Estampas neoyorquinas II: Library Walk

26 mayo 2010 10:10

En la calle 41, entre Park Avenue y la Quinta Avenida, delante de la famosa Biblioteca Pública de Nueva York, se extiende un conjunto de  96 piezas de bronce fijadas en el pavimento, que recogen e ilustran citas literarias, o sobre la lectura y las bibliotecas. Se deben al artista Gregg Lefevre.

Como muestra, esta cita de un escrito de José Martí sobre Oscar Wilde: “Conocer diversas literaturas es el medio mejor de libertarse de la tiranía de algunas de ellas”. Tomo las palabras originales de un artículo de María Guadalupe Silva, porque lamentablemente no he localizado la obra en la Web (y la cita está en inglés).

En el artículo mencionado se puede ver la curiosa historia de cómo Oscar Wilde fue traído a Estados Unidos por el empresario teatral de una obra que ridiculizaba su ideario estético, y cómo el poeta irlandés aceptó el reto para poder divulgar sus ideas. Pues bien: un joven José Martí, que ya había reseñado uno de sus libros en el diario venezolano La Opinión Nacional, presenció el 9 de enero de 1882, en la misma Nueva York, la primera conferencia americana de Wilde: “The English Renaissance of Art”.


La conferencia fue comentada al día siguiente en el New York Times: “A large audience listens to the young aesthete” (y es una maravilla que se pueda encontrar en la Web el original de esa nota). La reseña está hecha con bastante entusiasmo, aunque el maligno y anónimo relator no pudo evitar decir que Wilde “cuando se retiró del escenario estaba ruborizado como una jovencita”. El texto íntegro se puede encontrar en Online Literature.

Wilde había señalado en su intervención: “Toda obra noble no es simplemente nacional, sino universal. La independencia política de una nación no debe confundirse con un aislacionismo intelectual”, y en la glosa de su conferencia para el mencionado diario de Caracas, Martí acuña esta frase feliz: “Conocer diversas literaturas es el medio mejor de libertarse de la tiranía de algunas de ellas”. Ahora, la frase del gran poeta cubano sugerida por el escritor irlandés, traducida al inglés y fundida en bronce se ofrece a la consideración del transeúnte de un país, Estados Unidos, que precisamente entre sus títulos publicados tiene una baja tasa de traducciones.

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Me entrevistan sobre la traducción

14 abril 2010 9:09

El interesante blog Club de traductores literarios de Buenos Aires (del que ya hablamos con motivo de Salinger) está llevando a cabo una encuesta sobre la traducción a distintos escritores. Amablemente me pidieron mi opinión, y esto fue lo que contesté:

1) ¿En qué reconoce una buena traducción? En otros términos, ¿cómo definiría una buena traducción?
A esta pregunta han debido contestar personas mucho más dotadas que yo, desde hace mucho tiempo, pero en fin: para mí, una buena traducción es la que te permite un acceso transparente a una obra lejana, pero sin dejarte olvidar que lo es. Tal vez como un cristal sutilmente esmerilado, que te permite seguir lo que ocurre en la calle y que al tiempo te impide creer que estás contemplando la escena al aire libre: algo que te recuerde que estás cómodamente resguardado tras tu ventana.

2) ¿Le molesta leer un libro traducido a otras especies del castellano? Si sí, ¿por qué?
No me molesta, salvo en el caso de que contenga vulgarismos o localismos excesivos, que además suelen ser opacos para el lector de otros lugares. La traducción de obras con argots muy marcados respecto a un lugar y una época suelen apelar a soluciones similares en la lengua objeto, a veces con resultados demenciales: pero es que es un problema lingüistico prácticamente insoluble. Este tipo de obras resultan ilegibles desde las otras variantes (y, lo que es peor, desde la misma variante apenas transcurridos cincuenta años).
En los demás casos (que por fortuna, son la mayoría), el lector de traducciones a variantes de castellano que no son la suya debe practicar una más de las muchas “suspensiones” a que está obligado. Uno lee la traducción de una obra en la que un autor que escribió originalmente en inglés narra una historia que ocurre en un aldea china. Tiene que aceptar que los habitantes del pueblito hablen castellano (los lectores originales aceptan que hablen inglés, al fin y al cabo), ¡pero es que también acepta que el narrador omnisciente conozca los pensamientos que pasan por la cabeza de Xiuxiu! Y, eventualmente, aceptará que la joven remonte el vuelo en premio a su virtud, o venza ella sola a un ejército de cien mil soldados. Los lectores aceptamos tantas cosas… Pues bien, ¿por qué no aceptar –si vivo en España– que además todos (Xiuxiu, su madre, y el comandante del ejército) hablen en la versión rioplatense del castellano? Además, ocurre otra cosa: a los cinco minutos de empezar a leer, y si el libro es bueno, se te han olvidado todos esos enojosos detalles…
Tengo que recordar además una cuestión histórica: en España, quienes leímos los primeros veinte años (que son los que de verdad se lee) bajo el franquismo, accedimos a gran parte de la mejor literatura y ensayo en traducciones argentinas o mexicanas, porque eran obras que no se podían editar en nuesto país. Para mí las variantes lingüísticas americanas se unieron inextricablemente al placer de muchos textos.

3) ¿Quiénes, en tu opinión, han sido buenos traductores en tu país? ¿De qué obras?
El juicio de que alguien es un “buen traductor” debe partir del conocimiento de la obra en la lengua original y del de la lengua de llegada. Como lector, acudo a traducciones sólo cuando no puedo leer una obra, o cuando puedo hacerlo sólo con demasiado esfuerzo, de modo que mis juicios inmediatos son sólo como lector español y que no ha conocido las obras en su lengua original.
Hay un aspecto que me interesa mucho en una obra literaria, y es el ritmo de la prosa. En la obra de Thomas Bernhardt, traducida por Miguel Sáenz, y en El puerto de Toledo de Anna María Ortese, traducida por Esther Benítez, he podido descubrir páginas bellas y asombrosas dotadas de un ritmo excepcional. Tiene que estar ya en el original, parece claro, pero es un privilegio poderlo alcanzar en otra lengua.

Imagen: © Copyright Robert Peggie and licensed for reuse under this Creative Commons Licence.

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Comics en iPhone

27 marzo 2010 11:11

El suplemento “Babelia” del diario El País de hoy publica mi artículo “La Biblia, al aparato“.
A continuación voy a proporcionar las fuentes de datos que cito, así como algunos comentarios sobre aspectos tratados en el texto:
Hubo intentos de llevarla efectivamente a cabo, como el de Ignacio de Luzán

Tras las traducciones, las versiones en lenguaje simple y las adaptaciones para niños

la editorial BCNmultimedia acaba de editar una Biblia de los niños

las descargas de libros han superado a las de cualquier otra aplicación

el juego con las viñetas y los bocadillos [también llamados globos] de texto

(ComiXology, iVerse, Ave!Comics…)

a demanda sucesiva del lector [arriba se ve la pantalla en la que ComiXology enseña a navegar por sus comics]

o al tempo que éste marque [abajo se puede ver el control de velocidad de lectura en Ave!Comics; al comienzo de este post se ve la filmación de un comic de la misma casa corriendo solo en el iPhone. Sobre la velocidad de lectura impuesta por un programa ya hemos hablado].

(ya se trate de la Biblia o de Hunter Killer)

abriendo su aparato a cualquier tipo de productos [bueno, ya no: están retirando obras con contenido incluso levemente sexual]

porque todo debe pasar por su tienda en línea

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La Biblia de Zapatero

22 febrero 2010 9:09

Con este título publica un divertido artículo Juan Gabriel López Guix en Granada Hoy. Como es bien sabido, nuestro presidente acudió a un “desayuno de la oración” con Obama.

López Guix, experto en traducción, se ve enfrentado a todo un reto:

Recientemente, el presidente del gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero tuvo ocasión de leer un pasaje de la Biblia ante un selecto público estadounidense. Eligió un fragmento que pertenece a los versículos 14 y 15 del capítulo 24 del Deuteronomio. Desde luego, se detuvo justo a tiempo. El versículo 16 justifica la pena de muerte, porque, al tiempo que prohíbe matar a los padres por las culpas de los hijos y viceversa, ordena: “cada uno será ejecutado por su propio pecado”. En cualquier caso, la transcripción literal de las palabras de Zapatero es la siguiente: “No explotarás al jornalero pobre y necesitado, ya sea uno de tus compatriotas, o un extranjero que vive en alguna de las ciudades de tu país. Págale su jornal ese mismo día, antes que se ponga el sol, porque él está necesitado, y su vida depende de su jornal”.

Los lectores sensibles a la traducción nos preguntamos cuál fue la versión bíblica seleccionada por los asesores de Zapatero.

Para no estropear el efecto del artículo (que además merece ser leído en su integridad) no desvelaré la fuente detectada. Sí adelantaré que entre las candidatas están Biblias protestantes y hasta la Wikipedia

Con objeto de no tener en vilo al lector reproduzco las frases finales:

No cabe duda de que estamos ante uno de esos signos luminosos que nos alientan a no perder la esperanza en la cultura general de nuestros dirigentes.

Bien; eso está muy bien… Aunque el ejercicio detectivesco del autor ha despertado mis propios instintos de sabueso: algo en su frase final me suena a conocido, de modo que gugleo el sintagma “signos luminosos” unido a la aparición de “esperanza” y llego ¡a Monseñor Rouco Varela!

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Traducir a Salinger

13 febrero 2010 17:17

Hace pocos días murió uno de los más grandes escritores de ficción del siglo XX, J. D. Salinger. Muchos lectores lo disfrutaron a lo largo de los años, pero de ellos gran parte lo leyeron en traducción.

Puede que Salinger parezca un autor “sencillo”, pero es bien sabido que para la traducción no hay obra simple. Encuentro en un precioso Club de traductores literarios de Buenos Aires una pieza sobre las dificultades de traducción de sus cuentos. Vale la pena leerla toda, pero no me resisto a citar este fragmento:

“Eran un poco más de las cuatro de la tarde de un veranillo de San Martín”.

It was a little after four o’clock on an Indian Summer afternoon.

Para un lector español o del hemisferio norte puede que esta referencia sea clara, pero yo, que vivo en Argentina, tuve que averiguar qué era eso de “veranillo de San Martín”. El original en inglés dice indian summer (literalmente “verano indio”) que es la forma en que se designan esos calorcitos a finales del otoño, el último estertor de sol antes de la llegada del invierno. Ahora bien: el día de San Martín es en noviembre, es decir, un mes antes de terminar el otoño… en el hemisferio norte. La traductora optó por esa expresión que aquí al sur no nos dice nada, y eso nos recuerda el viejo problema de los localismos. Hoy la mayoría de los libros se traducen en España, y nos toca padecerlo a los latinoamericanos (en otras épocas la cosa estuvo más repartida, aunque hubo quien se quejó de que la primera traducción del Ulises de Joyce al castellano, realizada por Salas Subirat en Buenos Aires, contenía demasiados porteñismos o argentinismos). Incluso el diminutivo “veranillo” resulta extraño para nosotros.

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Arash Hejazi

02 julio 2009 17:17

Me acabo de enterar ahora, tras unos días sin muchos periódicos (gracias, Anita, por la noticia). Sí, el médico iraní que auxilió a una mujer tiroteada en las manifestaciones postelectorales de Irán, el traductor de Paulo Coelho, es Arash Hejazi, el mismo que tradujo mi libro al farsi.

Imagen de previsualización de YouTube

Ahora caduca su visado y el régimen iraní ha pedido su captura a la Interpol… Confío en que todo le salga lo mejor posible.

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Entrevista con Guillermo Schavelzon, agente

07 mayo 2009 9:09

Fotografía © Daniel Mordzinski

Guillermo Schavelzon es un activo agente literario de Barcelona, en cuya cartera se cuentan nombres como Ernesto Sábato, Alberto Manguel, Juan José Saer, Ricardo Piglia o Manuel Puig. Creó su agencia en 1998, después de haber sido editor en Argentina, México y Madrid. La inició en Buenos Aires, y tres años después se trasladó totalmente a Barcelona.

Schavelzon accede amablemente a contestar a algunas preguntas:

* Me da la impresión de que parte de la relación de los autores con el mundo del libro ha pasado a los agentes: los editores, en muchos casos meras piezas de mecanismos empresariales, no tienen tiempo para dedicar a sus autores…

Es verdad, los agentes hemos asumido el rol del interlocutor excepcional con el escritor, y esto tiene que ver con dos cosas: la rotación de editores de una casa a otra que se inició hace varios años en todo el mundo, que hace que la relación del autor con su agente sea la más duradera, y por otro lado, que los editores son víctimas del sistema de concentración de empresas y reducción de personal. Hoy un editor se ocupa de tantos títulos y autores al mismo tiempo, que ¿cómo podría sostener el nivel de exigencia que implica este tipo de relaciones?

* ¿Cómo ve usted la posibilidad de venta de derechos de autores hispanohablantes (hablo sobre todo de los literarios) a otras lenguas? ¿Qué pasos puede dar el agente para promocionarlos?

La posibilidad está siempre abierta, lo difícil es saber buscarla. Además de los eventos profesionales internacionales (ferias de Frankfurt, Londres, las de América), en mi agencia nos permitimos nosotros elegir el editor que queremos para cada autor, quiero decir que pensamos para cada país cuál es el editor adecuado, y a ese le ofrecemos la obra de una manera contundente: una novela (que hemos leído), que conocemos, que le presentamos con información complementaria, con sinopsis en varios idiomas, con prensa y mucha convicción. No enviamos ?libros desnudos? por correo. Además sabemos en qué está trabajando cada autor, lo conocemos, de la misma manera que conocemos el catálogo y los gustos del editor al que le estamos ofreciendo. Este sistema nos da un porcentaje de éxito bastante bueno. Lo que no hacemos nunca es quedarnos sentados a esperar que algún editor nos escriba. Aunque a veces sucede.

* ¿No puede ser un problema el hecho de que los editores de muchas editoriales extranjeras no dominen el español, ni existan buenos lectores de libros en español que puedan informarlos?

El problema lo hay, en especial en Estados Unidos, donde acuden a lectores del mundo académico que no son lo mejor para comentarle una novela a un editor. Nosotros enviamos mucha información en inglés y en otros idiomas, y en algunos casos nos hemos hecho cargo de traducir un libro completo al inglés, con un traductor nativo, convencidos de que así sería más fácil vender los derechos. Además, eso de que el autor sea propietario de su traducción (lo aprendí en USA) tiene sus ventajas, en especial si se llega a ediciones de bolsillo, o al cine. Son diferentes maneras que buscamos los agentes para que nuestros representados ingresen un poco más.

* ¿Existe un “efecto Bolaño” que atraiga la traducción de más autores hispanoamericanos o españoles a otras lenguas? ¿Qué opina del hecho de que sea Andrew Wylie, un agente norteamericano, quien controle sus derechos?.

Sí, existe un efecto: no es enorme, pero prestan atención a los hispanoamericanos cuando antes ni los tenían en cuenta.

De todos modos Estados Unidos sigue siendo un país que no traduce, en el último año de 120.000 títulos publicados solo 300 (sí, trescientos) fueron traducciones, considerando todos los idiomas y todos los géneros. Solo Inglaterra está peor, cada vez más ignorantes, como dice Alberto Manguel cuando recorre las librerías en Londres.

En cuanto al agente, la decisión de quién representa a un autor la toma el autor o sus herederos; es bastante habitual que los herederos hagan cambios muy grandes, como si fuera parte del duelo. En este caso prefiero no dar una opinión personal. Sí quisiera recordar que cuando Andrew Wylie tomó la representación de Bolaño, los contratos de edición para Estados Unidos ya estaban firmados, por lo que el éxito arrollador de Bolaño en ese país es mérito, en primer lugar de la obra, y luego de su editor en España y su agente anterior.

* Los derechos digitales de la mayoría de los autores españoles e hispanoamericanos están en manos de sus agentes, no de sus editores. ¿Cómo ven los agentes esta cuestión?

Yo reformularía la pregunta, los derechos digitales no están en manos de los agentes, sino de los autores. Los agentes representamos a los autores, no somos propietarios de los derechos que gestionamos. Para los agentes esta es una gran responsabilidad, el problema no es que los derechos digitales estén en manos de los editores, los editores saben cuidar una obra, el problema es cuando están en manos de Google, que ?como se puede ver en los libros que ofrecen- no saben qué es un autor literario ni un libro, ni una edición, la oferta es tremenda confusa e indiscriminada, hasta el escaneado es de mala calidad. Un libro no es solo ?un contenido?, es mucho más.

* El hecho de que Carmen Balcells, una agente, haya creado una joint venture para vender obras digitales para e-books, ¿puede repetirse?

No parece que ninguna otra agencia haya optado por ese camino, para mí el negocio de los libros electrónicos solo será posible cuando se haya definido quién dominará el hardware para leerlos, los dispositivos. Esa es una lucha entre gigantes (Apple, Google, Amazon, Sony?). El que imponga su dispositivo ?ellos dicen que faltan dos o tres años- será nuestro principal comprador de derechos, mientras toda editorial digital doméstica, aunque tecnológicamente es posible, solo sirve para generar un intermediario más. Crear editoriales electrónicas no me parece un proyecto con futuro, aunque tiene mucho glamour. Los problemas más urgentes que deberá enfrentar el libro son otros, como la reducción de las páginas de cultura de los diarios o su transformación en secciones que llaman ?tendencias?, o la desaparición de suplementos literarios, que siguen siendo los principales prescriptores para el buen lector.

* ¿Cómo ha resultado la experiencia de la joven ADAL (Asociación de Agencias Literarias)?

Muy buena, habiendo en España más de 20 agencias, nos encontramos con que no teníamos un foro conjunto de reflexión, y eso es ADAL. Estamos muy contentos, surgen muchas cosas nuevas, además de obtener beneficios concretos en servicios y asesoramiento legal y fiscal, que es muy beneficioso para los autores que representamos. Es todo beneficio común, vivimos en una época muy especial, donde en forma individual las cosas se hacen muy complejas. Comenzando por la necesidad de comprensión del nuevo mundo del negocio del libro, de la lectura y la edición, que no es tan sencillo como unas décadas atrás.

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Entrevista a Arash Hejazi, editor iraní

30 abril 2009 9:09

Fotografía: Nina Ferrari


Arash Hejazi es el director de la editorial Caravan (aquí su sitio en inglés) con sede en Teherán, Irán. Le conocí por una circunstancia personal, que me apresuro a poner en conocimiento del lector: Hejazi ha editado, y traducido él mismo al farsi (o persa), mi libro Quasibolo (Serres, 2007). Habent sua fata libelli!: los libros tienen su propio destino… El librito en el que conté, en versos pareados, la biografía del personaje de las señales de tráfico, ya está en catalán y en farsi, y pronto se verá en coreano.

Aproveché el contacto tan bien iniciado con la edición de mi libro y le pedí una entrevista. Arash Hejazi accedió muy amablemente a contestar a unas preguntas:

* ¿Qué es Caravan?

Caravan la fundamos en 1997 mi padre, profesor universitario, y yo. Sin embargo, él dejó pronto la editorial, para proseguir su pasión académica. Después yo he tenido otro socio. Caravan es ahora una editorial de tamaño medio que publica ficción y no-ficción y que también tiene dos sellos, para niños y jóvenes adultos. Recientemente hemos lanzado nuestra división de audiolibros, que ha tenido mucho éxito.

Caraván publicaba también una revista literaria, BookFiesta (Jashn e Ketab). Sin embargo fue cerrada por el gobierno, por la publicación de un cuento del escritor italiano Primo Levi, debido a su contexto judío.

* Describa, por favor, la situación de la edición y la lectura en Irán. Según podemos saber por la Wikipedia, tiene una población de 72 millones de personas, con una tasa de alfabetización del 82%.

Bueno: esto podría ser objeto de toda una conferencia… La versión condensada es que en Irán hay unos 1.500 editores en activo, y son independientes: ni conglomerados ni editores multinacionales. Hay aproximadamente el mismo número de librerías, y ocurre lo mismo: no son cadenas, y la mayoría de ellas son independientes. Cada año se publican unos 35.000 libros, de los que el 40% son novedades. El 21% de los títulos publicados son traducciones.

Irán nunca ha firmado ninguno de los acuerdos internacionales de copyright, y por lo tanto los editores generalmente no pagan derechos a los autores internacionales. Sin embargo, unos pocos editores han decidido respetar el copyright individualmente, aunque no están protegidos por el gobierno iraní, ni tienen seguridad jurídica [Arash Hejazi no lo dice, pero él es uno de ellos]. En Irán la censura y el examen de la obra antes de la publicación, algo que hace el ministerio de Cultura, son otra cuestión seria.

A pesar de todo, se lee mucho en Irán. La tirada media de los libros es de unos 4.800 ejemplares, y los lectores están más inclinados a leer obras literarias que ficciones comerciales de público amplio. De modo que las listas de bestsellers son muy distintas de las listas occidentales, dominadas por autores como Dan Brown, Stephen King, John Grisham or Daniel Steel.

* Usted es médico, periodista y escritor. También es el director de Caravan, y traductor de varios libros: ¿cómo puede combinar todos estos trabajos?

En primer lugar, actualmente no practico la medicina. En realidad dejé de practicarla hace diez años, porque tenía que dividir mi tiempo entre la medicina, como trabajo, y y la literatura, como pasión. Elegí la pasión. Ser escritor no es un trabajo de tiempo completo para mí, sólo algo a lo que me dedico cuando tengo realmente algo sobre lo que escribir. No soy un autor prolífico.

Empecé a trabajar en edición como traductor literario, y desde ahí pasé al mundo editorial. Parece que la gente se fía de mis traducciones, de modo que se espera que publique una traducción de tanto en tanto. Ahora mi trabajo es editar, y me considero primordialmente un editor.

* ¿Cómo aprendió español?

Primero aprendí portugués, y luego empecé a aprender español, por mi cuenta.



* Como escritor y lingüista, me llena de alegría haber sido traducido al farsi. Mi libro está escrito en pareados: dos versos con el mismo metro y rima. Es un tipo de composición clásica en español. ¿Tienen algo similar en la literatura persa? ¿Mantuvo la estructura en la traducción?

La traducción de la poesía siempre me ha fascinado, y es un constante desafío y tema de debate. En la poesía clásica persa, de la que es un exponente el Rubayata de Omar Khayam, conocido en todo el mundo, tenemos el mismo concepto de rima y estructura.

Creo que a veces es posible mantener la rima y el contenido del poema original, aunque también hay que cambiar cosas. En sus versos traté de mantener la rima y el mensaje, pero fue imposible ser completamente fiel a la estuctura y al metro.

Por ejempo, cuando dice:

Viene al mundo, claro está
con la ayuda de mamá


Mi traducción suena así (en transcripción de los caracteres originales)

Be donya oomad albatté
teflaki maman shod khasté


O:

A veces trabaja tanto
que el trabajo le da espanto


que resulta:

Ooon Ghadar oon bär keshid
tä nafasesh ham borid’.


* Por último, una pregunta delicada: usted, como editor, eligió publicar mi libro. ¿Qué le gustó de él? ¿Cree que es un libro para niños, para adultos, o quizás para todo el mundo?

Beatriz Coll [mi agente literario, parte de la Agencia Raquel de la Concha] me envió algunos libros. El suyo me llamó la atención inmediatamente. Empecé a leerlo y sentí una extraña energía en las palabras y las imágenes. Era una reunión fascinante de imágenes que no tenían relación, dentro de una historia unificada, como encarnando la sensación de que todas las cosas están realmente conectadas. Era simple y al tiempo profunda. Era divertida y triste. Y realmente me gustó la idea de introducir al personaje como el más famoso y al tiempo el más desconocido del mundo.

Es un libro para niños, y también para adultos. Es un libro que apela al niño escondido dentro de los adultos y a los adultos ocultos en el niño. Trasciende la edad, el sexo, la nacionalidad o la raza (y es que no hay líneas tajantes entre ellas).

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Sobre Gabriel Ferrater

15 abril 2009 9:09

Gabriel Ferrater fue uno de los más grandes poetas del siglo pasado. Escribió sobre todo en catalán, fue lingüista y realizó muchos trabajos editoriales.

Enric Juste acaba de hacer sobre él un documental, cuyo trailer ofrecemos abajo. El blog de apoyo al documental contiene materiales de mucho interés, como este post sobre el oficio de traducir.

http://vimeo.com/moogaloop.swf?clip_id=3564686&server=vimeo.com&show_title=1&show_byline=1&show_portrait=0&color=&fullscreen=1
Tràiler Metrònom Ferrater from Enric Juste on Vimeo
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Traducir del y al inglés

03 abril 2009 9:09

“La industria editorial española es la que más traduce de Europa, seguida de la de Alemania”, reseñaba Antonio María de Ávila en su capítulo sobre “La oferta editorial de libros” de La lectura en España. Informe 2008.

La traducción de obras del inglés ocupa un lugar prioritario en la producción de los países no-anglohablantes, sin embargo tanto el Reino Unido como, sobre todo, Estados Unidos, traducen poquísimas obras de otras lenguas. El estudio Literatura traducida: ¿Por qué es tan difícil acceder al mercado anglo-americano? analiza los datos de traducción de estos países, y los esfuerzos institucionales por fomentar que las obras de otras lenguas sean traducidas al inglés.

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