La cuestión de los enlaces profundos (los que llevan a un contenido de un sitio sin pasar por su portada) son un tema antiguo: véase una nota del 11 de abril del 2003 en el abuelo de este blog. Hacía años que no me encontraba con esta prohibición, cuando lo que hacen los sitios web más renombrados es lo contrario: fomentar el enlace interior, y cuanto más preciso, mejor…

Hay otros sitios web que, como El Castellano, enlazan a elementos de la web de la RAE, y lo hacen precisamente para prestar a los consultantes servicios que la página de la Academia no da. Es el caso de Dirae (del que ya hablamos), y del Diccionario Panhispánico de Dudas mejorado [. Otros no enlazan, pero usan el nombre, com el Diccionario del español moderno, para proponer nuevos términos y definiciones]. ¿Deben desaparecer todos? No parece muy acorde con la retórica del email que recibió Soca:

la filosofía de la RAE implica una dedicación y esfuerzo absolutos así como un profundo respeto hacia nuestros usuarios, por lo que en aras de una satisfactoria prestación de los servicios y una decidida voluntad de procurar la continuidad de su buen nombre en el sector cumpliendo con su espíritu de servicio

Por último, el email requiere al destinatario del siguiente modo:

ABSTÉNGASE de utilizar cualesquiera marcas, nombres comerciales y/o nombres de dominio que, directa o indirectamente, se asemejen o evoquen a las marcas titularidad de RAE y que, en cualquier caso, incluyan directa o indirectamente el término RAE

Mmmm… El cumplimiento de esta inclusión directa haría ilegales todos estos dominios:

abstraer (como los demás infinitivos citados, con parte de su conjugación y formas con clíticos, como abstraeréme),  arráez (como los demás nombres citados, con su forma plural), atraer, contraejemplo, contraespionaje (y muchos otros contra-), detraer, distraer, extraer, extraeuropeo (como todos los adjetivos citados, con sus variantes de género y número), extraespiritual (y muchos otros extra-), graeci (y otros latinajos), Guimaraes, infraestatal, infraestructura (y muchos otros infra-), Israel, israelita (¡conflicto diplomático al canto!), Litterae (lo siento, chicos), maltraer, naturae (más latines), raer, retraer, retrotraer, substraer, supraexpresivo (y otros supra-), tetraedro, ultraerudito, ultraestelar (y otros ultra-)

Y respecto a la inclusión indirecta, no sé; la cuestión me supera…

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Flujos de información en un entorno complejo

05 septiembre 2011 9:09

En los últimos tiempos, como ya he contado, además de los post habituales en el blog y de algún documento largo en mi web, he estado posteando en Twitter. Desde mi punto de vista, y dado que mis intereses fundamentales son facilitar la difusión de los textos y mejorar el contacto con mis lectores, todos son complementarios. En la práctica que se ha ido creando, la Web aloja artículos extensos de valor general, el blog sirve para tratamientos a veces detallados de temas de actualidad, con posibilidad de debate inmediato, y la cuenta de Twitter permite intervenciones puntuales.

Para complicar las cosas, ha aparecido Google+, aproximadamente en el mismo nicho de Facebook, pero con unas mejoras y una acogida general que parece presagiar una gran utilidad.

Esta situación plantea serios problemas tanto para la creación de los contenidos como para quienes deseen seguirlos. ¿Tengo que postear y escribir en cuatro sitios distintos? ¿Y qué debería hacer un hipotético (y un tanto sorprendente) lector que quisiera conocer todo lo que escribo? ¿Visitar el blog, entrar en Twitter y entrar en Google+? Es mucho pedir…

La solución en la que estoy trabajando es convertir a Twitter en eje de la difusión de mis publicaciones. Puedo hacer esto gracias a ciertas herramientas muy útiles (y gratuitas). FeedBlitz publica automáticamente en Twitter los post del blog. Publish Sync, desde Chrome, dado que aún no existe para Firefox, me permite hacer que un apunte en Twitter pase también a Google+, o viceversa (atención: a veces presenta fallos). Eso me permite postear básicamente en dos sitios (bueno: en tres, contando las páginas web que edito en HTML), y de esa manera jerarquizar la importancia y profundidad que otorgo a cada tema. Pero, lo que es más importante, no me hace repetir el trabajo.

Mis lectores tienen ahora dos posibilidades: los que se quieran limitar a seguir el blog, pueden llegar como siempre por tres vías alternativas: directamente, por RSS o por correo vía Feedblitz. Los que quieran conocer además de los post del blog noticias puntuales, pueden seguirme en Twitter, donde confluirá todo. Por el momento Google+ está funcionando como una zona intermedia…

Si me he explayado en estas consideraciones no es sólo por exponer en voz alta y ante mis lectores, como suelo, los avatares de este sitio web. Creo que estos mismos problemas se presentan multiplicados para los editores y otros agentes de comunicación que puede que ya cuenten con webs, blogs, y páginas en Facebook, pero que ven además que su presencia en Twitter sería imprescindible, y que ¿qué pasará con Google+? Todo ello, además, en el contexto de unos profesionales cuya dedicación básica no debería ser estudiar los constantes cambios de la Red, sino sobre todo editar (y vender) buenos libros.

Porque ¿qué debería hacer un editor para difundir sus publicaciones y eventos? ¿Atender a todos los medios? ¿Apostar sólo por una vía? La verdad: no lo tiene fácil…

Seguiremos con la cuestión.

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La prueba PISA de lectura digital

29 junio 2011 11:11

Es curioso comparar la nota de prensa del Ministerio de educación (Un 77% del alumnado español de 15 años tiene un rendimiento medio o alto en lectura digital) y la noticia en El País (A los alumnos españoles se les atraganta la lectura digital. “España ocupa el puesto 14 de los 19 países que han participado en la nueva prueba del informe PISA de la OCDE”), porque demuestra las distintas interpretaciones que se pueden dar a unos mismos datos.

Pero no nos ocuparán aquí por el momento las interpretaciones, sino el diseño de la prueba. Esta es la primera vez que PISA analiza la “lectura digital”, y conviene examinar de cerca en qué ha consistido el test. Aquí está el Resumen ejecutivo. Y estas son las pruebas (usuario: public, contraseña: access). Hay que ir a la columna “Spain Spanish” y hacer clic en la lupa para ver la prueba tal y como el alumno la realizó y al documento Word para su evaluación.

El alumno se vio frente a una pantalla con un falso navegador de Internet (imagen superior), y fuera de ella estaban las instrucciones específicas. Estas no siempre eran simples. Por ejemplo:

Mira el comentario de Marga del 10 de marzo. Pincha en “Escribe una respuesta” y contesta a Marga. En ella, responde a su pregunta sobre qué participante, en tu opinión, sabe más sobre este tema. Justifica tu respuesta. [Nota: usa el botón Atrás para consultar la página del foro.]

Pincha en “Envía la respuesta” para añadir tu respuesta al foro.

Salta a la vista una dificultad: interpretar las instrucciones. Operaciones que muchos usuarios hacen sin problema se pueden convertir en difíciles cuando se las desmenuza en una secuencia de órdenes. Cierto que todos los que hicieron el test estaban ante las mismas dificultades, con lo que los datos comparativos probablememente indican una realidad.

Estas son las pruebas:

La primera prueba (“Quiero ayudar”) es una comprensión lectora sobre el texto de un blog, con una pequeña excursión por su menú, salida a una web ajena y uso del correo electrónico.

La segunda (“Olor”) comienza en un buscador simulado, y plantea la evaluación de los recursos a los que se accede desde él.

La tercera (“El café de los filósofos”) presenta una interfaz gráfica anticuada (pero aún presente en productos didácticos), cuya posibilidad de navegación repite el menú lateral. Un ejercicio comprende el uso de menús desplegables.

La cuarta (“Helado”) se realiza toda sobre un buscador, la pertinencia de cuyas respuestas hay que evaluar sin entrar en las páginas concretas.

La quinta (“Phishing”) es una simple comprensión lectora pero sobre un tema propio de la red: parece creada para comprobar si la información que en la propia Web alerta sobre malas prácticas en ella es adecuadamente entendida.

La sexta (“Búsqueda de trabajo”) parte de un buscador, y reparte la información pertinente a través de varias pestañas; hace uso también de menús desplegables.

La séptima (“Hablemos”) se desarrolla en un foro, y el usuario tiene que lidiar con los hilos y la cronología de los mensajes (imagen superior), y por fin escribir un mensaje.

Las pruebas están razonablemente bien diseñadas. Pero reflejan no sólo habilidades de lectura/interacción/producción digital, sino también las preocupaciones actuales sobre evaluación de los recursos en línea, problemas de privacidad y engaño, etc.

¿Qué sería “lectura digital”? La suma de un complejo conjunto de habilidades de extracción de información, pero también de producción (estamos en lo del 2.0, ¿no?). Observen el conjunto de etiquetas que están al pie de este post: todos estos temas están (o deberían estar) presentes en la lectura/escritura digital.

He echado en falta pruebas que pongan en juego la habilidad de interpretación de páginas multilingües (pues la información en inglés acecha casi en cualquier rincón, a pesar de los esfuerzos de Google por confinarnos a una lengua). La cumplimentación de formularios complejos (como los que deben rellenar los jóvenes para hacerse miembros de cualquier red social) no está evaluada. Tampoco la capacidad de trabajar con distintas ventanas abiertas simultáneamente (más allá de la presencia anecdótica en las pruebas de pestañas del navegador): los usuarios trabajan así… Las operaciones de construir documentos a partir del copia-y-pega son básicas en cualquier contexto, y están también ausentes de esas pruebas. Las dinámicas de saltar de página en página en pos de una información, para eventualmente volver al punto de partida, están sólo esbozadas. Y el importante mundo de las licencias de reutilización brilla también por su ausencia…

Por último: las habilidades digitales ya no están confinadas a un ordenador con navegador: los teléfonos móviles son el soporte de mucha lectura y escritura (en SMS), y los avanzados (tipo iPhone) permiten juego en redes sociales y Twitter… ¿Me quivoco al pensar que una mayoría de las interacciones digitales de los jóvenes transcurren ahí? Pero estas pruebas se empezaron a diseñar a principios del 2009, y todo va (demasiado) deprisa…

Ojalá que el debate público sobre qué deberían hacer nuestros alumnos en el mundo digital sirva no sólo para perfeccionar estas pruebas, sino sobre todo para reflexionar sobre las trampas y las carencias, pero también las promesas del medio .

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Más sobre Dirae

16 mayo 2011 9:09

Se preguntaba Silvia en un comentario al post anterior, sobre Dirae, cómo habría que clasificar este diccionario. Creo que la respuesta es sencilla: es un diccionario digital.

¿Y cuál es un buen diccionario digital, sea en CD-ROM o en la Web? De nuevo la respuesta es sorprendentemente simple: el que permite el acceso a sus datos de todas las maneras posibles. Los diccionarios en papel son en el fondo un conjunto de fichas, encuadernadas juntas por comodidad, y por lo tanto sólo pueden dar acceso desde el lema ordenado alfabéticamente. Pero en formato digital, el acceso es ilimitado. O debería serlo…

Hay que darse cuenta de que interfaces como el de la RAE para su diccionario en línea lo único que hacen es dificultar el acceso a algo que podía ser plenamente consultable. Imaginemos que tuviéramos el Diccionario de la Lengua Española editado simplemente en páginas HTML, y que hubiera una lista general de palabras con enlaces a cada entrada. Esta sencilla interfaz daría al consultante las mismas facilidades que la actual aplicación, pero permitiría además que el que quisiera conocer el vocabulario relacionado, por ejemplo, con el río, buscara simplemente en qué páginas estaba la palabra. Pues bien: eso es lo que hace Dirae y no se puede hacer con el DRAE en línea.

La Academia no está sola en esto: muchos editores de obras digitales restringen artificialmente sus capacidades para limitar su utilidad, por motivos comerciales. Así, ahora tenemos DVDs que se pueden ver en una zona del planeta pero no en otra, libros que se pueden leer sólo en un dispositivo, canciones que sonarán sólo en un aparato, etc. Paradójicamente, y dado que el acceso abierto a las obras digitales está resuelto tecnológicamente desde hace décadas, los mayores esfuerzos de los editores de hoy se dirigen a limitarlo…

Vamos, como si siglos después de la invencion de la imprenta, de golpe nos vendieran un diccionario con las páginas cubiertas por un cartón en el que hubieran practicado una ventanita, y sólo pudiéramos leer el texto que aparece a través de ella, moviéndola trabajosamente de una esquina a otra, de arriba a abajo de la página…

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Dirae: consulte el DRAE como ya no podía hacerlo

13 mayo 2011 12:12

Ha aparecido Dirae.es, una creación de Gabriel Rodríguez Alberich. Cito de Barrapunto:

Un diccionario inverso se parece un poco a Google, igual que un diccionario normal se parece a un navegador. En un navegador, introduces una URL y te aparece la página que deseas, igual que en un diccionario buscas un término y te aparece su definición. En un diccionario inverso la búsqueda se hace en la definición, y el resultado es el término que corresponde con esa definición (igual que en Google introduces palabras, las busca en el contenido de las páginas web, y el resultado es la lista de URLs donde aparecen esas palabras). Dirae.es es un diccionario inverso basado en el Diccionario de la Real Academia, que gracias a ese funcionamiento retrógrado multiplica su utilidad más allá de la pura definición de términos.

Escogiendo bien los términos de búsqueda, Dirae puede servir también como tesauro asociativo, buscador etimológico, buscador de sinónimos, buscador de categorías gramaticales y otras funciones lexicológicas. Puedes echarle un vistazo a los ejemplos de uso para empezar a probar su funcionamiento.

Pero vayamos por partes: Dirae es una aplicación utilísima, y todos los hispanohablantes y cualquier persona interesada por el español debería donar al menos un euro a su autor. Pero no es un “diccionario inverso”, porque un diccionario inverso es otra cosa.

Bien. Aclarado este pequeño escollo terminológico, diré que Dirae permite consultar cualquier elemento presente en la base de datos del Diccionario de la Real Academia, algo que no se puede hacer ni con el CD-ROM ni con la aplicación en línea. Dirae permite buscar por palabras presentes en la definición, por origen etimológico, por marcas en las acepciones (por ejemplo Germ. de Germanía), y permite crearse un diccionario de locuciones latinas o incluso rastrear recetas

En resumen: da al usuario del diccionario pleno control sobre lo que quiere conseguir de él, en vez de que se limite a buscar definiciones.

Hay que señalar que estas posibilidades que ofrece Dirae estaban ya presentes (junto a otras varias) en el primer CD-ROM que se hizo sobre el diccionario (1995), que creamos mi hermano Rafael Millán y yo mismo, pero luego desaparecieron de las siguientes versiones del CD-ROM. Tan útiles eran que muchos estudiosos han mantenido instalada esta versión en sus ordenadores (aunque ya no se corresponde a la edición en vigor del diccionario) para poder seguir utilizándolas.

Pensando un poco mal, hay que reconocer que estas posibilidades de exploración exahustiva de la base de datos del DRAE saca a la luz algunas de las vergüenzas de la obra, mejoradas en ediciones recientes, pero aún no desaparecidas del todo…

Cito de nuevo a Barrapunto:

Las remezclas de servicios públicos como Dirae.es son ejemplos de lo que en NTK llamaban “usabilidad de guerrillas”.

Dado que los sitios oficiales son nefastos, es casi un deber cívico extraer los datos y dotarlos de mayor utilidad.

En efecto: es una vergüenza que formas de acceso a una obra que ha recibido tanto apoyo de fondos públicos, y que son tecnológicamente posibles y culturalmente deseables no existan desde hace años en el sitio oficial de la RAE, y que haya tenido que ser una acción privada y altruista quien las lleve a la práctica.

[Pido excusas por publicar también este post en el blog de al lado].

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Copiad, malditos

02 mayo 2011 9:09

Hace tiempo que debía una reseña de este documental, el primero bajo licencia Creative Commons que ha emitido Televisión Española. ¡Copiad, malditos! es una interesante indagación sobre los derechos de autor, la creación, la copia y otros temas relacionados con la propiedad intelectual.

Su emisión y posterior difusión por la red ha puesto al descubierto maniobras para lavar el cerebro de los niños en estos temas. Véase lo que dice del documental el blog Educación musical.

En un momento es que Promusicae, Sgae y FAP difunden una guía para el buen uso de Internet (en PDF) para orientar a “padres, profesores y menores”, que entre otras cosas contiene esta definición de blog:

Blog: Abreviatura de “web log”, un diario o revista que se publica en Internet. Los blogs a menudo se utilizan para publicar enlaces a archivos, que pueden ser copias ilegales de música, películas u otros ficheros multimedia

es importante difundir que hay alternativas a la visión del consumo cultural que promueve la industria. Hacktivistas ha contribuido ofreciendo una “Guía para madres y profesoras” a la Música, cine y televisión legal, libre y gratuita en Internet.

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