La hospitalidad de la lectura

21 enero 2007 10:10

Los días y los libros. Divagaciones sobre la hospitalidad de la lectura (México, Paidós, 2006).
ISBN: 968-853-633-4

La figura del mexicano Daniel Goldin es bien conocida en el ámbito de la edición y la lectura; hasta hace poco dirigió las colecciones para niños y jóvenes del Fondo de Cultura Económica y sus programas de formación de lectores. Los días y los libros. Divagaciones sobre la hospitalidad de la lectura (editada en México, pero afortunadamente encontrable en España) reúne en una serie de breves ensayos recuerdos personales e indagaciones sobre procesos individuales y sociales de la lectura. Algunos de los capítulos son reelaboración de piezas ya publicadas, como el que da nombre al libro, a una de cuyas versiones anteriores se puede acceder en la revista Fractal, y que puede servir para dar al lector una buena idea de la prosa y las ideas de Goldin.

A mí, particularmente (y quizás por motivos biográficos), me ha atraído mucho el capítulo dedicado a “La paternidad y los libros”: la lectura como mediación con esos extraños a quienes de golpe vemos en nuestras vidas, o la paternidad como uno de los últimos reductos de la lectura en voz alta… Otros ensayos relacionan la lectura y la literatura infantiles en el marco de la invención histórica del niño, el evanescente modelo de “lector universal” o el papel de la lectura en la formación de ciudadanos.

En suma, una obra que parte de una intervención práctica del autor en el universo que describe, y que no duda en revelar la complejidad de los procesos implicados en la más prestigiosa de las prácticas culturales.

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El tercer policía

13 diciembre 2006 12:12

¿Qué escritor fue alabado por Joyce y Beckett, y apareció en los cánones de obras maestras que hicieron Anthony Burgess y Harold Bloom?: Flann O’Brien. Acaba de salir la traducción española de la novela El tercer policía, que ha hecho Héctor Arnau (Madrid, Nórdica Libros, 2006). Su lectura es lo más parecido que he encontrado a una pesadilla (y he leído muchas…). Pero bueno: aparte de transmitir mi entusiasmo por la obra, no quería dejar de citar un párrafo. El protagonista de esta singular novela va narrando sus peripecias acompañadas por referencias a su guía intelectual De Selby, un autor imaginario (en la estirpe del profesor Teufelsdröckh de Sartor Resartus, cuya última encarnación es el Archimboldi de Bolaño). Pues bien, esto es lo que dice de una de sus obras en una extensa nota, de la que copio el comienzo (pág. 216):

El lector estará familiarizado con las tormentas que se han abatido sobre este tentador manuscrito superviviente. El Códice (nombre empleado por primera vez por Bassett en su monumental De Selby Compendium) es una colección de dos mil folios de apretada escritura manuscrita por ambas caras. La principal distinción del manuscrito es que ni una sola de las palabras es legible. Los intentos realizados por diferentes críticos por descifrar algunos pasajes que parecían algo menos formidables han estado caracterizados por fantásticas divergencias, no en el significado de los pasajes (lo cual está fuera de toda duda) sino en la clase de sinsentido que desarrollan. Un pasaje, descrito por Bassett como “un tratado profundo sobre la vejez”, es descrito por Henderson (biógrafo de Bassett) como “una descripción, no carente de belleza, de las operaciones de parto de los corderos en una granja no especificada”. Semejante desacuerdo, todo quede dicho, no es de gran ayuda a la hora de establecer la reputación de ambos críticos.

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Los libros de Barcelona

02 diciembre 2006 13:13


El Año del Libro de Barcelona (que fue el 2005) ha traído algunos frutos tardíos bajo la forma de dos publicaciones, que recogeré en distintas entradas.

La primera, aparecida en una serie de monografías de “Barcelona metròpolis mediterrània”, editada por el Ayuntamiento, se titula Barcelona y los libros. Los libros de Barcelona, y recoge materiales del simposio celebrado en noviembre del año pasado. El libro, bellamente editado e ilustrado, recoge una serie de capítulos sobre la historia de la edición barcelonesa, “una historia densa que se ha ido elaborando a impulsos”, según el texto de Sergio Vila-Sanjuán que sirve de pórtico. Entre las aportaciones destacaré las siguientes: José Enrique Ruiz Domènec trata la Edad Media, Montserrat Lamarca, la imprenta en tiempos de Cervantes, el destacado especialista Jean-François Botrel aborda el mercado del libro en el siglo XIX, Pura Fernández los editores del XIX que empezaron a editar libros sobre sexualidad, Philippe Castellano (a quien debemos estudios clave sobre Espasa) estudia la supremacía editorial de Barcelona a comienzos del siglo XX y Jacqueline A. Hurtley la historia de José Janés
(en la ilustración, tomada de la obra, la cubierta de un libro de una de sus colecciones de humor).


Estamos, pues, ante una pequeña “historia de la edición barcelonesa”, que abarca también episodios particulares pero muy ilustrativos, como la edición de pliegos poéticos del XVII, las relaciones entre Emilia Pardo Bazán y sus editores barceloneses, o los editores que lanzaron colecciones de consumo popular en la primera mitad del siglo XX.

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La Danza Macabra de King

05 agosto 2006 16:16


Muy bienvenida la traducción española de Danza Macabra (Danse Macabre), de Stephen King, recién editada por Valdemar. King es un autor muy hábil (de lo que pueden dar fe sus incontables lectores), pero también es un buen lector y un incansable espectador de películas. Danza macabra es precisamente el estudio de las obras y las películas de terror/fantasía de que King disfrutó durante treinta años. El libro aporta dos cosas, al menos: a) una delineación del género de terror, con sus raíces históricas (y unas brillantes consideraciones sobre las circunstancias sociopolíticas que alumbraron distintas variantes), y b) una reflexión sobre las relaciones entre literatura y cine, incluyendo la experiencia de cómo convertían en películas sus propias obras. Además de elementos autobiográficos (siempre gratos para seguidores del autor), King hace calas en terrenos resbaladizos (¿qué sacan los aficionados al género de las malas películas de terror?). En resumen: un placer para amantes del género de terror, pero también para quienes disfrutan del cine y la televisión populares.

La edición de Valdemar, ilustrada y cuidadísima, está en las antípodas de las prácticas habituales en la mayor parte de la edición española. Todas las obras, películas y hasta series televisivas que se citan (y son un montón) se han identificado también por el nombre, con frecuencia lejano, con que fueron conocidas en España. Se ha mantenido y ampliado el índice onomástico (frente a lo que hacen editores con muchísimos más beneficios) y se han añadido más de un centenar de notas. ¡Ah!: la traducción y la corrección de Oscar Palmer Yáñez y la corrección de Ana García de Polavieja Embid, excelentes…

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