Cada vez más cerca

23 enero 2012 11:11

#buscador #social

Desde hace unos días, Google en inglés permite utilizar su función Search Plus (para ir desde el buscador configurado en español, hay que cambiar al pie de la página: “Google.com in English”). Está disponible únicamente para quieres se han dado de alta en Google+ y tienen una sesión activa.

Si la sesión se ha configurado para presentar resultados personales, entonces, y como respuesta a una búsqueda, además de los anuncios y de las páginas que el buscador ha considerado pertinente mostrar, aparecen imágenes,  noticias o videos que han compartido las personas que están en nuestros círculos de Google+. Eso significa que podremos ver algo que una persona de nuestros círculos comentó en Blogger en el año 2009, o una noticia que otra enlazó en noviembre pasado. Esto incluye, curiosamente, cosas que nosotros mismos habíamos enlazado en su día, lo que genera un bucle de recursividad en el que da vértigo pensar.

Las aportaciones de los individuos de nuestras redes refuerzan, así, los del buscador (o más bien se alían con ellos), y el resultado es un extraño “Fulanita te recomienda esto y Menganito eso de más allá”, unidas a las recomendaciones de los insondables algoritmos de Google. Estos resultados personales pueden ser tres o cuatro, o varios centenares, dependiendo de la amplitud y actividad de nuestra red.

Esta intrusión o complemento de nuestras relaciones en los resultados de búsqueda se puede, afortunadamente, personalizar, y la forma más sencilla es con la tecla doble que encabeza este post. El nuevo sistema se presenta bajo las caracteristicas de “seguridad, transparencia y control”: seguridad, se nos dice, porque nadie más que nosotros verá las recomendaciones de nuestra propia red (se aplica a los resultados de búsqueda el mismo criptografiado que a los correos en Gmail); transparencia porque las recomendaciones personales están señaladas con el icono de una persona, un pequeño busto azulado, y control porque se puede indcar en preferencias o sobre la marcha si se quieren o no ver (o si sólo se quieren ver las personales).

Este movimiento del buscador refuerza la tendencia hacia el localismo (ahora no sólo espacial, sino también social) en sus resultados que ya comentábamos hace un año en “El buscador que era algo más“. En su carrera con Facebook por explotar el conocimiento de la red del consultante, Google ha dado un paso más allá:

Mientras que puede haber 7.000 millones de personas [...] y un billón de páginas web, pasamos nuestras cortas y preciosas vidas viviendo en una ciudad concreta, con amigos y familia concretos, [...] y confiando en una porción diminuta de la información del mundo. Nuestro sueño es que la tecnología facilite a todos la experiencia de la riqueza de la información y la gente a su alrededor.

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Del ciberarribismo de nuestras instituciones

25 noviembre 2011 16:16

#biblioteca #buscador #iPhone
Leo en la web del Ministerio de Cultura que

La Subdirección General de Coordinación Bibliotecaria presenta el servicio gratuito de realidad aumentada georeferenciada [sic, por la única r] y en tiempo real para móviles Smartphones [sic, por la mayúscula y la falta de cursiva] ANDROID, IPHONE o SYMBIAN con una capa de información digital sobre bibliotecas españolas.

Se trata de una aplicación creada con Layar que hace que el propietario de un teléfono avanzado (iPhone o similar) vea superpuesta sobre la imagen de la zona donde se encuentra qué bibliotecas hay próximas, y obtenga información sobre cómo llegar a ellas.

La verdad: las bibliotecas no son algo que, como las farmacias de guardia, uno tenga que localizar sobre la marcha y sin pérdida de tiempo. Caso de que fuera necesaria la consulta urgente de un libro, esta aplicación no dice qué fondos tienen disponibles las bibliotecas, ni uno puede entrar en una y sin más pedir un libro: hace falta sacarse un carnet de usuario o similar.

Los beneficios de este servicio de realidad aumentada (cuyo coste estaría bien saber) son mínimos, y a cambio falta una información equivalente, puesta al alcance de todos mediante un buen mapa web, en el sitio del Ministerio, que no ofrece más que un mapa global esquemático y listados. El trabajo de referencia que ha hecho falta para crear la aplicación en Layar está, además, enterrado en una aplicación privada y propietaria, que nadie puede recuperar para crear un servicio más útil para los usuarios. (He aquí, al margen del Ministerio de Cultura, mapas de situación de las bibliotecas de Barcelona y Madrid)

Creo que esta aplicación es una muestra más del ciberarribismo de muchas de nuestras instituciones: apuntarse un tanto tecnológico, con independencia de si sirve para algo o no, y con descuido de acciones más provechosas. Si suena bien, si es algo de móviles (que se supone que es lo único que usan los jóvenes), si es tan moderno como la realidad aumentada, si es algo sobre bibliotecas, ¡adelante, cueste lo que cueste, sirva para lo que sirva!

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Los códigos QR avanzan

21 noviembre 2011 9:09

#QR #Wikipedia #iPhone
Los códigos QR, capturados por un móvil avanzado (como iPhone o los que funcionan con Android), llevan a una determinada dirección web. Desde hace algún tiempo empiezan a verse por nuestras calles en la publicidad, como podemos constatar en el  ejemplo de arriba, comentado en el blog de un publicitario. Están también en el envase de muchos productos, por ejemplo ciertas marcas de zumos; aunque a decir verdad, las veces que he probado ir a las correspondientes webs me he llevado una gran decepción: ¿para qué tienen esas webs? ¿Y para qué demonios querrán que vayamos a ellas?

Ya hemos comentado en post anteriores algunas posibilidades de estos códigos, pero se van ampliando. Wikipedia ha creado hace pocas semanas QRpedia, que, a partir de la URL de una entrada de la enciclopedia colaborativa, crea un código que se puede poner, por ejemplo, al lado de las piezas de un museo.

 

Las posibilidades de trabajar colaborativamente creando entradas de Wikipedia (por ejemplo, de monumentos y puntos notables de una ciudad), y luego dotándoles de sus correspondentes QR son asombrosas, y muy aptas para proyectos educativos…

Recordemos que muchos acortadores de direcciones generan el código QR de la URL acortada: lo hacen goo.gl y bit.ly. Y para la captura del código hay aplicaciones específicas, aunque otras más generales como la de Google para iPhone tambien lo hacen.

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Como por arte de magia

18 noviembre 2011 9:09

#Google #iPhone
Así que quieren los fabricantes de programas o dispositivos que el usuario perciba lo que hacen sus productos. Y a medida que las personas que los utilizan se cuentan por millones, sus responsables van tomando más y más decisiones que apuntan al usuario-tipo, al que tiene el comportamiento que ellos piensan que tiene la mayoría… o el que acabará por tenerlo.

Este ha sido el caso de Google, decidido incluso a enmendar la plana a los usuarios: uno busca X, y se le responde “usted en realidad quiere decir Y”. Se corrigen automáticamente presuntos errores de escritura de la palabra, o se buscan también sinónimos, se contextualiza la búsqueda según la localización del consultante… Resumí los problemas que esto causa en “El buscador que era algo más” (y léanse sus sabrosos comentarios). Pero la cosa ha ido a más: se ocultan las opciones avanzadas, se suprime el útil operador +, se retira (o yo ya no encuentro)  la opción de buscar materiales con una determinada licencia y por último se priman los contenidos más recientes.

Hasta tal extremo este uso violenta el comportamiento anterior del buscador, que Google ha decidido dar la opción de volver a las búsquedas literales de antaño con su opción Verbatim.Porque:

In most cases, Google’s algorithms make things better for our users – but in some rare cases, we don’t find what you were looking for.

Bien: soy uno de esos casos raros, y usaré Verbatim. Pero para los que no quieran meterse en complicaciones, ahí tienen, en un clic, y como por arte de magia, excelentes respuestas a sus búsquedas de servicios, productos, noticias: consumo, en una palabra…


Buscaba la web de FANDE (Federación de Asociaciones Nacionales
de Distribuidores de Ediciones) y esto es lo que me encontré…

El universo de los productos Mac ha estado siempre en la onda de ocultar cuidadosamente qué ocurre en su interior, ya desde su adopción de la interfaz gráfica:

La introducción del Mac inició una especie de guerra santa en el mundo de la informática. ¿Eran las interfaces gráficas una brillante innovación tecnológica que convertía a los ordenadores en más accesibles para los humanos y por tanto para las masas, llevándonos a una revolución sin precedentes en la sociedad humana, o una insultante chorrada audiovisual diseñada por hackers zumbados de San Francisco, que despojaba a los ordenadores de su potencia y flexibilidad y convertía el serio y noble arte de la computación en un pueril videojuego?

La cita es de una obra que lleva desde 1999 siendo de lectura obligada, pero curiosamente cada vez más actual: En el principio… fue la línea de comandos, de Neal Stephenson en edición abierta en Sindominio.

Pues bien: las maravillas de la interfaz táctil, y el modelo de funcionamiento de los iPhone o iPad han llevado al paroxismo la situación descrita por Stephenson: aplicaciones que descienden de los cielos, que saben dónde estas y lo que quieres, pero que son absolutamente opacas con respecto a cómo funcionan, qué saben de ti o qué hacen con ello.

Estamos metidos hasta el cuello en un mundo mágico, manejando dispositivos que funcionan de maravilla a base de ocultar su complejidad, y se quedan a cambio con nuestra privacidad… Hasta qué punto es una trampa lo descubriremos cuando sea demasiado tarde.

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Revistas de Vanguardia, presentación en Madrid

10 noviembre 2011 9:09

#visualización #digitalización #buscadores
El día 16 de noviembre, miércoles, a las 19:30 horas en la Residencia de Estudiantes de Madrid tendrá lugar la presentación de la publicación digital Revistas de la Edad de Plata, edición en la Web de una treintena de publicaciones de interés cultural de los años 10 a los años 30 del siglo pasado, dotadas de un buscador visual y otro lingüístico.

Intervendrán en el acto Juan Manuel Bonet, Carlos Wert y el firmante de estas líneas de forma no-presencial.

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El nuevo Delicious +Twitter

02 noviembre 2011 9:09


#buscador #social #Twitter
Uno de los temas centrales de este blog es la utilización de las tecnologías digitales para compartir el conocimiento. Y una de las formas más claras (y simples) para ello es hacer públicos los enlaces que nos son útiles, en la idea de que pueden servir también a las personas que compartan nuestras aficiones o intereses profesionales. De hecho, este fue el sentido primitivo que tuvieron los blogs.

La posibilidad de reutilización de la información obtenida en la Web experimentó un gran avance con la aparición de las etiquetas sociales, lo que se dio en llamar folksonomías. Una exposición excelente de lo que representan es el libro del 2007 (inexplicablemente inédito en castellano) Everything Is Miscellaneous: The Power of the New Digital Disorder, de David Weinberger.

Pues bien: uno de los sitios que más ha hecho por articular el uso social de enlaces fue Delicious, fundado en el 2003, comprado por Yahoo en el 2005 (a finales del 2008 declaraban 5,3 millones de usuarios y 180 millones de URLs etiquetadas), y abandonado por esta compañía a finales del año pasado.

Sí: uno de los riesgos de las aplicaciones en la nube (lo sabemos bien) es la posibilidad de perder lo que hemos invertido en ellas, pérdida aún más grave cuando se trata de temas colaborativos. Por suerte, Delicious ha renacido de sus cenizas: la ha comprado AVOS, una nueva compañía creada por los fundadores de YouTube, Chad Hurley y Steve Chen (que provenían de PayPal, y acabaron vendiendo YouTube a Google). El nuevo sitio mantiene sus funcionalidades (junto a algunas novedades, creo que de importancia menor) y permite importar las etiquetas creadas durante la etapa Yahoo, con lo que no ha habido pérdidas por el momento.

Bien: supongamos que podemos seguir utilizando esta útil herramienta de marcado personal (siempre se puede declarar privada cualquier etiqueta) o público: ¿tendremos una tarea más que añadir a las muchas que nos acechan para atender a la publicación y difusión? No, porque por suerte tenemos de nuevo una herramienta gratuita que nos lo resuelve: Packrati.us convierte nuestros tuits con enlaces en entradas de Delicious, y sus hashtags (palabras clave precedidas de #) en etiquetas Delicious. De hecho, es posible que esta aplicación refuerce el valor de los hashtags, que en demasiadas ocasiones se omiten en la práctica (salvo cuando se trata de las etiquetas que identifican un evento). No: los hashtags son útiles creadores de relaciones entre los tuits (véase abajo la red de ebook en Hashtagify.me), y ahora además son eficaces etiquetas en Delicious.

De este modo, con este post comienzo un nuevo ensayo de difusión a través del bricolaje: estas entradas de blog, creadas en WordPress, las pasará a Twitter el servicio Feedblitz; allí se juntarán con los tuits que escribo como tales, y a través de Packrati.us se convertirán a su vez en elementos etiquetados de Delicious que se acumularán en mi cuenta http://delicious.com/joseamillan. Accediendo a ella, cualquier usuario podrá ver qué enlaces he salvado sobre los principales temas que manejo, o bien se podrá crear un marcador específico para el que más le interese (ebook, tipografía, traducción, Twitter, etc.) , pero además personas que no me conozcan podrán también llegar a mis enlaces a través de sus etiquetas. No está mal, ¿no?

Si en el futuro tengo ocasión, y si sé cómo hacerlo, crearé un RSS con las etiquetas más pertinentes para este blog (porque en Delicious salvo también enlaces con otros temas), y de ese modo habrá un único feed para todas mis intervenciones sobre los temas de Libros & Bitios, ya sean en forma de posts en este blog, de páginas en la web o de tuits.

De modo que ya sabe: si le interesa preservar un enlace a este blog para usted mismo (y para otros), haga clic en el botón de Delicious que hay bajo este post y póngale las etiquetas que quiera…

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Revistas de la Edad de Plata

24 octubre 2011 13:13

Hoy se ha abierto al público la aplicación Revistas de la Edad de Plata en el Portal Edad de Plata, que mantiene la Residencia de Estudiantes de Madrid junto a otras instituciones.

Revistas de la Edad de Plata ofrece, en facsímil sincronizado con texto buscable, un valioso conjunto de 31 revistas literarias y culturales del periodo 1910 1917-1939, que totalizan más de 8.000 artículos (más de 9.000 registros, contando anuncios, ilustraciones y otras piezas breves), salidos de la pluma de 1.700 autores, correspondientes a los 316 ejemplares que constituyen las 31 colecciones, formadas por más de 14.000 páginas con más de 85 millones de caracteres.

Para acceder a este conjunto, una de las posibilidades es utilizar un buscador visual, que, desarrollado por Bestiario, da acceso a toda la riqueza de las relaciones entre los diferentes protagonistas (literarios, artísticos, científicos…) de la Edad de Plata. El buscador (arriba), permite acceder a 203 grupos (tertulias, movimientos…), 5.725 personas, 6.524 obras (libros, películas…) y 894 revistas, en sus ricas interrelaciones. En el ejemplo superior, el gráfico informa de que Alfonso Reyes, que participó en la Tertulia del Café Pombo, y es autor de las obras que aparecen el el círculo exterior, colaboró en El Sol, Héroe, Litoral…, y en esta última revista publicó “Trópico”. A partir de ahí, se puede acceder al facsímil y transcripción del poema en la siguiente herramienta:

El Publicador de Revistas da acceso al facsímil y texto electrónico sincronizados de cada uno de los más de 9.000 elementos contenidos en las 31 revistas, entre las que hay cabeceras tan importantes como La gaceta literaria, Caballo verde para la poesía… Entre los escritores que publicaron en ellas se cuentan los nombres más importantes de la cultura española, hispanoamericana y europea de la época: Federico García Lorca, Rafael Alberti, Paul Valery, Alfonso Reyes, Stephan Zweig, Jorge Luis Borges…

Este Publicador, que desarrolló Rafael Millán, está dotado de un potente buscador que permite busquedas literales, pero también por proximidad de palabras, y tiene integrado un vocabulario y morfología del español (lo que hace que pueda buscar todas las formas de un adjetivo, o de un verbo dados). Tiene también un potente lenguaje de interrogación que permite consultas del estilo de “apariciones de la preposición en seguida de verbo en gerundio”.

Las aplicaciones de investigación y educativas de estas herramientas son evidentes. Pero como la profesión va por dentro, una de las primeras cosas que curioseé fue la presencia de crítica de libros y publicidad de editoriales en el periodo. La digitalización de las revistas tiene metadatos, como la etiqueta “[anuncio]“, que permite recuperarlos.  Los ejemplos superiores aparecieron en la revista Ultra, del año 1921. Para ojos contemporáneos sorprende lo llamativo del nombre del editor frente al tamaño más pequeño del de los autores o las obras publicitadas.

Como muestra del alcance internacional de la cultura del momento, veamos otro caso, esta vez de La gaceta literaria de mayo del año 1928. Esta revista española anuncia la aparición de una antología de nueva poesía mexicana, al lado de la publicidad de un librero berlinés que manda libros en alemán a España y América. Más abajo, el librero parisino León Sánchez Cuesta se ofrece para enviar libros “de todos los países”.

Por último, he aquí un curioso caso de arqueología de la agencia literaria: la Agence Litteraire Internationale, a través de su aliado español que es la propia Gaceta, se ofrece para gestionar derechos de traducción.

Y estas son sólo algunas de las muchísimas perlas encerradas en las páginas de estos testimonios vivos de la vida cultural de la España de la Edad de Plata.

Advertencia: el autor de este blog, junto con Carlos Wert, Agustín García y todo el equipo de la Residencia de Estudiantes,  ha tomado parte en el desarrollo de la aplicación Revistas de la Edad de Plata.

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El goteo de Amazon

26 septiembre 2011 9:09


Un paseo por la flamante Amazon española hace revisar algunas cuestiones de nuestro sector del libro no precisamente nuevas, pero sí vistas bajo una nueva luz.

¿Qué parte de la oferta editorial española tiene Amazon? Sabemos que una gran librería puede tener unos 70.000 títulos, pero para eso están las librerías por línea, para tener un stock mayor. Amazon ha bebido de las bases de datos de libros vivos de Dilve, que para eso está, con lo que debe contar con registros de unos 338.720 obras. ¿Tiene ejemplares de todas? Claramente no: de una gran mayoría tiene dos ejemplares, o incluso uno. Estos han sido los mensajes más repetidos en los muestreos que he hecho:

“Sólo hay 1 en stock. Cómpralo cuanto antes” (por cierto: Amazon nos tutea; eso no me acaba de parecer bien)

“Sólo hay 2 en stock. Cómpralo cuanto antes”

Y a veces, con información contradictoria:

Pero de muchos no hay ejemplares. De hecho, para comunicarlo pueden aparecen todas estos mensajes, cuyos matices no siempre quedan claros para el usuario:

“No disponible por el momento”

“No disponible temporalmente. Pídelo ya y lo enviaremos cuando esté disponible. Recibirás un e-mail con la fecha de entrega estimada en cuanto tengamos más información. El cobro a tu cuenta se realizará cuando se envíe el producto

“Regístrate para que te enviemos una notificación cuando este producto esté disponible”

“No disponible. Cómpralo ya y te lo enviaremos cuando esté disponible”

“Disponible en preventa. Este producto saldrá a la venta el 27 octubre 2011″

En algunas búsquedas que he hecho (pero dada la magnitud de la base de datos, no tienen gran valor estadístico) figuraban como no disponibles bajo una u otra forma entre el 20% y el 40% de los títulos. Alguna búsqueda me dio hasta el 75% de títulos sin stock.

Lógicamente, Amazon no puede comprar un gran stock de todos los títulos vivos, y ese goteo de dos o un ejemplares demuestra que su apuesta sigue siendo la larga cola: muchas ventas de pocas cantidades de muchos títulos. Pues bien: si quieren muchos títulos, están en el país indicado…

Sin embargo, este sistema depende estrechamente de la agilidad en la reposición de libros cuando se agote ese ejemplar suelto o esa pareja de ejemplares que tienen la mayoría de los títulos, o de la agilidad del envío cuando se pida uno que directamente no está en stock. Si hemos de juzgar por lo que dicen los libreros sobre la agilidad de la reposición o el envío, las cosas no acabarán de ir muy bien… Claro, que puede que Amazon sea un cliente de peso.

Seguiremos navegando por Amazon para contar algunas otras cosas. Por ejemplo: ¿por qué es tan difícil, o imposible, conseguir que emitan una factura con IVA a nombre de un autónomo como yo (la facturación con IVA para empresas parece estar más prevista)? Continuará.

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De imagen a imagen vía Google

19 septiembre 2011 9:09

La habilidad de los algoritmos de Google sólo corre pareja con su capacidad para poner las cosas fáciles. La búsqueda visual, que durante años fue básicamente un puente texto-imagen, ahora es una eficaz máquina imagen-imagen. Por ejemplo: arrastrando y soltando el archivo superior sobre la ventana de Google imágenes, se obtiene la siguiente respuesta:

A pesar de ciertos errores (más frecuentes con fotografías que con dibujos), el servicio de detección de imágenes similares funciona muy bien. La imagen de entrada se puede suministrar arrastrando y soltando, subiéndola desde el ordenador o (si la imagen está en la Web), aportando su URL.

Otra posible utilidad de este servicio sería localizar imágenes reutilizadas. La imagen inferior (una instalación de Alicia Martín, que fotografié en Madrid en octubre del 2003), se publicó en este sitio hace años:

Pues bien: ahora se detecta en más de un millar de sitios web (y, por cierto, prácticamente ninguno cita autoría de la obra, de la fotografia, la licencia o la página de donde se tomó).

La integración de servicios de Google permite que esta habilidad se ponga al servicio del reconocimiento de temas en la cubierta de los libros, como vimos en un post reciente sobre una app para iPhone.

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Del teléfono al libro

12 septiembre 2011 9:09

Los desarrollos de Google abarcan un conjunto inmenso de dominios, cuya integración acaba de comenzar, y probablemente  aún hemos visto muy poco de lo que ésta puede dar de sí.

Por ejemplo: el reconocimiento de imágenes del mundo real, que crea un cómodo puente entre las cosas y las informaciones digitales sobre ellas. Sí: disponíamos de los códigos QR (de los que hemos venido hablando), pero que son una representación abstracta creada ad hoc; el mundo (reconozcámoslo) no está lleno de estos cuadraditos listos para ser capturados por nuestros móviles. En el terreno de los libros está el código ISBN, fácilmente interpretables por aplicaciones como ZBar, pero de nuevo se trata de un constructo creado para ese fin.

Pero Google Goggles parte del mundo real: el usuario fotografía desde su smart phone monumentos, textos, etiquetas de productos u obras de arte, y el software reconoce qué son y aporta informaciones sobre ellos.

En el mundo del libro (que es el que interesa a efectos de este blog), se puede partir de la fotografía de una cubierta: una simple fotografía de móvil, no muy buena, como la superior.

La aplicación móvil de Google la escanea y comienza la labor de reconocimiento: se identifica la imagen de la cubierta (si pertenece al mundo del arte), se reconoce su autor y se lee el título del libro:

¡Cuánto sabe Google!, ¿no? La verdad es que la imagen de la Virgen con el niño y su atribución a Jean Fouquet son datos que están en la Web, porque ahí los hemos puesto nosotros: sin ir más lejos, en la Wikipedia. Los algoritmos de Google han identificado la fotografía con la imagen del cuadro en cualquiera de los miles de sitios donde aparece al lado del nombre de su autor.

Los programas de reconocimiento de caracteres, OCR, del buscador (que ya veíamos en acción en Google Docs) han leído las letras de la cubierta, y, tras plantear la hipótesis de que el objeto fotografiado es un libro, lo han localizado y han buscado todo lo que Google tiene sobre él, de modo que al pulsar “Book” en la pantalla superior obtenemos:

La obra está perfectamente localizada. Bajando por la pantalla se puede acceder a diferentes informaciones sobre la ella: el sitio web del autor, una reseña del New York Times, webs de discusión de lecturas, o muchos otros sitios:

El lector que ha encontrado el libro en casa de un amigo (o en una librería) puede así hacerse una idea de la obra, pero accediendo a Google Libros puede lograr algo mejor: explorar su contenido. ¿Hablará la History of the Breast sobre las “amas de cría” (wet nurses)? Hagamos una búsqueda:

En efecto: la expresion aparece 24 veces en la obra, y se ofrecen párrafos en los que está presente. Para una información más amplia sobre el contenido, la aplicación proporciona también la nube de expresiones y nombres de su interior, con su frecuencia relativa:

Supongamos que a estas alturas la persona interesada por la obra desea comprarla. Si está disponible como e-book, Google Books se la ofrecerá pronto como descarga, pero también está ahí el enlace a Amazon, donde igualmente descargarla, o bien comprarla como libro físico.

Si se quiere comprar como libro inmediatamente, y uno está en una gran ciudad, mediante el botón Google Shopping (aún no plenamente operativo en muchos países), se puede acceder a las librerías y otros lugares donde esté a la venta, naturalmente con indicación de qué precio tiene en cada uno. Mientras dure en España el precio fijo del libro, eso no supondrá una diferencia, aunque (si el usuario ha permitido que el dispositivo conozca su localización) sí que podrá tener el dato de cuál es el establecimiento más próximo que lo tiene en stock.

Pues bien: ése ha sido el recorrido, casi de ciencia-ficción, desde tener un ejemplar en la mano hasta saber casi todo lo posible sobre la obra y acceder a su compra. Naturalmente: este recorrido ideal supone, desde la parte del editor y del librero:

que Google puede acceder a una base de datos con el título del libro y sus metadatos: entre otros, autor, editorial, ISBN, materia…  (para España, sería DILVE)

que el editor haya consentido en integrar el texto completo del libro en Google Libros para que se pueda buscar en su interior

que los principales libreros hayan puesto sus stocks en tiempo real a disposición de Google

Sí: conectar el mundo real y el digital cuestan un esfuerzo suplementario a todos los actores de la cadena, pero es posible que valga la pena…

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