Guardando Twitter

14 septiembre 2011 9:09

Sé que estoy desfasado, pero ¿cómo decirlo? No me siento seguro si no guardo en mi ordenador (y sus copias de seguridad) las cosas que me importan: desde el correo hasta los marcadores. Por desgracia, la tendencia creciente es dejarlo todo en ese lugar conocido como La Nube, es decir: servidores que los proveedores de estas cosas tienen en sitios como un fiordo finlandés.

Hemos hablado ya varias veces de los peligros de la Nube. Quien use aplicaciones nebulosas para charlar con amigos o pasar el rato no debe procuparse, pero quienes las utilizamos para fines profesionales o de investigación (y tenemos nuestros años) no acabamos de estar tranquilos.

Por ejempo, Twitter. Progresivamente me he dado cuenta de que lo uso muchas veces como una alternativa a un marcador. En vez de marcar una página para mí solo, si creo que puede ser útil a alguien más, la tuiteo. Cuesta casi lo mismo, y puede ser más útil; es un poco como lo que ocurría en Delicio.us: los hashtags (o, en realidad, cualquier palabra del tuit) pueden servir para que alguien llegue a lo que he recomendado.

Pero cuando descubro que estoy invirtiendo esfuerzos en Twitter, que no tiene una forma de backup, se me ocurre que debería tenerlo. Los servicios en la Nube deberían poder exportarse, por varias razones:

  1. pueden estropearse y perderse datos(como ya ocurrió hace algún tiempo)
  2. pueden ser discontinuados
  3. pueden hacerse de pago
  4. pueden cambiar las condiciones de utilización (ya ocurrió con Dropbox y con Facebook)
  5. yo puedo querer mudarme a otro servicio, cambiar de perfil, etc.
  6. por si acaso

En fin: en el caso concreto de Twitter, la cuestión es aún más necesaria, porque el servicio no guarda todos los antiguos tuits de uno.

Para quien quiera guardar su actividad en Twitter, recomiendo Tweetake. Podrá hacer backup de sus tuits, retweets, seguidores, etc., en un archivo .csv, que se puede abrir con Excel y es plenamente buscable.

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Simposio Internacional del Libro Electrónico en México

13 septiembre 2011 19:19

Del 19 al 21 de septiembre se celebra en Ciudad de México el I Simposio Internacional del Libro Electrónico, organizado por Consejo Nacional para la Cultura y las Artes de México (Conaculta). Estaba invitado, pero lamentablemente no podré ir, aunque espero seguir algunas sesiones en directo desde su web …

Éste es un extracto del programa:

Lunes 19 de septiembre

Conferencia magistral sobre el futuro de los editores
Kate Wilson (Inglaterra). Editorial Nosy Crow.

Mesa 1: El libro en la sociedad del conocimiento
Arantxa Mellado (España). Directora de Ediciona.
Carlos Eduardo Ernanny (Brasil). Gato Sabido.
Bob Stein (Estados Unidos). The Institute for the Future of the Book.
Moderador: Joaquín Díez-Canedo (México). Fondo de Cultura Económica.

Mesa 2: La edición electrónica en México
Fernando Escalante Gonzalbo (México). El Colegio de México.
Hugo Setzer Letsche (México). Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana.
Alejandro Zenker (México). Ediciones El Ermitaño y revista Quehacer editorial.
Moderador: Francisco Cervantes Pérez (México). Academia Mexicana de Informática.

Mesa 3: Viejas y nuevas formas de lectura
Federico Álvarez Arregui (México). Revista Literatura Mexicana.
Emilia Ferreiro (Argentina/México). Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional.
Javier Fierro Gómez (España). Fundación Germán Sánchez Ruipérez.
Moderadora: Luz María Chapela (México). Programa Nacional Salas de Lectura del Conaculta.

Martes 20 de septiembre

Conferencia magistral sobre el futuro de los lectores
Alberto Manguel (Argentina/Canadá). Escritor, editor, traductor, antólogo y crítico.

Mesa 4: Ciberliteratura
Naief Yehya (México/Estados Unidos). La Jornada Virtual.
Alberto Chimal (México). Universidad Iberoamericana.
Jorge Gómez Jiménez (Venezuela). Revista electrónica Letralia.
Moderador: Antulio Sánchez (México). Escritor y periodista

Mesa 5: El proceso editorial del libro electrónico
Roberto Igarza (Argentina). Academia Nacional de Educación.
Rhonda Kite (Nueva Zelanda). Kiwa Media Group.
Clara López Guzmán (México). Grupo de Investigación en Interacción y eLearning de la Universidad de Salamanca.
Moderador: Julio Trujillo (México) Consejo Nacional para la Cultura y las Artes.

Mesa 6: Los derechos de autor en la era digital
José Luis Caballero (México). Jalife, Caballero, Vázquez y Asociados.
Ernesto Piedras (México). The Competitive Intelligence Unit.
Fernando Zapata López (Colombia). Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe.
Moderador: Manuel Guerra Zamarro (Mexico). Instituto Nacional del Derecho de Autor.

Miércoles 21 de septiembre

Conferencia magistral sobre el futuro del libro
Consuelo Sáizar (México). Consejo Nacional para la Cultura y las Artes.

Mesa 7: La librería digital en Estados Unidos. La experiencia de Barnes & Noble
Dialogan:
Patricia Arancibia (Argentina/Estados Unidos). Digital Group de Barnes & Noble.
Consuelo Sáizar (México). Consejo Nacional para la Cultura y las Artes.
Nubia Macías Navarro (México). Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

Mesa 8: La biblioteca digital
Lourdes Feria Basurto (México). Universidad de Colima.
Miriam López Santos (España). Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.
Malgorzata Lisowska (Polonia/Colombia). Universidad del Rosario.
Moderador: Oscar Saavedra (México). Asociación Mexicana de Bibliotecarios.

Mesa 9: La librería virtual
Tomás Granados (México). Fondo de Cultura Económica.
Luciana Ernanny Legey (Brasil). Gato Sabido.
Alfredo Quirós Amieva (España). Librería Cervantes.
Moderadora: Nubia Macías Navarro (México). Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

Mesa 10: Una visión del libro para los próximos años
José Castilho Marques (Brasil). Asociación Brasileña de Editores Universitarios.
Milagros del Corral (España). Comité Científico del II Foro Mundial de la Unesco sobre la Cultura y las Industrias Culturales FOCUS 2011.
Néstor García Canclini (Argentina/México). Universidad Autónoma Metropolitana.
Moderador: Ricardo Nudelman (Argentina/México). Fondo de Cultura Económica.
Guillermo Quijas-Corzo, Julio Trujillo y el autor.
Centro Cultural Bella Época del Fondo de Cultura Económica.
Tamaulipas 202, esquina Benjamín Hill, Col. Hipódromo Condesa.

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Del teléfono al libro

12 septiembre 2011 9:09

Los desarrollos de Google abarcan un conjunto inmenso de dominios, cuya integración acaba de comenzar, y probablemente  aún hemos visto muy poco de lo que ésta puede dar de sí.

Por ejemplo: el reconocimiento de imágenes del mundo real, que crea un cómodo puente entre las cosas y las informaciones digitales sobre ellas. Sí: disponíamos de los códigos QR (de los que hemos venido hablando), pero que son una representación abstracta creada ad hoc; el mundo (reconozcámoslo) no está lleno de estos cuadraditos listos para ser capturados por nuestros móviles. En el terreno de los libros está el código ISBN, fácilmente interpretables por aplicaciones como ZBar, pero de nuevo se trata de un constructo creado para ese fin.

Pero Google Goggles parte del mundo real: el usuario fotografía desde su smart phone monumentos, textos, etiquetas de productos u obras de arte, y el software reconoce qué son y aporta informaciones sobre ellos.

En el mundo del libro (que es el que interesa a efectos de este blog), se puede partir de la fotografía de una cubierta: una simple fotografía de móvil, no muy buena, como la superior.

La aplicación móvil de Google la escanea y comienza la labor de reconocimiento: se identifica la imagen de la cubierta (si pertenece al mundo del arte), se reconoce su autor y se lee el título del libro:

¡Cuánto sabe Google!, ¿no? La verdad es que la imagen de la Virgen con el niño y su atribución a Jean Fouquet son datos que están en la Web, porque ahí los hemos puesto nosotros: sin ir más lejos, en la Wikipedia. Los algoritmos de Google han identificado la fotografía con la imagen del cuadro en cualquiera de los miles de sitios donde aparece al lado del nombre de su autor.

Los programas de reconocimiento de caracteres, OCR, del buscador (que ya veíamos en acción en Google Docs) han leído las letras de la cubierta, y, tras plantear la hipótesis de que el objeto fotografiado es un libro, lo han localizado y han buscado todo lo que Google tiene sobre él, de modo que al pulsar “Book” en la pantalla superior obtenemos:

La obra está perfectamente localizada. Bajando por la pantalla se puede acceder a diferentes informaciones sobre la ella: el sitio web del autor, una reseña del New York Times, webs de discusión de lecturas, o muchos otros sitios:

El lector que ha encontrado el libro en casa de un amigo (o en una librería) puede así hacerse una idea de la obra, pero accediendo a Google Libros puede lograr algo mejor: explorar su contenido. ¿Hablará la History of the Breast sobre las “amas de cría” (wet nurses)? Hagamos una búsqueda:

En efecto: la expresion aparece 24 veces en la obra, y se ofrecen párrafos en los que está presente. Para una información más amplia sobre el contenido, la aplicación proporciona también la nube de expresiones y nombres de su interior, con su frecuencia relativa:

Supongamos que a estas alturas la persona interesada por la obra desea comprarla. Si está disponible como e-book, Google Books se la ofrecerá pronto como descarga, pero también está ahí el enlace a Amazon, donde igualmente descargarla, o bien comprarla como libro físico.

Si se quiere comprar como libro inmediatamente, y uno está en una gran ciudad, mediante el botón Google Shopping (aún no plenamente operativo en muchos países), se puede acceder a las librerías y otros lugares donde esté a la venta, naturalmente con indicación de qué precio tiene en cada uno. Mientras dure en España el precio fijo del libro, eso no supondrá una diferencia, aunque (si el usuario ha permitido que el dispositivo conozca su localización) sí que podrá tener el dato de cuál es el establecimiento más próximo que lo tiene en stock.

Pues bien: ése ha sido el recorrido, casi de ciencia-ficción, desde tener un ejemplar en la mano hasta saber casi todo lo posible sobre la obra y acceder a su compra. Naturalmente: este recorrido ideal supone, desde la parte del editor y del librero:

que Google puede acceder a una base de datos con el título del libro y sus metadatos: entre otros, autor, editorial, ISBN, materia…  (para España, sería DILVE)

que el editor haya consentido en integrar el texto completo del libro en Google Libros para que se pueda buscar en su interior

que los principales libreros hayan puesto sus stocks en tiempo real a disposición de Google

Sí: conectar el mundo real y el digital cuestan un esfuerzo suplementario a todos los actores de la cadena, pero es posible que valga la pena…

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Estampas bolonias I: i ladri di libri

09 septiembre 2011 9:09

Bajo uno de los bellos soportales de la ciudad, la librería A. Nanni; parafraseo:

La Biblioteca de Nanni, la más antigua de Bolonia, es sin duda la última de las bibliotecas históricas de laciudad y con el tiempo se ha convertido en un punto de referencia insustituible para cualquier persona de la cultura. El proyecto lo inició en 1825 la familia Marchesi, que compró la imprenta Stamperia della Colomba, especializándose en libro antiguo. En 1928 se hizo cargo de ella Arnaldo Nanni, e instaló en el Pórtico de la Morte puestos a la manera de los de París. Hoy en día la librería se dedica a la venta de libros nuevos y usados para los estudiantes.

Quizá es por esta clientela poco de fiar por lo que los puestos exhiben un cartel:

¡Plaga tremenda de los libreros!

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Un escáner en cada bolsillo

07 septiembre 2011 9:09

Una de las áreas digitales con desarrollos más sorprendentes son los smart phones. La última aplicación que he probado es un auténtica bendición para investigadores, lectores, curiosos y en general gentes lectoras que quieran reutilizar datos impresos en el medio digital.

La aplicación de escáner JotNot Scanner Pro para iPhone (mejor para el 4) saca una fotografía de una página de libro o columna de periódico o revista y luego la procesa. La aplicación permite corregir errores de paralaje y seleccionar la porción de texto que se desea utilizar (imagen inferior)

El resultado final se puede mandar desde la misma aplicación a Google Docs (para lo que hay que tener una cuenta en Google, Gmail, o equivalente), y este programa le practica un OCR, es decir: convierte la imagen de las letras en texto digital editable y buscable.

EL OCR nunca es perfecto, claro, pero hay factores que lo mejoran: por una parte la claridad de la fuente del texto (es mejor un libro bien impreso que un periódico), buena iluminación, colocación del móvil en paralelo al plano de la  página, y alta definición de la imagen. JotNot no deja configurar en qué lengua se le comunica al OCR que está el texto (dato bastante importante para el programa), y me da la impresión de que por defecto indica “inglés”. De todas formas, siempre se puede (fuera del móvil) retomar el archivo y subirlo de nuevo a Google Docs indicando la lengua.

Esto nos recuerda que, en general, se puede practicar un OCR gratuito a cualquier texto subiéndolo a Google Docs como PDF o como archivo de imagen. Siempre habrá que retocarlo y corregirlo, pero puede ahorrar muchísimo trabajo.

JotNot Pro vale 0,79 euros, pero también hay una versión gratuita más simple.

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Flujos de información en un entorno complejo

05 septiembre 2011 9:09

En los últimos tiempos, como ya he contado, además de los post habituales en el blog y de algún documento largo en mi web, he estado posteando en Twitter. Desde mi punto de vista, y dado que mis intereses fundamentales son facilitar la difusión de los textos y mejorar el contacto con mis lectores, todos son complementarios. En la práctica que se ha ido creando, la Web aloja artículos extensos de valor general, el blog sirve para tratamientos a veces detallados de temas de actualidad, con posibilidad de debate inmediato, y la cuenta de Twitter permite intervenciones puntuales.

Para complicar las cosas, ha aparecido Google+, aproximadamente en el mismo nicho de Facebook, pero con unas mejoras y una acogida general que parece presagiar una gran utilidad.

Esta situación plantea serios problemas tanto para la creación de los contenidos como para quienes deseen seguirlos. ¿Tengo que postear y escribir en cuatro sitios distintos? ¿Y qué debería hacer un hipotético (y un tanto sorprendente) lector que quisiera conocer todo lo que escribo? ¿Visitar el blog, entrar en Twitter y entrar en Google+? Es mucho pedir…

La solución en la que estoy trabajando es convertir a Twitter en eje de la difusión de mis publicaciones. Puedo hacer esto gracias a ciertas herramientas muy útiles (y gratuitas). FeedBlitz publica automáticamente en Twitter los post del blog. Publish Sync, desde Chrome, dado que aún no existe para Firefox, me permite hacer que un apunte en Twitter pase también a Google+, o viceversa (atención: a veces presenta fallos). Eso me permite postear básicamente en dos sitios (bueno: en tres, contando las páginas web que edito en HTML), y de esa manera jerarquizar la importancia y profundidad que otorgo a cada tema. Pero, lo que es más importante, no me hace repetir el trabajo.

Mis lectores tienen ahora dos posibilidades: los que se quieran limitar a seguir el blog, pueden llegar como siempre por tres vías alternativas: directamente, por RSS o por correo vía Feedblitz. Los que quieran conocer además de los post del blog noticias puntuales, pueden seguirme en Twitter, donde confluirá todo. Por el momento Google+ está funcionando como una zona intermedia…

Si me he explayado en estas consideraciones no es sólo por exponer en voz alta y ante mis lectores, como suelo, los avatares de este sitio web. Creo que estos mismos problemas se presentan multiplicados para los editores y otros agentes de comunicación que puede que ya cuenten con webs, blogs, y páginas en Facebook, pero que ven además que su presencia en Twitter sería imprescindible, y que ¿qué pasará con Google+? Todo ello, además, en el contexto de unos profesionales cuya dedicación básica no debería ser estudiar los constantes cambios de la Red, sino sobre todo editar (y vender) buenos libros.

Porque ¿qué debería hacer un editor para difundir sus publicaciones y eventos? ¿Atender a todos los medios? ¿Apostar sólo por una vía? La verdad: no lo tiene fácil…

Seguiremos con la cuestión.

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Ante el otoño

01 septiembre 2011 9:09

Por ir entrando tranquilamente en materia…

Las últimas semanas, escasas en post en cualquiera de mis blogs, he mantenido sin embargo bastante actividad en Twitter e incipiente en Google+ (sobre las posibilidades y problemas de mantener abiertos simultáneamente tantos canales de comunicación escribiré pronto).

En lo que respecta al futuro del ebook en España en el incierto periodo que se abre ante nosotros, nada mejor que leer la serie de post de Arantxa Mellado sobre”las nuevas plataformas de distribución de libros digitales que se estrenarán en España y en español a partir del próximo otoño”, a saber:

- Telefónica (Movistar Ebook)

- Kobo

- 24 Symbols

- Google

- Amazon

- Copia (por confirmar)

Continuará…

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