El libro que Jack escribió

08 enero 2009 12:12


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¿Recuerdan al protagonista de El resplandor de Kubrik/Stephen King, el Jack Torrance interpretado por Nicholson? Su mujer descubre que está loco como una regadera cuando ve que la obra que ha estado mecanografiando afanosamente durante días es sólo la repetición de una frase proverbial: All work and no play makes Jack a dull boy.

Como recordaba hace meses El Águila Ediciones, la

primera lectora del texto, Shelley Duvall en el papel de Wendy Torrence, reacciona aterrada ante la sucesión de páginas apiladas sobre la mesa y en las que una única oración se repite idéntica, una y otra vez. El refrán (en sí mismo una formula destinada a ser repetida invariablemente) se extiende como una enfermedad incurable sobre el marco de la ficción. Este lenguaje mecánico, testigo de su propia inercia febril, es, precisamente en su reiteración, el conjuro que le impide a Jack terminar su novela: el trabajo constante, abrumadororamente ininterrumpido, se vacía de contenido y olvida su finalidad.


Pues bien, como recoge Pierre Assouline en su blog, el artista neoyorquino Phillip Buehler ha reconstruido el libro, que está a la venta en una web de impresión bajo demanda. La obra está firmada por el propio Jack Torrance, como no podía menos de ser, y tiene dos cubiertas, entre las cuales la que yo prefiero por supuesto es la mecanográfica (arriba).

Una sola crítica: el libro de Terrance/Buehler (o viceversa) consta de 80 páginas, cuando el mecanoscrito que hojea su mujer, progresivamente alterada, parece mucho más extenso… ¿Intervención de los editores? ¿Simple censura?

Por cierto, y como recuerda Assouline, en las versiones a distintas lenguas la frase cambia completamente: en italiano es ?Il mattino ha l? oro in bocca?, en alemán ?Was Du heute kannst besorgen, das verschiebe nicht auf Morgen?
, en francés ?Un ?Tiens? vaut mieux que deux ?Tu l?auras??, y en español ?No por mucho madrugar amanece más temprano?.

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El plagio literario

27 septiembre 2008 9:09

Vía No solo libros (que cita a Libro de Notas), llego a El plagio literario, sitio gozoso y divertido que contiene muchas cosas de interés, pero entre las que destaco un generador de romances lorquianos, al que se debe esta joya:

La Virgen viene vestida
como un pájaro en las zarzas
las espaldas de los lirios
se tendía en la terraza
sobre los arcos de triunfo
El largo viento dejaba
su noche llena de peces
de su flor martirizada
con tres clavos de alegría
ella sueña en su baranda
-Huye luna luna luna
decentemente en mi cama
o descubre transitorio
y el caballo en la montaña.

Además hay muchos juegos de raíz oulipiana, como esta versión del poema de Machado “Al olmo viejo, hendido por el rayo”:

Al árbol del tiempo pasado, con tronco robusto y derecho,
de corteza gruesa y resquebrajada,
y en su mitad podrido,
por las lluvias de abril, la luz y el calor y el influjo de mayo,
algunas hojas elípticas, trasovadas, aserradas por el margen,
ásperas y lampiñas por la haz, lisas y vellosas por el envés
y verdes por ambas caras, en hacecillos sobre las ramas, le han salido.
¡El olmo centenario en la elevación natural de terreno
que roza blanda y suavemente el Duero!
Unas plantas briofitas tirando a amarillo
le deslustran la exterioridad parecida al color de la leche o la nieve
al tallo fuerte lleno de carcoma y de la parte más menuda
y deshecha de la tierra muy seca,
que con cualquier movimiento se levanta en el aire.

En fin: un placer…

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Estampas mexicanas IV: un metro de libros

05 agosto 2008 9:09

La iniciativa “Un metro de libros” (puestos para vender libros dentro del metro de Ciudad de México) se debió a la Librería Gandhi, y en seguida se extendió por muchas estaciones de la línea (véase su historia en Addenda & Corrigenda).

Al caer de la tarde, cuando los puestos se transforman en cajones cerrados, alguien puede aprovechar para una rápida siesta, y el “metro de libros” (en realidad un par de metros) se puede transformar en “un metro de sueños”…

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La lengua de los fantasmas

03 mayo 2008 10:10


A mí me gusta escribir historias de fantasmas. No hay nada que sea más adecuado a una historia de fantasmas que una lengua moribunda. Cuando menos viva está la lengua más vivos están los fantasmas. Los fantasmas adoran el yídish; todos lo hablan. Por otra parte, yo creo en la resurrección de los muertos. Yo estoy seguro de que el Mesías vendrá, y entonces millares de muertos hablantes de yídish saldrán de sus tumbas y formularán directamente una pregunta: “¿Hay nuevos libros en yídish?”.

Isaac Bashevis Singer (1904-1991), discurso de recepción del Premio Nobel en 1978.

Acaba de aparecer El yídish, historia y gramática de una lengua judía, de Joan Ferrer (Gerona, Universitat de Girona, Observatori de las llengües d’Europa y de la Mediterrània, colección Linguae Mundi, 2008).

Es la primera gramática publicada en español del yídish, lengua que hablaron los judíos desde la Edad Media hasta el Holocausto, formada a partir del altoalemán medieval con elementos de otras lenguas eslavas y del hebreo. El libro contiene también una completa historia lingüistica y cultural del yídish.

El yidish tiene una rica literatura. Hoy en día la lengua está desapareciendo.

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Londres: “Blood on paper”

28 abril 2008 13:13


Esta bonita exposición en el Victoria and Albert Museum (15 de abril-19 de junio) acoge “libros de artista” de autores como Matisse, Picasso, Braque, Georg Baselitz, Balthus, Louise Bourgeois, Anthony Caro (imagen de arriba), Eduardo Chillida, Francesco Clemente, Damien Hirst, David Hockney, Sol Lewitt, Richard Long , Robert Motherwell, Miro, Tàpies y Anselm Kiefer (cuyos libros de plomo ya conocen nuestros lectores).

Destaca en el conjunto, aparte de las maravillosas piezas de Kiefer, que abren y cierran la muestra, el libro escrito a pólvora y luego quemado de Cai Guo-Qiang (con un documental sobre su creación) y las proyecciones de palabras en un ángulo diedro de la sala, de Charles Sandison.

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Cthulhu R’lyeh wgah’nagl fhtagn

15 marzo 2007 22:22


Estupenda orgía lovecraftiana en La petit Claudine. Es el 70 aniversario de la muerte del escritor: comentarios, comics y el Commonplace Book (su libro de apuntes literarios)…

Aportaré mi granito de arena. Hace años me tocó dar una conferencia en Providence, Rhode Island, en la Brown University. Para mi sorpresa poca gente parecía conocer allí a Lovecraft. Indagando, indagando, descubrí que el salón de actos donde iba a hablar se erigía sobre lo que fue la casa de Lovecraft (hoy absorbido por el gran campus de la Brown University). Excuso decir la emoción que me embargó al pisar sitio tan señalado, y mi decepción a ver que mi charla académica no era turbada por ningún fenómeno paranormal, y ni siquiera por un leve atisbo de hedor a pescado…

Estos años de explosión blogosférica más de una vez he pensado en Lovecraft. En la biografía por Sprague de Camp que publicó Valdemar se habla mucho de la actividad de Lovecraft en la prensa amateur, la cual según su biógrafo, le procuró tantas satisfacciones como tiempo y energías le quitó para su obra. Mmmm… prensa amateur: ¿no era una auténtica precursora de los blogs? Como tantas otras cosas de la Internet, he aquí una tradición de comunicación escrita no profesional que se reedescubre en la Red: no es que los blogs hayan inventado una cosa nueva: hacen algo que era habitual (en Estados Unidos), por otros medios. He aquí una pequeña biografía del autor que habla de esta actividad de Lovecraft.

Ah, y a Lovecraft se debe uno de los más famosos libros inexistentes (aunque… ¿quién sabe?): el Necronomicon.

Es difícil explicar a personas que no leen ni ciencia-ficción ni obras del género de “terror” por qué valdría la pena leer a Lovecraft. Podríamos apuntar que pocas veces se ha dado un mayor maridaje entre vida y obra literaria, y que su obra rozó algunas zonas inquietantes de la relación del hombre con el mundo. Pero, claro, ésta es sólo la opinión de un fan.

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Los pre-libros de Bruno Munari

04 febrero 2007 16:16

En Sobre edición, un amplio extracto de la obra de Bruno Munari ¿Cómo nacen los objetos?. Munari no sólo fue un gran diseñador gráfico, sino también un autor de libros para niños con una imaginación desbordante. En la obra mencionada se plantea un ejercicio delicado: un libro sin texto (el libro ilegible) :

Es­te es un pro­ble­ma de ex­pe­ri­men­ta­ción de las po­si­bi­li­da­des de co­mu­ni­ca­ción vi­sual del ma­te­rial edi­to­rial y de sus téc­ni­cas. Por lo ge­ne­ral cuan­do se ha­bla de li­bros se pien­sa en tex­tos de di­fe­ren­tes ti­pos: li­te­ra­rio, fi­lo­só­fi­co, histórico, en­sa­yís­ti­co, etc., im­pre­sos so­bre las pá­gi­nas.

Es­ca­so in­te­rés sue­le me­re­cer el pa­pel y la en­cua­der­na­ción del li­bro, el co­lor de la tin­ta y to­dos aque­llos ele­men­tos con los que se rea­li­za el li­bro como ob­je­to. Es­ca­so in­te­rés se les de­di­ca a los ca­rac­te­res ti­po­grá­fi­cos y me­nos aún al es­pa­cio en blan­co, a los márgenes, a la nu­me­ra­ción de las pá­gi­nas y a to­do el res­to.

El ob­je­ti­vo de es­ta ex­pe­ri­men­ta­ción ha si­do el de com­pro­bar si se pue­de uti­li­zar el ma­te­rial con el que se ha­ce un li­bro (ex­clui­do el tex­to) co­mo len­gua­je vi­sual. El pro­ble­ma, por con­si­guien­te, es: ¿se pue­de co­mu­ni­car vi­sual y tác­til­men­te só­lo con los me­dios edi­to­ria­les de pro­duc­ción de un li­bro? O bien: el li­bro co­mo ob­je­to con in­de­pen­den­cia de la le­tra im­pre­sa, ¿pue­de co­mu­ni­car al­go? Y de ser así, ¿qué?

El resultado es un proyecto que además va a servir para introducir al mundo del objeto-libro a quienes aún no leen; serán los pre-libros:

En los pri­me­ros años de vi­da los ni­ños co­no­cen el am­bien­te que los ro­dea a tra­vés de to­dos los re­cep­to­res sen­so­ria­les y no só­lo a tra­vés de la vis­ta y el oí­do, si­no tam­bién per­ci­bien­do sen­sa­cio­nes tác­ti­les, tér­mi­cas, ma­teriales, so­no­ras, ol­fa­ti­vas… Se po­dría pro­yec­tar un con­jun­to de ob­je­tos que pa­re­cie­sen li­bros pe­ro que fue­ses to­dos dis­tin­tos, pa­ra la in­for­ma­ción vi­sual, tác­til, ma­terial, so­no­ra, tér­mi­ca, pe­ro to­dos del mis­mo for­ma­to co­mo los vo­lú­me­nes de una en­ci­clo­pe­dia, que a la vez con­tie­ne to­do el sa­ber o, por lo me­nos, mu­chas in­for­ma­cio­nes dis­tin­tas.

Varios libros surgidos de este experimento fueron editados en las últimas décadas. Y, créanme: son un auténtica gozada…

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El libro nonato

21 diciembre 2006 9:09

Dos noticias simultáneas hacen reflexionar sobre el estatus de los libros aún no escritos. La autora de Harry Potter está terminando el último volumen de la serie, con notables dificultades por parte de las musas (dicen las BBC News). Para desatascarse ha recurrido a un viejo truco del oficio: volver al lugar donde empezó a escribir el primero pero, ¡ay!: es posible que la cafetería donde la entonces joven en apuros buscaba refugio para escribir no funcione igual que el local donde la millonaria escritora (y algún guardaespaldas, supongo) acude ahora. A lo mejor no es que las musas habitaran ahí, sino que buscaban jóvenes necesitadas y con ganas de escribir, dondequiera que estuvieran…

La segunda noticia (que viene en El País) es sobre el escritor sueco Kristian Lundberg, de Malmö, que escribe críticas de libros en el periódico Helsinborgs Dagbladet. Lundberg ha reseñado allí una novela policiaca de una autora de fama, Britt-Marie Mattsson, titulado Fruktans makt (“El poder del miedo”). El libro figura en el catálogo de la Editorial Pirata, pero aún no ha aparecido, lo que no ha impedido a Lundberg escribir que la “intriga era previsible y esquemática la descripción de los personajes”. El crítico ha señalado que era “su antipatía hacia Mattsson lo que le había llevado a adelantarse” a lo que piensa escribir “si el libro llega a editarse”. Imagino el fin de la historia: el libro se publica, pero su intriga es previsible, y los personajes son claramente esquemáticos.

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El Libro del Cielo

16 diciembre 2006 17:17


El artista chino Xu Bing creó su obra Tianshu, literalmente, “El Libro del Cielo”, a lo largo de un trabajo de varios años (1997-81), en los que grabó bloques de madera con caracteres, para luego formar páginas con ellos e imprimirlas en papel de arroz, y acabar constituyendo una serie de volumenes al más clásico estilo chino (concretamente, de finales del periodo Ming). El problema es que los ideogramas que contienen los libros no existen: combinan elementos presentes en caracteres chinos reales, pero carecen de significado. El Libro del Cielo está mudo…

La sensación que debe de proporcionar a los lectores chinos será con seguridad sorprendente, porque estarán en un clima de familiaridad gráfica, al borde del sentido, pero sin penetrarlo jamás. Además, estos libros creados por Xu Bing presentan una disposición familiar: “sus partes y elementos son reconocibles, como por ejemplo: prefacio, índice, texto principal, comentarios, citas, y demás. Estas partes están relacionadas, y presentan coherencia interna (los ‘títulos’ en el índice concuerdan con los que parecen en el cuerpo del texto). [...] La encuadernación del libro, volúmenes encerrados en una caja de castaño, está de acuerdo con lo que se esperaría de una obra enciclopédica y autorizada”.

El artista, que vive fuera de China hace años, presenta su obra bajo la forma de instalaciones como la que se ofrece en la imagen inferior (gracias por la pista a El Objeto A).


Al hilo de las lecturas que han conducido a la redacción de esta entrada tropiezo con este precioso blog, dedicado al uso incorrecto de los caracteres chinos en la cultura occidental. Sí: desde los objetos “chinos” como jarrones y ropas, hasta los tatuajes, nos rodea un universo de ideogramas falsos, mudos, sin sentido (más allá de decir “vengo de Oriente”), que este blog se encarga de rastrear…

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El tercer policía

13 diciembre 2006 12:12

¿Qué escritor fue alabado por Joyce y Beckett, y apareció en los cánones de obras maestras que hicieron Anthony Burgess y Harold Bloom?: Flann O’Brien. Acaba de salir la traducción española de la novela El tercer policía, que ha hecho Héctor Arnau (Madrid, Nórdica Libros, 2006). Su lectura es lo más parecido que he encontrado a una pesadilla (y he leído muchas…). Pero bueno: aparte de transmitir mi entusiasmo por la obra, no quería dejar de citar un párrafo. El protagonista de esta singular novela va narrando sus peripecias acompañadas por referencias a su guía intelectual De Selby, un autor imaginario (en la estirpe del profesor Teufelsdröckh de Sartor Resartus, cuya última encarnación es el Archimboldi de Bolaño). Pues bien, esto es lo que dice de una de sus obras en una extensa nota, de la que copio el comienzo (pág. 216):

El lector estará familiarizado con las tormentas que se han abatido sobre este tentador manuscrito superviviente. El Códice (nombre empleado por primera vez por Bassett en su monumental De Selby Compendium) es una colección de dos mil folios de apretada escritura manuscrita por ambas caras. La principal distinción del manuscrito es que ni una sola de las palabras es legible. Los intentos realizados por diferentes críticos por descifrar algunos pasajes que parecían algo menos formidables han estado caracterizados por fantásticas divergencias, no en el significado de los pasajes (lo cual está fuera de toda duda) sino en la clase de sinsentido que desarrollan. Un pasaje, descrito por Bassett como “un tratado profundo sobre la vejez”, es descrito por Henderson (biógrafo de Bassett) como “una descripción, no carente de belleza, de las operaciones de parto de los corderos en una granja no especificada”. Semejante desacuerdo, todo quede dicho, no es de gran ayuda a la hora de establecer la reputación de ambos críticos.

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