Ley del Libro en España

15 junio 2007 0:00

Se ha aprobado la Ley del Libro. Consagra la vergüenza del canon por préstamo en biblioteca (¡0,20 euros por libro!), crea un Observatorio de la lectura y del libro, que ya veremos cómo se dota y opera, y destina una importante asignación a la modernización de las bibliotecas, entre otras cosas.

Creo que esta ley (que sustituye a la de 1975) tiene la virtud de no contentar a ninguna de las partes implicadas, lo cual no significa que sea ecuánime y equidistante de los intereses de todos.

Libro interactivo

14 junio 2007 18:18


La Revista Digital de la UNAM presenta en su último número, dedicado a la Realidad Virtual, un artículo dedicado a “Sistemas de posicionamiento en la creación de un libro interactivo“.

Un libro interactivo, en el sentido en el que usa el término Arpa Solutions, es un objeto-libro tradicional al que se añaden capacidades de presentación de modelos virtuales en tres dimensiones, videos, audios, etc. El artículo mencionado se plantea tanto las dificultades de esta técnica como alguna de sus posibles utilizaciones, como presentaciòn de obras de arte tridimensionales.

Y a mí que me recuerdan poderosamente a los libros pop-up, esas maravillas de la ingeniería en papel…

Saber qué se vende

11 junio 2007 12:12

En una noticia del New York Times sobre cómo el editor en jefe de Random House deja la compañía (dicen que por falta de éxito comercial) me salta a los ojos un párrafo:

Pero algunos de sus títulos no tuvieron éxito financiero. El más reciente, una primera novela de Mr. Kunkel, tuvo gran acogida crítica, pero vendió sólo 15.100 ejemplares en hardcover, de acuerdo con Nielsen BookScan, que hace el seguimiento de la mayor parte de las ventas por línea y en comercio.

¡Qué escándalo, una empresa, Nielsen BookScan, que sabe lo que se vende de cada título, y aparentemente da datos fiables al respecto! ¿Desembarcará algún día en España…?

Las armas del escritor

10 junio 2007 19:19

Mark Twain con su hija, en un anuncio de 1945. Fuente

Los escritores siempre han sacado partido de todo lo que podía ayudarles, incluidas las máquinas. Mark Twain fue el primero que confió en una máquina de escribir (y su obra Life on the Mississippi pasa por ser la primera que se entregó mecanoscrita a un editor). Hoy en día cualquiera utiliza un procesador de textos, pero además hay muchos escritores que utilizan otras ayudas, cuenta Rachel Donadio en su artículo “Get with the program“, en el New York Times de hoy.

Por ejemplo, los escritores de ficción tienen que poder controlar numerosos personajes con características propias e interacciones complejas. En el pasado esto se conseguía mediante el recurso a fichas, borradores sucesivos, etc. (y de hecho, como explicaba Martí de Riquer, las novelas de caballerías debieron de ser el primer género cuya producción no puede explicarse sin estos apoyos). Pero los escritores de hoy no se conforman con tan poco, y utilizan tablas Excel, o programas como Microsoft Project, que no han sido creados específicamente para estos menesteres, pero que pueden servir de cierta ayuda a los creadores.

Otros programas utilizados pueden ser el Mindjet MindManager (de nombre ominoso, como señala la articulista), que hace esquemas, o incluso el One Note de Microsoft, que permite combinar textos, correos, imágenes, videos, etc.

Hay escritores que utilizan programas especialmente diseñados para escribir guiones, como Dramatica Pro, o por último los que pretenden ofrecer una visión global de una obra compleja, como Power Structure.

Pero quizás el programa más útil sea (como señala la articulista) sencillamente uno que programe la desconexión a Internet en ciertos horarios, dejando la herramienta máxima del escritor, es decir, y en palabras de Orhan Pamuk: “El compromiso de estar solo en una habitación”.

Papel IV

09 junio 2007 12:12


Un proyecto de una universidad sueca busca incorporar al papel (material que goza de buena implantación como soporte de datos) sistemas de interactividad. No ha sido el primer intento, ni será el último: el sueño es, ni mas ni menos, aplicar a un medio ya conocido y de fabricación relativamente barata las capacidades que hoy por hoy sólo se encuentran en dispositivos electrónicos. (Vía El Mundo).

Libros por email

08 junio 2007 18:18

Los libros digitales están buscando (y a veces encontrando) procedimientos para llegar a su público. La propuesta de la reciente Dailylit es simple: enviar obras en cómodas pildorillas diarias, para aquellos demasiado ocupados, o demasiado poco motivados, para leer más de una página seguida.

El sistema, gratuito y por el momento limitado a obras en el dominio público, fragmenta las obras: desde las 18 partes del Bartleby de Melville a las 252 partes de su Moby Dick, las 459 de los Ensayos de Montaigne o las 675 de Guerra y paz de Tolstoi. Uno puede escoger el email diario (y acabaría la simpar obra del ruso en dos años), sólo los días laborables (más de dos años y medio) o sólo lunes miércoles y viernes (cuatro años y cuarto), Sin embargo, y lamentablemente, es imposible alargar las cuatro partes de Una modesta proposición de Jonathan Swift más allá de dos semanas… (Vía La flecha).

Entrevista a Lawrence Lessig

08 junio 2007 16:16

Lawrence Lessig es el fundador de Creative Commons y autor de libros como Cultura libre. El país presenta una interesante entrevista con él, por Patricia F. de Lis. Destaco una pregunta:

P. ¿Puede haber creación sin industria?

R. No. Y ésta es una de las razones por las que pienso que el copyright es esencial, incluso en la era digital. Nada de lo que hacemos intenta negar la importancia de la industria, pero el modelo de industria tradicional que fue desarrollado en el siglo XX no tiene sentido en el XXI. No es un debate a favor o en contra de la propiedad, es un debate sobre cuál es el régimen que permite a la mayor cantidad de gente posible ser creativa, mientras se protegen los necesarios incentivos comerciales de la industria. Lo que hay que pensar es si el modelo de protección de las obras de Madonna es el que tiene sentido para todas las formas de creatividad del mundo. Es un modelo muy particular desarrollado en un momento muy particular, con un determinado tipo de tecnología. La idea de que debe haber un solo modelo para todos los tipos de creatividad es ridícula. Y CC no es una manera de impedir que la gente explote sus obras; es una manera de ayudar a los autores a decidir cómo hacerlo.

Más sobre Creative Commons.

Club de lectura “on line”

05 junio 2007 12:12

Me llegan noticias del Club literario: es un sitio web que permite elegir mediante votación qué libro va a leerse cada mes, y que contiene foros donde debatir acerca de estas lecturas (ambas cosas para usuarios que formalizan un registro gratuito).

No está mal el nivel de los foros que he visto, y los libros son sin duda adecuados para un público amplio. También se agradecen algunos materiales complementarios que ayudan con los libros, pero se echa mucho de menos saber quién apadrina esta iniciativa y desde dónde se hace…

El mapa de la letra

05 junio 2007 9:09


Un sistema que convierte las referencias a topónimos de los libros en cartografía. Aparte de lo que ya sabemos que hace Google Maps, está el sitio de Gutenkarte, que se nutre de textos en el dominio público del Proyecto Gutenberg y de la cartografía de MetaCarta para generar mapas de las referencias geográficas de las obras.

Además de su utilidad en muchas obras de ficción, me ha gustado especialmente este ejemplo de la historia del Imperio Romano de Gibbon, que informa, de una simple ojeada, sobre la extensión que alcanzó su área de influencia.

Detrás del mostrador

05 junio 2007 8:08


A través de la Web de la confederación de los libreros, CEGAL, llego a las ponencias del Congreso Nacional de Libreros, que tuvo lugar este año en Alcalá de Henares, y allí me encuentro una de Javier Peral, de la mayor empresa española de distribución y logística, Logista.

Lo que más me ha sorprendido de ella fueron en primer lugar las cifras: 17 millones de ejemplares almacenados y 28.000 “referencias trabajadas”: títulos, supongo. Una simple división da unos 607 ejemplares por título, media realmente baja, y más teniendo en cuenta que medio almacén serán ejemplares de libros de Dan Brown. Si los títulos editados el año pasado fueron (según el INE) 66.000, parece que la primera empresa de logística española maneja sólo la mitad de los títulos aaparecidos en un año (¿y los de los años anteriores?).

Pero quizás lo que me ha producido más vértigo es esta imagen del almacén y lo que supongo que es la zona de pedidos. El libro, el buen libro de papel, es un producto de un mercado atomizado, y antes que el que hemos pedido al librero llegue a nuestro poder habrá tenido que pasar por almacenes gigantescos, donde robots guiados por radiofrecuencia han cogido un ejemplar, que pesado y medido por láser, empaquetado y etiquetado automáticamente, habrá salido de madrugada en gigantescos camiones para llegar a nuestra librería…