Grupo de trabajo sobre el libro electrónico

20 septiembre 2009 10:10

La semana pasada se celebró la primera reunión del recién constituido «Grupo de trabajo sobre el libro electrónico», formado por «representantes del sector público y privado relacionados con la industria del libro, las nuevas tecnologías, el fomento de la lectura, las bibliotecas o la investigación», según la nota de prensa del Ministerio de Cultura.

Como formo parte de este grupo de trabajo, cito in extenso la nota:

El encuentro se enmarca dentro del Observatorio de la Lectura y el Libro creado en 2007 con el objetivo de analizar de manera permanente la situación del libro, la lectura y las bibliotecas.

Las reuniones del grupo de trabajo permitirán a los expertos compartir sus conocimientos para elaborar un informe que aporte datos y extraiga conclusiones sobre la realidad y potencialidad del formato digital para el libro. El documento también planteará otras cuestiones como los proyectos y adaptación de la industria editorial, la utilización del libro electrónico en el campo de la enseñaza y de la investigación universitaria, los cambios en los canales de distribución y la incidencia de este nuevo formato en los hábitos de lectura de los españoles.

En las sesiones de trabajo también se analizará el impacto y planteamientos de defensa de los derechos de autor y las políticas de la Administración General del Estado dirigidas a iniciativas de digitalización y comercialización del libro electrónico.

Esta primera reunión ha contado con la participación por parte del Ministerio de Cultura de Marta García León, experta en propiedad intelectual y asesora de la ministra; Maribel Cuadrado, de la Subdirección General de Coordinación Bibliotecaria; Mónica Fernández y Consuelo Martín, de la Subdirección General de Promoción del Libro, la Lectura y las Letras Españolas. Los Ministerios de Industria y de Educación están representados por Juan Junquera de la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones y Enrique Roca, director del Instituto de Evaluación. El grupo de expertos se completa con representantes del mundo editorial y de las nuevas tecnologías como Jesús Badenes, director general de la División de Librerías Grupo Planeta; Rosalina Díaz, Directora General de la Editorial Wolters Kluwer; Javier Echeverría, profesor de Investigación de la Fundación Vasca de Ciencia (Ikerbasque); José Antonio Millán, consultor en nuevas tecnologías; Inés Miret, directora de la empresa Neturity; José Moyano, presidente de ANELE (Asociación Nacional del Libro de Enseñanza) y Jesús Otaola, responsable de la librería Prometeo-Proteo de Málaga.

La creación de este grupo de trabajo ha sido muy comentada, entre otros por Qué y Tökland.

Desde mi punto de vista (y por eso he accedido a participar ahí), cualquier foro de debate en el que participen los distintos actores implicados es beneficioso. En esta primera convocatoria faltan, a mi entender, representantes de la prensa, de los fabricantes/importadores de dispositivos, y de los distribuidores digitales (mediadores entre los editores tradicionales y la venta en formato digital).

Por su propia naturaleza, un grupo de trabajo de este tipo puede y debe modificarse para adaptarse a la realidad de lo que estudia, y éste, recién nacido, tiene margen para hacerlo.

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Congreso internacional del libro

08 septiembre 2009 20:20

Entre el 7 y el 10 de septiembre, y celebrando el 75 aniversario de la creación de esa gran editorial mexicana que es el Fondo de Cultura Económica, tiene lugar un Congreso Internacional del Mundo del Libro con un gran plantel de participantes. Entre otros intervendrán nuestros amigos Roger Chartier, Marco Marinucci, Emiliano Martínez, Julio Ortega, Antonio Rodríquez de las Heras y Jaume Vallcorba.

Las intervenciones se restransmiitrán por streaming

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¿Qué funciona mal en Google Libros?

07 septiembre 2009 9:09

The Chronicle of Higher Education acaba de publicar un interesante artículo sobre Google Libros, escrito por Geoffrey Nunberg, de la Escuela de Información de la Universidad de California en Berkeley: «Google’s Book Search: un desastre para los investigadores«.

Comencemos por el principio: con sus cerca de diez millones de libros digitalizados, y lo avanzado de sus desarrollos, está claro que previsiblemente no habrá otra biblioteca digital similar a la de Google en muchos años. De ahí la importancia de todas las cuestiones que la afectan, ya sean de retribución, privacidad… o de calidad.

¿A quién está orientado el servicio de Google Libros, en su doble vertiente de obras digitalizadas en una treintena de bibliotecas del mundo, y de obras cedidas por sus editores y autores? Buena pregunta, que podemos contestar de soslayo: ¿a quién está dirigido el buscador Google?: a todo el mundo. Pues también la búsqueda de libros intenta prestar servicios a los estudiantes, a los investigadores… y al público en general.

El problema, dice Nunberg, y no es el primero, es que Google no ha tenido en cuenta (o no lo suficiente) la especificidad del objeto-libro, que tiene detrás varios siglos de organización y clasificación que ha dado lugar a un corpus considerable de informaciones sobre las obras, que hoy llamamos metadatos: fecha, editorial, edición, autoría, clasificación temática, … Y los que hay en Google Libros, en opinión del autor, son pésimos. En una presentación disponible por línea se recogen ejemplos de malos metadatos.

En vez de recoger informaciones preexistentes en el universo bibliotecario, Google ha adoptado una postura mixta; por una parte ha utilizado datos sobre las obras, pero enfocadas a un publico general: así, utiliza clasificaciones temáticas del estilo de las que organizan los libros en una librería… no muy buena. Por otra parte, ha intentado que la información del interior de las obras se autoorganice mediante procedimientos algorítmicos semejantes a los que le han permitido indizar un corpus mucho más complejo: el de la Web. Pero el resultado no es todo lo bueno que podría ser, ni para los investigadores ni para muchos estudiantes.

Cualquiera que haya utilizado un poco Google Libros estára de acuerdo en que hay cosas extrañas y otras que funcionan mal. Los errores podrán irse arreglando (aunque parece que esta no es una tarea prioritaria), pero hay cuestiones de fondo que exigirían un giro en el proyecto. Sí: ya sabemos que el público potencial de este servicio es amplísimo, pero las cientos de miles (por no decir millones) de obras raras, antiguas, especializadas, en lenguas muertas, de siglos pasados que alberga Google Libros, ¿a quién van a servir, si no es a los investigadores?

No habíamos imaginado que pudiera existir una maravilla como esta biblioteca quasiuniversal, pero ahora que está a nuestro alcance, podemos pedir que funcione.

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Revistas culturales: descargas a la venta

24 junio 2009 9:09


Una quinta parte del centenar largo de revistas culturales españolas agrupadas en la asociación ARCE han pasado a comercializarse en lo que llaman eBook, es decir, versiones digitales, legibles en este caso en el programa Adobe Digital Editions, que permite acceder a ellas en el computador o en el Sony Reader.

Las revistas de ARCE habían dado un primer paso en su web común, donde se puede acceder a partes de su contenido. El nuevo portal, montado por la empresa sevillana Publidisa, permite acceder a la compra de números completos de las revistas allí presentes, al mismo precio que el ejemplar en papel (al parecer, y según el muestreo que he hecho).

Es un excelente paso adelante por parte de un sector fragmentado, el de las publicaciones culturales, que sólo en la unión puede encontrar una nueva fuerza. Quedan mejoras por hacer (aparte de la evidente de sumar la totalidad de las revistas asociadas a la iniciativa). Tal vez la más importante sea permitir la compra de artículos aislados, en vez de sólo números completos, que es la tendencia general en toda la venta electrónica de revistas. Y aumentar el rango de formatos y programas en los que se puedan descargar.

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Novedades en Google Libros

23 junio 2009 9:09

En el blog de Google Books se han presentado algunas mejoras en el servicio de Google Libros. Por ejemplo: ahora se pueden incrustar libros en blogs o webs, al modo en que se incrustan videos de YouTube (para conseguir el código para insertar hay que hacer clic en «Enlace», arriba a la derecha).

El ejemplo pertenece a Poesía y arte de los árabes en España y Sicilia, escrito por Adolf Friedrich von Schack, traducido por Juan Valera, Madrid, Rivadeneyra, 1867.

Hay también una nueva visión general de las páginas, que puede ser útil para localizar materiales.


La búsqueda ha mejorado también, dando acceso a imágenes de la parte de las páginas en la que están los hallazgos.

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La Biblioteca Nacional, Google y Amazon

10 junio 2009 17:17


La Biblioteca Nacional de España suscribirá un convenio no exclusivo con Google Libros para incorporar a este proyecto sus fondos digitalizados de la Biblioteca Digital Hispánica.

Lamentablemente, en Google sólo se podrá ver una parte del contenido de cada libro. Los libros detectados en Google sólo se podrán ver íntegramente en la web de la Biblioteca Nacional.

Enhorabuena por el acuerdo, aunque no se entiende muy bien la necesidad de que el usuario tenga que saltar de sitio en sitio web para ver íntegro un libro… Según la directora de la Biblioteca: «Fue una forma que encontramos para que las personas no accedan a nuestro contenido sólo por Google». Suponemos que el contenido de los libros, si bien no accesible por completo, sí que estará indizado íntegramente en el sitio de Google, porque si no…

Igualmente, la institución está ultimando un acuerdo también no exclusivo con Amazon, se supone que para suministrar libros impresos bajo demanda. Recordemos que ya la Biblioteca hizo otro acuerdo con Bubok para imprimir libros de su fondo por el mismo sistema. En contra de lo afirmado en su lanzamiento, las obras de la BN a la venta en Bubok no están disponibles gratuitamente para descarga en su sitio.

Fotografía: Fachada de la Biblioteca, por Garromeister, Algunos derechos reservados

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Hispana, acceso y cultura

08 junio 2009 9:09

Gozález Sinde en ABC


Éste será un post largo, pero el tema lo merece: se trata de una comparecencia de la ministra de Cultura llena de cuestiones que nos afectan.

Hispana

La ministra de Cultura ha anunciado el lanzamiento de Hispana, «una base de datos que permite ya el acceso a más de 900.000 recursos de 94 bancos digitales de las distintas administraciones, así como entidades privadas y fundaciones».

Éste es el sitio de sitio de Hispana. La base de datos está constituida a partir de las colecciones digitales que agrupa, y sigue el protocolo de la Open Archive Iniciative.

La iniciativa parece loable: en España existen numerosas iniciativas de digitalización (algunas duplicadas), y este es un lugar que pretende agrupar a todas. El problema que tiene Hispana es doble. Por una parte, sus resultados a veces conducen sólo a fichas (metadatos) de obras, en vez de al contenido propiamente dicho. Se nos informa, por ejemplo, de que en determinado repositorio existe un pdf con el artículo «Berlín: dos García Lorca«, pero no nos da acceso a él.

Por otro lado, hay buscadores generalistas que ya dan acceso a una gran parte de la información que contiene Hispana. Por ejemplo, quien quiera el artículo mencionado antes, y desee algo más que saber que en Salamanca lo tienen en PDF, puede hacer la búsqueda en Yahoo o en Google. Cualquier buscador llevará también al numeroso fondo de Dialnet que está integrado en Hispana.


Además (aunque eso puede deberse a la novedad del sitio), no todas las obras contenidas en las instituciones colaboradoras están indizadas en Hispana: lo he comprobado al azar con algunas de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.

¿Qué otras colecciones se van a incorporar a Hispana? ¿Con qué criterio? Y: ¿realmente vale la pena el esfuerzo, tal y como está planteado? Hispana está concebida como una herramienta para uso de profesionales (bibliotecarios, documentalistas…). No me imagino usándolo a los consumidores finales de cultura: profesores, estudiantes, ciudadanos a la búsqueda de un dato, de una obra.

Esta iniciativa de un agrupador de repositorios se inscribe en la estela de la reacción europea frente a Google, que analicé hace años en el artículo «…Y Google raptó a Europa«. Sigo pensando lo que dije entonces: en vez de desarrollos a la medida de una hipotética «cultura europea»

es mejor invertir en coordinar prácticas de digitalización (para evitar que se repitan trabajos ya hechos, o que fondos digitalizados con dinero público no estén accesibles); en sus criterios (no queremos fotos de libros en línea, sino textos buscables); en normas de amigabilidad ante los buscadores (para que nuestros contenidos se abran a los indizadores: hoy, Google; tal vez mañana, uno europeo con estándares abiertos).

Contenidos culturales en Internet

Recoge el Cultural:

González Sinde anunció que el Ministerio quiere complementar «las futuras medidas que se adopten en materia de protección de los derechos de propiedad intelectual en la red con un Plan de Fomento de Contenidos Culturales en Internet», cuyos diferentes puntos no desarrolló.

De cara a ese impulso de la cultura como derecho ciudadano, el Ministerio pondrá también en marcha un programa para facilitar el acceso de la infancia y la juventud a la cultura, y lanzará «un gran portal en la red», específicamente orientado a los más jóvenes.

¡Dios mío: cuando no se sabe qué hacer prometen un portal!

¿Y quieren de verdad fomentar contenidos culturales en Internet? Por favor: queremos saber cómo, y pronto… Por empezar sólo por el principio, ¿fomenta la creación en Internet tener la operadora con el ADSL más caro de Europa? ¿Empujar a los alumnos a que consuman objetos didácticos ya elaborados en vez de a que creen los suyos? Esperamos con atención qué medidas de fomento se propondrán.

Preservación digital

Sobre la preservación digital ya hemos escrito varias veces. Alegra saber que por fin es un tema que ha entrado en la agenda ministerial.

La ministra prometió un Archivo Nacional de Preservación Digital, que actualmente, dice el Cultural, se encuentra en fase de «estudio del programa de necesidades».

También nos gustaría saber detalles. Un Archivo de Preservación Digital tiene que ser un ente autónomo y sin ataduras, porque si no la tendencia de las administraciones es a hacer una recogida de la parte más institucional y establecida (como ocurre en otro proyecto español de preservación), con el riesgo de dejar fuera la parte más viva de la creación cultural en la web. Las webs institucionales son precisamente la que tienen más posibilidades de sobrevivir, de modo que su preservación es redundante y a menudo inútil, mientras que creaciones más libres y espontáneas, como las que se recogen en muchos blogs, tienen pocas posibilidades de ser recogidas.

Además, con la visión estrecha de la propiedad intelectual que se tiene por esas instancias es dudoso que se decidan a recolectar y guardar páginas de titularidad privada. De nuevo, los buscadores y proyectos privados de preservación van a darnos mejor servicio…

Por otra parte, se trata de un Archivo Nacional: suponemos que se van a preservar también las webs creadas en las lenguas cooficiales, pero ¿van a recoger sólo la parte de la Web en español creada en España? ¿Y cómo la van a determinar?

Los gobiernos están cada vez más anunciando acciones en el universo digital, porque eso les da un aire de modernidad, y realmente pocos van a discutirles sus decisiones: son temas complejos, y la prensa general y los partidos de la oposición (que son los únicos que les importan) no tienen criterio al respecto. Pero quienes estamos cerca de la creación cultural en la Red tememos el surgimiento de planes faraónicos que sirvan de poco, junto a la aparición de iniciativas directamente erradas o contraproducentes.

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Guías en el iPhone

04 junio 2009 9:09


La guías turísticas son uno de los tipos de libros que teóricamente se pueden beneficiar más de los soportes digitales, por varios motivos: la facilidad de actualización y su relación con la cartografía y la imagen.

Si a esto añadimos la geolocalización y la fácil conexión a la web y al teléfono, tenemos una guía casi ideal. Esto es lo que nos porporciona una editorial especializada en turismo, Lonely Planet, que ha desarrollado toda una gama de guías para iPhone (antes estaban disponibles para Nokia Maps, como sus guías de conversación, que también están ahora en el iPhone).



Como se puede ver en el ejemplo superior, las referencias de la guía permiten pasar directamente a una web (en enlace azul www) o iniciar una llamada telefónica (golpeando ligeramente el número). Además de la cartografía propia, estas guías se integran en los Google Maps accesibles desde el iPhone para encontrar formas de ir al destino deseado desde nuestra posición del momento.

Lamentablemente, y aunque tienen la función de subir el cuerpo del texto ( la A A de la parte de abajo de la pantalla), no permiten horizontalizar el dispositivo y ganar caja para el texto, como es muy habitual en el iPhone, con lo que algunas puestas en página resultan fallidas:



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Google, a la venta de libros actuales

01 junio 2009 12:12


Según informa el New York Times, «Al prepararse para la venta de e-books, Google desafía a Amazon«, Google prepara un programa con distintos editores para vender directamente libros en formato electrónico.

Esta acción es independiente de la digitalización de libros huérfanos y en el dominio público, que es objeto de gran debate en todo el mundo. Google ya ofrece un millón y medio de estos libros gratuitamente para iPhone y para el Sony Reader.

No: ahora se trata de vender libros vivos con el acuerdo de las editoriales, entrando así en una zona de directa competencia con el monstruo de Amazon. A diferencia de lo que hace esta mega-librería virtual, los libros que Google venderá no estarán sujetos a un dispositivo concreto (como el Kindle de Amazon), sino que se podrán leer en una gran variedad de e-books y smart phones.

A diferencia también de los usos de Amazon (que vende los libros a un precio bajo, que fija él), Google dejará que sean los editores los que determinen el precio de venta de los libros. Aunque particularmente creo que los editores tenderán a fijar un precio próximo al libro en papel, que no será fácilmente asumible por los consumidores del libro electrónico.

Este nuevo y agresivo movimiento de Google viene en un momento de pérdida de los ingresos por publicidad en todo el mundo, y coincide con rumores de puesta a la venta de contenido premium en YouTube (también propiedad de Google).

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Entrevista con Guillermo Schavelzon, agente

07 mayo 2009 9:09

Fotografía © Daniel Mordzinski

Guillermo Schavelzon es un activo agente literario de Barcelona, en cuya cartera se cuentan nombres como Ernesto Sábato, Alberto Manguel, Juan José Saer, Ricardo Piglia o Manuel Puig. Creó su agencia en 1998, después de haber sido editor en Argentina, México y Madrid. La inició en Buenos Aires, y tres años después se trasladó totalmente a Barcelona.

Schavelzon accede amablemente a contestar a algunas preguntas:

* Me da la impresión de que parte de la relación de los autores con el mundo del libro ha pasado a los agentes: los editores, en muchos casos meras piezas de mecanismos empresariales, no tienen tiempo para dedicar a sus autores…

Es verdad, los agentes hemos asumido el rol del interlocutor excepcional con el escritor, y esto tiene que ver con dos cosas: la rotación de editores de una casa a otra que se inició hace varios años en todo el mundo, que hace que la relación del autor con su agente sea la más duradera, y por otro lado, que los editores son víctimas del sistema de concentración de empresas y reducción de personal. Hoy un editor se ocupa de tantos títulos y autores al mismo tiempo, que ¿cómo podría sostener el nivel de exigencia que implica este tipo de relaciones?

* ¿Cómo ve usted la posibilidad de venta de derechos de autores hispanohablantes (hablo sobre todo de los literarios) a otras lenguas? ¿Qué pasos puede dar el agente para promocionarlos?

La posibilidad está siempre abierta, lo difícil es saber buscarla. Además de los eventos profesionales internacionales (ferias de Frankfurt, Londres, las de América), en mi agencia nos permitimos nosotros elegir el editor que queremos para cada autor, quiero decir que pensamos para cada país cuál es el editor adecuado, y a ese le ofrecemos la obra de una manera contundente: una novela (que hemos leído), que conocemos, que le presentamos con información complementaria, con sinopsis en varios idiomas, con prensa y mucha convicción. No enviamos ?libros desnudos? por correo. Además sabemos en qué está trabajando cada autor, lo conocemos, de la misma manera que conocemos el catálogo y los gustos del editor al que le estamos ofreciendo. Este sistema nos da un porcentaje de éxito bastante bueno. Lo que no hacemos nunca es quedarnos sentados a esperar que algún editor nos escriba. Aunque a veces sucede.

* ¿No puede ser un problema el hecho de que los editores de muchas editoriales extranjeras no dominen el español, ni existan buenos lectores de libros en español que puedan informarlos?

El problema lo hay, en especial en Estados Unidos, donde acuden a lectores del mundo académico que no son lo mejor para comentarle una novela a un editor. Nosotros enviamos mucha información en inglés y en otros idiomas, y en algunos casos nos hemos hecho cargo de traducir un libro completo al inglés, con un traductor nativo, convencidos de que así sería más fácil vender los derechos. Además, eso de que el autor sea propietario de su traducción (lo aprendí en USA) tiene sus ventajas, en especial si se llega a ediciones de bolsillo, o al cine. Son diferentes maneras que buscamos los agentes para que nuestros representados ingresen un poco más.

* ¿Existe un «efecto Bolaño» que atraiga la traducción de más autores hispanoamericanos o españoles a otras lenguas? ¿Qué opina del hecho de que sea Andrew Wylie, un agente norteamericano, quien controle sus derechos?.

Sí, existe un efecto: no es enorme, pero prestan atención a los hispanoamericanos cuando antes ni los tenían en cuenta.

De todos modos Estados Unidos sigue siendo un país que no traduce, en el último año de 120.000 títulos publicados solo 300 (sí, trescientos) fueron traducciones, considerando todos los idiomas y todos los géneros. Solo Inglaterra está peor, cada vez más ignorantes, como dice Alberto Manguel cuando recorre las librerías en Londres.

En cuanto al agente, la decisión de quién representa a un autor la toma el autor o sus herederos; es bastante habitual que los herederos hagan cambios muy grandes, como si fuera parte del duelo. En este caso prefiero no dar una opinión personal. Sí quisiera recordar que cuando Andrew Wylie tomó la representación de Bolaño, los contratos de edición para Estados Unidos ya estaban firmados, por lo que el éxito arrollador de Bolaño en ese país es mérito, en primer lugar de la obra, y luego de su editor en España y su agente anterior.

* Los derechos digitales de la mayoría de los autores españoles e hispanoamericanos están en manos de sus agentes, no de sus editores. ¿Cómo ven los agentes esta cuestión?

Yo reformularía la pregunta, los derechos digitales no están en manos de los agentes, sino de los autores. Los agentes representamos a los autores, no somos propietarios de los derechos que gestionamos. Para los agentes esta es una gran responsabilidad, el problema no es que los derechos digitales estén en manos de los editores, los editores saben cuidar una obra, el problema es cuando están en manos de Google, que ?como se puede ver en los libros que ofrecen- no saben qué es un autor literario ni un libro, ni una edición, la oferta es tremenda confusa e indiscriminada, hasta el escaneado es de mala calidad. Un libro no es solo ?un contenido?, es mucho más.

* El hecho de que Carmen Balcells, una agente, haya creado una joint venture para vender obras digitales para e-books, ¿puede repetirse?

No parece que ninguna otra agencia haya optado por ese camino, para mí el negocio de los libros electrónicos solo será posible cuando se haya definido quién dominará el hardware para leerlos, los dispositivos. Esa es una lucha entre gigantes (Apple, Google, Amazon, Sony?). El que imponga su dispositivo ?ellos dicen que faltan dos o tres años- será nuestro principal comprador de derechos, mientras toda editorial digital doméstica, aunque tecnológicamente es posible, solo sirve para generar un intermediario más. Crear editoriales electrónicas no me parece un proyecto con futuro, aunque tiene mucho glamour. Los problemas más urgentes que deberá enfrentar el libro son otros, como la reducción de las páginas de cultura de los diarios o su transformación en secciones que llaman ?tendencias?, o la desaparición de suplementos literarios, que siguen siendo los principales prescriptores para el buen lector.

* ¿Cómo ha resultado la experiencia de la joven ADAL (Asociación de Agencias Literarias)?

Muy buena, habiendo en España más de 20 agencias, nos encontramos con que no teníamos un foro conjunto de reflexión, y eso es ADAL. Estamos muy contentos, surgen muchas cosas nuevas, además de obtener beneficios concretos en servicios y asesoramiento legal y fiscal, que es muy beneficioso para los autores que representamos. Es todo beneficio común, vivimos en una época muy especial, donde en forma individual las cosas se hacen muy complejas. Comenzando por la necesidad de comprensión del nuevo mundo del negocio del libro, de la lectura y la edición, que no es tan sencillo como unas décadas atrás.

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